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MIENTRAS

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Mientras pasan tantas cosas a las que no puedo dar solución, mientras el mundo gira con su ruido de urgencias y titulares, mientras el apuro de otros marca el ritmo de un tiempo que parece no esperar a nadie, me pregunto qué hago con este intervalo que me toca habitar. Dicen que el que espera desespera, pero quizá no siempre. Quizá la espera no sea un vacío, sino un territorio. Un lugar donde el tiempo deja de ser enemigo y se vuelve materia, materia para pensar, para mirar de nuevo, para escuchar lo que normalmente queda oculto bajo el estruendo de la inmediatez. Mientras. Esa palabra pequeña que casi nunca celebramos. La tratamos como un simple puente entre lo que fue y lo que vendrá, pero tal vez sea, en realidad, el espacio más fértil que tenemos. Porque mientras esperamos, algo en nosotros se mueve. Se acomodan las ideas, se desordenan las certezas, se agrietan las viejas formas de mirar. Habitar el mientras es convivir con la pausa sin sentir que hemos perdido la partida...

EL SECRETO DEL TRECE

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  Cerrar ciclos es un arte silencioso, una ceremonia íntima que transforma todo. Cada vez que un ciclo concluye, doce puertas se cierran sin hacer ruido. Doce. Y entonces, cuando el último cierre aún vibra en el aire, aparece una más: la puerta del trece. La que no teme al cambio, la que conduce a la transformación profunda, a la renovación, al comienzo de otra forma de ser. Dicen que el trece trae mala suerte . Lo repiten como un conjuro aprendido. Pero en muchas culturas —y en algunas almas— el trece es sabiduría, es paz y es renacer . Es el punto exacto donde lo divino roza lo humano. Tal vez sea una herencia de sangre y memoria. Mi bisabuela Antonia creía en el trece como se cree en la luz. Nació un trece de junio, conoció al amor de su vida un día trece, y también un trece decidió unir su historia a la de él. Su vida, larga y sabia, estuvo bordada por ese número. Y bajo su influjo atravesó cada desafío con fortaleza, con una alegría serena, con la certeza de que todo ...

LO QUE SOY

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A dos días de cerrar un año —como quien apoya la mano en una puerta antes de empujarla— respiro. Me detengo. Pienso. No por nostalgia , sino por conciencia . Porque fui, soy y seré, y en ese camino no hay línea recta ni destino sellado. Lo que fui habita en mí como un sedimento, no manda, no ordena, no condena. Existe. Y eso basta. Me niego a que el pasado me dicte el pulso. No quiero que mis pasos repitan huellas por inercia ni por miedo. Quiero ser lo que deseo, aun cuando desear implique riesgo, vértigo y preguntas incómodas. Construirme con alegría no es ingenuidad , es una elección firme y consciente. Elegir el entusiasmo, incluso después de haber conocido la caída, es una manera de afirmarme en lo que soy. Las piedras del camino no fueron adorno ni castigo . Fueron escuela. Me hicieron más lenta, más atenta, más verdadera. No las arrastro como culpa: las uso como apoyo para seguir avanzando con la cabeza en alto, sin pedir permiso por lo que soy ni disculpas por lo que ya no qui...

RITUALES: MANIFIESTO ÍNTIMO

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  No sé en qué momento dejamos de mirar las cosas con asombro. Quizás cuando los días empezaron a girar tan rápido que perdimos la noción de lo que hacíamos. Todo se volvió un trámite, una urgencia, un aviso. Pero hubo un tiempo —y todavía lo hay, si uno sabe mirar— en que cada gesto tenía peso, en que una simple acción podía volverse un ritual . Un ritual no es una ceremonia complicada. Es ese momento en que algo común se vuelve significativo. Cuando tomás el café con calma y no como combustible. Cuando regás una planta y sentís que estás dándole vida a algo más que una hoja. Cuando prendés una vela sin pedir nada, solo para acordarte de que la luz existe. Eso también es rezar , aunque nadie te haya enseñado la oración. Los rituales son la forma que tiene el alma de no perder la memoria. Nos anclan. Nos devuelven la pertenencia. Son pequeños actos de resistencia frente al olvido , frente al ruido, frente a un mundo empeñado en hacernos olvidar quiénes somos. Porque cua...

SIN FECHA DE VENCIMIENTO

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Soy el eco de un tiempo que no se mide en relojes, la brisa que murmura en los árboles de un bosque eterno. Mi piel, de pergamino , no se arruga, y mis huesos, de madera noble , no se quiebran. No conozco el último día, ni el último respiro; cada amanecer es un lienzo en blanco que pinto con la paleta de mis anhelos, y cada atardecer es un poema que escribo con la tinta de mis recuerdos. No vivo al compás de la prisa, no me empecino por llegar a ninguna meta, porque mi meta es el camino mismo. He visto el paso de las estaciones, el nacimiento de estrellas y la muerte de soles . He presenciado cómo las hojas caen y las flores se marchitan, cómo los ríos se secan y las montañas se desmoronan. Soy testigo de que todo tiene un final, pero, paradójicamente, no tengo uno. He hecho de mi existencia una oda a la temporalidad , porque la belleza de lo efímero es lo que me da la fuerza para seguir. No soy inmortal, porque la inmortalidad es una condena. Soy ilimitado, y mi límite es el horizo...

INMORTALIZAR EL MOMENTO

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Inmortalizar el momento es rescatarlo del olvido, es ponerlo en ese lugar sagrado donde late el amor más íntimo. Es salvarlo de la fugacidad . Es cuidar su perfume, su tibieza, su esplendor para que continúe reluciendo en el camino de nuestra existencia. No permanecen allí sin motivo, los motivos son contundentes y de gran importancia. Nada queda inmortalizado por azar. Los momentos que se graban en el alma tienen razones profundas, raíces hondas que sostienen el pulso y la dirección de nuestra vida. Son marcas ardientes que, incluso en la oscuridad, nos orientan hacia nuestra esencia. Inmortalizamos lo que nos ha conmovido hasta el estremecimiento, lo que nos ha enriquecido más allá de las palabras, lo que ha sido un abrazo a nuestra esperanza. Lo que nos impulsó a crecer, lo que nos enseñó que la vida no es una meta, sino un viaje donde siempre seguimos aprendiendo. Inmortalizar el momento es abrir un cofre invisible en el corazón y depositar allí ese “ diminuto instante inmenso en ...

DONDE EL MAÑANA TIEMBLA Y LA UTOPÍA PERSISTE

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  Algunas veces, cuando el mundo gira demasiado rápido o simplemente se detiene en el absurdo, levanto la mirada y me lleno de preguntas. Preguntas como piedras que no encajan en ningún río, que se estancan en la garganta, que duelen en la piel y no hallan abrigo. Respiro hondo. Intento domesticar el desasosiego . Pero no hay paz posible cuando la razón tropieza con la locura de los que mandan. Estamos en manos de unos pocos que juegan con el destino como si fuera un tablero de guerra. Tiran misiles, multiplican armas, diseñan la muerte en laboratorios que no conocen el rostro del hambre. Y uno se pregunta, en silencio o a gritos: ¿Mañana me despertaré? ¿O ya no habrá un mañana al que despertar? Los bosques se agotan, los ríos se intoxican, los aires se llenan de hollín. Y sin embargo el mundo sigue rodando, como si el abismo no estuviera delante. ¿Hasta cuándo? ¿Cuánto más necesita romperse para que despertemos? ¿Todavía hay algo que salvar o ya caminamos sobre las rui...

EL TODO Y SUS PARTES

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  Se cuenta que en una aldea lejana vivían seis ancianos sabios . Sabían de estrellas y estaciones, de cuentos y silencios... pero eran ciegos. Un día, el rey trajo hasta ellos un animal que nunca habían conocido: un elefante . Grande, imponente, lleno de formas que ninguno podía ver. Así que, uno por uno, se acercaron a descubrirlo con las manos. El primero tocó un colmillo. —Esto es como una lanza —dijo—, firme, afilado, frío como el marfil . El segundo rozó la trompa . —No, no... esto es como una serpiente, larga, viva, impredecible. El tercero sostuvo la cola. —Están equivocados —comentó—, lo que yo toco es como una cuerda. El cuarto apoyó sus brazos en una pata. —Para mí es un tronco de árbol —afirmó—, sólido, fuerte, ancestral. El quinto tocó la oreja . —Esto se siente como una hoja grande, suave y liviana. El sexto colocó ambas manos en el costado del elefante. —No es nada de eso —dijo—, esto es claramente una pared, inmensa, inmóvil. Cada uno habló desde su exper...

LO QUE DICE UN ABRAZO

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Dentro de un abrazo cabe el universo entero . No hay límites ni fronteras , solo la extensión infinita de dos almas que se encuentran, que se reconocen sin palabras, que se sostienen cuando el mundo afuera tambalea. Un abrazo es el refugio donde el tiempo se detiene, donde las heridas se acunan y las alegrías encuentran. Es un lenguaje mudo que grita verdades que la voz no sabe pronunciar. En un abrazo puedes sonreír con los ojos cerrados y llorar con el corazón abierto. Puedes renacer del escombro de un día gris o morir por un instante en la paz absoluta de sentirte contenido. Temblar por dentro, no de frío, sino por la vulnerabilidad más pura: ser uno mismo . Un abrazo no pide explicaciones ni exige razones. Se da y se recibe como un acto de fe , como un puente que une sin más pretensión que la de ser sentido. Dentro de él, el miedo se disuelve , el alma se estira y se encuentra con otro latido. Hay abrazos que curan , otros que despiertan, algunos que despiden y muchos que per...

TIPS INFALIBLES

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 Nos prometen fórmulas exactas, dietas perfectas, atajos al éxito, caminos hacia la felicidad. Nos ofrecen respuestas empaquetadas, soluciones instantáneas, promesas de cambio en pocos días. Nos dicen que, si seguimos ciertos pasos y consejos, llegaremos pronto a donde queremos estar. Pero la vida no es un problema matemático con una única solución. No es una receta donde cada ingrediente nos garantice el resultado perfecto. La vida es un constante ensayo y error , un ir y venir entre aciertos y equivocaciones, una búsqueda que nunca termina porque cada día nos enfrenta con nuevas preguntas, con nuevos desafíos, con nuevas versiones de nosotros mismos. Nos llenan de certezas prestadas, de métodos infalibles, de guías que prometen llevarnos al destino sin desvíos ni contratiempos. Pero cuando el día se desliza incierto, cuando el camino se quiebra en direcciones inesperadas, cuando la vida se sacude impredecible, sentimos el vacío de lo que nunca fue nuestro. Nos damos cuenta de...

EL VALOR DE PERMANECER

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Nos enseñan a soltar como si fuera el único camino, como si desprenderse fuera sinónimo de sanar, como si el amor verdadero no conociera de grietas ni de días difíciles. Nos repiten que hay que dejar ir lo que pesa, que lo que se va es porque nunca fue nuestro, que hay que aprender a caminar sin mirar atrás. No se trata de ver si algo nos pertenece, o no, simplemente es tomar conciencia de que es lo que nos importa y estamos dispuestos a defender, a luchar porque es parte fundamental de nuestros días. Y sí, a veces soltar es imprescindible. Otras, marcharse es el acto de amor más grande que podemos ofrecer. Pero ¿qué hay de quedarse? ¿Qué hay de reparar con paciencia , de cuidar con ternura, de sostener con manos firmes lo que aún palpita? Nos han enseñado a huir al primer tropiezo, a tomar el camino fácil del abandono en lugar del difícil arte de la permanencia . Se nos olvida que no todo lo roto merece ser desechado, que algunas cosas no necesitan ser reemplazadas, sino restauradas...

ENSANCHAR LA VIDA

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No se trata de contar los días, sino de hacerlos inmensos, como un cielo que dilata el amanecer. De nada sirve prolongar el tiempo si lo atravesamos con prisas, con la mirada perdida en un mañana que siempre parece lejano. Ensanchar la vida es otra cosa: es desplegar el instante, sentir cómo cada momento se vuelve ancho, hondo e infinito. Ensanchar la vida es llenarla de presencias, de esos pequeños placeres que se posan en el alma como un rocío suave. Es dejar de esperar el momento perfecto para vivir, y darnos cuenta de que el ahora es la única certeza. Es atreverse a oler la tierra mojada tras la lluvia, a saborear sin culpa el dulce de la tarde, a detenerse en medio del camino solo para ver cómo el viento baila entre los árboles . Cuando ensanchamos el presente, el tiempo deja de ser un río que huye y se convierte en un lago sereno donde todo cabe: el asombro de una risa, el calor de un abrazo, la música de una palabra dicha a tiempo. Es entonces cuando entendemos que no se t...
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Hay una casa en la memoria del corazón, donde las puertas nunca se cierran del todo. Es un lugar invisible para los ojos, pero tan real como el peso de un abrazo. Allí habitan los días que olvidaste agradecer, los momentos que no entendiste a tiempo, y los sentimientos que alguna vez te desbordaron como un río enloquecido. Entrás a la casa sin saber cómo llegaste. El aire está cargado de historias que se entrelazan como ramas. Las puertas se alzan frente a vos, imponentes, cada una con un color distinto, con un olor que no sabes si temer o amar. Pero no hay vuelta atrás. La primera puerta, roja y brillante, te conduce al enojo. Allí estás, lanzando palabras como piedras. El calor de la ira te envuelve, y te ves ardiendo en un fuego que no quema al otro, sino a vos mismo. Pero al mirar más de cerca, el enojo tiene una cara: el miedo. Miedo a no ser suficiente, a no ser visto, a no ser amado. Y entonces entendés: el enojo era un grito que pedía ayuda. Sigues adelante, y una puerta ...

EL JAZMÍN DE LOS VERANOS ETERNOS

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Aquella Navidad llegó anticipada, como si diciembre hubiera decidido adelantarse para regalarnos el último verano de la infancia. La casa de la abuela estaba rodeada de jazmines ; era imposible caminar por el jardín sin oler su perfume. Dulce y persistente, parecía envolverlo todo: las tardes de juegos, las noches bajo las estrellas, el sonido lejano del mar y las risas inconfundibles de quienes ya no están. Mi abuela decía que el jazmín tenía memoria. Según ella, cada flor guardaba un momento, y cuando el viento pasaba entre sus ramas soltaba fragmentos de historias. Me reí, pero en silencio, porque a veces sentía que tenía razón. Había algo en ese aroma que te llevaba a lugares que no sabías que habías visitado, a tiempos en los que no recordabas haber vivido. Ese verano, la abuela decidió que la Navidad debía celebrarse al aire libre , bajo un cielo despejado y con la brisa del mar como invitada de honor. "La noche será blanca como el jazmín", dijo mientras colocaba farole...

¿CÓMO ESTÁS?

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  Una pregunta tan común y simple, que flota en cada esquina de nuestras conversaciones. La decimos sin pensar, es un reflejo del saludo cotidiano, una cortesía automática. Pero ¿cuántas veces la respondemos con la verdad desnuda, sin adornos ni máscaras? ¿Qué nos impide entregarnos a la sinceridad? Quizás la respuesta esté en el vínculo que tengamos con el otro, con la profundidad o superficialidad de la relación. O tal vez sea más una cuestión de valentía, de lanzarse al vacío de confesar lo que de verdad se agita en nuestro interior. Es curioso, podemos hablar con soltura sobre lo que fuimos o seremos, sobre quiénes creemos ser, pero el presente, este exacto momento, por lo general se vuelve difuso. Nos perdemos en el constante ir y venir entre el ayer y el mañana, olvidando que estamos aquí, justo ahora. Tal vez tememos a lo que nos depara el futuro. Nos quedamos atrapados en esa preocupación constante por lo que vendrá, incapaces de disfrutar del instante que tenemos ent...

PREGUNTAS A UN AMOR

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 «Hola ¿con quién estoy amando? ¿con quién tengo el gusto?¡Hola! no se escucha no se escucha muy bien, amé, pero no se entendía nada. Amé porque quería amar con vos, te amaba para saber, te amaba para contarte, te amaba para hacerte una pregunta.» Alejandro Berón Hola, ¿con quién estoy amando? ¿Quién es el eco de este latido que no se escucha? Hay un susurro, entrecortado, como si el aire no supiera cómo llevar las palabras hasta vos. No se escucha muy bien, lo sé, pero en este silencio que compartimos hay amor. Un amor que no necesita ser entendido, solo sentido. Te amaba antes de entender, te amaba por el simple acto de querer descubrirte. Te amaba para saber, para descifrar los secretos que habitan en tus silencios, en las pausas entre cada palabra que no llega, en los momentos en que el sonido se pierde. Amaba el misterio de lo que no se dice, la melodía rota de lo que tratamos de entender.   Te amaba para contarte lo que mis palabras no podían decir. Para preguntart...

SEMILLAS DEL FUTURO

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La niñez es la semilla del futuro, la esperanza de un mundo mejor, y nos enriquece con su alegría de vivir y de hacer, con la inquietud despierta y la emoción puesta en cada desafío que se propone. Cada año que finaliza nos lleva al encuentro de una generación que deja la escuela, que ha transitado seis años de su infancia. Con sus túnicas blancas han jugado en cada rincón del patio, han soñado y, sobre todo, han crecido a través de todo lo que han aprendido. De este caminar juntos también se han nutrido maestras y maestros. Porque el aprendizaje es continuo intercambio de vivencias. El entusiasmo que les caracteriza es el que les ha permitido llegar hasta aquí, con gotas de esfuerzo, constancia y perseverancia. Lo que han aprendido se multiplicará día a día, porque estos primeros años de vida son de vital importancia para lo que vendrá. Hoy dejan sus aulas para cerrar el ciclo escolar con tantos recuerdos, y con la tierna infancia guardada en el cofre de la vida. Se llevan todo lo viv...

EL KARMAMÓMETRO

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En un rincón oscuro del laboratorio de ideas, el Dr. Harley trabajaba en su invención más ambiciosa: el Karmamómetro, un aparato destinado a medir el karma de las personas. La máquina, con su intrincada red de cables y luces parpadeantes, prometía ser la balanza definitiva de la justicia cósmica, capaz de discernir el peso de las acciones de un individuo. El Dr. Harley, aunque científicamente riguroso, no era ajeno a la ironía del destino. Sabía bien que su aparato podría ser tomado como una herramienta de juicio, y en más de una ocasión se escuchó murmurar para sí mismo, “¿Quién soy yo para juzgar? Que tire la primera piedra el que esté libre de culpa”. Sin embargo, se consolaba con la idea de que la máquina no era juez, sino espejo, reflejando únicamente lo que ya estaba ahí, en lo profundo del ser humano. La primera prueba del Karmamómetro se hizo con Emilio, un hombre que siempre había creído en el equilibrio del universo. Cuando el aparato empezó a vibrar y a emitir un zumbido inq...

GOTAS DE VIDA

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Cada gota es una fiesta que despierta los sentidos, reverdecen los colores en contraste con el gris plomizo que envuelve al día. La lluvia cae como lágrimas, se desliza por los recuerdos y busca en los rincones más olvidados. Cada gota es el remanso para la búsqueda y el desafío de tanto por hacer, decir y pensar, para que se conjuguen en una armonía perfecta. Cada gota es una fiesta cuando podemos desde la cama disfrutar de un sueño placentero, o una lectura tranquila con el sonido exquisito de la lluvia que llega para limpiar profundo y humedecer la jornada. Cada gota trae aparejado un sueño, un manantial de situaciones vividas y tantas por descubrir. Es que la lluvia tiene ese don de despertar lo que está dormido para que las alas pronto se desplieguen fuertes y seguras. Cada gota es una fiesta para las emociones que se levantan de un letargo y buscan florecer en la nostalgia de los días. Con lentitud y paciencia intentan aparecer una a una, porque todas están allí a la espe...

DONDE HABITA LA TRISTEZA

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  En la penumbra de un rincón olvidado, donde el sol apenas roza con sus tímidos dedos, habita la tristeza. No se anuncia, no golpea la puerta; se desliza como un susurro en el viento, envolviendo el alma en un manto de melancolía. Es un huésped silencioso, que se acomoda en el pecho, en el espacio entre latidos, donde los sueños se desvanecen en un mar de nostalgia. La tristeza se enmascara en lo más divertido de la fiesta, en el brindis más sentido, en los colores más fuertes o en los mejores ritmos. Aunque a simple vista la vemos en color gris o en el mirar ausente, suele estar en los lugares más inesperados. Se viste de depresión, se perfuma de pocas ganas, mientras busca su presa, no le importa sexo, edad o clase social, se aloja en todos y cada uno de ellos sin pedir permiso. Sin embargo, algunos intentan disimular su estadía, otros no le hacen caso, pero a ella le da lo mismo: se aloja cómoda hasta hacer estragos. Donde habita la tristeza los días se estiran como hilos...