ACARAMELADO EL POP
Como la magdalena de Proust ciertos alimentos suelen ser esos disparadores en nuestro cerebro de emociones, recuerdos y sentimientos. Hoy me referiré a las palomitas de maíz dulce o más conocido como el pop acaramelado, testigo de la infancia y del camino de la vida Mi primer recuerdo me sitúa en el Parque Rodó, en las tardes de invierno de vacaciones de julio junto a mis padres y mi hermano y algún amigo de turno que siempre ampliaba la familia. El olor a pop recién hecho y el de garrapiñada eran infaltables en esa tarde llena de emoción y alegría. La voz del vendedor de pop surgía entre el murmullo de la gente como un encantador de serpientes que llegaba acompañada de un exquisito aroma : “Pop acaramelado el pop” Se formaban largas colas, hasta que lográbamos subir dos o tres minutos a cada juego. Para un niño una cola normal puede parecer eterna, no sé dimensionar hasta altura si era tan larga o era la ansiedad por subir a los juegos. Era un día de fiesta, nos aprontábamos con nuest...