LOS NUDOS DE MATILDA
Los hilos se fueron entrelazando poco a poco, el tejido tomó forma, y el tramado dejó ver las huellas, los errores, los nudos más tirantes, los más flojos, así como las imperfecciones más pequeñas, todo surgió sin excepción. La tersa seda tocó la piel, acarició a las palabras que quedaron atrapadas en el tejido, testigo de leños crujientes, fuegos chirriantes, de fuertes latidos y suspiros. El tejido, apretado y flojo, denotaba una cierta paradoja, ampliada por los vientos que habían soplado desde diferentes puntos cardinales, por momentos llenos de pasión, en otros cargados de indiferencia y hastío. También quedaron impregnados con total libertad todos los pensamientos que surgieron mientras artesanalmente se entrecruzaban los hilos. El pensamiento un rincón donde las alas de libertad nunca se cortan. Caprichosamente, los diferentes hilos comenzaron a enredarse, a anudarse, fue como una bola de nieve, el nudo se hizo más y más grande… ¿cómo desenredarlo? En término...