EL PARAÍSO DE LAS FLORES
El paraíso de las flores dejó impregnado el elixir del tiempo. Su capucha colorida se deslizó, el pájaro llegó con su último suspiro a la estación abandonada. Encontró allí esa paz necesaria para reposar su cuerpo cansado y entumecido de tanto volar. Dicen que quien vuela tiene siempre abiertas las alas de la libertad, pero algunas veces el rumbo no es el apropiado. El pájaro multicolor había errado el camino y había quedado atrapado en una ruta laberíntica de la que no podía salir. Cada vez que le parecía haber encontrado la salida se topaba con una enorme pared que frenaba su camino. Así la historia parecía repetirse día a día en los que aumentaba la impotencia y desesperación de haber quedado atrapado en su propia trampa. Sabía que había llegado hasta allí por deseo propio, sin embargo no dejaba de reconocer que eran esas ansias por resolver todo rápidamente las que lo había obnubilado en la decisión, poco pensada y meditada. Decía su abuelo :“La prisa no es buena consejera, t...