LOS ESTANTES DE UN POEMA
Todos los días nos sentamos junto a la pluma y el papel, para comenzar a negociar palabras, para intentar dejar aquellas que mejor nos representan, en este aquí y ahora, impregnado de devenir y cambio Como escritores de nuestro propio camino hacemos de nuestro andar una gran poesía, repleta de palabras, de intenciones, de anhelos, y también de destiempos, de propuestas, de frustraciones y aciertos. En un andar estático nos paramos cuando pretendemos que las palabras obedezcan a nuestro sentir, ellas con la independencia que les otorga el libre albedrío se expresan sin más pretensión que fluir desde lo genuino y auténtico. Así surgen, y nos vemos ante ellas sin comprender cómo ajustarlas de modo que las que arriban punzantes nos dejen caídos en el suelo. Sin embargo, hay días que nos enfrentamos a esa hoja en blanco, lánguida, inexpresiva, casi asfixiante, que nos busca de reojo hasta que finalmente sale la primera palabra, despojada de su chaleco de fuerza para poder ser. Es que hoy ...