VISITA INESPERADA
Cual una daga cortó el aire con su entrada solemne, un silencio casi sepulcral acalló a los presentes. Su mirada transparente y sincera atrajo inmediatamente aún a aquellos que ya no creían en su existencia. Casi sin gesticular, miró uno a uno a quienes se atrevieron a mantener la mirada, una prueba difícil de sortear, pero quienes lograron sostenerla se reunieron con ella en la habitación contigua. Pasaron sin decir una palabra, la luz penetraba en abundancia y el sol brillaba como pocas veces. Se sentaron alrededor de la mesa y esperaron que aquel ser enigmático, pero atractivo comenzara a hablar. La ansiedad los carcomía, pero sin embargo eran conscientes que tenía algo muy importante para decir. Y entonces sin más preámbulos dijo: “Sé que creen que me he perdido con el paso del tiempo, de la tecnología y los años, pero se equivocan, estoy aquí de pie para quien dignamente desee acompañarme, y se atreva a cumplir con lo que promete”. Las miradas se tornaron perplejas y co...