HOY PUEDE SER UN GRAN DÍA
En el correr de nuestro diario vivir sin darnos cuenta olvidamos mirar al cielo, respirar profundo o dejarnos llevar por el vuelo de un ave, quizás no por voluntad propia sino por simple descuido o guiados por nuestro afán de hacer un sinfín de actividades, algunas totalmente superfluas. Cuando caminamos anestesiados por los deberes y obligaciones difícilmente podamos sentir nuestro corazón vibrar. Sin embargo, cuando nos abrimos a nuestros sentidos embarcados a tocar con delicada paciencia ese ser que nos habita capaz de llegar muy profundo, entonces la luz del sol nos roza como una tibia caricia. Abiertos a la vida, a los colores y aromas de la primavera, los sonidos llegan armoniosos para palpar la delicadeza de los pétalos perfumados que colman de plenitud la jornada. Ese eje tan lejano por momentos, tan ausente y perdido por otros, nos toma de la mano cuando decidimos armonizar nuestros días centrados en la belleza que nos habita para poder vibrar en sintonía con el universo de ...