SILENCIO
Bendigo tu tiempo, tu templanza es oro. Tus ojos muy quietos acunan descalzos, tu sabiduría, tu humilde vocablo. Brotan pensamientos, profundos e intensos. Tu inmensa paciencia lo ilumina todo. Meditas y esperas , al justo momento. Alojas contigo la llave maestra , tras la que se corre una vida entera. Andrea Calvete