NI TANTO, NI TAN POCO
Fue tomando notas de cada detalle, así con el correr del tiempo un montón de papeles se hicieron testigos de lo sucedido. Sin embargo, cabía cuestionarse la fidelidad de aquellas palabras, impregnadas de emociones y sentimientos, donde poco lugar quedaba para la objetividad. Hacía muchos años que se había distanciado con la objetividad, había razones para alejarse. La objetividad le hacía entrar en razón, pararse en esa línea ecuánime y de porte casi profesional. Si bien había sido por momentos buena compañera, llegó un punto en el que sintió que se alejaba de sus emociones, de su verdadero ser, era como hacerse trampa al solitario o simplemente querer ser lo que no era. Esa dicotomía de alguna forma le fue alejando de ella, así cada vez se encontraron más espaciadamente hasta que dejaron de verse. Como suele pasar muchas veces en la vida nos distanciamos de alguien por ciertos motivos, pero en el fondo no porque haya sucedido algo de peso como para romper la relación. D...