LOS DE SIEMPRE
Algunos transitan como extraños pasajeros de un vagón desconocido y te miran como diciendo “si te visto no me acuerdo”, o simplemente están de cuerpo presente como un objeto que decora una sala. Otros, sin embargo, “los de siempre”, permanecen inamovibles a tu lado en las buenas y en las malas, en un intento para que no sucumbas con tu última caída. Así se integra el elenco de los que nos acompañan en este recorrido conocido como vida, del que nos faltan tantas respuestas y el que nos sorprende día a día, inexperientes, como si tropezarse con la misma piedra fuera algo imposible de evitar. “Los de siempre” se contarían con los dedos de una mano, o dos, no lo sé, quizás. Lo cierto es que son muy pocos los que transitan el camino en forma ininterrumpida a tu lado, sin excusas, sin traiciones, sin dejar que las pulsiones humanas los ataquen y te dejen plantado cuando menos te lo esperas. Así como huesos duros de roer permanecen a tu lado haciéndote compañía y se alegran con tus tri...