DESGASTE EMOCIONAL
El desgaste emocional es poco tangible, se desarrolla silente día a día hace su trabajo sin que nos demos cuenta. Y comenzamos a dormir mal, a contracturarnos, a sentir el pecho oprimido y un cansancio en el cuerpo en el que parece que la cama es lugar más confortable. Así sin demasiados reparos, la angustia, el pesimismo, el desgano y la depresión se van colando en nuestro ser producto de ese desgaste discreto que se anuncia por pequeñas dosis letales. Cuando las pocas fuerzas nos acompañan, el desánimo nos guía y el desaliento palmea la espalda, los horizontes comienzan a cerrarse, el aire escasea, y las emociones laten a ritmo lastimoso, de manera que todo nos cuesta un enorme esfuerzo, y los resultados apenas pueden percibirse en esa falta de luz y confusión. El desgaste de cualquier tipo se produce en el momento que algo comienza a deteriorarse, a perder el funcionamiento adecuado, el ritmo, y se puede dar por múltiples factores, entre ellos el paso del tiempo y sus consecuencias,...