METAMORFOSIS
El tiempo todo lo transforma, lo moldea, lo cincela con delicada paciencia, lo esculpe con esmero de modo que las aristas comienzan a limarse, el lente proyecta otra imagen muy distinta y el corazón late a otro ritmo. ¿Algo o todo ha cambiado? Nada se detiene, quizás la quietud venga de la mano del dolor y de asimilar lo que tenemos que asumir y se nos hace muy costoso. Las partidas, los finales, los desengaños y las pérdidas son algunas de esas piedras que obstaculizan el paso, que nos retienen como prisioneros en sus garras desbastadoras. Los mismos recuerdos suelen teñirse de diferentes colores y aromas. Con el correr de tiempo, el dolor se transforma, se atenúa a la sombra de pequeños pasos de aceptación amortiguados con paciencia, esmero y trabajo, nada se logra sin esfuerzo y perseverancia. Las alegrías persisten y también se diluyen en ese abanico de sensaciones y sentimientos que emergen cada día. El silencio suele ser un tibio regazo para que los pensamientos se aquiete...