LA GRAN PARADOJA DEL TIEMPO
Un gran cuestionador nos interpela, nos cuestiona, desafía y enfrenta, para ver cómo lo vivimos, cómo la dejamos transcurrir en nuestra vida, cómo le damos cabida, si estamos decididos a aprovecharlo a dejarlo pasar de largo. Así el tiempo se planta como una gran paradoja en una tendencia a relativizarse, a escurrirse o permanecer como una daga que lastima y aprisiona ¿Cómo es posible que adquiera tantas dimensiones? Hay quienes se quedan rezagados en el camino, sujetos a tiempos pasados, a personas olvidados a hechos ocurridos, que si bien son parte de lo que son, les impiden continuar avanzando de cara al futuro, parados en este aquí y ahora, en este día a día. Sus posibles dimensiones dependen en gran parte de nuestra mera disposición ante su pasaje. El tiempo fluye, se escapa como arena entre nuestras manos, de desliza lentamente o rápidamente, dependiendo de la vereda en la que estemos parados, si nos alojamos contrariados, disgustados o afligidos posiblemente esos minutos...