lunes, 6 de abril de 2020

UNA CARTA AL OLVIDO

No sé si llegara a tiempo esta carta, pero al menos haré el intento. Creo que se unirán unos cuantos, a mis palabras, de modo que la energía puesta en estas líneas se hará potente y será parte de una enorme egrégora.

Te molestamos a diario pidiendo olvidar lo que nos disgusta o amarga. Hoy, sin embargo, no se trata de borrar de un plumazo lo que sucede porque sabemos que estaría lindando en la utopía, pero sí que contribuyas a borrar tanto sufrimiento, desesperanza y desánimo.

Un gran aliado en esta carta es la gratitud. Ella agradece todo lo que sucede porque sabe que detrás de cada cosa que pasa siempre hay algo que nos enriquece y nos ayuda a crecer. Nosotros intentamos acompañarla, pero no es fácil seguirle el paso, va muy decida y nada la quebranta, como entenderás algunos nos vamos cayendo por el camino, otros tenemos que tomar asiento para respirar y descansar, y otros ya no le podemos seguir el paso.

Como verás las cosas están complicadas, por eso está en ti colaborar para borrar tanto sufrimiento en la faz de la tierra, desde luego te ofrecemos nuestras manos para colaborar en lo que haga falta. Estamos acompañados también por la solidaridad sentimiento que nos ayuda a vibrar en conjunto y armonía.

Por favor deja en nuestra memoria lo mejor de nosotros, lo que nos permita ser luz, hay mucha oscuridad en estos momentos. Desde luego estamos impulsados también por la empatía, gran aliada cuando se trata de ponernos en la piel del que tenemos al lado.

No quisiéramos ocupar más tu tiempo, debes estar saturado de pedidos, finalizamos agradeciéndote que hagas lo que esté a tu alcance, nosotros desde ya contamos también con nuestra amiga resiliencia, ella nos ha enseñado que lo que no te mata te fortalece, así que vamos por buen camino.

Gracias y esperamos que borres las imágenes duras que estamos viviendo, para así continuar fortalecidos.

Andrea Calvete




sábado, 4 de abril de 2020

CUANDO NADA ESTÁ CLARO

Cuando nada está claro se buscan respuestas, se escatiman sílabas, se piden prestados versos, canciones, se buscan colores, sonidos y formas… pero todo parece dirigirse en un sentido incomprensible.

Los días buscan pararse como siempre, sin embargo, no los tomamos tan a la ligera, y todo parece sentirse y apreciarse mejor. Los pinos perfuman las mañanas, el otoño sabe como nunca a lavandas y romeros en flor.

A pesar de que día a día todo se torna tan incomprensible, lo que si nos queda claro es lo que hasta ahora no habíamos valorado, o habíamos pasado por alto. Surge esa dicotomía de ser y no ser, de estar y no estar, de querer y no querer… es que todo lo que queremos en estos días aparece esa disyuntiva. Y no es la primera vez en la que nos enfrentamos a ella, pero hoy nos acorrala en un rincón y nos pide que actuemos con precisión, porque cualquier falla puede llegar a ser irreparable.

Cuando nada está muy claro se buscan respuestas, y de repente nos tropezamos con viejos estantes olvidados en donde las palabras desgastadas por el tiempo se deshilachan, mientras intentamos emitir una frase coherente. Es que la coherencia ha salido de paseo y pocas veces la encontramos en estos días.

A pesar de que día a día todo se torna tan incomprensible, los afectos se vuelven un tesoro que nos da luz y fuerzas. Nuestros ojos se deslizan para mirar como nunca, para ver la belleza que habita en la propia naturaleza y que apenas reparábamos en ella.

Cuando nada está muy claro se buscan respuestas, se escatiman sílabas, se piden prestados versos, canciones, se buscan colores, sonidos y formas… pero todo parece dirigirse en un sentido incomprensible. Sin embargo, en la medida que pasan los días nos va quedando claro que es lo que realmente es valioso en nuestras vidas.

Andrea Calvete




miércoles, 1 de abril de 2020

SIEMPRE HAY UN MOTIVO

Hoy por hoy los motivos parecen alejarse, desdibujarse en torno a situaciones confusas. La incertidumbre se entremezcla y así las motivaciones parecen distanciarse de nuestra vista. Sin embargo, parafraseando a Eladia Blázquez “siempre hay un motivo, si encuentras el modo de sentirte vivo, a pesar de todo”

El motivo es lo que nos impulsa a hacer, a proyectarnos a movernos. Pero no siempre tienen el fin de ser alcanzados, sino que nos sirven como puntos de partida, de esta forma parecen convertirse en algo secundario, aunque en el fondo continúan siendo enorme disparadores.

Los motivos suelen perder fuerza cuando las explicaciones se hacen complejas, cuando las desilusiones nos acechan o las ingratitudes nos visitan.

En estos días los motivos parecen evanecerse, frente a un montón de interrogantes, de preocupaciones y de inestabilidad. Sin embargo, hay un gran motivo que nos impulsa que es el estar vivos, a pesar de los problemas o contratiempos que podamos estar enfrentando.

Dice un viejo proverbio: “Quien quiere hacer algo encuentra un medio, quien no quiere hacer nada encuentra una excusa” Así los seres humanos motivados por hacer o no hacer nos conducimos y tomamos decisiones diariamente.

Hoy más que nunca es importantísimo encontrar ese motivo que nos dé un empujoncito, para que no se apague esa chispa de vida que nos mantiene encendidos para continuar con fe y esperanza.

Si estamos dispuestos a encontrar motivos debemos dejar de lado la queja, la crítica y la envidia. La queja no es productiva, estanca nuestra energía, por lo tanto, proponer para cambiar lo que no nos gusta. La crítica para que sea efectiva tiene que traer aparejado opciones o alternativas. La envidia en un sentimiento que corroe el alma genera infelicidad e insatisfacción para quien la padece. Por lo tanto, ninguno de estos sentimientos es bueno si deseamos que nuestra energía fluya para entonces sentirnos motivados.

Siempre hay un motivo para continuar caminando, para descubrir lo mejor de cada uno de nosotros, pues lo que motiva nos mueve y nos da impulso vital, en estos momentos más que imprescindible.

Andrea Calvete

domingo, 29 de marzo de 2020

HOY QUIERO REFUGIARME


Hoy quiero refugiarme en el lado colorido de mi alma, en la alegría de ese instante eterno, en el brillo del sol, en una noche de estrellas, en la luz de la luna, o en claro azul del mar.

Hoy quiero refugiarme en las calles llenas de niños jugando en las veredas, en la risa contagiosa de quien con humor continúa el trayecto.

Hoy quiero refugiarme en aquellas veladas en familia, en los tiempos de playa, en las rondas de amigos, en el aire perfumado por la algarabía.

Hoy quiero refugiarme en el brillo de la esperanza esparcida en cada ola que llega a la orilla, en la espuma blanca que salpica entre las rocas.

Hoy quiero refugiarme en el beso de mi madre, en la mirada trasparente y fraterna de mi padre, en la mano sincera de mi tío, en amor de mis hijos y de mi compañero de ruta.

Hoy quiero refugiarme en mis amigos en los que siempre están aún cuando las papas queman.

Hoy quiero refugiarme en la belleza de la naturaleza que no deja de maravillar en su esmerado trabajo día a día.

Hoy quiero refugiarme en el trinar de las aves que en cada amanecer o atardecer dejan lo mejor de sí para contagiar su entusiasmo.

Hoy quiero refugiarme en lo mejor de ti y de mí, porque seguramente es allí donde habitan las respuestas.

Andrea Calvete

sábado, 28 de marzo de 2020

AÑORAR EL PASADO DICE UN PROVERBIO ES CORRER TRAS EL VIENTO

¿Quién en estos días no ha añorado el pasado, quién no ha vuelto a su niñez, juventud, o a esos días en los que la felicidad lo acompañaba? Añorar significa recordar con pena una pérdida o ausencia, pero ¿no es posible sobreponerse a ese sentimiento y recordar con alegría?

Evidentemente el estado anímico de estos recuerdos dependerá de lo que recordemos y también de nuestro estado de vulnerabilidad. En tal sentido, la añoranza es interpretada como un sentimiento poco benéfico, por lo cual es importante eludirla.

Según un proverbio ruso “añorar el pasado es correr tras el viento”, cierto, aunque los recuerdos se presentan por sorpresa y nos mantienen atrapados en ellos, sin miramientos o contemplaciones. Es algo que practicamos sin ser conscientes, en un afán porque lo recordado no desaparezca o se desdibuje.

Pero ¿es tan mala la nostalgia? Depende del cristal con que se mire. Si echamos de menos instantes de nuestra vida en los que pasamos bien, o a la gente con quienes compartimos determinados momentos, quizás irrepetibles, que ya nunca volverán, posiblemente la congoja nos sorprenda, la nostalgia nos visite, pero cabe cuestionarnos si no es maravilloso que permanezcan en nuestros recuerdos como parte de nuestras vidas.

Lo importante es alegrarnos por lo bueno que nos ha sucedido, sonreír aunque sepamos que ya ese acontecimiento terminó. Porque a pesar de ello, esas añoranzas son testigos de lo que hemos vivido, aprendido, crecido, de lo que somos.

Y Quino, con su increíble sentido del humor, nos explica que “no es cierto que todo tiempo pasado fue mejor. Lo que pasaba era que los que estaban peor todavía no se habían dado cuenta”. Posiblemente, estas palabras de humor no dejen de acercarse a la realidad, la que no vemos tal cual es, sino como queremos verla, y más aún cuando pasa el tiempo, los recuerdos suelen alterarse en una suerte de mezclas que sólo la mente es capaz de descifrar.

Pero volviendo a estos días en los que las añoranzas se han puesto al alcance de todos, seguramente ellas nos sirvan para valorar lo que somos, nuestros afectos, y lo que realmente es importante en nuestras vidas.

Ojalá cuando todo esto pase la añoranza que hoy se ha despertado en nosotros nos iluminé y haga obrar de la mejor manera, nos permita ser mejores personas.

En este proceso de añorar el pasado, la memoria juega un rol preponderante, donde nuestras emociones y sentimientos se van plasmando, conjugándose la mente el cuerpo y el espíritu en una unión permanente.

Al poner a funcionar nuestra memoria, realizamos tres procesos: primero recibimos, luego retenemos, para después recordar y reconocer. Y cada persona va acumulando vivencias, que de acuerdo a su estado anímico irá asimilando, recordando y atesorando.

Actualmente los psicólogos han comenzado a concentrarse en los aspectos positivos y potencialmente terapéuticos de la nostalgia, de esos recuerdos felices que forman parte de nuestras vivencias. Por tal motivo, deberíamos convertir el pasado como un nexo con el presente, pero sin estancarnos en él.

La capacidad de vivir el presente con intensidad, está en cada uno de nosotros, ubicando al pasado en su lugar estableciendo nexos con él y con el futuro, pero sin olvidar que el tiempo más importante y trascendente es aquí y ahora, en que tenemos tanto pero tanto por hacer.

Andrea Calvete



viernes, 27 de marzo de 2020

CON LA ESPADA DAMOCLES ENCIMA

No sé si enfermaremos de Coronavirus, pero es palpable que el estrés y la desesperanza nos respiran en la nuca. Será una tarea personal a resolver a través de nuestra fortaleza y riqueza interior, la enfrentaremos día a día, paso a paso, mientras la espada de Democles nos apunta.

Damocles un cortesano adulador de la corte de Dionisio I, un tirano de Siracusa, Sicilia del siglo IV a. C. Dionisio intentó darle un escarmiento a Damocles, y le ofreció intercambiarse con él un día para que pudiera gozar de sus privilegios. Con la celebración de un gran banquete Damocles gozó siendo servido como un rey. Sólo al final de la comida miró hacia arriba y observó en la afilada espada que colgaba atada por un único pelo de crin de caballo directamente sobre su cabeza. De esta forma se le quitaron las ganas de los apetitosos manjares que le sirvieron y las hermosas mujeres que había pedido, y solicitó al tirano abandonar su lugar, prefería no ser tan afortunado.

Y a partir de esta leyenda La espada de Damocles es definida por el diccionario de la Real Academia Española como "Amenaza persistente de un peligro", muy al caso en estos días que nos tocan vivir.

A toda esta crisis sanitaria, en la que la salud está en juego trae aparejada un sinfín de consecuencias que nos preocupan y ocupan. Una de las primeras y más notorias es la económica, los precios ya habían subido con la llegada del nuevo gobierno, pero se han disparado en una suerte de compre el que pueda y el que no, no lo haga.

Por otra parte, muchas personas ya han quedado sin trabajo, y otras han ido a seguro de paro total y parcial, otros han disminuido sus sueldos en forma vertiginosa y el resto hemos puesto las barbas en remojo porque lo que viene no es nada alentador.

Ante este panorama cuesta mucho levantar el ánimo, dar consejos de respirar hondo, ser positivo, no perder la fe y la esperanza, sacar lo mejor de nosotros mismos, porque es como estar parados al borde de un gran precipicio.

¿Que nos queda?, escuchar día a día las noticias como que nos cae una espada de Damocles encima.

Tendremos que reinventarnos hacer lo que nunca habíamos soñado, o pensar en algo que nos permita seguir adelante como forma de sustento de vida. Porque evidentemente cuando vamos a abastecernos es un fuego lo que sale todo, y las necesidades básicas es imprescindible que todos las tengamos satisfechas.

No sé si enfermaremos de coronavirus, pero es palpable que el estrés y la desesperanza nos respiran en la nuca. Será una tarea personal a resolver a través de nuestra fortaleza y riqueza interior, la enfrentaremos día a día, paso a paso, mientras la espada de Democles nos apunta.

Andrea Calvete



martes, 24 de marzo de 2020

MANTO DE MAGIA

Como todas las tardes el campanario de la Iglesia suena puntualmente a las siete de la tarde. Mientras oigo el vertiginoso repiquetear me dispongo a preparar un manto lleno de magia para esparcir con ilusión, misterio y también esperanza.

Lo que no podemos explicar, fundamentar o argumentar encierra muchas dudas, misterio, pero a la vez nos habilita a creer que es posible algo inmenso, inconmensurable, sólo es necesario cubrirnos con un manto de magia. Los seres humanos somos también seres espirituales, sustentados no sólo por un cuerpo que nos da vida sino por algo mucho más profundo que permite que toda esa maquinaria tenga andamiaje

Toda encierra en sí mismo magia, esa ilusión que podemos aderezar a cada acto de vida, que esconde tantos significados y que sólo es cuestión del lente con que nos dispongamos a observar, es decir, de esa capacidad de descubrir y profundizar más allá de lo que se ve a simple vista.

La magia está sumamente conectada con esa capacidad de soñar, crear y sentir que todos tenemos guardada en algún lugar, sólo que a veces no le damos cabida. Esconde misterios, sueños perdidos o encontrados; y una pizca de ilusión con matices de esperanza. Es poder unir lo invisible con lo visible ¿Cuánto es lo invisible a nuestros ojos y oídos?, allí se paran los miedos, los prejuicios, preconceptos y lo que reprimimos. Todo permanece allí escurridizo a la espera de que nuestro ser creativo lo descubra.

Cada instante puede ser maravilloso, el poner a andar nuestros cinco sentidos es el primer gran paso para dar rienda suelta a lo que pretendamos dejar surgir, renacer o trascender, en ese acto en el que damos cabida a vibrar con todas nuestras fuerzas.

Es mágico cuando observamos a alguien a los ojos y descubrimos el brillo de una mirada, que cargada de muchísimos sentimientos habla. Del mismo modo, es increíble cuando nos abstraemos e intentamos dejarnos seducir por los sonidos o imágenes de las situaciones que nos rodean. Porque en definitiva el dejarse seducir no es nada sencillo, es abrirse de un modo especial a sentir y descubrir sin barreras ni preconceptos.

La vida es mágica en sí misma, porque encierra tantos misterios capaces de cautivarnos y encantarnos. Cuando vemos el nacimiento de un ser, cualquiera sea su posición en la naturaleza, asistimos a un acto lleno de magia en el que quedamos absortos y maravillados. Del mismo modo, la muerte tiene esa contrapartida de fin, de ruptura y puede ser oscura, fría y áspera, pero si logramos dejarnos llevar por la magia de la vida quizás en algún momento logremos estar preparados para esta instancia a la que ninguno escaparemos.

Generalmente, cuando se nos parte el corazón por algún motivo, se suele decir que somos débiles o estamos pasando un momento de vulnerabilidad. Siento que es algo más profundo, que estamos dando paso a nuestros más sinceros sentimientos que parten desde lo más hondo de nuestro ser. Y si algo nos hizo quebrar o resquebrajar es porque estamos abiertos a sentir, amar y compartir.

Cuando nos encerramos en el egoísmo, en nuestras necesidades y deseos olvidando todo lo que nos rodea, nos anestesiamos y dejamos de sentir por “salvar eso que nos hará salir a flote”, o paradójicamente nos hará sentir solos y aislados de los demás, sumidos en nuestro ego más profundo.

Los grandes problemas en la convivencia del diario vivir se basan en ese dejar primar nuestras necesidades y deseos, olvidando las de quienes nos rodean y conviven con nosotros. Las causas de este problema son múltiples, entre lo que no dejo de reconocer que es mundo altamente competitivo que nos prepara para eso. Sin embargo, depende de cada uno no deshumanizarse, impedir que estas reglas de juego nos hagan olvidar ¿quiénes somos, ¿cuáles son los valores que nos sustentan y nos permiten avanzar día a día?

No dejarnos contaminar o impedir que la magia desaparezca de nuestras vidas es una tarea meramente personal, en una lucha permanente por enfrentar los paradigmas que nos han sido inculcados desde pequeños, en un modelo en el que todo debe ser eficiente y productivo, sin detenernos muchas veces a pensar ¿a qué costo logramos esto?

¿Dónde buscar la magia? En una sonrisa contagiosa, en el brillo del sol, en el cielo cargado de estrellas, en la mano que te acaricia con dulzura, en el oído que te escucha con paciencia y atención… en la vida de misma, en cada instante.

La podemos encontrar si trascendemos lo que nos preocupa, desvela o aqueja, y logramos ver todos los motivos que tenemos para estar agradecidos y para sonreír a la vida. Porque por más grises que sean los días, por más fuerte que soplen los vientos, siempre habrá alguien que necesite de nosotros, de nuestra ayuda sincera. Cuando nos solidarizamos con alguna persona damos sentido a nuestra propia existencia y trascendemos lo que nos sucede por ayudar al otro.

Es posible que nos tropecemos con la magia cuando, despedazados por el dolor, reconstruimos lentamente los pedacitos que han quedado y nos ponemos de pie fortalecidos, haciendo una pieza única con posibilidad de retomar el camino con fuerza y energía, dando así lugar a la resiliencia que todos en el fondo debemos cultivar.

Tantas veces cuando nos encontramos deprimidos, los médicos nos aconsejan ¿por qué no hace algo que le haga sentir útil? , y ¿por qué llegamos a sentirnos inútiles o carentes de posibilidades? Quizás porque estamos muy ensimismados en lo que nos sucede sin lograr vislumbrar que hay gente que está mucho peor que nosotros. Con esto no quiero decir conformarnos y no luchar por superar todo lo que sea necesario, pero siempre teniendo en cuenta a quienes nos rodean.

Quizás quien esté transitando un momento de mucho dolor no vea magia en nada, todo le resulte indiferente, insípido, o le dé igual, pero esta apatía muestra cuando una persona se bloquea a sentir porque está quebrada, caída. Aunque quizás sea un excelente aliado en cualquier tarea dejar entrar un pequeño rayo de luz y de esperanza.

Un maravilloso acto de magia podría presentarse cuando al caminar por la calle podemos ver en cada rostro que se nos cruza una preocupación o problema, o advertir que un compañero de trabajo no está bien porque tuvo un mal día, o si alguien necesita nuestra ayuda brindarnos de la manera que sea conveniente.

Y si continuamos descubriendo momentos mágicos, llegaremos al instante en el que alguien nos agradece con una sonrisa radiante, o con una mirada cargada de emoción apretamos las manos a una persona y le decimos sinceramente gracias.

La magia está en el aire flotando, en los sonidos de la brisa, en las notas musicales, en el trinar de los pájaros, en cada acto de vida. Está allí junto a nosotros, sólo es necesario hacerla pasar, tomar asiento al lado nuestro, y será una entrañable compañía, por eso antes que nada dejémosla surgir.

Cubiertos con un manto de magia abriremos las puertas a: la risa, los colores, los sonidos, las posibilidades y la creatividad de la mano de los sueños fortalecidos por la fe y la esperanza. Quizás no tenga demasiada explicación salvo el sentirla, o dejarse envolver por su suavidad y dulzura, dando lugar al baile que sólo nuestros sentidos estén dispuestos a danzar.


Acróstico de la Magia

M omentos únicos
A tesorados en el corazón
G uiados por algo
I nexplicable llamado
A mor

Andrea Calvete

lunes, 23 de marzo de 2020

¿QUÉ VENDRÁ DESPUÉS?

Respirar profundo cada día es la consigna, observar al cielo, mientras los minutos se plagan de preguntas las que en su mayoría no tienen respuesta. Entonces nos preguntamos: ¿Qué vendrá después?

El silencio invita a recostarnos en lo que fuimos, en lo que hemos andado, se mezclan los sueños, y aparecen todos aquellos seres que han tenido vital importancia en nuestros días. Sin embargo, por más que intentamos recordar otras situaciones similares, creo que es la primera vez que una gran parte del mundo se ha detenido a la espera de que algo cambie. ¿Qué vendrá después?

Seguramente hay un después que nos espera, pero no desea que nos apresuremos, porque con calma y sin prisa la vida se encausa.

Entre el aire perfumado de la tarde y el trinar de los pájaros que despiden el día se para la pregunta que nos tiene en vilo desde hace unos cuantos días: ¿Qué vendrá después?

Es una costumbre muy humana querernos anticipar para resolver, y tomar cartas en el asunto lo antes posible, pero aquí se trata de ir viendo día a día, “golpe a golpe, verso a verso”

Lo que vendrá después depende de nosotros de lo que hagamos con este tiempo de espera, de pausa, con lo que dejemos surgir. Posiblemente, ninguno de nosotros nos tocó hasta ahora vivir una situación así, por eso busquemos en lo más profundo de nuestro corazón la respuesta a esta pregunta que se materializará de la mejor manera porque parafraseando a Serrat “caminante no hay camino se hace camino al andar” 

Andrea Calvete

domingo, 22 de marzo de 2020

LOS VOCABLOS CAMBIAN SU SIGNIFICADO

Hoy los vocablos cambian su significado, las respuestas se esconden mientras la incertidumbre se impone en medio de un silencio donde las palabras suenan huecas. Y nos sentimos inseguros, indefensos, más pequeños que nunca.

En realidad, vivíamos rodeados de una seguridad prefabricada, realizada de manera que todo se ajustara a nuestras necesidades. Hoy al frenar el engranaje nos preguntamos: ¿Cómo sigue todo esto?...

Evidentemente, continúa, pero no cómo lo esperamos o imaginamos, se nos escapan de las manos las posibilidades, mientras comprendemos que nunca tuvimos nada seguro, porque “a seguro se lo llevaron preso”

Y cada uno desde nuestro lugar buscamos explicaciones, salidas, respuestas, y sin embargo, la conclusión más frecuente es que tenemos que tener mucha paciencia, virtud que no ejercitábamos desde hace mucho tiempo, y que nos permitirá entender que nada se logra rápidamente, o mejor dicho en los tiempos que estábamos acostumbrados hasta ahora a frecuentar.

A todo esto se unen las personas imprudentes que se creen omnipotentes y deciden ir en contra de lo que se pide para evitar una crisis aún mayor. Otros se lo han tomado como una vacación, y unos cuantos estamos en casa intentando hacer todo lo que se nos pide para que salgamos lo antes posible de esta situación rara, teñida de miedos e incertidumbre.

Vivimos un momento de pausa, de encontrarnos con nosotros mismos, con lo mejor y peor, sin embargo, está en cada uno de nosotros sacar lo que puede ayudar a mantenernos a flote y no lo que nos hunda. Dependerá de cada uno dejar de lado el egoísmo para sacar nuestra veta solidaria y fraterna.

Hoy los vocablos cambian su significado, las respuestas se esconden mientras la incertidumbre se impone en medio de un silencio donde las palabras suenan huecas. Y nos sentimos inseguros, indefensos, más pequeños que nunca.

Andrea Calvete

sábado, 21 de marzo de 2020

RESILIENCIA EN TIEMPO DE REDES SOCIALES

Todos los seres humanos somos diferentes, reaccionamos de acuerdo con nuestra forma de ser, así como también según la etapa o circunstancias de la vida que nos toque enfrentar. Sin embargo, hoy por hoy las redes sociales tienen una gran influencia en todos nosotros y de alguna manera pesan en cada uno de nuestros pensamientos y acciones. Por eso es importante no dejarnos llevar por la corriente, analizar y pensar con criterio propio para así hacer frente con convicción a lo que nos sucede.

Adaptarse a las adversidades o situaciones adversas tiene que ver con la capacidad que tenemos las personas de sobreponernos a períodos de dolor emocional, es decir con la capacidad de resiliencia.

La resiliencia es la capacidad de afrontar la adversidad saliendo fortalecidos, de modo de poder seguir el camino. Se ha comprobado científicamente que los resilientes tienen mayor equilibrio emocional frente a las situaciones de estrés y soportan mejor la presión. Se basa en el convencimiento que tienen los individuos de poder sobreponerse a los obstáculos, más allá de que las condiciones sean totalmente adversas, la derrota no se maneja como una opción. Es la posibilidad de resistir situaciones de estrés, pérdidas importantes e inesperadas, el maltrato físico o psíquico, así como el abandono afectivo y todo otro tipo de catástrofes.

Y viene de la mano de la entereza, del tesón, de la fuerza de voluntad, del empeño de cada individuo, así como de una correcta autoestima. Generalmente, las personas que logran sobreponerse a todo son aquellas que no se detienen a compadecerse o se estancan en el propio dolor, sino que continúan adelante, enfrentando el viento y la marea, lo cual no significa que no sufran, lloren o se desahoguen, sino que son capaces de no detener la marcha.

La resiliencia es un producto de la trama vincular con otros seres. Así el primer gran momento luego del nacimiento es el contacto del niño con su madre, quien lo proveerá de seguridad física y emocional. Asimismo, durante los dos primeros años de vida, el niño es como una esponja y todo lo que absorbe en esta etapa repercutirá en el resto de su vida. Del mismo modo, es un momento esencial en la formación de la autoestima. Y en la medida que el niño crece va tomando contacto con nuevos seres, estos vínculos o relaciones serán muy importantes para poder soportar los impactos ante una situación traumática.

Estudios realizados en sujetos resilientes, dieron a conocer que eran personas que habían contado con un familiar o amigo que los había aceptado en forma incondicional.

Desde la Medicina, específicamente desde la neurociencia, se ha constatado que las personas más resilientes tienen mayor equilibrio emocional frente a las situaciones que provocan estrés, de modo que son capaces de enfrentar los retos de mejor manera.

De acuerdo a la forma en que los individuos enfrentan las adversidades se los puede categorizar en personas no-resilientes y pro-resilientes, existiendo una gradación intermedia.

A través de diferentes estudios científicos se pudo concluir que a mayor actividad cognitiva y a mayor capacidad intelectual aumenta la resiliencia, no sólo emocional, sino de las neuronas de los sujetos.

Y ante situaciones catastróficas se presentan lo que se denomina como “comunidades resilientes”, que se caracterizan por ser individuos que logran equilibrarse al enfrentar una tensión, del mismo modo que se comprometen frente al hecho que deben afrontar, al mismo tiempo que lo desafían e intentan superar. Siempre con un alto grado de significación y valoración del hecho que deben asumir o enfrentar, son seres sumamente positivos, responsables y creativos.

La persona resiliente es capaz de lograr vencer cualquier presión, pues intenta no perder el equilibrio, el sentido del humor y la serenidad cuando se enfrenta a las adversidades de la vida. Por el contrario, aprovecha cada una de estas situaciones para superarse y salir fortalecido.

Algunas formas de construir resiliencia según la Asociación Americanade Psicología:



1. Es conveniente establecer relaciones personales, que permitan lograr esos vínculos afectivos tan importantes para ser resilientes.



2. Evitar ver una crisis como un obstáculo insuperable.



3. Aceptar que el cambio es parte de la vida.



4. Moverse hacia las metas.



5. Llevar a cabo acciones decisivas.



6. Buscar oportunidades, descubrirse asimismo.



7. Cultivar una visión positiva de sí mismo.



8. Mantener las situaciones en perspectiva.



9. No perder la esperanza.



10. Cuidar de sí mismo, este punto está íntimamente relacionado con una correcta autoestima.

La adaptación a la adversidad o resiliencia se sostiene cuando el individuo es capaz de visualizar sus objetivos, para no quedar atrapados en la situación presente, o lo que es peor en el pasado por no afrontar el doloroso presente que se le ha puesto por delante.

En definitiva, las personas resilientes aman la vida, y creen que por encima de todo es necesario sobrevivir. De este modo, transforman ese dolor, sufrimiento, estrés y crean a partir de ellos significados valiosos para sí mismos y para el resto de los individuos, son personas con una gran entereza, capaces de sobreponerse a todo más allá de las redes sociales.

Andrea Calvete

jueves, 19 de marzo de 2020

MANDALA MÁGICO

Estuvimos sordos, ciegos, ocupados, distraídos, ensimismados, obtusos, necios, …, pero llegó ese día en el que tuvimos que parar, porque al fin la Tierra se hizo escuchar. Y que mejor oportunidad la de construir un mandala mágico en el que podamos representar todo lo que nos preocupa, ocupa e interesa, una representación con poderes sanadores y purificadores.

El mandala es una estructura de diseños concéntricos que representan la composición del universo y de la naturaleza. Es una palabra de origen sánscrito y significa círculo; representa la unidad, la armonía y la infinitud del universo mediante el equilibrio de los elementos visuales

Comenzamos con el centro del mandala, un círculo en el que los cuatro elementos naturales: agua, tierra, fuego y aire aparecerán rodeado por esa esencia en la que nuestro ser habita. A este gran círculo le continúa otro rodeado por una gran flor en la que el silencio nos permitirá meditar para conectarnos con nosotros mismos y después con los demás.

A esta inmensa flor le seguirá un círculo en donde la solidaridad, la comprensión, el amor, la fe y la esperanza se entrelazarán para dejar salir todo lo que nos asfixia y no nos impide continuar.

Luego aparecerán las preguntas, las dudas, los cuestionamientos, seguidos por inmensos puntos suspensivos y una gama inmensa de colores que nos permitirán volar, crear, soñar, porque es momento de ser creativos y de no bajar los brazos.

Los colores perfectamente colocados han formado una figura maravillosa que nos invita a ser y a unirnos con el universo que nos rodea para así poder estar en paz y armonía desde este mandala mágico lleno de fe y esperanza, iluminado por el amor que en todos nosotros habita.

Andrea Calvete


miércoles, 18 de marzo de 2020

¿CÓMO APROVISIONARNOS CONTRA EL CORONAVIRUS?


Tiempos difíciles en los que seguramente cambiaremos la perspectiva de la vida. Ante todo, no perder el humor, uno de los puntos clave en estos momentos en los que la incertidumbre nos acompaña y el desánimo nos guiña.

Por más máscaras, lentes, jabón y alcohol que utilicemos no servirá de nada si nos contaminamos de mal humor, desánimo, tristeza y negatividad. El sentido del humor es una herramienta fundamental para enfrentar todo lo que estamos viviendo. Algunas veces reírnos de lo que nos sucede, o de nosotros mismos suele ser muy catártico.

El hacer catarsis implica liberarnos o purificarnos de lo que nos ocurre. Pero ojo, que para que realmente se produzca la catarsis debemos centrarnos en hacer cosas productivas hacia los demás y hacia nosotros mismos.

Ante todo, ponernos:

Una máscara contra la mala onda, el pesimismo y desánimo. Unos lentes que nos permitan ver la situación de la forma más positiva posible. Un jabón que barra el mal humor, la negatividad y el egoísmo. Esparcir abundante alcohol contra los oportunistas, estafadores e individualistas.

También buscar en el armario que tengamos más a mano lo mejor de nosotros, y guardar bajo llave lo más oscuro que en nosotros habita.

Ante la duda, desconcierto e inestabilidad sacar de ese cajón escondido nuestra sonrisa más sincera.

También puede llegar a ser muy catártico encontrarnos con nosotros mismos, ya sea escribiendo, pintando, cantando, leyendo, viendo una película o serie, haciendo manualidades, o simplemente compartiendo con los seres que tenemos cerca, virtual o personalmente si es que habitamos en el mismo hogar.

Para hacer catarsis es importante disfrutar de lo que hacemos, y puede ser simplemente aprovechando de ese café, te o mate que nos acompaña.

Compartir y hacer de ese momento un instante sagrado, de regocijo, en el que, en contacto con nuestras mascotas, seres queridos, plantas, libros, películas, amigos virtuales… podamos entonces encontrar ese instante fructífero en el que nos sentimos un poco mejor.

Cuando disfrutamos de lo que hacemos los minutos pasan volando, los dolores se amortiguan, la iniciativa se enciende, la creatividad despierta y los motivos se expanden mientras los días se nos pasan en un abrir y cerrar de ojos.

En el disfrute se ensambla el compromiso, el esfuerzo y la energía vital en la que nos consustanciamos con lo que hacemos. Día a día le ponemos un pienso a esas tareas mientras las cuestionamos como forma de perfeccionarlas y avanzar en su progreso. Así nos embarcamos llenos de entusiasmo y dinamismo con el fin de avanzar, las horas se hacen mucho más llevaderas.

Cuando disfrutamos de lo que hacemos mantenemos vivo el entusiasmo. Si nos remontamos al origen de la palabra entusiasmo según los griegos es alguien que quien lleva un dios adentro. Para que el entusiasmo se mantenga resplandeciente, hay que elegir la madera adecuada que permita mantener la llama viva, de allí que todo lo que se haga con amor nos permitirá trascender cualquier límite o frontera, para así poder ser un eterno entusiasta dispuestos a sorprendernos y descubrir lo mejor de cada día.

Tiempos difíciles en los que seguramente cambiaremos la perspectiva de la vida. Ante todo, no perder el humor, uno de los puntos clave en estos momentos en los que la incertidumbre nos acompaña y el desánimo nos guiña.

Andrea Calvete

martes, 17 de marzo de 2020

EL SILENCIO TIENE LA PALABRA

Hoy en silencio nos habla, se viste de los aromas del día, penetra suavemente y se presenta sin que nos demos cuenta. El tibio perfume otoñal deja sentir notas que renacen llenas de matices. Sin embargo, ser conscientes de este bello despertar es abrirse a las posibilidades a la espera de materializarse.

Quizás al detenernos en estos días aparezca todo lo que había pasado desapercibido y nos resistamos menos al cambio. Transitamos un tiempo lleno de desafíos, de esfuerzo, concentración y sobre todo mucha paciencia. De la mano de la paciencia viene la comprensión, la solidaridad y la empatía. Es momento de parar y mirar a nuestro alrededor, y aunar esfuerzos.

Es momento de callar, de hacer silencio para comprender qué es lo que ocurre, para encontrar las respuestas que posibiliten una salida. Al callar daremos paso a la meditación, a ese encuentro profundo y tan necesario.

En este silencio impuesto en estos días, se visten los aromas del tiempo, y las notas silvestres de la naturaleza.

Hoy el silencio tiene la palabra, difícil tarea en esto tiempos en que somos sordos por naturaleza, en que hacemos caso omiso a todo.

Dicen que todo llega a su debido tiempo, y como seres llenos de virtudes y defectos, de posibilidades vamos transitando etapas, situaciones que corresponden a ese momento vital que nos toca enfrentar, en el que cuestionamientos, problemas, anhelos, sueños, se hacen presente, hasta que llega ese día en el que nos paramos y logramos ver lo que ha pasado desapercibo, y se hace verbo en el camino, se materializa a través de una decisión que se vuelve acción.

Hoy en silencio se viste los aromas del día, penetra suavemente y se presenta sin que nos demos cuenta. El tibio perfume otoñal deja sentir notas que renacen llenas de matices. Sin embargo, ser conscientes de este bello despertar es abrirse a las posibilidades a la espera de materializarse.

Andrea Calvete

domingo, 15 de marzo de 2020

A LA CONQUISTA DEL MIEDO


No sabemos si nos contagiaremos el Coronavirus, al menos hacemos todo lo posible por evitarlo, pero el miedo un sentimiento que se propaga día a día mucho más veloz y letal que el propio virus, y así se esparce por las redes sociales. De este modo el corazón late rápido, el cuerpo transpira y el estómago pulsa. Al miedo hay que conquistarlo, para transformarle en un punto de superación y crecimiento personal.

¿Cómo conquistar al miedo, cuando día a día al leer las noticias nos enfrentamos a un montón de información que tiende a deprimirnos y a angustiarnos?

Los miedos se conquistan cuando les hacemos frente, cuando tomamos todas las medidas para superarlos, para sentirnos bien con nosotros mismos y con los demás.

No podemos permitir que el miedo nos lleve a inmovilizarnos, o a quedar atrapados en una inmensa tela araña, como perdidos en un intrincado laberinto.

El Coronavirus nos hace cuestionarnos de alguna manera en las grandes fallas de este tiempo que nos toca vivir, en el individualismo, en la competitividad, en el egoísmo, en la falta de solidaridad y de empatía. Es por eso, que tantas veces nos sentimos invadidos por la soledad y el aislamiento, y de esta forma la libertad se convierte en un sentimiento lejano.

El miedo surge de la mano de la desestabilidad y la incertidumbre nos quema la cabeza.

“El amor ahuyenta el miedo y, recíprocamente el miedo ahuyenta al amor. Y no sólo al amor el miedo expulsa; también a la inteligencia, la bondad, todo pensamiento de belleza y verdad, y sólo queda la desesperación muda; y al final, el miedo llega a expulsar del hombre la humanidad misma”, así lo expresa Aldous Huxley

Y el miedo no conduce a nada bueno, no nos permite ver las situaciones con nitidez, distorsiona las imágenes. Ya se me dirán que es inevitable sentirlo, lo sé, pero también depende de la voluntad de cada uno el hecho de superarlo y hacerle frente.

Existe un proverbio inglés que dice “nunca tengas miedo del día que no has visto”, porque mientras imaginamos o suponemos corremos un alto riesgo a equivocarnos. Así vivimos esperando y previendo lo que sucederá mañana, y desperdiciamos el presente con su infinidad de posibilidades.

Y por el camino del miedo, se pierde la esperanza, la razón, el equilibrio, se pierde la paz necesaria para proceder con cordura, con tranquilidad. Es un mal conductor que nos guiará al desánimo, al pesimismo, a un lugar oscuro e incómodo.

Evidentemente el miedo es un camino de defensa ante situaciones que no podemos solucionar. Existen dos formas de enfrentar el miedo: una no aceptarlo y descartarlo sin demasiados miramientos, cosa que no es sencilla porque para eso hay que vencerlo; o la segunda opción aceptarlo, que implica reconocer cierta vulnerabilidad, y enfrentarlo de la mejor manera, convivir con él de modo que podamos seguir viviendo.

El miedo se puede manifestar a través de la agresividad o a través de la sumisión. Vivimos en un mundo donde algunas personas se solapan en sus miedos, sus miserias, hacen cosas horripilantes, sin importar las consecuencias de sus atroces actos. En tanto, las situaciones cotidianas son de tal complejidad, que los más pequeños movimientos resultan desafíos inmensos, implican hacer frente a miedos de todo tipo en forma constante, pero éste es el tiempo que nos ha tocado vivir.

Igualmente, los optimistas, cargados de energía y valentía, se hallarán más fortalecidos a la hora de enfrentar los miedos, pues su entusiasmo y vitalidad serán poderosos instrumentos para no detenerse.
No sabemos si nos contagiaremos el Coronavirus, al menos hacemos todo lo posible por evitarlo, pero el miedo un sentimiento que se propaga día a día mucho más veloz y letal que el propio virus. Así el corazón late rápido, el cuerpo transpira y el estómago pulsa. Al miedo hay que conquistarlo, para transformarle en un punto de superación y crecimiento personal. 

Andrea Calvete


sábado, 7 de marzo de 2020

DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER: 8 M

El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer un buen día para reflexionar por los avances logrados, continuar en la búsqueda de cambios. Es un día para celebrar la valentía, el trabajo y la determinación de las mujeres que desde nuestro lugar contribuimos en nuestras sociedades y países.

Si bien se han alcanzado avances importantes, ningún país logró igualdad de género.

Dentro de lo que aún no se ha logrado, existen restricciones legales que impiden a 2 700 millones de mujeres acceder a las mismas opciones laborales que los hombres. Menos del 25% de los parlamentarios eran mujeres en 2019 y una de cada tres mujeres sigue sufriendo violencia de género.

Hagamos que 2020 sea un año decisivo para las mujeres y las niñas en todo el mundo.

Andrea Calvete

jueves, 5 de marzo de 2020

“DEL SÍ AL NO, ¿CUÁNTOS QUIZÁ?”

Del sí al no hay un largo trecho en el que los quizá se dibujan y atemperan las puertas que se han cerrado, mientras queda entreabierta la ilusión, la fe y la esperanza en que habrá un posible. De la mano del quizá vuelan los sueños, las ilusiones se encienden, y la creatividad se viste con sus mejores galas, mientras caminamos entusiastas porque la posibilidad está latente.

La disyuntiva del sí y el no nos persigue a diario. En el trayecto del sí al no surgen los quizá como oxígeno necesario para continuar.

El tal vez o quizá, es una respuesta que en la que el sí y el no se diluyen, porque cualquiera de los dos requiere de una decisión firme en la que estemos dispuestos a afrontar su argumentación.

Para poder decidir por un sí o un no debemos tener claro qué pesa en nuestras vidas, de manera de poner de un lado de la balanza las cosas buenas y por otro las malas. Las buenas son las que nos impulsan y generan energías para luego hacer frente a las situaciones que no son las que desearíamos, pero son las debemos asumir y conllevar.

Sin embargo, en ese camino entre el sí y el no, se incorporan los quizá tan esenciales para dar luz.

Los quizá suelen ser las excusas perfectas para seguir adelante, y para justificar tantas cosas. Un quizá trae consigo implícito una posibilidad, un cambio y una posible acción, de esa manera el entusiasmo nos invade y empuja. Un empujoncito, siempre viene bien, más cuando nos vamos quedando con pocas fuerzas. Cuando damos cabida a la esperanza, alejamos al desaliento, al pesimismo, a la dolorosa tristeza, para dar paso a la perseverancia, virtud que nos permitirá llevar a cabo todo lo que anhelamos o deseamos poner en práctica.

Del sí al no hay un largo trecho en el que los quizá se dibujan y atemperan las puertas que se han cerrado, mientras queda entreabierta la ilusión, la fe y la esperanza en que habrá un posible. De la mano del quizá vuelan los sueños, las ilusiones se encienden, y la creatividad se viste con sus mejores galas, mientras caminamos entusiastas porque la posibilidad está latente.

Andrea Calvete

martes, 3 de marzo de 2020

EL ARTE NOS SALVA

Algunas veces al mirar a nuestro alrededor el aire escasea, los minutos se oprimen y las ilusiones se desvanecen, todo producto de un sinfín de problemas que nos circundan y de los que somos partícipes. Sin embargo, salpicarse de arte es una forma de refrescarnos y oxigenarnos.

La rutina se enmascara de tedio, de gris apatía, mientras quedan pocas esperanzas cuando miramos el caótico mundo que nos rodea: guerras, epidemias, injusticias, agotamiento de recursos, contaminación… y las ilusiones flaquean.

Salvarse es subirse en las letras de la magia, o en los pinceles de la creatividad, o en los escenarios de la ilusión. Embarcados en cualquier tarea artística el corazón comienza a latir y los sueños se entremezclan con la adrenalina de crear todo lo que habita en lo más profundo de cada ser.

El arte nos invita a aprender, descubrir, crear, entusiasmar, viajar, volar, para así contagiar la antorcha del conocimiento, de la búsqueda y de la creación.

Cuando nos empapamos de arte nos alejamos de la soledad porque comenzamos a transitar un universo de expresiones que vienen desde lejos. A través de las creaciones artísticas nos acercamos a las personas que nos rodean y dejamos el egoísmo apartado de nuestros días.

Al permitir que el arte fluya por nuestra cabeza, por nuestras manos y nuestros sentidos damos cabida al conocimiento y a la búsqueda para así alejarnos de la ignorancia.

El arte nos fortalece, realza nuestra mente y nuestro cuerpo, enriquece nuestro corazón, nuestras endorfinas se expanden y nuestra serotonina se incrementa. De esta forma, todo parece funcionar mejor en nosotros.

Quien se sumerge en el arte ahuyenta a la mediocridad, a la falta de entusiasmo y dinamismo, para comprometerse con la creatividad puesta al servicio de la inteligencia.

Al arte lo motiva la infamia, la indiferencia, la injusticia, el engaño, la mentira, la humillación, la mediocridad,… porque cada acto doloroso puede ver en el arte una bandera para encontrar un aliado.

Pero el arte también lo motiva la belleza, la pureza, la calma, la pasión y la esperanza, así todo lo que le maravilla puede expresarse a través de su mano mágica.

El arte nos llena de vida y vitalidad, nos fortalece y enriquece en el día a día. Quien se vuelca al arte abre la puerta al mundo de las posibilidades, con la sensibilidad a flor de piel.

Ser sensible es conectarse a través de los cinco sentidos, con calidez, abiertos a que ese universo infinito fluya, para encontrarnos en los demás y con los demás. En ese universo plural el arte nos permite transitar con plenitud, porque a cada ser humano lo sostiene un artista.Los seres humanos somos artistas en la medida que día a día creamos nuestras posibilidades, nuestro camino, esculpimos a ese ser que nos habita y nos sensibilizamos con todo en lo a nuestro alrededor sucede.

Salvarse es subirse en las letras de la magia, o en los pinceles de la creatividad, o en los escenarios de la ilusión. Embarcados en cualquier tarea artística el corazón comienza a latir y los sueños se entremezclan con la adrenalina de crear todo lo que habita en lo más profundo de cada ser.

Andrea Calvete

lunes, 2 de marzo de 2020

BOCANADA

Aunque lo esencial se resiste a ser contado, hoy comparto esta bocanada de aire que llegó hasta mí, no para ser contada sino para ser vivida y experimentada, como un instante áureo.

Una bocanada de aire marcó tu presencia, la ventana abierta de par en par permitió el pasaje de esa brisa fresca que se levantó casi en un descuido. Pensé - ¡Qué agradable sensación! - pero a su vez pude intuir que algo inexplicable sucedía.

Aquí estoy sin poder transmitir exactamente qué fue lo que ocurrió. Aunque algunas veces no es posible precisar con palabras lo que se siente en el corazón, ese lugar intangible en el que todas las sensaciones se cobijan sin lugar a duda.

Es que lo esencial se resiste a ser contado, es como si al hacerlo se desvaneciera su magia. Sin embargo, los artistas se empeñan en buscar una razón frente a lo inexplicable y dejan plasmado en su obra esa chispa divina a través de la que han sido instrumentos en el arte de comunicar.

Y lo esencial está perfumado por el amor, que nos habita con sus aristas y bemoles, con sus contradicciones y sus dudas, con su palpitar acelerado, y su mirada perdida, sin lograr desentrañarlo con simples palabras escritas en un papel. Gustavo Adolfo Bécquer, se acerca a este sentimiento tan difícil de explicar: “El amor es un misterio. Todo en él son fenómenos a cuál más inexplicable; todo en él es ilógico, todo en él es vaguedad y absurdo”.

Es esa bocanada llena de ausencia y de presencia, risas y llantos, de alegrías y tristezas, de negros y blancos, de sol y de lluvia… Una bocanada en la que todo ha revivido, porque el amor habita más allá de cualquier dimensión.

Aunque lo esencial se resiste a ser contado, hoy comparto esta bocanada de aire que llegó hasta mí, no para ser contada sino para ser vivida y experimentada, como un instante áureo.

Andrea Calvete



domingo, 1 de marzo de 2020

ANTES DE


Hoy la propuesta es antes de hablar escuchemos, antes de criticar examinémonos , antes de escribir pensemos, antes de herir sintamos, antes de rendirnos intentémoslo, y antes de morir vivamos.

Tomarnos unos instantes para pensar antes de hablar, hacer, decidir, contestar, preguntar… es hacer esa pausa que nos permitirá cometer menos errores. Sin embargo, la prisa, la ansiedad del diario vivir nos lleva a correr y equivocarnos constantemente.

Solemos hablar unos por encimas de otros, sin detenernos ni si quiera a escuchar. Quien escucha pone todos sus sentidos en la atención de quien habla, de esta manera se brinda en un cien por ciento a su interlocutor, y genera la empatía necesaria para que haya diálogo.

La crítica una herramienta fundamental para construir y revertir problemas, sin embargo, algunas veces somos muy críticos con los demás, pero cuando llega la de mirarnos al espejo entonces somos mucho más benevolentes. Por eso antes de criticar es muy importante analizarnos a nosotros mismos, sí lo hacemos entonces la crítica tendrá otro efecto.

Herir a los demás es algo frecuente y común, no precisamente con intencionalidad, algunas veces lo hacemos porque ni siquiera nos ponemos en el lugar del otro, o simplemente no nos atrevemos a sentir y entonces nos volvemos insensibles, y poco podemos comprender lo que al otro le pasa.

Y en esas decisiones que tomamos equivocadas son las que nos llevan a que los fracasos pesen en nuestras espaldas, y nos hagan el camino menos llevadero. Y en algún momento estamos a punto de aflojar y de tirar la toalla, porque todo parece perdido.

Por eso antes de echarnos a morir la propuesta es vivir, es comprometernos con lo que deseamos, arriesgarnos por lo que soñamos, disfrutar de lo que hacemos, compartir lo que nos hace felices con quienes nos rodean, y respirar profundo porque estamos vivos.

Hoy la propuesta es antes de hablar escuchemos, antes de criticar examinémonos , antes de escribir pensemos, antes de herir sintamos, antes de rendirnos intentémoslo, y antes de morir vivamos.

Andrea Calvete




sábado, 29 de febrero de 2020

¿QUÉ NOS DICE EL VIENTO?

A través de su suave melodía se mueve, nos acaricia, nos habla y escucha. Se pierde en la noche de los tiempos mientras nos mece en su regazo. Con delicada paciencia traslada los aromas y nos invita a soñar, a gozar de cada día y lugar, estrechándonos su abrazo fraterno.

Nos perdemos en sus sonidos, en su mágico andar, en su paso descalzo, en su mirada lánguida y en su sonrisa perfecta.

Nos acuna en su melodía mientras nos maravillamos y nos perderemos en ese sonido que tranquiliza al alma y mueve a los sentidos.

Su aliento hace que las hojas de los árboles se confiesen, que las olas nos cuenten sus pasiones, y que las nubes se desvistan. Se manifiesta según la estación y el día, para hacerse presente suave o enfurecido, pero con una personalidad seductora.

Un gran escolta de pasiones, sentimientos y secretos, cuentan que si uno cierra los ojos puede perfectamente escuchar historias, simplemente hay que entregarse con paciencia y abrirse a sus encantos, aunque al despertar seguramente no recordemos ni la mitad de lo que hemos escuchado, algo quedará en nosotros en ese yo profundo al que alguna vez echaremos mano.

Anda por el mundo, por las galaxias, recorre llanuras, montañas, mares y ríos, en su andar conoce de cerca a todos y a cada uno de los habitantes del planeta Tierra. La luna y el sol siempre lo acompañan lo miman e incentivan, mientras las gotas de lluvia lo refrescan y animan.

El viento nos habla, nos dice tantas cosas, está en cada uno escuchar desde su corazón lo que tiene para decir y así descubrir su frescura mientras se desliza y mueve todo lo alcanza.

A través de su suave melodía se mueve, nos acaricia, nos habla y escucha. Se pierde en la noche de los tiempos mientras nos mece en su regazo. Con delicada paciencia traslada los aromas y nos invita a soñar, a gozar de cada día y lugar, estrechándonos su abrazo fraterno.

Andrea Calvete






martes, 25 de febrero de 2020

A RITMO DE BOMBO Y REDOBLANTE

La murga es un ritmo musical de origen español que llega al Uruguay en el siglo XIX, desde allí se ha instaurado como parte de nuestras costumbres e idiosincrasia. Representa la voz del sentir popular, la poesía musicalizada en bombo y redoblante.

En 1909 durante un concurso de Carnaval llegó un grupo de zarzuela que dio origen a la murga la Gaditana y a “pasar la manga”, término bien nuestro que significa a pasar el sombrero luego de actuar como parte de pago por la actuación. Asimismo, los disfraces y puesta en escena se han inspirado en el Carnaval de Venecia.

El formato, si bien en sus inicios es español, su esencia es uruguaya y refleja lo que ocurre en nuestra sociedad desde el humor, la sátira, la protesta y la melancolía típicamente nuestra, donde los bombos, platillos, redoblantes vibran a ritmo de candombe, en una mezcla única e inconfundible. Surgen personajes como el rey Momo, el Pierrot y la Colombina.

Si bien como cualquier tipo de música es necesario un momento adecuado para escucharla, si prestamos atención a sus letras podremos observar qué ocurre año a año en nuestro país, son como un libro de historia cargado de música, humor y crítica.

Está compuesta por un grupo de 13 a 20 personas aproximadamente, donde según el tipo de voces se agrupan y cantan bajo la supervisión del Director de la Murga.

Falta y Resto en su retirada de 1982 dijo que “la murga es un bombo y un redoblante, la murga es viento de voces, que te impulsa hacia delante”.

La murga se canta al “templo de Momo, que es un encanto, Araca La Cana le brinda un canto que llega hasta el alma y a su corazón”.

La vida no deja de alejarse de la murga, pues tonalidades, colores, ritmos son parte de lo que nos sucede a diario, y muchas veces nos enmascaramos y disfrazamos como personajes arriba de un escenario, para representar el papel que nos ha tocado desempeñar.

Es así que "bailamos con la más fea", hacemos un “un brindis por Pierrot”, nos guardamos una “noche de recuerdos”, y sino, hacemos como el “viejo divino... no querés mirar atrás”.

Tantas veces, nos acordamos “de las barras trasnochadas que recorren madrugadas tapizando la ciudad”, y también de “los lunes de mañana cuando el verdadero guapo se levanta sin chistar”.

Y quién en algún momento no se preguntó por los años transcurridos y dijo “adiós juventud, no puedo esconder las canas, adiós juventud las ganas, de volver a salir”.

O se identificó en con que "el letrista no se olvide” de “los hombres de corbata que quisieron ser murgistas y no fueron a ensayar”.

Pero, también la murga habla de los amores, “José sabía que no puede ser que esos amores no pueden durar, y que la vida es así que te da sólo pa' quitarte”.

La vida es impredecible y “un alma sola dividida en dos” pronto se marcha, y entonces el “queda con su foto en un rincón y sueña encontrarla arriba, escucha susurrar un disco viejo que su Clara una vez le regaló”.

Y tantas veces la vida nos dice: “No vayas a olvidarte que en lugar de tanto verso cuantas veces el silencio es la voz de la verdad”.

¿Cuántas situaciones nos han hecho cuestionar nuestra propia vida?, el “dolor de seguir vivo, que es lo bueno que tiene el dolor y también al placer de ganar y perder, cuando todo parece jodido es cuando hay que poner”.

Las heridas que nos marcan, nos lastiman, dejan huellas, “herido estoy, por una pena loca de la que no me curo y así pasan los años y se ahonda, no afloja y pide que siga”.

Y sin demasiados miramientos de pronto "te largan a la cancha sin preguntarte si querés entrar. Por si fuera poco, de golero; toda una vida tapando agujeros. Y si en una de esas salís bueno, se tiran al suelo y te cobran penal".

¿Y quién no ha pensado alguna vez? : “Dice mi Dios que pregunte a tu Dios porque te ha dejado en esta tierra de sangre cansada, que casi no tiene más nada, que la fe”.

La murga toca todas las situaciones de vida: en familia, en pareja, en el país, en la política, en el trabajo, los que se han ido, los que quedan; y nos recuerda “que no quede en el tintero lo que queda por hacer”. Por eso, es la voz del pueblo uruguayo hecha poesía a ritmo de bombo y redoblante.

Andrea Calvete

lunes, 24 de febrero de 2020

DISFRUTAR DE LO QUE HACEMOS


Disfrutar de lo que hacemos es la herramienta más eficaz para vivir en plenitud y con alegría. Pero, no siempre lo logramos, por infinidad de motivos que a larga son los que nos impiden vivir plenamente.

Cuando disfrutamos de lo que hacemos los minutos pasan volando, los dolores se amortiguan, la iniciativa se enciende, la creatividad despierta y los motivos se expanden mientras los días se nos pasan en un abrir y cerrar de ojos.

En el disfrute se ensambla el compromiso, el esfuerzo y la energía vital en la que nos consustanciamos con lo que hacemos. Día a día le ponemos un pienso a esas tareas mientras las cuestionamos como forma de perfeccionarlas y avanzar en su progreso. Así nos embarcamos llenos de entusiasmo y dinamismo con el fin de avanzar.

Y no queda tiempo entonces de recelos, envidias o cuestionamientos poco fructíferos, porque nuestro tiempo se destina a lo que deseamos y anhelamos, a lo que creemos es parte de nuestras iniciativas y proyectos.

Quien abre las puertas al disfrute se encamina a dejar fluir sus sentidos para descubrir un universo de posibilidades infinitas, a conquistar sueños sin limitaciones, y a caminar guiados por sus más profundos sentimientos.

Gozar de lo que está a nuestro alrededor requiere prestar atención con las oportunidades que nos da la naturaleza, en un amanecer, atardecer o simplemente en un día de lluvia. Disfrutar de lo que nos rodea, de los afectos, de los seres queridos parece algo muy sencillo, pero cuando estamos con la cabeza en otro lado no logramos hacerlo, por eso cuando tengamos la oportunidad de estar junto a quienes realmente nos importan es primordial brindarnos cien por ciento al encuentro.

El surgimiento de las posibilidades está estrechamente relacionado con la energía que pongamos, con el entusiasmo y dinamismo con que nos abramos al nuevo día y a los acontecimientos. De esta forma daremos apertura a los cambios y también a poder disfrutar de todo lo que nos rodea y hasta ahora había pasado desapercibido.

Cuando disfrutamos de lo que hacemos mantenemos vivo el entusiasmo. Si nos remontamos al origen de la palabra entusiasmo según los griegos es alguien que quien lleva un dios adentro. Para que el entusiasmo se mantenga resplandeciente, hay que elegir la madera adecuada que permita mantener la llama viva, de allí que todo lo que se haga con amor nos permitirá trascender cualquier límite o frontera, para así poder ser un eterno entusiasta dispuestos a sorprendernos y descubrir lo mejor de cada día.


Andrea Calvete


domingo, 23 de febrero de 2020

INTI ICHAS- El Sol del quizás

En un tiempo cíclico ha alumbrado a sus espectadores, en el que pasado y futuro se desdibujan porque todo vuelve a suceder para reencontrarse en un determinado ciclo. En su honor se ha brindado, se ha levantado la copa de la esperanza, del quizás y del tiempo. En un brindis desbordante de energía se le ha honrado para que continúe iluminando nuestros días.

Brilla con esplendor sin más pretensión que la de alumbrar y dar calor a nuestros días. En un ritual casi mágico aparece lentamente para despertar todos los colores en el cielo. Se mueve en una danza ancestral mientras las fragancias adquieren distintas notas según la hora del día.

Ha sido venerado por pueblos e imperios, que le han rendido culto y sacrificios a la espera de que sus cosechas florecieran al calor de su mirada. Así se ha convertido en un dios al que se le han ofrecido danzas, tributos y fiestas, a través de coloridos días en los que la algarabía se ha vestido de gratitud.

Inti es un dios benévolo, pero que ha enfurecido más de una vez y ha engalanado tormentas en las que pareciera acercarse el fin de los días.

Por entre los sonidos de la naturaleza se escabulle, se empapa de las gotas del rocío, se baña con los perfumes de las estaciones, mientras se maravilla con cada día, al que le rinde culto y bendice para dar paso al ciclo del tiempo.

Han danzado en su honor, han ofrecido los secretos más profundos para que su elixir perfume la vida. No falta quien le haya confesado sus deseos en una súplica esperanzadora en que casi se toca la utopía.

Inti Ichas, el sol del quizás que nunca se apaga.

Andrea Calvete

sábado, 22 de febrero de 2020

UN RITUAL ANCESTRAL

Los colores y aromas de la mañana me despiertan a la espera de ese desayuno que da la bienvenida al día. Asoman tímidos los rayos de sol, mientras los ruidos de la cocina comienzan a percibirse. Los cajones se abren, las tazas y los vasos marcan su presencia, el microondas se enciende, mientras hierve el agua.

Una fiesta de aromas se entremezcla, el olor del café con leche se eleva entre las tostadas recién hechas, el mate invita a perderse en su aroma justo y perfecto para arrancar el día. Todos en pie con lentitud en ausencia de palabras compartimos el desayuno.

Resuenan las cucharas golpeadas por las tazas, su tintineo sutil acuna pensamientos que se despiertan lentamente. Pedro, entredormido, con sus patitas estiradas apoya su cabeza y entrecierra sus ojos delineados. Lola se sienta al lado mío a la espera de ser convidada con algún comestible.

La lavadora ya está andando, su ruido envolvente se hace melodía mientras nos pasamos las tostadas, el jugo y el café. El tiempo parece volar, se escapan los minutos rápidos y veloces entusiasmados con empezar el día, descansados corren para que el engranaje se deslice sin problemas.

En un abrir y cerrar de ojos hemos desayunado y compartido palabras breves que anuncian nuestra jornada. Nos despedimos porque cada uno emprenderá su día bendecidos por haber compartido este comienzo en el ritual ancestral del desayuno en familia.

Andrea Calvete

sábado, 15 de febrero de 2020

EL OJO DE NUESTRO ESPEJO

Solemos evitar mirarnos al espejo, seguimos de largo, el reflejo algunas veces nos duele. Extraña sensación la que puede producir una imagen poco nítida y lejana, sin embargo, intentamos alejarnos de ella, por miedo, por temor o simplemente porque lo que refleja no nos gusta y comenzamos a construir nuestra propia condena.

Entonces nos condenamos a no cambiar, a estancarnos, a no darnos la oportunidad, a no reperfilar de rumbo, en definitiva a no sincerarnos con nosotros mismos.

Y seguimos a nuestro ritmo, algunas veces peleados con la vida porque no estamos a la altura de lo que los demás esperan de nosotros.

¿Qué significa estar a la altura de lo que alguien desea o espera? En realidad, poco importa estar a la altura de lo que los demás esperan de nosotros, si no somos nosotros mismos, si no estamos conformes con nuestro ser más profundo, siendo genuinos y auténticos. Dicen que cuando vemos en alguien algo que no nos gusta, generalmente es que espejamos cosas nuestras que nos duelen y nos cuestan asumir.

Así cuando no reconocemos nuestra imagen nos condenamos a vivir sin autenticidad, y eso trae aparejado un gran peso en nuestras espaldas, muy difícil de soportar. A la larga o a la corta nos condenamos a ser esclavos en nuestra propia existencia. Sin embargo, no podemos escapar al ojo de nuestro propio espejo, que reflejará lo que desee aún que no estemos dispuesto a mirarlo.



Andrea Calvete




AL ENCUENTRO DE UN MOTIVO

Día a día los motivos se desdibujan, la esperanza empalidece y los porqués se diluyen en una maraña de situaciones que se hacen confusas. Sin embargo, parafraseando a Eladia Blázquez “siempre hay un motivo, si encuentras el modo de sentirte vivo, a pesar de todo”

El motivo es lo que nos impulsa a hacer, a proyectarnos a movernos. Pero no siempre tienen el fin de ser alcanzados, sino que nos sirven como puntos de partida, de esta forma parecen convertirse en algo secundario, aunque en el fondo continúan siendo enorme disparadores.

Los motivos suelen perder fuerza cuando las explicaciones se hacen complejas, cuando las desilusiones nos acechan o las ingratitudes nos visitan.

¡Qué motivo más maravilloso el de estar vivos, el de poder disfrutar de este aquí y ahora! Sin embargo, este pensamiento puede resultar de poco interés cuando nos derrotamos y entregamos frente a los contratiempos y problemas de la vida. Nuestros sentimientos tienen motivos ocultos, difíciles de explicar y desentrañar, por eso esa búsqueda interior es tan necesaria a lo largo de la vida.

Dice un viejo proverbio: “Quien quiere hacer algo encuentra un medio, quien no quiere hacer nada encuentra una excusa” Así los seres humanos motivados por hacer o no hacer nos conducimos y tomamos decisiones diariamente.

Encontrar ese motivo que te dé un empujoncito es primordial para que nos se apague la chispa de la vida que nos mantiene encendidos para continuar con fe y esperanza.

Al encuentro de un motivo caminamos para descubrir entonces lo mejor de cada uno de nosotros, pues lo que motiva nos mueve y nos da impulso vital.

Andrea Calvete



jueves, 13 de febrero de 2020

SAN VALENTÍN: DÍA DE LOS ENAMORADOS

El día de los enamorados es un día para festejar todos, los que estén en pareja y los que no lo estén, porque es un día para celebrar el amor en cualquiera de sus manifestaciones. Y sólo de cada uno de nosotros depende ser y estar felices, no de otra persona, la llave está en poder descubrir lo mejor de cada uno para disfrutar de la maravilla de la vida.

Celebrar el amor es tarea de todos y cada uno de nosotros, los 365 días del año. Cada uno tendrá un disparador que lo hará vibrar, o sintonizar de manera diferente. Un minuto vivido con amor equivale a uno de los mejores estímulos de vida, guiados por él nos fortalecemos y somos capaces de vencer cualquier tipo de obstáculo.

Tradición, costumbre o simplemente producto de la globalización el 14 de febrero se celebra San Valentín: “ El día de los enamorados”, si bien podemos llegar a sus orígenes me parece más importante cuestionarnos si el amor sigue vigente en estos días, ¿por qué cada vez duran menos años juntas las parejas, qué ha cambiado, somos menos tolerantes, más independientes, o es el ritmo vertiginoso de vida que nos contagia a cambiar rápidamente y a no sentir frustraciones y sufrimiento?

Si miramos unos cincuenta años atrás las parejas se separaban menos, llegaban juntas a mayores, y parecían vivir felices por siempre. ¿Sería tan así? Bueno algunas cosas han cambiado, como por ejemplo la mujer es más independiente y por suerte en una gran mayoría no se ven atadas a sus parejas por una mera dependencia económica. Por otra parte, vivimos en una sociedad hedonista que nos invita a sufrir lo menos posible y a complacer al máximo nuestras necesidades, pero se han puesto pensar ¿a qué precio alcanzamos algunos cometidos?

Lo cotidiano, el diario vivir es quien se encarga de poner las cartas sobre la mesa, te suele quitar los colores brillantes y te deja ante grises que oprimen y desaniman. Desde luego la situación ideal es la de los amantes que se ven un rato a escondidas con el fuego encendido y dejando de lado los problemas. Un consejo muy común y vigente: “Si rehacé tu vida, pero cama afuera”. Siguiendo con el tema, no me quiero desviar, ¿cómo se hace para que en el diario vivir esa pasión no se pierda, ese fuego no se apague, cuando llegan las cuentas y los números dan en rojo, cuando los hijos enferman, o perdés el trabajo, o por alguna razón enfermás o al mirarte al espejo no ves la imagen que te gustaría ver?

Evidentemente, el desgaste del diario vivir conlleva a perder esa pasión no sólo por la pareja sino por todo lo que nos rodea. Algunas veces volvemos a valorar eso que tenemos luego que la vida nos da un enorme sacudón, entonces nos sentimos como si volviéramos a nacer, y todo lo que nos rodea se ve hermoso y huele de otra forma. De eso se trata la vida, de morir y nacer tantas veces como sean necesarias, para recobrar fuerzas, ilusiones y esperanzas.

El amor es un gran personaje, necesario en el rodaje de la vida, donde sin él casi todo resulta insoportable, imposible de alcanzar. Un motor de vida y esperanza para cualquier persona, por eso parafraseando a San Agustín, “Ama y haz lo que quieras. Si callas, callarás con amor; si gritas, gritarás con amor; si corriges, corregirás con amor, si perdonas, perdonarás con amor”.

El día de los enamorados es un día para festejar todos, los que estén en pareja y los que no lo estén, porque es un día para celebrar el amor en cualquiera de sus manifestaciones. Y sólo de cada uno de nosotros depende ser y estar felices, no de otra persona, la llave está en poder descubrir lo mejor de cada uno para disfrutar de la maravilla de la vida. Si apreciamos cada acto mágico y misterioso de la naturaleza descubriremos el amor es su más infinita esencia, de este modo enamorados de la vida será más sencillo enamorarnos de otros seres humanos.

Andrea Calvete

miércoles, 12 de febrero de 2020

DÍA MUNDIAL DE LA RADIO

Rendir homenaje a un pequeño aparato que es capaz de comunicar, conectar a todos y cada uno de los seres de la tierra a esta altura parece ser algo muy común, pero si nos remontamos a sus orígenes nos trasladamos 126 años atrás cuando el inventor Guglielmo Marconi construyó el primer sistema de transmisión de radio.

Un siglo y cuarto atrás nadie se imaginaba a lo que podrían llegar hoy las comunicaciones, sin embargo ya había un espíritu lleno de entusiasmo por mantenerse universalmente conectado.

El 13 de febrero se celebra el día internacional de la radio, un día para valorar el trabajo que tanta gente deja en ella para que sea posible una comunicación plural, diversa y representativa.

La radio es un medio de comunicación que llega a las comunidades más remotas, al público más diverso para dar cabida a todas las voces para que sean escuchadas y difundidas, con total libertad.

A través de la radio se llega a una audiencia diversa por intermedio de diferentes programas, puntos de vistas y contenidos.

La radio nos mantiene conectados, informados y entretenidos. Juega un papel fundamental a la hora de comunicar situaciones de emergencia y en operaciones de socorro en caso de desastre.

Por otra parte, es una gran compañera de todo aquel que decida prestar atención y escuchar algo, porque diariamente comunica, informa, entretiene y cultiva a su público.

Es un medio que une comunidades diversas y fomenta el diálogo y el cambio, a la hora de enfrentar la actualidad.

La radio fomenta el pluralismo, la representación y la diversidad.

Este 2020, en el Día Mundial de la Radio, la UNESCO hace un llamamiento a todas las emisoras de radio para defender la diversidad, tanto en sus redacciones como en las ondas radiofónicas.

Andrea Calvete

sábado, 8 de febrero de 2020

LA MÚSICA Y NUESTRAS EMOCIONES

Nuestras emociones se tiñen por las notas musicales, bailan a su ritmo, emergen hasta hacerse palpables y se manifiestan a través de las vibraciones que surgen de una melodía.

¿Qué sería de nuestros días sin la compañía de la música? Creo que es algo casi imposible de imaginar. Habrá a quienes les guste más o menos, pero es indudable que ella es parte de nuestra vida, de nuestros recuerdos, de esos momentos que marcaron un antes y un después.

Y así, cuando recordamos una situación o a una persona, muchas veces la asociamos a una determinada música, porque el cerebro y la psiquis humana tienen esa capacidad de asociar lo inasociable, o de recordar aquello que ya no teníamos ni la más remota idea.

La música es un lenguaje que proviene del alma, está sumamente relacionada con la capacidad creativa del autor, de su sensibilidad. Es el modo que el artista logra expresar todo lo que lo sensibiliza y, entonces, a través de las notas, acordes y letras manifiesta su esencia personal.

Según el gran músico y compositor alemán del siglo XVIII, Weber: “La música es el verdadero lenguaje universal”.

Por su parte, el cantautor argentino León Gieco afirma que “la música es una cosa amplia, sin límites, sin fronteras, ni barreras”, por eso el artista es capaz de volar a través de sus creaciones que tienen el poder mágico de ubicarlo donde quiera sin sentirse rehén de nada ni de nadie, más que de sí mismo, de lo que siente o vive.

Alejandro Sanz, dice que “con la música, la vida tiene más sentido”, y comparto este pensamiento porque la música nos permite alegrar el día, nos acompaña en nuestras tareas, y es capaz de llevarnos a los lugares más íntimos en busca de los recuerdos.

Y la música es mucho más que la combinación de sonidos, voces e instrumentos, es poder transmitir historias, pensamientos, creencias, costumbres, ideas, anhelos, sueños, desventuras, amores...es un poderoso instrumento de comunicación que llega al alma con profundidad y suavidad, y sin pedir permiso se aloja entre nuestros pensamientos, recuerdos, formando parte de lo somos y seremos.

Atahualpa Yupanqui manifiesta que "la música es una de las cosas que puede salvar al mundo, porque un hombre que busca y encuentra y se solaza horas y días y años y años luz, a través de generaciones, con la belleza, ¿qué otra cosa puede querer que un mundo mejor?”

Y de acuerdo a todos estos testimonios, la música es la manifestación artística que permite al hombre expresar lo que es, lo que siente o ansía, acompasando sonidos y palabras según lo prefiera, y así vemos obras que han quedado como legado de la humanidad, manteniéndose en el tiempo vigentes y hermosas.

Andrea Calvete