jueves, 24 de diciembre de 2015

¿Qué encierra la Navidad?

Navidad proviene del latín “nativitas” que significa nacimiento. Es una de las fiestas más importantes del Cristianismo, que conmemora el nacimiento de Jesucristo en Belén. Esta fiesta se celebra el 25 de diciembre por la Iglesia Católica, la Iglesia Anglicana, algunas otras Iglesias protestantes y la Iglesia Ortodoxa Rumana.

Su mediatización, Papá Noel, los renos, el árbol, las luces y el pesebre, son parte de los elementos más significativos desde los primeros días de diciembre al 6 de enero. Cada cual a su manera, la vive y la celebra, en paz y armonía.

Los angloparlantes la llaman Christmas, cuyo significado es ‘misa de Cristo’. En algunas lenguas germánicas, como el alemán, la fiesta se denomina Weihnachten, que significa ‘noche de bendición’. Las fiestas de la Navidad tienen como fin celebrar la natividad es decir, el nacimiento de Jesús de Nazaret.

La Navidad es la fiesta cristiana más popularizada, pese a que la Iglesia considera que es más importante la Pascua.

En esta festividad, el árbol es un gran protagonista, que junto con el pesebre conforman parte de la celebración. Tiene sus orígenes en la antigua creencia germana de que un árbol gigantesco sostenía al mundo y que en sus ramas estaban sostenidas las estrellas, la luna y el sol. He aquí la explicación de poner luces a los árboles.

La Navidad se celebra en el Solsticio de Invierno en el hemisferio norte y el Inicio del Verano en el Sur. El solsticio, es el momento en que el sol se encuentra más alejado del ecuador.

Este solsticio comienza a las 12 am del día 22 de diciembre y finaliza el día 24 a la medianoche, durante este tiempo, el sol pareciera detener su movimiento, de allí la palabra solsticio -sol estático-, para luego, el día 25 volver a levantarse, renacer. Durante el solsticio, el eje terrestre está dirigido o apuntando hacia el centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea. Este centro galáctico es el lugar de máxima concentración de estrellas y de energía.

De este modo, vemos que la Navidad también tiene un significado solar, y es el momento en que el planeta Tierra se ve beneficiado por una energía cósmica positiva, la cual no sólo recibe el planeta, sino todos sus seres vivos.

Por su parte, el árbol en sí tiene varios significados religiosos pues ha sido utilizado como símbolo de la unión del cielo y la tierra, ya que sus raíces se hunden en la tierra y sus ramas se levantan hasta el cielo; por tal motivo en las religiones orientales, el árbol es un signo de encuentro del hombre con la divinidad.

Los primeros documentos que nos hablan de la costumbre de colocar en Navidad árboles de abeto o de pino en las casas son del siglo XVII y menciona a la región de Alsacia, tierra que comprende Alemania y Francia.

En la Biblia, el árbol aparece como un símbolo de la vida. Las luces representan la luz de Cristo en la vida y la estrella que en algunas ocasiones se coloca en la punta, simboliza a la estrella de Belén que anuncia la redención a la humanidad.

Pero más allá de las creencias religiosas, se suele hablar de un espíritu navideño, que implica nacimiento, apertura, en definitiva celebrar la vida, brindar por nuestros afectos, porque tenemos una familia, amigos, seres queridos, salud, un trabajo… y tantas cosas que en esta época del año solemos recordar al hacer esa pausa durante el 24 y 25 de diciembre donde levantamos nuestras copas y brindamos.

Es una época en la que la sensibilidad aflora, porque si bien para muchos tiene el carácter religioso del nacimiento de Cristo, para otros es un día de la familia, día de amigos, asociado al conocimiento interno, espiritual emocional, de allí que la nostalgia, la alegría, el perdón y la fraternidad afloren. Y la nostalgia, que es el sentimiento de añorar aquello que ya no volverá, se hace presente, y es así que es un momento propicio para recordar aquellos seres que hoy no nos acompañan físicamente, pero espiritualmente nos nutren y acompañan día a día.

Sin embargo, también he visto gente descreída y sin ánimo de celebrar, porque argumentan que existen guerras, miseria, hambre y desolación. Pero si bien es cierto que estas cosas ocurren, el celebrar la vida, el amor, la felicidad de tener una familia, amigos, salud, trabajo y tantas cosas que nos suceden a diario, no creo que perjudique más la situación actual, me parece que es parte de agradecer lo que somos y tenemos. Celebrar la vida, es importante porque “un milagro de amor”, que solemos olvidar en el correr del diario vivir.

Actualmente, la influencia mediática comercial ha incorporado figuras como la de Papá Noel, sus renos y el trineo, entonces la celebración se ha convertido en una mixtura en la que proliferan regalos, copiosas comidas y un excesivo consumo. Es una época en las que los comercios se preparan para un gran despliegue, que les redundará en grandes beneficios.

Y aquí comienza otra disyuntiva importante que cuestiona ¿cómo es posible festejar, gastar, cuando tantos carecen de todo? Es verdad, no nos debemos olvidar de ellos, ahora ni nunca. Sin embargo, es un momento indicado para recordar que mucha gente necesita de nuestra solidaridad, cariño y afecto

Más allá de las creencias religiosas y la mediatización infernal que se despliega alrededor de esta fiesta, la Navidad congrega a familiares y amigos, con un espíritu conciliador, en paz y armonía, que no se debe perder de vista, y que es importante rescatar.

Es tiempo de renacer, de buscar lo mejor de cada uno y ponerlo sobre la mesa, de modo de compartir todo lo que tenemos para dar y recibir. Salud y muy feliz Navidad para todos.

Andrea Calvete

lunes, 21 de diciembre de 2015

SOLSTICIO DE VERANO

La noche más corta se aproxima, el sol llega a su máximo apogeo. Es tiempo de renacimiento, de fulgor y alegría, todo reverdece y crece, del mismo modo la esperanza se asoma con cada rayo que llega a nosotros.

Con su energía y luz el sol nos alumbra e ilumina, se aproximan tiempos de cambios, de renovar los ánimos y las energías, de abrir las ventanas, perdonar, olvidar, para poder avanzar y crecer.

Existen algunos obstáculos, pero la mayoría de las veces uno de los más grandes somos nosotros mismos que nos aferramos a recuerdos, miedos, decepciones, sin dejar que habite en nosotros lo mejor de cada uno, para dar vida a lo que anhelamos y queremos.

Dejemos que el sol brille e ilumine con fervor nuestro ser para alumbrar la parte oscura del camino, para ser luz.

Las luces y las sombras son parte de nuestra existencia, pero hoy el sol llega para iluminar más que nunca, para que cuando miremos al cielo nuestros deseos más profundos lleguen a su destino, y nuestro camino se ilumine cargado de fe y esperanza.

Brillemos a través de la sonrisa, del abrazo, del cariño sincero y de la mano que se ofrece fraterna para solidarizarse y acompañarnos en el camino. El sol está en su esplendor, aprovechemos entonces de su cercanía para inundarnos de lo mejor que hay en nosotros.

Andrea Calvete

lunes, 14 de diciembre de 2015

DOCE CAMPANAS

Diciembre mes 12, cierre de un año, tiempo de balances, de cuestionamientos, y despedidas. A toda prisa ha pasado este año, lleno de apuros e inquietudes, no ha detenido su paso. Doce campanas que suenan, alimentan las horas que pasan.

En estos doce segundos, quizás ya hayan visualizado su año. Me detengo y observo el mío, no ha sido nada fácil, pero las cosas no son siempre como queremos, algunas veces nos topamos con la dureza del frío y la oscuridad de la noche.

Sin embargo, al invierno le sigue la primavera, y a la noche más oscura un claro amanecer. De eso se trata el camino, de encontrar la luz.

Doce un número que tiene que ver con el tiempo, con los signos zodiacales, con el círculo de la vida que transitamos acompañados por el Universo que nos rodea.

Cada día que pasa podemos observar la huella marcada. Algunas días sentimos que hemos caminado kilómetros, otros sin embargo, nos hallamos atascados en un inmenso laberinto imposible de recorrer.

De claros y oscuros se compone el camino, también de matices, que son muy importantes a la hora de balancearnos y alinearnos al camino.

El aroma de los jazmines acompaña el cielo estrellado del verano, que se asoma radiante, lleno de calor y alegría. Por eso más allá de lo recorrido, es una hermosa época para observar el mar y el cielo, para recorrer con calidez la vida que espera.

Andrea Calvete

sábado, 12 de diciembre de 2015

SIGNIFICA TANTO...

¡Que te hayas marchado, significa tanto! Te recuerdo, te presentas por instantes, tus palabras se oyen nítidas, sobrevuelan tu risa y llanto, tu ser más profundo.

Que te hayas marchado, aún duele mucho. Sé que llegará un día que te recordaré con alegría, sin tristeza, ni lágrimas. Son días de duelo, de masticar el tiempo, de hacer que las lágrimas se conviertan en frescas gotas de rocío que acarician el amanecer.

Es tiempo de crecer, de avanzar, de continuar. De llorar y aprender, de reír y de soñar. De acompasar lo que ha sucedido, de no detenerse y aceptar que así es la vida.

Las heridas las cura con suavidad el tiempo, a la vez que se encarga de transformar las ausencias en compañías para el corazón.

¡Que te hayas marchado significa tanto! Estás presente a pesar de ese espacio que nos separa por momentos, y nos une por otros más que nunca.

Andrea Calvete

viernes, 11 de diciembre de 2015

LA GRATITUD FAVORECE EL PALPITAR

El palpitar suele cambiar según nuestro estado de ánimo, lo cierto que si bien es constante tiene ritmos diferentes y marcados, que hablan de lo que nos pasa en forma permanente.

Y no es broma que la angustia y el dolor a las que nos enfrentamos luego de grandes pérdidas repercuten en nosotros. Algunas personas se apagan, y su corazón deja de funcionar lentamente y mueren de tristeza.

No todos los seres humanos somos iguales, algunos ante las adversidades se paran con fortaleza y deciden hacer frente a como de lugar, otros sin embargo, se debilitan y empalidecen porque se sienten vencidos, agobiados, cansados.

Quien más o quien menos hemos pasado por situaciones en las que hemos salido fortalecidos y otras en las que nuestros cuerpos quedan tan débiles que la primera bacteria o virus que anda por el aire nos ataca con fuerza.

Pero no sólo palpitan nuestros corazones, también lo hace la naturaleza en el sonido del viento, de la lluvia, en el crecimiento de las plantas, en el nacimiento de cada pequeño ser vivo que habita nuestro Planeta.

La vida es palpitar constante, es ritmo continuo, devenir permanente, todo fluye. Quizás el grave error es pensar que algo va a permanecer estático, así para siempre. Desde que nacemos o mejor dicho desde que somos gestados nuestro organismo comienza una serie maravillosa de transformaciones.

De eso se trata la vida de continuos cambios, posiblemente no todos sean de nuestro agrado, pero si damos la mano a los que nos ayudan a superarnos a dar un paso adelante, posiblemente surja la palabra gracias, porque la gratitud es algo que favorece el palpitar, y nos ayuda a vivir en plenitud.

Andrea Calvete

martes, 8 de diciembre de 2015

TEJIDO DE SUEÑOS

Cada noche, un nuevo tejido entrelaza sedas, colores, imágenes, luces que aparecen y futuras sendas, todo está al alcance para que los sueños lleguen hasta donde quieran.

Suelen trasladarnos a lugares perdidos, pasados, futuros, algunas veces inimaginables, con su toque mágico, disparatado e inigualable a la hora de crear. Nos llevan hasta rincones en los que posiblemente despiertos no nos atrevamos a incursionar.

Ellos se conectan de manera “caprichosa”, aunque si los analizamos bien nada está allí sin motivo, ni causa, alguna conexión lejana y remota hace que se tejan de determinada manera. Hay veces inconexos e inconclusos, otras nítidos y frescos como el aroma de la mañana, suelen dejar su huella en nuestros días.

Algunas noches son importantes vías de escapes, ríos que nos conducen a océanos, o pájaros que vuelan alto y lejos, sin rumbo apacibles. Pero no siempre suelen ser tranquilos, por momentos nos inquietan, a tal punto que cuando no podemos soportar más lo que estamos soñando nos despertamos bañados en traspiración.

Trabajan con lo que reprimimos, lo que no dejamos que sea, lo que pensamos que es mejor olvidar o callar, lo que no dijimos y está allí latente, con lo que no nos atrevimos, lo que no pudo ser o no quisimos que fuera.

Una vez sucedidos, solemos recordarlos, algunos nítidos, otros confusos, pero según hayan transcurrido al día siguiente nos queda su sabor, sus imágines, sus aromas y sonidos grabados, como si un cuadro hubiese sido pintado en la noche.

Los sueños nos trasladan a épocas vividas, a lugares especiales, que quizás aquí y ahora sean imposibles de transitar, porque ese tiempo ya pasó, y lejos quedaron sus integrantes así como ese lugar físico que le da vida.

Suelen esconder lo imposible, lo que anhelamos, lo que deseamos con fervor, o simplemente lo que no nos gusta, pero tenemos que aceptar. Sin embargo, ellos no saben de sermones o impedimentos, ellos llegan a donde les place, con libertad y astucia.

Es tan maravilloso sentir que un sueño nos puede trasladar a un lugar que nos hizo sentir plenos, llenos de energía, acompañados tal vez de alguien muy especial. En cierto medida lo que ocurre, es que esos momentos están en nosotros mismos y los guardamos como luces que nos iluminan cuando más las necesitamos.

También soñamos despiertos, así tomamos una idea y empezamos a trabajarla a tal punto que pronto nos abstraemos del lugar en donde estamos, y nos dirigimos mágicamente a donde posiblemente se desarrolle o tenga lugar esa idea.

Quien sueña, despierto o dormido, pone a volar su imaginación, su creatividad, en un intento por no dejarse agobiar por la rutina que suele ser gris y despiadada.

Los sueños se conjugan con la realidad, y ella se alimenta de los sueños para que la ficción también tenga cabida. Soñar, despertar y volver a soñar es parte de lo que somos, de nuestra esencia misma. Día a día tejemos nuestros sueños para que la realidad se entremezcle con ellos y fluya esa energía que nos conecta con la ilusión, la esperanza y la fe de poder alcanzar lo que anhelemos.

 Andrea Calvete




lunes, 16 de noviembre de 2015

EL DESAPEGO: ¿UN CAMINO POSIBLE?

Día tras día, año tras año, incrementamos el número de experiencias vividas, el conocimiento, el camino recorrido, así como la posesión de objetos algunas veces totalmente innecesarios. Así, sin quererlo, nos encontramos excedidos de cosas que no nos hacen falta. ¿Pero por qué nos cuesta deshacernos de lo que consideramos parte de nuestra vida?

Se trata de un tema de desapego, de dar valor a lo que realmente importa, trascendiendo principios de pertenencia, lugar o espacio, porque el corazón aloja lo que verdaderamente es distintivo.

Del mismo modo los objetos que tienen un valor afectivo, en realidad son cosas representativas, que el único lugar en el que tienen cabida es en el alma.

El desapego está relacionado con soltar todo aquello que nos hace prisioneros, dependientes, esclavos en nuestro propio camino. Un simple ejemplo es cuando respiramos no podemos al inhalar mantener indefinidamente esa inspiración, pasado unos segundos la soltamos y exhalamos. Al igual que nuestro organismo es una máquina perfecta en el Universo se cumplen las mismas leyes que en él. ¿Por qué desobedecer al orden natural? ¿Por qué no ser libres y volar como los pájaros?

La primera respuesta que me viene a la cabeza es el miedo que generalmente se presenta en forma natural ante situaciones que nos provocan incertidumbre y desasosiego, nos gustaría prever todo. Sin embargo, no hay que olvidar que el modelo social del siglo XXI nos ofrece soluciones inmediatas y mágicas para casi todo, ante esta premisa de vida el sentirse infalible es parte del paquete puesto ante los ojos.

Asimismo, la sociedad de consumo que nos inculca en forma permanente nuevos “productos imprescindibles” para nuestras vidas, y así cada día se “generan nuevas necesidades”, de modo que lo accesorio se transforma en algo “útil y primordial” ¿Cuándo y en qué momento decir basta al consumo, cómo poner un freno de mano, y poder consumir lo que uno realmente quiere?

A estas preguntas sumaría: ¿Por qué cada día se ven personas más insatisfechas y desdichadas dada la cantidad de ofertas posibles?

¿Por qué es necesario soltar, desapegarnos?

Cuando algo que nos afecta realmente, nos hace ver que no somos todo poderoso, infalibles, tomamos consciencia de quienes somos realmente. Entonces, se tornan intrascendentes todas esas cosas a las que nos apegamos día a día, entendemos que estamos de paso y que la vida es devenir, cambio permanente, entonces hay que acompasarlo.

Acompasar los cambios significa sentirnos libres como para tomar las decisiones necesarias en el camino, superando miedos, dudas, temores, y no dejarnos cegar por destellos del camino, luces que sólo enceguecen y nos apartan de nuestra ruta.

Algunas veces nos apegamos a las relaciones, a los trabajos, a los hogares, a las pertenencias materiales… y perdemos de vista que somos un diminuto punto en el Universo. De pronto, sentimos que estamos desperdiciando el camino, las oportunidades, y que el exceso de equipaje se cobra ya en cualquier aeropuerto del mundo ¿Pero, por qué?

Sencillamente, los recursos naturales son finitos y escasean, cada vez somos más personas en el planeta, donde unas pocas viven en la opulencia mientras otros millones mueren de hambre y miseria. Probablemente cada vez que demos vuelta la cara al problema existente hagamos que la subsistencia del Planeta sea menos probable y efectiva.

Quizás al exceso de equipaje, sea necesario agregar las mochilas emocionales que nos acompañaron a lo largo de la vida, y desechar todo lo que realmente no nos haga falta. Caminar livianos de equipaje hace el recorrido más libre y fructífero.

Andrea Calvete

miércoles, 14 de octubre de 2015

ROMPECABEZAS

Las piezas del rompecabezas suelen encastrar en forma perfecta, cada una en su debido lugar encaja de modo único, donde la magia de cada elemento despliega una energía especial e insustituible.

De pronto, una pieza se rompe o falla, y todo parece desmoronarse, romperse en mil pedazos. Es así que al mirar al vacío flotan sin ton ni son las piezas desprendidas que buscan volar en fuga ante el desperfecto.

Pero en el caos aunque suene utópico existe una extraordinaria belleza, que despierta la creatividad y la pasión a través de su alocada y desmesurada existencia.

¡Qué absurda monotonía, si todo saliera perfecto sin desajustes o problemas! Posiblemente la vida se tornaría en un tedio difícil de soportar. Sin embargo, de la adversidad suele salir la perfección, el pulido acabo, producto del intenso trabajo por la reconstrucción.

Reconstruir requiere comenzar a trabajar sobre lo que por diferentes causas ha quedado roto, o ha sufrido un desperfecto.

¿Quién no se ha clavado una espina alguna vez?, ¿quién no ha tropezado con una baldosa levantada y se ha caído?, ¿quién no ha sufrido un desengaño o una pérdida?, ¿quién no ha llorado una partida?
Estos pequeños o grandes obstáculos según se hayan presentado, son parte de la fortaleza con la que debemos enfrentar nuestros días. Algunas veces con las manos llenas de ampollas por un trabajo intenso, vemos que ni siquiera podemos cerrar la mano, porque nuestras articulaciones han perdido la poca movilidad que les queda.

Sin embargo, todo cicatriza, o se supera, sólo es cuestión de armar las piezas del rompecabezas con esmero y esfuerzo, con pasión y más ganas, porque un tropezón no es caída, y una llaga no es una herida que dure para siempre.

En el puzle de la vida las amarguras no pueden aplacar a la alegría, los desvelos no pueden quitar los sueños y la risa, pero si así pasara, a levantarse de prisa porque la vida es muy hermosa como para velarla en vida, honrarla un compromiso ineludible acompañada de  pinceladas de música y colores llenos de alegría.

Andrea Calvete

domingo, 11 de octubre de 2015

CUANDO LAS PALABRAS SABEN A POCO


Hay momentos en que las palabras saben a poco, parece que los sustantivos y adjetivos escasearan, los verbos disminuyeran… sin embargo, el silencio corta el aire, se interpone entre lo que queremos decir y lo que se nos dice.

Quizás este silencio sepa de muchas respuestas: de lágrimas sostenidas, de palabras omitidas, de pensamientos furtivos, de frustraciones, de pasiones, deseos, emociones vividas, de caminos por andar, o quizás mal recorridos… ¡vaya uno a saber!

También las palabras pueden ser rígidas, austeras, pálidas y poco convincentes. Con esto no defiendo a las que en exceso imponen sus elogios desmesurados, que huelen a exceso de perfume y adorno.

Posiblemente, las sinceras y nítidas, las dichas desde el corazón sean las justas y perfectas, porque ellas encierran lo que viene desde adentro con honestidad, sin prejuicios ni preconceptos.

¿Por qué saben a poco? Porque quizás no sean las que deseábamos escuchar, o porque tal vez nuestros labios pronunciarían otras diferentes. Lo cierto es que no llegan a satisfacer nuestras expectativas.

Algunas veces esperamos demasiado, buscamos imposibles o anhelamos lo que no llegará, de allí las desilusiones y desencantos. ¿Por qué esperar lo que no va a suceder?, posiblemente por mero deseo, generalmente adornamos a “piacere” situaciones, personas, les aderezamos condimentos que no les pertenecen, pero sin embargo, nuestra imaginación nos lleva a que la ficción sea parte de nuestras vidas.

Ficción o no, cuando no alcanzan dejan un sabor poco grato, que suele desparecer cuando llegan a nuestros oídos aquellas que ni remotamente esperábamos, para acariciarnos con suavidad y dulzura.

Parafraseando a Cortázar, “las palabras nunca alcanzan cuando lo que hay que decir desborda el alma”, he aquí una gran respuesta cuando saben a poco.

Andrea Calvete

miércoles, 7 de octubre de 2015

CARUSO NO PARA DE CANTAR

A lo lejos se empezó a percibir el canto de Caruso, repetitivo e inseguro, denotaba que eran los primeros trinares de su corta existencia. Esa melodía la había dejado de escuchar el verano ya pasado, con alegría pensé: “Nuevamente el pájaro que canta sin cesar de la mañana a la noche con intensa armonía”

Aunque debo confesarles que el primer intérprete de este cántico había desaparecido en la primavera pasada, pero al llegar el verano un nuevo discípulo se presentó alegremente y entonó muy a destiempo la melodía. Tras esforzados méritos se sintió feliz de continuar con el legado de su familia.

¡Qué impresionante pensé, cómo de generación a generación los pájaros son capaces de emitir sus cantos, sus sonidos distintivos, y transmitir tan claramente sus notas musicales como si hubieran sido escritas en el pentagrama de la vida!

Es alucinante verlos reposar en la horqueta de un árbol, apacibles, seguros y dispuestos a emitir guturales sonidos con el sólo fin de embellecer la armonía ambiental.

Cuando entre el tránsito de la cuidad, el bullicio del diario vivir, se escucha el cantar de un pájaro, todo parece volverse más bello, más silvestre, el aire suele perfumarse con las notas de la naturaleza en la que los árboles y las plantas despliegan su exquisito aroma primaveral.

Nuevamente Caruso ha regresado, a pesar de que la primavera parece no quererse arraigar, él sin embargo denota la alegría del despertar que esconde esta estación donde el color reverdece, los días se alargan y la temperatura se hace agradable a la espera de que todo renazca lentamente.

Andrea Calvete

lunes, 28 de septiembre de 2015

NEWTON, SU ROLLO Y LA GRAVEDAD

Con el correr de los años todo lo que comemos parece instalarse en la zona abdominal, probablemente por cambios orgánicos y hormonales, pero los que han pasado los cuarenta saben que a partir de esta edad hasta el aire que respiramos se asimila y se convierte en una masa adiposa.

Y con el peso de la gravedad y los años todo cae, inevitablemente, se engorda con más facilidad, todo lo que sube baja, y aunque intentemos detener la caída, o el aumento de peso es ir contra la vida misma.

Parafraseando a Quevedo erase un rollo a una barriga pegada, erase un rollo superlativo, al que el mínimo vaso de líquido contribuía a aumentar su tamaño. Suena gracioso, pero no lo es tanto para el que padece el problema, que ve que al hacer abdominales no surge efecto, y que dejar de comer ya no es una opción viable.

Algunas veces alegre y divertido es parte del jolgorio, otras cabizbajo y meditabundo toca fondo y al mirarse en el espejo la imagen no es la más alentadora. Al rollo se suman otros pequeños deterioros y ausencias, o presencias, como arrugas, canas, escasez de pelo y algún que otro problemita… más o menos acuciante según el día. Los años cobraban peaje, eso una fija ineludible.

Comer y beber son dos placeres de la vida, sin embargo con el correr del tiempo los sibaritas y enólogos suelen perfeccionarse. Así generalmente los fines de semana son la excusa perfecta para reunirse y celebrar alrededor de una mesa una rica comida acompañada de las bebidas correspondientes. Sin embargo, perdemos la cuenta de todo lo que vamos pellizcando en el día, mientras cocinamos o preparamos un plato, o simplemente comemos porque la ansiedad nos acecha, o el estómago se ha estirado.

La cuestión es que después de cierta edad todo va a parar a ese rollo o flotador que tenemos instalado en nuestro abdomen, y la cintura parece desvanecerse alejarse lentamente como un barco que navega rumbo al horizonte, el que pronto se pierde en la lejanía.

Rellenitos pero contentos, como dice el dicho “barriga llena corazón contento”, aunque podría tener esta afirmación su contrapartida, ¿comemos por aburrimiento, angustia o depresión?, ¿bebemos para alegrarnos o para olvidar las penas?

Evidentemente, el estrés del diario vivir nos lleva a comer apurados, mal, a no hacer una dieta balanceada, pero a esto debemos sumar que las harinas, azúcares, chocolates, comida chatarra y bebidas suelen ser grandes estimulantes en determinados momentos en los que nos podemos sentir vulnerables, no es excusa pero sí justificación.

Algunas veces hablando con amigos es un tema recurrente el de la panza, flotadores, o llámenlo como más le gusta, luego de un análisis profundo y detenido llegamos a la conclusión que seguiremos comiendo e intentando asimilar esta falta de cintura de la mejor manera.

Qué paradoja es la vida, cuando más cintura tenemos frente a los problemas y las adversidades, es cuando el físico no nos ayuda y contradice nuestro desempeño y tarea, al menos nos queda la ilusión de haber mejorado en algo.

Rollo más o rollo menos, todos tenemos alguno, a esos debemos sumarles los que se instalan en la cabeza, esos que nos desvelan o preocupan, estos quizás sean más peligrosos que los primeros, ya que lo estético se desdibuja frente a lo que nos preocupa realmente.

Aunque actualmente existen muchas personas que le dan importancia a su apariencia física, corren, hacen deportes y se cuidan en las comidas, pero igual no escapan al tema de los rollos en cualquiera de los sentidos tratados, quizás los tengan más dominados porque el ejercicio marca sus abdominales, y ayuda a liberar endorfinas.

Sin embargo, más allá de ausencias y presencias, el deterioro del cuerpo es algo que lamentablemente debemos asumir, nada fácil o agradable, pero que es parte de lo que tenemos que enfrentar de la mejor manera.

Existen diversos rollos, productos de comidas copiosas, de bebidas espirituosas, gaseosas, y rollos que se entreveran con los problemas diarios que debemos enfrentar, éstos son algunas veces los que más pesan y hacen que aparezcan los primeros como por arte de magia, y se instalan en nuestra cabeza como matas que crecen rápidamente.

Newton, su rollo y la gravedad

La mañana fría pero soleada, invitaba a disfrutar de la playa, ya se asomaba la primavera. Sentado frente al mar el rollo de Newton le habló como si le hablara su consciencia. Newton al principio sentía una voz y no sabía de dónde provenía, llegó a dudar de su cordura, luego de un rato se dio cuenta que era su flotador el que le hablaba.

Dijo, su rollo abdominal: “Newton te vengo acompañando hace unos años, estoy cómodo aquí y calentito, pero te estás dejando estar pronto me harán compañía otros amigos, y creo que prefiero estar sólo. Además si sigues comiendo de esta manera se te taparán las arterias y no contarás el cuento”.

“Me dejas perplejo estimado rollo, qué puedo yo decirte que tú no sepas, que me gusta comer y beber, que me divierte, que es parte de lo que motiva, no sé”, dijo Newton dubitativo.

“Creo que la ansiedad y la angustia que te generan algunos temas deberías canalizarla de otra forma, no quiero ser insistente o atrevido”, recalcó el rollo algo angustiado.

“Querido amigo, tú conjuntamente con otros deterioros corporales me vienen acompañando desde hace tiempo, ya los considero parte mía, y en cierta medida te podría decir que he aprendido a quererlos y aceptarlos”, dijo resuelto Newton.

“No se trata de eso, por el contrario, te estás dejando estar, eres joven aún, más si nos ponemos a pensar que se han extendido los años de vida, y también existen muchas posibilidades de llevar una vida sana y productiva”

“ Lo que me dices es cuestionable, creo que cada cual decide vivir como más le gusta, más o menos tiempo, de este modo asumimos que si bebemos, fumamos o comemos sin medida las consecuencias se harán visibles en poco tiempo, pero te pregunto,¿es mejor vivir una vida moderada, austera, prolija y larga o más divertida y corta?”, cuestionó convencido Newton.

Hubo un silencio prolongado, ni el rollo ni Newton se animaron a emitir una palabra, habían quedados pensativos, inmersos en su yo más profundo, navegando por donde la luz apenas llegaba, no era fácil encontrarse con lo que duele, con lo que no se quiere o desea aceptar.

Cuando una ola rompió fuerte en la orilla, Newton pareció volver en sí, había tenido un año bastante complicado: internado varias semanas luego de ser intervenido, a esto debía sumar el fallecimiento de su papá hacía tres meses, y que su esposa lo había dejado un año atrás, su trabajo pendía de un hilo, se podría decir que no era un buen año. Ya nuevamente consciente, le habló a su rollo: “ Creo que te excediste amigo, entre tú y los rollos de mi cerebro me están matando”

El rollo titubeó antes de hablar, había quedado atónito, trago saliva y dijo: “Perdón querido amigo hace varios años que te acompaño, con los colegas del cerebro no me meto, ellos son más jodidos que yo, yo molesto pero creo que no tanto, sólo te quise ayudar”.

Newton permaneció callado y encendió un cigarro, aspiró lento y tragó el humo, sintió aquella pitada placentera, dejó su mente en blanco y miró al mar, su vista se dirigió al horizonte. Pensó qué maravilloso tocar el horizonte, llegar a ese lugar utópico, pero que a los ojos produce tanta paz.

El rollo disfrutó del cigarro, a esta altura él también se había enviciado, le gustaba la comida, la bebida y los cigarros que consumía Newton eran ya parte de su propia existencia.

Finalizado el cigarro caminaron por la orilla, se acompañaron mutuamente, y dejaron que los rollos de la cabeza se aquietaran para poder realizar el trayecto como verdaderos amigos, ambos se necesitaban, eran uno para el otro un mal necesario.

Andrea Calvete






sábado, 26 de septiembre de 2015

LUNA ROJA

El eclipse total de luna que percibiremos entre la noche del 27 y 28 de setiembre, es un evento que ha sido objeto de profecías a lo largo de la historia de la humanidad debido a que nuestro satélite adquiere un color rojizo, por lo que recibe también el nombre de luna sangrienta.

La tonalidad rojiza que caracteriza a esta luna, se produce porque al generarse el eclipse, la tierra se interpone entre el sol y nuestro satélite, de forma que la luna queda oscurecida. Así la mayor parte de rayos solares no lleguen al satélite, las ondas azules generalmente rebotan, mientras las rojas llegan con mayor facilidad, adquiriendo ese color rojizo.

El rojo es un color se relaciona con la sangre y el fuego, con el calor y la fuerza, es decir con la vida misma. Quizás al ver la mística luna roja, se enciendan nuestros deseos, o ese calor interno que se halla apagado o casi extinguido por distintos motivos, posiblemente este rojo sea símbolo de renacimiento.

Este eclipse pone fin a un ciclo de cuatro eclipses denominado tétrada. Como todos los ciclos de la naturaleza, quizás sea el momento de poner fin a algunos acontecimientos de nuestras vidas, y dar apertura a otros.

Pero, el carácter místico de este momento será parte de cada persona, de cuán lejos esté dispuesto a llegar al observar al satélite enrojecido. Sin embargo, más allá de lo que pongamos de sí o no, las mareas se alterarán, y el planeta percibirá el eclipse, y se producirán cambios, a los que quizás no estemos exentos.

Otro hecho que da para mirar esta Superluna con especial atención, es que hasta el 2033 no se volverá apreciar. Se han preguntado, dónde estaremos para esa fecha, nuestro destino lo desconocemos… pero seguro que algún momento partiremos, por eso intentemos que previo a esa partida hayamos disfrutado la vida plenamente, para podernos dirigir con tranquilidad y paz hacia donde cada uno crea que vayamos.

La luna ha servido de inspiración a los más destacados artistas, ha inspirado romances, ha sido espectadora de lazos que han perdurado con el tiempo, de lágrimas derramadas, de partidas, de luchas, de silencios, de cada acto de nuestras vidas. Que esta luna sea testigo de algo maravilloso en tu vida.

Andrea Calvete

lunes, 21 de septiembre de 2015

¿QUÉ HACER CON EL TIEMPO QUE NOS QUEDA?

El tiempo pasa y no se detiene, en tanto, tomamos diferentes posturas, posicionamientos, que suelen salir a flote luego de que ha corrido mucha agua bajo del puente, y entonces solemos sentirnos seguros para cambiar ciertas actitudes.

Así algunas reglas que solían conducirnos, ya no son las que nos marcan el destino, porque han perdido peso, o simplemente porque ya no tienen el mismo significado en nuestra vida. ¿Pero, por qué no tienen el mismo significado, qué ha cambiado en nosotros? Posiblemente hayan cambiado muchas cosas…

El estar en una posición y en no en otra nos hace ver las cosas desde diferentes perspectivas, como también el caer y volvernos a levantar varias veces nos permite pararnos con mayor fortaleza y decisión en la vida.

Nos pasamos una vida entera planeando cosas, sin embargo, en ese afán de llevarlas a cabo descuidamos afectos, momentos y circunstancias que ya no volverán… desperdiciamos el presente, que es aquí y ahora, creyendo que nos queda todavía mucho tiempo.

¿Cuánto tiempo nos queda? Quizás mucho o muy poco… no importa, es necesario detenerse y preocuparse por ser, por estar presente, por ser partícipe de lo que decidimos, por comprometernos con lo que anhelamos y queremos. Porque si dejamos escapar los minutos probablemente no los podamos recuperar.

El tiempo es una variable que se nos escapa de las manos, porque depositamos demasiadas expectativas en él, y olvidamos en aprovecharlo, gozarlo y disfrutarlo, de la manera más sencilla… quizás haciendo una pequeña pausa y almorzando en la plaza debajo de un árbol, respirando profundo y mirando el cielo.

Algunas veces el tiempo se escapa, porque nos empecinamos en discutir y en dejarnos llevar tras el enojo en una situación que no nos aporta nada más que quitarnos la energía vital que necesitamos canalizar en cosas útiles para nuestra vida, y no en situaciones que nos desestabilizan y dejan sin fuerzas, ni ánimo.

Depende de cada uno de nosotros ver el tiempo que nos queda, respuesta que desconocemos, ver ¿qué haremos con él?, respuesta que sí está en nuestras manos y a nuestro alcance.

Andrea Calvete

sábado, 12 de septiembre de 2015

ACEPTAR Y DEJAR FLUIR

Hubo tiempo de lágrimas, esperas ,desatino y desesperación, pero antes la alegría y la dicha solían sentarse a la mesa como si las horas no corrieran. Mas había llegado el tiempo de aceptación, para no quedarse anclado en el pasado como un barco que no puede zarpar.

El fuerte trinar de un pájaro acompañaba los rayos de sol que se asomaban tibios y envolventes. El viento desasosegado y frío, hacía que el astro rey se pudiera lucir sólo en los rinconcitos a resguardo.

Entre el ruido de las hojas movidas por el viento, sus recuerdos volaron, se dejaron llevar, aunque el tiempo de la aceptación se hacía inminente, la mente podía escapar como un niño que juega a las escondidas y correr raudamente.

Así lo hizo, con total desparpajo y sin prejuicios que le ataran, volvió entonces a percibir notas de veranos al sol, donde las horas en la playa se hacían eternas. Asados llenos de alegría que congregaban bajo un parral a una familia que se amaba profundamente, y que gozaba de la naturaleza y de los afectos como pocos.

Un pájaro alborotado por la primavera con su canto continuo y fuerte, le trajo nuevamente a este tiempo, en el que el verbo hubo se había convertido en una inmensa daga que atravesaba su pecho.

Aunque, no lo había notado frente a tantas añoranzas, ahora también existían importantes lazos en lo que esa continuidad de vida florecía y tendía sus más hermosos colores. Sus hijos el futuro, las luces de un camino que día a día crecía y mostraba porvenir, esperanza cincelada en cada minuto andado y por andar. También su compañera de ruta, oxígeno y fuerza en cada momento.

El abrazo amoroso, sincero y desinteresado, pronto se hizo presente a través de los brazos de aquellos jóvenes que se habían convertido en dos seres adultos, en un abrir y cerrar de ojos.

Así entre recuerdos, añoranzas y este presente que le invitaba a caminar sin descanso, sintió que era necesario aceptar, dejar fluir, para que del mismo modo siguiera fluyendo la vida misma. En ese mismo instante se preguntó: “ ¿Por qué no ha dejado de amanecer, por qué las flores han seguido naciendo, por qué ha continuado lloviendo…?” Antes de contestarse, sintió que ya no había más preguntas que cuestionar, todo fluía y seguía, él tampoco se detendría, era hora de continuar.

Andrea Calvete



lunes, 24 de agosto de 2015

BASTA UN PEQUEÑO CAMBIO

Con la mirada perdida, buscaba, buscaba, pero no encontraba el camino. Lejos habían quedado los días de claridad y calma, en los ojos de Amelia reinaba una triste ausencia, en medio del bullicio todo parecía más complejo.

La complejidad de las situaciones está relacionada con el laberinto en que nos hallamos metidos y de la visión que podamos tener del mismo. Algunas personas se ahogan en un vaso de agua, o hacen de un día de lluvia una tempestad. Sin embargo, a otras nada los inmuta o afecta, o al menos eso parece ser lo que muestran.

Lo importante es sincerarse con uno mismo, y ver ¿dónde nos encontramos parados, de la vereda del sol o la de la sombra, o quizás vayamos por el medio?

No siempre, se puede seguir el mismo rumbo aunque así se desee, la vida nos enfrenta a bifurcaciones dónde debemos decidir ¿qué rumbo tomar? Sin embargo, lo difícil es cuando permanecemos anestesiados parados en un mismo lugar sin saber ¿qué hacer o qué dirección tomar?

La mirada de Amelia pronto se iluminó, vio un destello de luz que le alumbraba el camino, que le abría el paso en aquella inmensa incertidumbre, que necesariamente era parte de lo que tenía que vivir y experimentar.

Siguió el camino y vio que los colores ya no eran los mismos, los aromas también habían cambiado, hasta los sonidos se percibían diferente. El cambio de postura le abrió un mundo de posibilidades.

A pesar de que la vida es constante devenir, cambio, algunas veces, como el caso de Amelia, no caminamos al compás de los acontecimientos, hasta que luego de varios golpes, comprendemos que no podemos permanecer estáticos, basta un pequeño cambio.

Andrea Calvete

lunes, 10 de agosto de 2015

GRIS Y ENCAPOTADO

Pálido, apagado parece desvanecerse entre los diferentes tonos de grises que componen el cielo. Así se para el día frente a un mar que sopla fuertemente, y a nubes encapotadas que lo enciman.

Su ánimo de pocos amigos, enfrenta la jornada e invita a quedarse adentro a calor de una estufa de leña, o un rico chocolate que caliente la tristeza del día.

Un atisbo de sol, parece resplandecer en la lejanía, se cuela discreto como para alentar los ánimos del día, y dejar su sello de energía vital y armonía.

Se oyen las voces de niños que corren y saltan por los charcos de agua de regreso de la escuela, sus risas invaden la tarde y le dan un color inconfundible al día.

Andrea Calvete

martes, 4 de agosto de 2015

EN EL OJO DE LA TORMENTA

En medio de una tempestad todo parece estar perdido, cuando pasamos a mirar alrededor se percibe un profundo desorden que es difícil de encausar, no sabemos ni por ¿dónde empezar?

No importa ¿por dónde?, sino empezar, respirar profundo y ver que lo poquito que hagamos por salir adelante es más que suficiente, y suma para que día a día nos restablezcamos.

En esos pequeños pasos que vamos dando por superarnos es importante no perder de vista el quererse y respetarse a sí mismo, porque esta es la base para  poder relacionarnos bien con los demás, para sí establecer verdaderas relaciones de alteridad.

Cuando hablo de respetarse y quererse no me refiero a establecer un culto al ego, no muy lejos de eso, sino a reconstruir lo que hemos perdido, a hacer un esfuerzo para que cuando el espejo nos devuelva una imagen sea la que queremos ver y no otra.

El dejarse de preocupar por arreglarse, por superarse, por estar mejor, algunas veces es parte de esa depresión en la que caemos al entrar en el ojo de la tormenta, que nos absorbe y pretende sumergirnos muy hondo.

Lo que la tormenta no sabe, es que cada golpe que nos da, de cada cimbronazo podemos salir con alguna cicatriz pero fortalecidos. Probablemente cada vez que veamos esa marca recordemos ese episodio, pero con el paso del tiempo se convertirá en un símbolo que demostrará la fortaleza que nos sostiene, la resiliencia que en nosotros habita.

La depresión es un mal que aqueja a muchas personas, algunas veces requiere de tratamiento médico, pero más allá de ello implica ponerse pequeñas metas día a día para salir adelante, lograrlas o no es otra cosa.

Parte de esa tristeza o mal estar que nos rodea, hace que dejemos de percibir las pequeñas y maravillosas cosas que están a nuestro alcance, pero que sin embargo no las advertimos. Me refiero a un rayo de sol rosando nuestro rostro, un cielo celeste sobre nuestro ser, el aire puro y fresco entrando a nuestros pulmones, el abrazo o el beso de una persona muy querida… y podría llenar la hoja de pequeños pero hermosos ejemplos que congratulan el alma.

El dejar de ver lo maravilloso que tenemos a nuestro alrededor es parte de esa venda que cubre nuestros ojos por el dolor o el sufrimiento, entonces es momento de levantar la venda y empezar a descubrir sin miedo, ni angustia lo maravilloso que tenemos.

La vida se compone de baldosas negras y blancas, de copas amargas y dulces, parte de esa dualidad de vida que contrapone a los opuestos, que en algún momento del camino se terminan complementando, ya que para sentir dolor en contrapartida sentimos alguna vez alegría, y de ese modo valoramos cada instante en forma particular y distintiva, dadas la vivencias adquiridas.

Avanzar y no detenerse luego de una tormenta es comprender que seguiremos cayendo muchas veces en la vida, lo importante es pararse con entereza y valentía, para continuar dando pequeños pasos en este largo camino de conocimiento y sabiduría.

Los golpes en la vida nos cincelan, nos esculpen y dan forma al verdadero ser que en nosotros habita. La muerte un gran enigma que continúa despertando un profundo dolor, porque culturalmente no se nos prepara para aceptarla como parte del devenir, en el que naturalmente mientras un ser nace otro muere, y así continúa la vida latiendo en este inmenso Universo.

Sin embargo, cuando comenzamos a buscar en lo más profundo de nosotros, vemos que la muerte es un pasaje de un estado a otro, y quien parte físicamente, continúa vivo en cada recuerdo, en cada partícula de aire, en cada pensamiento que nos ha marcado en el camino, sigue latiendo en cada corazón que lo recuerda con amor.

Y volviendo al ojo de la tormenta si hemos caído en él no importa el motivo, no permitamos que nos aspire hasta abismo, por el contrario saquemos fuerzas y entereza desde lo más profundo, para poder salir fortalecidos, más conscientes de quiénes somos y qué anhelamos. Sin olvidar, que todo sucede por alguna causa que desconocemos, con paciencia y sabiduría lograremos develar, sólo es cuestión de tiempo.

Andrea Calvete

jueves, 30 de julio de 2015

EL COLOR DE LA PARTIDA

Notas blancas perladas se entrelazan a través de los rayos que atraviesan la ventana. El sol la acaricia con suavidad, la luz delicadamente la sostiene, mientras queda suspendida en el aire que la envuelve con su perfume matinal.

Fluyen lágrimas dulces y amargas,  que purifican y alivianan el dolor. Tantos momentos, tantos recuerdos… todo se mezcla, una nube envuelve con delicados colores pasteles lo vivido.

La luz sigue fluyendo, él la espera con una mirada trasparente y una sonrisa sincera, la toma de su mano, la abraza y recibe porque hace muchos años que la espera. Se besan y reencuentran.

Andrea Calvete

Con todo mi amor para mi querida madre y a mi querido padre que al fin se reencuentran

lunes, 13 de julio de 2015

CUANDO EL AIRE ESCASEA

Se apaga y despega lentamente de esta realidad tangible, de este mundo maravilloso y a la vez tan cruel.

El corazón desgarrado, sigue palpitando, se apagan los latidos, el oxígeno parece no ser suficiente, sobreviene un vahído.

Cuando no queda nada más… sólo es posible volar y dejar que la mente, el corazón y los sentidos encuentren amparo. Las copas amargas son parte de esta vida, aunque no queramos beber de ellas,  nos vemos obligados a probarlas, no hay opción.

Ya no quedan mejillas para poner, pero sí lágrimas por derramar, para que fluya el inmenso dolor y amor existente.

Aunque siempre queda algo más a pesar de todo, es infinito lo que se puede descubrir y aprender en medio de una tempestad.

Andrea Calvete

domingo, 5 de julio de 2015

MOTOR A MEDIA MARCHA

Al comenzar un día se prenden los motores, se calienta y se pone en funcionamiento la máquina, pero el cuerpo algunos días pesa toneladas y no quiere arrancar.

¿Por qué le cuesta tanto arrancar?, ¿Acaso el paso de los años pesa?, ¿los problemas o preocupaciones se cuelgan?, ¿o no hemos calentado lo suficiente? Interrogantes válidas a la hora de dar comienzo a una jornada.

Aunque, si empezamos con pocas ganas o de mal humor, a mal puerto vamos por agua, allí difícilmente salgan bien las cosas, me animaría a decir que una cadena ininterrumpida de dificultades se nos avecina.

También es cierto que el tiempo incide en nuestro estado anímico, los días de mucha humedad, tormentosos, o el que el viento proviene del norte, o los días muy grises y oscuros, las situaciones se tornan complejas, y no son cábalas es que nuestro cuerpo requiere sentirse confortable para poder enfrentar decorosamente el día.

Nuestras emociones son las grandes responsables de lo que luego pasa en nuestro cuerpo, la ciencia ha probado que ellas repercuten en el funcionamiento de nuestro organismo, el que termina somatizando todo eso que nos disgusta o preocupa.

A todo esto debemos sumar la postura en la que trabajamos lo que nos trae aparejado dolores de cabeza o de espalda. Generalmente hacemos un uso excesivo de la computadora en mala posición, a eso debemos agregar contracturas por mal dormir, o poco dormir.

Y justamente, cuando dormimos mal, al otro día nuestro cuerpo se siente agotado sin energías para empezar, por eso es aconsejable antes de acostarse, no utilizar computadoras, celulares, realizar sí actividades que nos distiendan

Pero, retomando el comienzo del día para entrar a funcionar correctamente, lo primero es tomar un buen desayuno, el tema del baño es otra posibilidad, aunque algunas personas suelen tomarlo antes de acostarse para descansar mejor. El desayuno, aunque no lo creamos es la principal comida y a la que muchas veces le damos poca importancia producto de nuestra cultura y costumbres.

Supongamos que ya hemos desayunado correctamente, pero igual continuamos con el motor a media marcha, nos pesan las ganas, y nos da mucha pereza arrancar, la almohada se nos ha quedado pegada en la cara conjuntamente con un sinfín de problemas que tenemos que resolver en el día.

Aquí, una pequeña y profunda inspiración puede ser una gran ayuda para relajarnos, acompañados de alguna música tranquila que nos permita poner en marcha esta máquina que no quiere arrancar, que parece que se ha quedado sin batería, por eso es importante llamar al auxilio, cada cual sabrá ¿cuál es el más apropiado?

Algunas veces, ese auxilio llega del lugar menos esperado, es esa palabra que viene de una persona querida, que dice las palabras justas y perfectas, en el momento indicado, y allí hacemos el click y nos cambia el día, el motor comienza a calentar despacito, y todo parece encaminarse.

Otras veces, la lectura de un artículo o un libro suele ser ese cable a tierra que nos permite retomar la marcha. También hay quienes una caminata es un primordial para oxigenarse y sentirse con las pilas cargadas… posibilidades no faltan, sólo es cuestión de encontrar aquella que nos permita salir de ese estancamiento y dar marcha a ese día que nos queda por delante.

Y les habrá pasado infinidad de veces, que al terminar el día decimos : “¡qué día interminable!”, y gran parte del problema pasa por no haber arrancado bien el día y en lugar de tomar las medidas del caso, continuamos a media máquina deseando que finalice esa jornada a la que solemos definir como “horrorosa”

Pero, cada día que desperdiciamos a media máquina son horas que le restamos a la vida, de disfrutarla, de vivirla plenamente, descubriendo sus cosas buenas, sin permitir que las cosas malas nos opaquen el día.

Desde luego, que hay momentos duros en los que por problemas de salud, familiares, laborales, caemos en grandes pozos, pero lo peor que podemos hacer es dejar ese motor a media marcha, por el contrario es cuando más necesitamos de nuestra vitalidad para enfrentar con entereza y valentía lo que nos ocurre.

Hay un viejo dicho que dice: “siempre que llovió paró”, y es cierto, los refranes son recogidos del saber popular, por eso es necesario tenerlos en cuenta en esos momentos que parece que el agua nos llega al cuello.

También debemos ser cuidadoso con el uso de nuestras palabras, que se van convirtiendo en pequeños decretos que quedan registrados en nuestro cerebro, y cuando le damos el mandato ya el pobre se ha convencido de que no puede con un montón de situaciones, que con nuestro sólo decir ha alcanzado para ponerlas en acción.

Ese cansancio, que puede venir por múltiples factores es el causante de ese no poder arrancar el día, pero en esa lista que es bastante extensa solemos agregar decretos e imposiciones negativas que lo único que hacen es quitarnos la poca energía vital que nos queda.

Para cargarnos de energía es importante leer, escuchar música, hacer ejercicio, motivar los sentidos de todas las formas posibles, porque estamos vivos, porque el día pasa volando al igual que la vida. Por lo tanto, no hay tiempo que perder, es necesario acompasar el vertiginoso correr de los minutos y no quedarnos detenidos en el pasado, porque no es allí el mejor lugar para resolver nada.

Motor a media marcha


Motores que arrancan

O semi dormidos

Todo pasa lento

O inadvertido

Ritmos que comienzan

A tomar caminos

Mientras los sentidos

Esperan el ritmo

De quien los maneja

Inquietos, tranquilos

Ambiguos sentidos

Mandan desde arriba

A tiempo que esperan

Ruidos de latidos

Completos y plenos

Himnos y sonidos

A tiempo que arrancan.


Andrea Calvete











martes, 30 de junio de 2015

COLORIDO RINCÓN

Ramilletes floridos en una pequeña esquina, son una pizca de alegría para las miradas en este invierno. Traen a nuestras retinas los colores que se ausentan invadidos por el gris y la neblina, a ritmo de un melancólico bandoneón que suena de fondo.

Desbordantes de colores y aromas, traspasan las imágenes y sonidos que los circundan, entibian el paisaje urbano, mientras esperan que alguien los elija para decorar un rinconcito de su hogar.

Como las notas musicales, las flores embellecen los días, los minutos, esparcen su delicado aroma, perfuman el alma y los sentidos, algo adormecidos por las bajas temperaturas y los avatares de la vida.

Las flores tienen esa generosidad de embellecer el entorno y a la vez llegar a tocar con delicada sutileza las fibras que han quedado mustias, casi por resquebrajarse. Sin embargo, ellas con suavidad y esmero logran colocar una sonrisa.

Andrea Calvete

miércoles, 24 de junio de 2015

NUBES DE CONTRADICCIONES

Toda contradicción encierra una dulce y amarga sensación, en donde se produce un tironeo absurdo, inexplicable, en el que pareciera que se agotan los recursos, escasean los minutos porque se dilucide o aclare la disyuntiva.

Querer lo imposible, aún sabiendo que es una necedad porque los nubarrones negros se avecinan. Sin embargo, el corazón no deja de albergar una una pizca de esperanza.

Así andan las almas deambulando en sus nubes de contradicciones perplejas, algunas veces insondables, otras difusas y sin el más mínimo sostén que les dé cabida, excepto su propia y despiadada existencia, desbordada de deseos contrapuestos a deberes, de posibles enfrentados a irrefrenables imposibles.

Deseos, deberes, posibles, imposibles… parte de los minutos de este reloj que no para, aunque por momentos quisiéramos detenerlo unos instantes tan sólo, para poder sortear esa contradicción que nos rodea, que nos carcome la cabeza y nos abarrota los pensamientos.

Las contradicciones andan en pareja, e intentan besarse, acariciarse, abrazarse, para borrar esa perplejidad que las aleja, como en una perfecta fusión en que lo terrenal y espiritual logren tocarse con suavidad y esmerada delicadeza.

Con su halo de enigma juegan a esconderse, se burlan entre sí, largan carcajadas, mientras quedamos absortos en su juego perfecto y misterioso, como simples prisioneros de sus caprichos, o deseos, a la espera que una prevalezca sobre la otra.

Andrea Calvete

domingo, 21 de junio de 2015

MNEME

Retraída por el frío corría, su piel erizada y violácea se entumecía, mientras los recuerdos azotaban confusos y escurridizos. El chisporrotear del fuego le hacía retomar el sabor de lo que ya no se percibía, había quedado oculto, como petrificado por el hielo polar que azotaba el aire.

Destellos luminosos entibiaron el ambiente, latidos acelerados rompieron los silencios, comenzaron a discutir las ideas que elevaban su voz por prevalecer unas sobre otras. Cuentan que en Esparta quien gritaba más fuerte tenía la razón, pero aquí ocurría todo lo contrario a pesar de la leyenda.

Sobrevino la calma, la luz se fue escurriendo por entre las ventanas, los rayos comenzaron a calentar la habitación. Los recuerdos se sosegaron con las caricias del sol, él los fue seduciendo lentamente, como una amante lujuriosa y los dejó sometidos a su ardiente calor.

Mneme sentía que el frío la perjudicaba, al igual que los recuerdos que le ocasionaban sufrimiento, ya no eran parte de  su camino, era hora de disfrutar de la cosecha. La ingratitud, la deslealtad y la mentira debían ser desterradas de aquellos pequeños rincones que aún olían a humedad y a encierro.

Respiró profundo, abrió las ventanas y decidió dirigirse rumbo al mar, allí desnuda frente aquel majestuoso universo podría ser ella, no habría lucha entre los recuerdos, que acechaban maliciosos y traicioneros. Frente al mar, se fusionó el cielo con la tierra, el sol con luna, la noche con el día, el calor con el frío, aquella dualidad fue superada para alcanzar esa unidad tan necesaria y complementaria para poder ser ella misma.

Andrea Calvete

miércoles, 17 de junio de 2015

EN FUGA

Fugarse a una dimensión única y apasionante, no es muy costoso ni sofisticado, algunas veces forma parte de trascender la realidad que asfixia o simplemente cansa porque es pura rutina.

El abstraerse a un espacio, requiere de involucramiento, entrega, creatividad, del convencimiento de querer navegar en las profundidades más intensas y desconocidas, para encontrar eso que no sé ve, tan intangible e infinito que la mente se perturba con el hecho tan sólo de no poder dimensionarlo.

En fuga se paran los deseos, los anhelos más profundos, en los que el tiempo y espacio pierden su identidad, porque es un momento en el que se traspasan minutos, sutilezas, hasta lo más minucioso queda desvanecido con ese goce que proporciona esa dimensión en la que nada duele, todo es dicha y placer.

Una dimensión en la que parecen contenerse los latidos y la respiración, en el que se abandona el cuerpo cansado y el alma dolorida y se los deja volar libremente, sin miedos, sin impedimentos, el viento sopla a favor, la luz brilla intensamente.

Quizás esa dimensión sea única y diferente para cada uno de nosotros, y seguramente la alcancemos de modos muy distintos, pero lo importante es llegar a ella en algún momento de la vida, para entonces abrir esa puerta que nos permita disfrutarla.

Andrea Calvete


lunes, 8 de junio de 2015

POCO Y NADA

A veces imaginamos, prevemos, y olvidamos que existe un plan, del que somos parte, pero al que desconocemos. De pronto, suceden determinados hechos y al mirar en perspectiva no podemos salir del asombro, ¿qué es lo que estamos viviendo, por qué no puedo hacer nada por cambiarlo?

Sin embargo, poco nos sorprende o desilusiona a cierta altura de la vida. Aunque el sufrimiento de un ser querido es algo que desespera, logra sacarnos de nuestro yo más armónico, con ese sabor a desilusión y amargura que impera, cuando es poco y casi nada lo que podemos hacer.

Poco y nada, que palabras desgraciadas, infelices, sin gracia, ni vigor, desprolijas y venidas a menos. Así son ellas, dos vocablos que no estimulan en lo más mínimo, por el contrario saben a escasez, pobreza y desencanto.

El hacer poco y nada, porque la misma vida así lo ha dispuesto, nos deja sentados en una silla mientras ocurre todo aquello que quisiéramos cambiar y sin embargo, sucede muy a nuestro pesar.

Placentera ha de ser la sensación de hacer poco y nada cuando así lo decidimos, pero cuando no es por decisión propia, queda cercenada nuestra libertad de acción, apuñalado nuestro accionar como por la espalda.

Sin embargo, en ese poco y nada uno se juega hasta la última gota de sacrificio, se empuja y empuja, con la voluntad de mover una montaña, eso es en definitiva lo que importa, la intención que pongamos en cada acto, que lo alcancemos o no será otro capítulo a resolver mañana.

Andrea Calvete


lunes, 1 de junio de 2015

LOS ALUDES DE LA VIDA

En el correr de nuestra existencia, los aludes se presentan en forma permanente, como pruebas y obstáculos que debemos atravesar, como inmensas montañas por traspasar, o enormes mares que cruzar.

Todo es cuestión, de persistencia, esfuerzo y perseverancia. Quien ante el primer impedimento baja los brazos, posiblemente quede estancado en esa dificultad por mucho tiempo, y desate terribles tempestades sobre si mismo.

Aludes que nos entierran debajo de una inmensa capa de nieve, nos aplastan, asfixian, sin embargo intentamos incorporarnos en busca de oxígeno para no sucumbir ante el inmenso peso que ha caído en nuestro ser.

De diferentes colores, espesores e intensidades, algunas veces nos agarran a cubierto, y otras tan desprevenidos que nos arrastran tan lejos que al poder tomar contacto con la realidad no sabemos ¿a dónde hemos llegado?

Entonces, no somos conscientes de dónde estamos parados. ¡Qué sensación de inseguridad e inestabilidad, qué desasosiego profundo nos genera el no tener sentido de ubicación! Esa sensación, posiblemente desaparezca en la medida que tomamos contacto con lo que nos sucede y quitamos el velo de nuestros ojos.

El instinto de supervivencia es algo que los seres humanos tenemos incorporado desde el día que nacemos, es el que nos hace capaces de buscar aire, luz, agua y fuego para que nuestro cuerpo se aproxime a esos elementos sustanciales para la vida.

Aunque existen aludes simbólicos en los que los seres humanos quedamos totalmente sumergidos porque no somos capaces de afrontar lo que nos sucede, es decir pararnos con fortaleza, con poder de resiliencia.

La fuerza algunas veces parece desvanecerse, en esa lucha continua por dar un paso hacia la luz. No en vano, la vida nos va enseñando, va cincelando pequeñas asperezas, va esculpiendo esas vivencias que son esas experiencias que da alguna manera nos dejan marcas, que nos ayudan a mejorar y superarnos.

Como seres racionales intentamos explicar en forma permanente lo que nos ocurre. Sin embargo, olvidamos que no todo pasa por la razón, los sentimientos siempre presentes desafiándola, interpelan a la inteligencia, para poder elevar y trascender como seres formados por un interior valiosísimo y desconocido, al que permanentemente descubrimos.

Esas vivencias nos transforman, nos hacen seres diferentes cada día, como el devenir mismo lleno de cambios permanentes. Ese movimiento constante es parte de la vida, mientras que la quietud, el silencio, el recogimiento, son pausas “aparentes”, que en si requieren grandes procesos de transformaciones para llegar a esa tranquilidad casi incomprensible.

Los aludes conviven con nosotros son parte del paisaje, de nuestra naturaleza, es cuestión de prepararnos para sobreponernos con fortaleza y dignidad, de manera que un tropezón no sea caída, ni un impedimento una barrera intransitable. El peor enemigo, algunas veces solemos ser nosotros mismos.

Andrea Calvete




miércoles, 27 de mayo de 2015

DÍAS AGOBIANTES

El contacto con las horas interminables en un sanatorio da para cuestionarse una inmensa lista, que con el vertiginoso correr de los días no somos capaces de advertir. Cuando tomamos contacto con el sufrimiento con esa pequeña línea delgada entre la vida y la muerte, la existencia se solemniza y pretende sacudirnos a ver si todavía nos sorprendemos.

Y vaya todo lo que está escondido para dar respuesta a ese sacudón intempestivo que nos da la vida. Un ciclo inagotable de conocimiento y de aprendizaje.

Con el correr de los días el agotamiento se unifica con el dolor y difícilmente identifiquemos lo que nos pasa. El cuerpo duele, los ojos pesan y el pecho se transforma en una inmensa placa de hormigón que nos quita el aire. A esto debemos agregar comidas omitidas y un sinfín de cosas que se acumulan en la lista del debe.

Sin embargo, en esa lista las prioridades pronto cambia su lugar, llegan a primer lugar los afectos. Esto no quiere decir que las responsabilidades se desvanezcan, sino que tomen un real significado. En esos afectos los hijos y el compañero de ruta brillan como luceros, y los amigos son imprescindibles para renovar las pocas fuerzas que nos quedan.

Un merecido reconocimiento se hace visible al observar el trabajo de un gran número de personas que dedican su jornada en el servicio al prójimo. Es admirable como en esa dura tarea frente la adversidad y el dolor regalan una sonrisa aún cuando la labor es verdaderamente ingrata.

También surge la solidaridad, la mano fraterna de gente que apenas conocemos. Estas reflexiones dan paso a detenernos y ver que aún en los peores momentos existe la luz de la esperanza, el brillo de la posibilidad.

Llegan ráfagas de veranos calurosos, días radiantes donde el sol quema y acaricia la piel, se mezclan primaveras inundadas con perfumes delicados, y un otoño con destellantes ocres. Sin embargo, el invierno se para solemne y de mal humor cortando con una ráfaga helada todo vestigio de alegría.

Los recuerdos se entrelazan con la realidad y todo se vuelve absurdamente confuso, el corazón late a su ritmo, mientras el silencio aparece cargado de esperas y alimenta a la paciencia, que desespera y huye aturdida.

Los tiempos se acotan, las medidas pierden su dimensión, todo se aquieta, mientras el vertiginoso desasosiego deslumbra los abatidos ojos cargados de cansancio y espera.

Se mezclan voces y sonidos que vienen de otro cuarto, el murmullo constante hace que todo se vuelva más difuso, la nitidez pierde su claridad y se torna escurridiza entre los pasillos grises del dolor.

Al volver a la calle los ruidos se enciman unos sobre otros, la gente camina apurada y el aire fresco acaricia la cara en un intento por regresarte a la rutina que en estos últimos días se ha hecho confusa y agobiante.

La rueda gira y gira, todo llega, no sé si a su debido momento, pero cuando arriba no vale la pena poner resistencia, por el contrario aflojarse y nadar a favor de la marea. Las preguntas se aceleran, se atolondran, corren detrás de respuestas, algunas apenas son contestadas y otras esperan rescatar la dignidad humana que se ve socavada por el sufrimiento.

Una brisa se interpone entre el sopor de la calefacción para recordar que el aire purifica y potencia la vida. También se perciben notas musicales que se mezclan para dejar fluir ese palpitar dolorido que espera que la vida le sonría como un gran analgésico.

Los minutos agobiantes se cuelgan al dolor de la rutina, a la que numerosas personas suman su conocimiento y dedicación para alivianar esa estadía que significa el pasaje por un hospital, donde las personas llegan en busca de cura y alivio.

Andrea Calvete

lunes, 18 de mayo de 2015

¿SOMOS LO QUE PENSAMOS?

Sin darnos cuenta, constantemente nuestro pensamiento se manifiesta en palabras, en modos de actuar. Esas acciones nos describen, y algunas veces somos víctimas de ellas sin darnos cuenta.

¿Por qué se preguntarán somos víctimas sin darnos cuenta? Porque los mayores enemigos somos nosotros mismos poniendo en nuestra boca o en la mente pensamientos negativos que perjudican nuestro estado anímico y por ende nuestro cuerpo, negándonos la posibilidad de cambiar o buscar alternativas para dejar de sufrir.

No debemos olvidar que las palabras son acciones, y desde luego que lo son, cada una provoca un efecto inmediato y poderoso, por eso también está en cada uno el valor que le adjudiquemos a cada una de ellas.

Las palabras tienen un inmenso poder de acción: corren, saltan, vuelan, abrazan, acarician, castigan, veneran, azotan, besan… son la materia prima de la vida, el sabor de cada momento, la energía que nos guía. Algunas desde el silencio más profundo emanan desde el alma para abrazar aquellos seres con quienes nos comunicamos de una manera diferente y especial.

El lóbulo prefrontal de nuestro cerebro es el que ejecuta las acciones, el que planifica los comportamientos cognitivos y las expresiones de nuestro comportamiento. Ahora les pregunto: ¿Cuántas veces al día nos negamos a poner en práctica acciones, decimos no puedo tal cosa, no soy capaz de tal otra, no tengo ánimo de nada, no alcanzaré la meta, esto o aquello es imposible de realizar?

En realidad nuestro estado anímico nos lleva a realizar estas afirmaciones, pero lo que nos damos cuenta que lo que el pensamiento determina el cerebro de alguna manera lo manifiesta, y así finalmente no podemos concretar estas acciones. A su vez esto, trae aparejado mal estar y disconformidad en nuestro organismo, por lo que generalmente termina enfermo.

La ciencia que estudia cómo se conectan el pensamiento, las palabras, la mente y la fisiología de las personas es la Psiconeuroinmunología. De allí la importancia de nuestros pensamientos y palabras, que son disparadores energéticos de nuestro organismo.

Se ha demostrado a través de diversos estudios, que el pensamiento negativo repercute en nuestro sistema inmunológico, baja nuestras defensas. En la actualidad las personas vivimos agobiados por el trabajo, por jornadas muy extensas, por muchísimas responsabilidades que cumplir, lo que nos lleva a dos situaciones que se denominan estrés y distrés.

Estar estresado se asocia normalmente a trastornos como ansiedad, insomnio, irritabilidad, cansancio, depresión. Sin embargo cabe distinguir entre el estrés positivo, denominado "eustrés”, y el negativo, denominado "distrés". El estrés positivo abarca todos aquellos estímulos que como resultado nos mantienen "vivos", que si bien nos pueden causar alegrías o tristezas, sin embargo repercuten en una buena salud.

Sin embargo, el distrés, se puede describir como una sensación de agobio permanente, lo que produce cambios hormonales y cerebrales, repercusiones en nuestro sistema de salud, que se ve perjudicado porque nuestras defensas bajan, y entonces el primer virus o bacteria que anda en aire entra en nuestro cuerpo.

Y como las palabras son acciones debemos cuidarlas a la hora de expresarlas o pensarlas, porque sin querer se van convirtiendo en decretos que quedan grabados en nuestro cerebros, a tal punto de que llegamos algunas veces a convencernos que no somos capaces de terminados fines, por esa constante negación que predeterminamos en el uso de las palabras o en los pensamientos mismos.

Por ello, es de vital importancia ser muy cuidadosos a la hora de pensar y hablar, porque a través de esos pensamientos y palabras nuestro proceder se manifiesta, por lo tanto si somos positivos, optimistas las jornadas, la vida misma es muy diferente que para la persona que todo lo ve imposible y se da por vencida antes de intentarlo.

Y para responder ¿somos lo que pensamos?, deténganse un momento a recordar cuando vemos el día maravilloso, o sentimos que la vida nos sonríe, nuestro humor y nuestro ánimo están estupendos, el cuerpo parece desbordar de dinamismo. Por el contrario, cuando estamos mal todo parece venirse abajo. Por lo tanto, pensemos de modo que lo que queremos, anhelamos o deseamos pueda concretarse, la buena energía en nuestro organismo la promovemos nosotros mismos a través de nuestros pensamientos y palabras.

Quien logra afrontar un día, con humor, con una sonrisa, posiblemente ilumine sus pensamientos, provoque las mejores palabras, y despliegue una energía magnética y contagiosa, buena para él y para quienes le rodean.

Andrea Calvete



miércoles, 13 de mayo de 2015

PERFUME DE MUJER

El viento desgasta su madera, la sal carcome su hierro, bajo un sol que no deja de brillar y abrigar. Sin embargo, Rómulo no lo percibe, está embriagado en su propia tristeza, pero hay un perfume que le persigue a donde quiera que va.

Recostado en sus recuerdos camina, olvida por un instante la caparazón en la que se esconde. Quien lo mira ve en él un tipo que desborda simpatía, lleno de alegría, sólo quien lo conoce profundamente logra descubrir una mirada llena de dolor.

Algunas personas caminan rápido y sólo perciben lo que aflora a la superficie, sin ahondar demasiado en esos pequeños detalles que son los que realmente hablan del estado anímico de los seres humanos.

Pero, Rómulo ahoga su dolor en el alcohol, en la pluma que da vida a su poesía, en las noches de pasión que transcurren una tras otra, en las que olvida las caras de las mujeres que lo acompañan.

Sin embargo, hay un nombre que no logra olvidar, Sol, la causa sus desvelos y desventuras, no se la puede quitar del corazón, ni del cuerpo, lo persigue en sus sueños, en su vigilia, está obsesionado por ella.

El perfume de aquella mujer ha quedado impregnado en su piel, su mirada clavada en alma, la suavidad de sus curvas son imposibles de olvidar como el vibrar de su corazón ardiente. A este fervoroso fluir pasional agrega la danza de sus cuerpos como una imagen infalible, a la que se suma el susurro de palabras suaves y sugestivas, que tampoco puede dejar de escuchar. Y es así que ella sigue viva en él.

Rómulo, vuelve a esconderse en su caparazón y deja aflorar al tipo jovial, lleno de alegría y encanto, para ocultar en su mirada cansina el dolor de haber perdido a la mujer que más ha querido en su vida.

Andrea Calvete

martes, 12 de mayo de 2015

DECÁLOGO DIARIO

1- Descartar el no puedo del listado para tener un buen día.

2- Arrancar con una sonrisa o un gracias al mirar el cielo.

3- Desterrar los recuerdos que lastiman o irritan, ya no están.

4- Hacer algo que me haga sentir útil.

5- No perder la libertad de pensamiento, volar lo más alto posible.

6- Ejercitar las ideas, ellas necesitan estar en continuo movimiento.

7- Ofrecer la mano a quien la precise y escucharlo.

8- Abrir el alma a la vida, con el cuerpo sólo no se llega ninguna parte.

9-  Utilizar todos los condimentos, colores y aromas necesarios para que cada día sea el mejor.

10- Reescribir todos los días este decálogo, vivir es cambiar, descubrir y aprender en forma permanente.

Andrea Calvete


UN PUENTE LARGO E INESTABLE

En un lugar lejano ha quedado escondido su encanto y su brillo, los grises días han conspirado en su contra como un terremoto que todo lo lleva y arrasa.

Los recuerdos han surgido como llaves en rescate de aquello que algún momento fue bello, placentero. Sin respiro, la enfermedad invade su cabeza, obnubila sus pensamientos, todo se vuelve sombrío y tristemente confuso.

¿Cómo rescatar desde el dolor más profundo una sonrisa? ¿Cómo evitar sentir una tonelada en el pecho cuando el dolor es fuerte y punzante? ¿Cómo no darse por vencido ante la adversidad y el desaliento de que todo empeora? ¿Cómo hacer para que el cuerpo responda cuando la cabeza no le da el mandato? ¿Cómo recuperar un cuerpo cansado de andar?

La mayoría de estas preguntas son laberintos para ella, porque no tiene conciencia suficiente para responderlas. Así una mirada perdida la rescata en un profundo vacío.

Sin embargo, en sus pupilas se ve que tuvo una vida muy hermosa rodeada de amor, ahora transita un puente que es largo e inestable, al que se aferra con miedo, quizás en algún trecho del pasaje los temores desaparezcan y la luz brille.

Los puentes nexos de comunicación, de acceso, de pasaje de un lugar a otro, a un sitio jamás esperado o soñado, inimaginable, en el que los sentidos puedan ser ampliamente superados y sorprendidos.

Posiblemente, logre llegar al otro lado del puente envuelta por el amor que todos sus seres queridos le brindan y transmiten, segura que no está sola en este camino y que además hay alguien que la espera al final para abrazarla y recibirla.

Andrea Calvete

viernes, 8 de mayo de 2015

CREPÚSCULO

Crepúsculo naciente, camina a ciegas,

piernas doloridas se arrastran añejas.

Ocres melancólicos pintan su tibieza,

mientras su mirada brilla muy discreta.


Preguntas que anhelan la justa respuesta,

a tiempo que esquivas huyen las propuestas.

Todo se oscurece, la noche ya llega,

a ritmo sereno la prisa se aquieta.


Quizás sea momento de hallar una vela

que alumbre en la noche su oscura respuesta,

y llegue a sus ojos la luz más certera.


Andrea Calvete



lunes, 4 de mayo de 2015

RINCÓN DE LUNA

Tirita en un rincón, el frío lo adormece, así acurrucado en sus recuerdos camina descalzo liviano despojado de toda carga. Vuela hasta la cornisa de un tejado, desde donde se divisa toda la ciudad que despierta suave entre la neblina matinal.

Este rincón ha sido testigo de sus más hondas tristezas, de sus más profundos desengaños, así como también de sus alegrías e inmensas pasiones, todos los sentimientos le han acompañado, es un hombre que ha vivido intensamente, no se ha privado de nada.

Un pájaro se sienta a su lado, queda quieto y lo mira. León no comprende ¿por qué ha llegado hasta aquí este diminuto animal, quizás busque un poco de paz en las alturas?

Cuanto más alto más cerca se está del cielo, de esas nubes que desde abajo se divisan espesas y llenas de formas. También se eleva el estado de conciencia y se aquieta el yo interior, en busca de respuestas.

No obstante, a León no le resulta el lugar más adecuado. Entonces, se traslada hasta el pico de una montaña, rodeado de nieve y nubes. El silencio es tan penetrante que los oídos parecen paralizarse, la sensación de paz indescriptible. Permanece allí, varias horas. Intenta vencer sensaciones y sentidos, en una apuesta por ser él.

Al llegar la noche y despuntar la luna se encuentra consigo mismo, comienza a llorar sin parar, es como si brotaran cataras de su interior para limpiar todo aquello que lo había mantenido detenido, lleno de miedo y de frío.

El mismo rincón que lo vio tiritar, gozar, temblar y llorar, lo ve despertar con esperanza, iluminado por la luna que llega a través de la ventana, con el ánimo cargado en sus pupilas y un atisbo en su mirada que presume que mucho queda por andar.

Andrea Calvete

domingo, 3 de mayo de 2015

LAS PALABRAS SON ACCIONES

No todas las palabras llegan de la misma manera, algunas penetran hondo, otras deambulan sin encontrar dónde instalarse, en tanto, otras nos afectan a tal punto que cambian nuestro humor y nuestro día, pero lo cierto es que todas tienen su accionar.

Hay dicho que dice: “A palabras necias oídos sordos”, pero difícilmente logremos llevarlo a la práctica, todo lo que nos ocurre de alguna manera repercute en nosotros. Sin embargo, hay personas que con los años y el tiempo atesoran sólo aquello que les permite crecer, en juego casi de descarte con lo que les lastima o perjudica.

Me decía los otros días una persona muy amiga y querida que “las palabras son acciones”, y desde luego que lo son, cada una provoca un efecto inmediato y poderoso, por eso también está en cada uno el valor que le adjudiquemos a cada una de ellas.

Las palabras tienen un inmenso poder de acción: corren, saltan, vuelan, abrazan, acarician, castigan, veneran, azotan, besan… son la materia prima de la vida, el sabor de cada momento, la energía que nos guía. Algunas desde el silencio más profundo emanan desde el alma para abrazar aquellos seres con quienes nos comunicamos de una manera diferente y especial.

Dicen que las palabras se las lleva el viento, pero pensándolo bien sólo se van aquellas que realmente no tienen ninguna necesidad de estar allí, porque no agregan nada. Sin embargo, las que nos enriquecen, las que nos llenan de sabiduría esas perdurarán como inmensos cirios alumbrando nuestro camino.

A través de la palabra se llega al lugar más íntimo y profundo de las personas, al alma, un sitio al que pocas personas logran alcanzar, dado su profundidad e intensidad. Por eso, ¡qué maravilloso cuando una persona sea cual sea su profesión o tarea, logra sumergirse en ese rincón tan preciado y misterioso!

Aplaudo y venero a quien con la palabra hace del verbo acción, a quien tiene el don de cincelar y esculpir a ese yo interno, tantas veces dormido o escondido, simplemente cuando con lo que transmite nos transforma de alguna manera.

Andrea Calvete




domingo, 26 de abril de 2015

ALIMENTA TUS SUEÑOS

Llénalos de gratitud, desbórdalos de amor, de generosidad, de infinita pasión y multiplicidad de colores e ideas. Un arcoíris inmenso está dentro de tus posibilidades descúbrelas.

Olvida los malos momentos, las injusticias, las ingratitudes, el dolor y el desaliento, ellos provocarán en ti pérdida de energía y de tiempo.

Tu tiempo es valioso, aquí y ahora, con lo mejor de ti y los seres que amas, aprovéchalo al máximo. No dejes escapar la vida, gózala, disfrútala, ello te traerá gratitud y alegría a pesar de los tragos amargos que algún momento a todos nos llegan, pero en definitiva se superan gracias al dulce sabor que traen aquellos que congratulan el alma.

Andrea Calvete