martes, 21 de diciembre de 2010

SABER ESCUCHAR ES EL MEJOR REMEDIO CONTRA LA SOLEDAD

Por Andrea Calvete

En las situaciones más duras, en los que la vida nos pone a prueba y nos encontramos solos, tendemos a buscar alguien que nos rescate de ese dolor, de ese sufrimiento, pero generalmente éste es el momento menos indicado para tomar una decisión correcta.

Debemos abrirnos a escuchar, a tratar de comprender ¿qué es lo que nos sucede?, y ¿cuál es la mejor opción cuando nos enfrentamos a una situación compleja y tormentosa?

Por eso, nunca más oportunas las palabras de Ralph Bunche: “Me encuentro solitario cuando busco una mano y sólo encuentro puños”, posiblemente esos puños sean respuesta a nuestro estado anímico, a nuestro dolor, que nos encierra y ensimisma incorporando una capa impenetrable que nos distancia del mundo.

Un gran número de parejas a lo largo de la vida deciden romper ese vínculo que las unía, o la vida misma lleva a que una persona sienta la pérdida en cuerpo y alma de ser  querido, y así quedan personas a la deriva buscando un sustituto que pueda aplacar ese vacío, llenar ese espacio o aplacar el sufrimiento.

Es cierto, que si nos rodeamos de amigos, de entretenimiento, de trabajo, de distracciones será mucho más sencillo salir adelante, pero emprender una pareja como un mero salvavidas no es bueno.

Tampoco es bueno buscar sustitutos, las personas son insustituibles  y únicas, lo que si es posible es conocer otras personas diferentes, mejores o peores, pero distintas.

Y ese refrán que dice “que un clavo saca a otro clavo”, es cierto pero si y sólo si se da en el momento y la persona indicada. Existen múltiples motivos y razones que unen a los seres humanos, algunas más sólidas e importantes, otras de menor entidad, mas en definitiva la sumatoria de todas ellas hace la diferencia,  y permiten que alguien sea realmente especial en nuestras vidas.

Quizás sea una solución transitoria, hallar a alguien que posibilite lograr respirar un poco de oxígeno, para amainar el  dolor, el sufrimiento o la angustia, pero no será la solución definitiva, pues  una verdadera pareja se consolida en el tiempo, requiere estar abiertos cien por ciento a la otra persona y no en pedazos o trizas como muchas personas suelen hacerlo con el afán de no estar solos.

Alguien especial ha de ser quien nos entienda, que cuando nuestros ojos se humedezcan sea capaz de descubrir ¿qué es lo nos pasa?, y que su compañía nos alegre, nos contenga y permita ver cada día con ilusión, vigor y esperanza.

No es sencillo hallar a esa persona que encaje con uno, es bastante complejo, y más aún cuando pasan los años, y detrás de ellos  se esconden muchas historias, vidas, momentos, entonces se encuentran dos personas que no parten de cero, que en su haber traen muchas dificultades consigo.

Por tal motivo, es imprescindible tener paciencia y esperar a la persona indicada, de lo contrario las distintas pruebas en la búsqueda dejarán un sabor amargo, que harán más profundas la vulnerabilidad, la tristeza y la soledad del individuo.

Es primordial reestablecerse, sentirse seguro,  fuerte, de este modo será más sencillo establecer cualquier tipo de relación.

Finalmente, es imprescindible primero estar bien con uno mismo, recuperar la autoestima, la energía, para luego poder brindarnos con todo nuestro ser a otra persona, y para ello debemos abrirnos a escuchar a los demás, de lo contrario descubriremos relaciones no duraderas, llenas de problemas y dificultades complejas de superar.