domingo, 19 de diciembre de 2010

LA VIDA PUEDE CAMBIAR EN UN SEGUNDO

Por Andrea Calvete

Es increíble como en tan sólo unos segundos nuestra vida puede cambiar rotundamente, por nuestra propia voluntad o por decisión ajena. Lo importante es que puede dar un giro irreversible.

Quizás al levantarnos y prepararnos para llevar a cabo el nuevo día, no tengamos claro que nos deparará el destino. Pero en lo que a nosotros respecta debemos ser muy prudentes a la hora de proceder pues de nuestros actos se desencadenarán numerosas consecuencias.

Y pienso en voz alta lo sucedido el jueves pasado en el accidente protagonizado por las tres señoras que se encontraban esperando su ómnibus, deseando llegar a su destino sin pensar ninguna de ellas que en  pocos instantes sucedería un accidente fatal.

Del mismo modo el conductor con su reluciente auto y libreta no midió las consecuencias de su imprudencia, que no sólo costó la vida a una persona, lesiones graves a otras dos, y a él a su familia un profundo dolor, así como la privación de su libertad.

Es increíble como muchas veces nuestro destino queda en manos de la inconsciencia, la imprudencia, de determinadas personas, que no ven las consecuencias que desencadenarán sus actos cargados de falta de responsabilidad y criterio.

Y es así vemos que todo es tan relativo como que estamos aquí, y que en un abrir y cerrar de ojos nuestra vida puede cambiar en forma vertiginosa. Probablemente, ninguna de estas cuatro personas se les pasó por la cabeza que algo horrible iba a suceder ese día.

Una vida joven truncada, tres hijos pequeños han perdido a su madre, y una familia entera y numerosos amigos a un ser en plena vida.

Las otras dos mujeres en estado reservado habrá que ver como salen de este problema, pero el joven procesado, también tendrá que vivir con este episodio lamentable en sus hombros para el resto de su vida. Y sus padres quienes le regalaron el vehículo con todo cariño, seguramente se arrepentirán más de una vez.

En unos segundos la vida de cuatro personas cambió para siempre, una se precipitó su fin en plena vida, y las otras seguramente acarrearán importantes consecuencias psicológicas y físicas, pues el organismo es un todo.

Es hora de detenernos quienes somos conductores de vehículos, padres, adultos y explicar a los jóvenes que un auto es un arma potencial, que no es un simple instrumento de transporte, en breves segundos puede convertirse un arma homicida.

El manejar no es una película de ficción, es conducir sabiendo que un error puede costar la vida de los demás y la propia vida.

Del mismo modo, cada una de nuestras acciones puede repercutir de alguna u otra forma en la vida de quienes nos rodea, por eso antes de proceder es necesario pensar las consecuencias de nuestros actos, pues los actos una vez perpetrados no tienen marcha atrás, y existen situaciones que son irreversibles desde todo punto de vista.

Está en cada uno de nosotros prevenir este tipo situaciones irreparables, en tomar conciencia de nuestros actos, en educar para que cada individuo sea consciente que sus derechos finalizan donde comienzan los de los demás, y que la vida es lo más valioso que tenemos, por lo tanto debemos defenderla y honrarla de la mejor manera.

Del mismo modo en todos los aspectos de nuestra vida la prudencia es un gran aliado para no cometer errores nefastos, aunque es una cualidad que se va adquiriendo con los años, es inminente advertir que la imprudencia sólo conduce a arrebatos a situaciones equivocadas, irrevocables, que generalmente no permiten poner marcha atrás.

Todos somos humanos y por tal motivo nos equivocamos, pero existen errores que nos cuestan la alegría de vivir a nosotros y a los demás seres humanos, por eso es primordial analizar ¿por qué diariamente se producen este tipo de situaciones, en las que vidas enteras se destruyen?, ¿qué está sucediendo en nuestra sociedad?, ¿qué es lo que debemos cambiar?, ¿cuánto nos queda por aprender, por escuchar y debatir?