domingo, 29 de marzo de 2015

¿QUÉ CULPA TIENE EL TOMATE?

Desde tiempos inmemoriales se ha buscado un culpable, alguien para guillotinar, para hacer pagar, porque es más fácil buscar “la paja en el ojo ajeno”. Por otra parte, es necesario satisfacer el deseo de venganza.

La culpa es del otro, pocas veces mía, y si bien hay culpables de muchas situaciones, pasada la mayoría de edad es hora de hacerse cargo de lo que nos corresponde a cada uno, dejemos de deslindar responsabilidades.

La venganza es un sentimiento rastrero, oscuro, que envilece al que la practica, agria el corazón y todo sentimiento noble que pueda habitar en una persona, entonces de ¿qué vale al que la satisface?

La culpa es de esta sociedad de consumo que nos lleva a desquiciar, pero pregunto ¿quién se lo permite, quién compra todo lo que le venden, quién cree todo lo que anuncian las publicidades?, ¿ quién está dispuesto a comprar el último modelo de celular o computadora?

La culpa es de ella que no atendió bien a su marido, por eso él le fue infiel…¿ No habrá algún capítulo que se nos ha omitido? Además ¿qué significa atender bien, de qué estamos hablando?

La culpa es de él que la descuidó y la dejó muy sola, ella precisaba alguien que la contuviera la quisiera, la amara… las culpas son compartidas, ¿ nos preguntamos acaso por qué la dejó sola?

La culpa es de los padres… pero no toda la vida, llega un momento que como adultos debemos asumir errores y responsabilidades.

La culpa es de ella porque viste provocativa, porque se pinta mucho… basta, cada cual se viste y anda como quiere, no busquemos justificaciones a lo que no lo tiene.

La culpa es de ella o de él por ser homosexual… por favor inaceptable, no se pueden escuchar expresiones de este tipo , cada cual es libre de decidir su sexualidad.

La culpa de la violencia es de la sociedad en la que vivimos… pero pregunto ¿No vivimos en ella, no formamos parte de su costumbres, de su forma de comunicar, de enseñar, de formar una familia…? ¿De quién es la culpa?

Es muy sencillo juzgar las situaciones desde afuera, y buscar culpables, chivos expiatorios, de esta manera encontramos una solución para cada culpa, para cada sentimiento que nos inmoviliza y destruye, que posiblemente tuvo sus orígenes en algún rincón olvidado.

La culpa es un sentimiento arraigado desde los comienzos de la humanidad, exacerbado por algunas religiones en determinados momentos de la historia, y otras veces por la propia persona que no deja de cuestionarse y quiere encontrar respuestas, la forma de hacerlo hallando culpables. Eso le da tranquilidad y sosiego.

Al tirar piedras a otros, lapidar a alguien aparece un sosiego momentáneo, así es de controversial el ser humano. Pero, cuando la culpa pica no alcanza con encontrar culpables, es necesario buscar bien hondo para ver ¿por qué se ha instaurado allí ese sentimiento?

La culpa puede provenir de cualquier lugar o persona, basta con encontrar un blanco y allí apuntar para sentirse mejor.

La culpa es del tomate que está tranquilo en la mata creciendo al sol, y nos tienta para ser comido… explicaciones de este estilo son las que suelen aparecer a diario cuando culpamos a alguien.

Antes de buscar un culpable, tengamos la fortaleza de mirarnos a nosotros mismos, pero no con benevolencia o piedad, sino con rigor, con fortaleza, con los ojos cargados de sinceridad y humildad abiertos a ver aún lo que nos duele o hiere, de esa forma habremos dado un primer paso para deslindar culpables.

Andrea Calvete