miércoles, 4 de marzo de 2015

PEDIR, BUSCAR Y LLAMAR

Un exquisito aroma a café llegó para instalarse, e invitó a una charla fraterna, sincera en la que pudieran aflorar todo lo que estaba allí guardado, oprimido, esperando a ser rescatado por alguien, quizás por ese cálido café.

Se había cerrado en su propia caparazón, lejos de todo. Le habían apuñalado por la espalda, dado vuelta la cara. En su dolor, la traición y el desengaño le quitaban el fulgor de su mirada.

Comenzaron a tomar el café y lo saborearon lentamente. El diálogo tardó en llegar, el silencio fue la antesala para que todo fluyera en forma natural y sencilla.

Las palabras llegaron lentamente encandiladas por el aroma del café que finamente fue calando en la memoria. De allí surgieron gratos recuerdos, no todo era tan amargo, algunos sucesos olvidados congratulaban el alma.

Y la memoria es prodigiosa y cuando menos lo pensamos aparecen destellos, entre ellos surgieron una palabras de la Biblia que decían : “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá”, porque todo el que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abre.

Este café, se lo debía hacía mucho tiempo, pero el tiempo era lo único que no tenía. Al hacerle un lugar, pudo seguir su camino, renovar la fe y la esperanza que habían sido resquebrajadas en una larga y difusa lejanía.

Andrea Calvete