martes, 30 de diciembre de 2014

ENTREVISTA A CLARISA HARDY

Clarisa Hardy nace en Argentina en 1945, pero su familia se establece en Chile cuando tenía cinco años de edad. Es nacionalizada chilena y “se siente chilena desde que tiene uso de razón”.


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lunes, 29 de diciembre de 2014

LA SALIDA DE ELISA

Lentamente comenzó a andar, los ruidos se fueron desvaneciendo en la medida que se dejó guiar por los latidos de su corazón. Sensaciones de todo tipo se mezclaron a la espera de ser tomadas de la mano, pero Elisa había decido llevar consigo sólo las que pudieran ser de utilidad.

Así dejó atrás, conjeturas, pensamientos ingratos, dolores profundos que le impedían respirar, ninguno de ellos le ayudarían en el viaje que acaba de emprender.

Había decido no aferrarse al pasado, ni a las búsquedas en situaciones que ya no tenían retroceso, todo eso lo único que generaba en ella era dolor, angustia y desazón.

Sorprendida hizo una pausa, sentía los aromas más potentes que nunca, los pájaros parecían anunciar con su trinar que era hora de un cambio.

De pronto, detuvo su paso y vio que la gente iba ensimismada cargada de problemas, contestaba el celular, al tiempo que tomaban de prisa el ómnibus y cargaban varios paquetes. Miró a su alrededor y le costó mucho ver dos personas riéndose. Pensó entonces que algo no estaba bien y no era sólo ella.

¿Qué ocurría porque todos corrían como si no les quedara tiempo?, ¿por qué los ceños permanecían fruncidos?, ¿los gritos se exacerbaban?, mientras tanto, los silencios se comprometían con los dedos y la visión de gente enajenada en su celular, que desatendía a sus hijos y a su pareja, quienes estaban allí a su lado como si no existieran, víctimas de phubbing, algo muy común en estos días.

Ella también formaba parte de esta descripción ingrata del diario vivir, sin embargo, había comprendido que ya no quería ser parte de esta vorágine era tiempo de cambio y de reconciliación consigo misma y su alrededor.

A Elisa le llevó mucho tiempo salir de su letargo, por momentos paradójicamente se sentía cómoda en aquel dolor que la invadía, al menos ese era un lugar seguro, aunque poco confortable.

Ya entrada en el camino, experimentó un gran alivio al ver que era capaz de moverse, la brisa comenzó a despeinar su largo pelo, y el sol a centellear en su sus ojos. Era hora de encontrar la salida a aquella situación que le había ocasionado tantos problemas, aunque no la veía clara, sabía que existía e iba por buen rumbo, tarde o temprano la hallaría.







martes, 23 de diciembre de 2014

EL BULLYING EN NIÑOS Y JÓVENES

El bullying o acoso, es una forma de violencia que se manifiesta a través es cualquier forma de hostigamiento. Surge de la mano del maltrato psicológico, verbal o físico producido entre niños y jóvenes, de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado, tanto en el aula como a través de las redes sociales.


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jueves, 18 de diciembre de 2014

ENTREVISTA A CARLOS MAGGI: EL LIBRO DE ARTIGAS

Carlos Maggi nace en Montevideo el 5 de Agosto de 1922. Es dramaturgo, ensayista, comunicador y abogado. Un hombre de una larga trayectoria y reconocimiento, un referente cultural.




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ENTREVISTA A SUSANA MANGANA: EL ROSTRO DE LA MUJER ÁRABE Y MUSULMANA

Susana Mangana nace el 30 de junio de 1969, en España, en la ciudad de Vitoria, sede del Gobierno y del Parlamento de la Comunidad Autónoma del País Vasco, y vive en Uruguay desde 2004.


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sábado, 6 de diciembre de 2014

EL SABOR DEL DESEO

Dulce, agrio, intenso, desmedido… soñado como todo lo que parece no estar a nuestro alcance. Una mezcla de aromas y sabores se entrelazan en busca de realizarlo, ¿a qué precio?

¿Quién no ha soñado con algo inalcanzable, imposible? He aquí el sabor de la conquista, el juego de seducción que se teje en manos de quien con fervor intenta llevar a cabo un deseo.

Por suerte nuestra mente no delata esos deseos, porque algunas veces distan y se contraponen con lo que debería ser, algo tan relativo y discutible, pero que en definitiva nos lleva a tomar ciertas decisiones por momentos equivocadas.

Nuestros deseos son persuasivos, se presentan y nos acompañan para que les demos cabida, con tanta insistencia, que pareciera que la cabeza nos va a estallar.

Se paran generalmente, desafiantes, impetuosos, osados, de modo que es difícil guardar la compostura y la ecuanimidad. Son verdaderos disparadores de acciones en forma constante.

Se presentan por las noches, en los sueños más profundos, o cuando quedamos con la mente en blanco soñando despiertos. De allí su intrínseca relación con la magia y la fantasía que los rodea suavemente.

Se valen de cualquier artificio para que los llevemos a cabo, nos embriagan con poder de la palabra, tienen el don de decir lo justo para que se nos despierten todos los sentidos.

Algunas veces lejos de alcanzarlos, los hacemos reales a través de una novela o película que nos traslada a esa ficción que nos gustaría interpretar o vivir.

Son primos hermanos de lo prohibido, con su sabor atractivo y con la ebullición permanente como forma de tentarnos con lo que más tarde nos traerá un dolor de cabeza, pero las pasiones humanas no saben de consecuencias.

En ocasiones oprimen el pecho, como una espada que nos atraviesa, como una pulsión que busca salir desde lo más profundo a la luz.

Día a día, se pueden renovar y crecer, está en cada uno permitir que a su lado se siente la ilusión cargada de vitalidad y energía.

En la medida que esos deseos se convierten en acción, avanza la confianza en uno mismo, en el sí puedo, en el soy capaz. En realidad, somos capaces de muchísimas cosas, sólo es cuestión de proponérnoslo y no darnos por vencidos.

También son parte de los sueños que nos alimentan en esta ruta, en la que tantas veces nos vemos al borde un inmenso precipicio, ahogados en la propia desesperación, pero llegan como verdaderos auxiliadores a la hora de inyectarnos esperanza.

Asimismo, tienen un gran poder energético, el que se incrementa cuando creemos en ellos, confiamos plenamente y les damos cabida a través de nuestra mente.

Por momentos, llegan para complacer caprichos que toman apariencia disfrazada y confusa, para ser cumplidos de la mejor manera. En tal sentido, la creatividad y la imaginación son dos aliados muy importantes para dejarlos fluir.

Se presentan como gladiadores a luchar con lo que hemos reprimido producto de lo aprendido, inculcado y vivenciado. Así se implantan en busca de rescatar lo olvidado, postergado o guardado por miedo, la mayoría de las veces infundado.

Son el gran motor que mantiene viva esa llama que ilumina y da calor a nuestra vida, al transcurso de esa existencia algunas veces incomprensible, llena de desafíos por sortear o resolver, pero que vale la pena conquistar y descubrir.

Andrea Calvete




miércoles, 26 de noviembre de 2014

ELIMINACIÓN DE LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER

Desde 1981, se conmemora el 25 de noviembre como el día contra la violencia hacia la mujer. La fecha fue elegida por coincidir con el brutal asesinato, en 1960, de las tres hermanas Mirabal, activistas políticas de República Dominicana, por orden del dictador Rafael Trujillo.


Ver video de la entrevista a Alicia Toyos y María Noel López Collazo:




domingo, 23 de noviembre de 2014

ENTREVISTA A MATEO MERA

Mateo Mera desde hace diez años comenzó a incursionar por la música. Es estudiante de Publicidad y un amante del fútbol.



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miércoles, 19 de noviembre de 2014

ENTREVISTA A LUCIANO SUPERVIELLE

Luciano Supervielle nace en París, el 30 de octubre de 1976. Es músico, compositor y productor. De padre uruguayo exiliado y madre francesa, vivió en Francia hasta los 4 años, luego se mudaron a México y cuando tenía 8 años vuelven a Uruguay.


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jueves, 13 de noviembre de 2014

LA ERA POSMODERNA

En la era de la hipermodernidad, donde los “híper” anteceden al mundo de los vocablos: hipercapitalista, hiperpotencias, hiperterrorismo, hipervacaciones, hipermercados, hipertensiones, hiperconsumo, hiperindividualismo también nos enfrentamos a una sociedad hipermoderna, ¿somos capaces de sobrevivir a ella?

La sociedad hipermoderna se ve amenazada por la fragilización y desestabilización emocional de los individuos, donde la sociedad no ofrece una estructura sólida en la cual cada individuo se sienta confortable, así depresiones, angustias, trastornos psicosomáticos, seres aislados, separados de sus familias, familias destruidas, individuos invadidos por la soledad, son algunos de los de muchos males que padecen las personas hoy en día.

En la hipermodernidad, el desempleo, la preocupación por la salud, las crisis económicas, inducen a una ansiedad individual y colectiva que se ha introducido en el cuerpo social.

Asimismo, el desarrollo de la globalización y de la sociedad de mercado ha ocasionado nuevas formas de pobreza, marginación y precariedad del trabajo. Sin embargo, la sociedad hipermoderna no ha supuesto la aniquilación de los valores, pero en contrapartida, se han perdido muchos valores y se ha cambiado la escala de valores, así nos enfrentamos distintas generaciones con valores e intereses tan diferentes, que dificultan el diálogo.

Un mundo donde se corre tras una “calidad de vida”, donde se percibe un gran individualismo e interés personal. De este modo, las investigaciones son promovidas por intereses económicos y los intereses humanos parecen olvidarse tras el afán de ganar más y más, aunque sean menos los que puedan lograr estas metas.

Por otra parte, volviendo al tema de los valores, los prototipos de figuras idolatradas han cambiado, antes era digno de admiración y respeto alguien que exponía sus ideales, pensamientos, luchaba por lograr cambios sociales importantes, mientras que en esta era las figuras admirables son personas que poseen mucho dinero, una figura perfecta, modelada estéticamente por los mejores cirujanos, mas la inteligencia y el intelecto parecen haber sido olvidados y entonces les pregunto ¿dónde han quedado los valores?

El exceso en todos los ámbitos: cirugías estéticas, clonación, pornografía, turismo, dopaje en deportes extremos, bulimia, anorexia, adicciones de todo tipo, son los males que nos aquejan. Un narcisismo y hedonismo exacerbados, el placer es más importante que cualquier distinción social, el no querer sentir dolor o sufrimiento es una de las máximas premisas en la era de los anestesiados.

Asimismo, un mundo cargado de paradojas, donde se nos ofrecen soluciones “rápidas, ligth, descartables”, “todo tiene una salida”. Sin embargo, si miramos detenidamente podemos apreciar hombres cargados de problemas, angustias, depresiones, donde se consumen toneladas de pastillas a diario para alivianar el dolor y el sufrimiento.

Y así los hombres anestesiados catapultan todo posible sufrimiento, y el slogan vigente es “estoy harto del sufrimiento, quiero vivir lo mejor posible”. Ahora si bien es un razonamiento que tiene su sustento, también es necesario analizar las consecuencias de este tipo de actitudes, que llevan a pensar en primera persona.

Entonces ¿cómo sobrevivir? En un mundo donde al mirar la televisión o conectarnos a Internet, vemos como el hambre azota, la miseria, las guerras, irregularidades de todo tipo son vistas de forma natural, pues son tantas las cosas hipermalas que suceden que ya nuestros ojos y sentidos se han quedado anestesiados, impávidos ante lo que acontece.

Es hora de cambiaren la era de los “híper”. Hiperabrirse a la solidaridad, al hipercambio, a la hiperayuda, a la hipereducación, a dejar de lado el hiperegoísmo para desplegar lo mejor de cada uno. No será tarea sencilla, mas si ha de ser todo a lo grande, pues eso significa la palabra híper, a lo grande ha de ser el esfuerzo que tengamos que proporcionar para mejorar este mundo, que como dice Galeano, está “patas arriba”.

Por eso creo que está en cada uno de nosotros, responsabilizarnos y comprometernos con el planeta en el que vivimos, por los que estamos y por los que vendrán, es tarea de todos analizar críticamente lo que sucede, aunemos esfuerzos y comencemos a trabajar.

Y para analizar esta era post moderna nos acompaña el Prof. Roberto Capocasale, científico, humanista, biólogo con una larga y reconocida trayectoria en el Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable.

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martes, 11 de noviembre de 2014

ENTREVISTA A ARIEL BRITOS

Ariel Britos nace en Durazno en 1969. Es músico y director sinfónico, creador del Sistema de Orquestas Infantiles y Juveniles del Uruguay.



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ENTREVISTA A ANA RITA COLOMBO

El 4 de octubre se celebra el día del animal, un día para hacer un punto de inflexión y reflexionar de nuestra conexión con la naturaleza, y entre todos los seres vivos que la habitamos


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jueves, 30 de octubre de 2014

ENTREVISTA A ROBERTO JONES

Roberto Jones nace en Montevideo el 26 de enero de 1942. Es actor, director y docente. Una figura familiar, tanto para los amantes del teatro, como para el público televisivo.



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martes, 28 de octubre de 2014

LAS MUJERES RURALES

Cada 15 de octubre se celebra el “Día Internacional de las Mujeres Rurales”. Una oportunidad para reflexionar sobre las contribuciones y las preocupaciones de muchas mujeres en Uruguay y en el mundo, que han comenzado a construir un gran camino para mejorar la vida familiar rural y de la mujer rural.

Según las Naciones Unidas, en América Latina las mujeres rurales son responsables de más de la mitad de la producción de alimentos, desempeñan un papel importante en la preservación de la biodiversidad y garantizan la soberanía y seguridad alimentaria en la producción de alimentos saludables.

Sin embargo, viven en situación de desigualdad social, política y económica con apenas el 30% de titularidad de la tierra, del 10% de los créditos y del 5% de la asistencia técnica.

Por ello, la FAO afirma que es necesario trabajar en políticas públicas para promover la igualdad de género en el medio rural, e identifica tres situaciones de especial atención:

· El 50% de las mujeres rurales trabajan en empleos rurales no agropecuarios

· Es urgente instrumentar políticas específicas para las trabajadoras rurales familiares no remuneradas, en pos de una mayor equidad en el mundo rural.

· El porcentaje de mujeres a cargo de explotaciones agropecuarias va en aumento

Entre el 8% y el 30% de las explotaciones están a cargo de una mujer. Esta proporción va en aumento, teniendo cada vez mayor importancia para la autonomía económica de las mujeres, la seguridad alimentaria y el bienestar de la sociedad.

Es por ello, que Naciones Unidas señala el desafío de fortalecer su voz, para que los Estados elaboren políticas de apoyo productivo y de protección social, que respondan a sus necesidades como mujer productora y como integrante de una familia. Compatibilizar esta doble perspectiva es un desafío complejo de enfrentar, pero urgente de resolver.

Las Naciones Unidas expresan:

Tenemos que comprometernos, todas y todos, el Estado, la sociedad civil y el sistema internacional, para reconocer las contribuciones y los derechos de las mujeres rurales, incluidos sus derechos a la tierra y los recursos.

En este nuevo siglo la mujer rural no sólo debe enfrentarse a las exigencias del mercado regional sino también al mercado internacional globalizado que muchas veces desmerece la producción artesanal y doméstica. Sin embargo, en las últimas décadas las visiones ecologistas promueven el trabajo de la mujer rural.

Las mujeres rurales tampoco escapan a la demanda del sistema industrial y comercial que exige abastecimiento de materias primas, que en algunos casos no son renovables en relación a las necesidades.

El proceso de tecnificación llevó a la aplicación de un modelo científico lo que le ha traído varios problemas a la mujer rural, entre ellos la exclusión de las actividades productivas y la separación de su hábitat natural.

La mujer rural se para frente a un modelo científico tecnológico clasista y patriarcal que no da cabida a otros modelos culturales.

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miércoles, 22 de octubre de 2014

¿SOMOS POR DENTRO, COMO SOMOS POR FUERA?

La imagen que solemos percibir de una persona no siempre coincide con lo que realmente es. Del mismo modo, cada uno de nosotros da una imagen que quizás no sea la que en definitiva nos gustaría transmitir.

¿Dónde radica el problema de que no haya coincidencia entre lo que aparentamos o realmente somos?

En realidad lo que se ve, lo que nos describe, está estrechamente relacionado con cómo somos por dentro, con los valores que nos sustentan. Nuestro ser se construye desde allí, desde esos conceptos e ideas que nos identifican como personas únicas e irrepetibles, como seres compuestos por el cuerpo y el alma.

Lo que hemos vivido, esas vivencias que nos han marcado son parte de lo que se refleja en esa imagen que proyectamos al mundo.

Sin embargo, las personas somos bastante complejas, y nos lleva mucho tiempo ponernos de acuerdo con lo que sentimos y pensamos, con nuestras contradicciones y desafíos, con nuestros miedos, dudas y sombras, con nuestros claros y oscuros.

La dualidad es parte del conocernos y aceptar a los demás, en esa puja del bien con el mal, de lo femenino con lo masculino, de ser y no ser, que se contraponen y enfrentan, para que podamos lograr encontrar nuestro propio equilibrio.

El conocerse a sí mismo, requiere de una búsqueda personal importante, y no todos la hacemos en la misma etapa de la vida. Algunas personas llevan muchos años corriendo tras ese encuentro, otras sienten que es un camino que hay que transitarlo día a día, pero lo cierto es que todos buscamos lo más íntimo, lo más interno de algún modo.

Probablemente nuestra vestimenta, nuestro corte de pelo, los colores de la ropa expresen gran parte de eso que aún no somos conscientes y que está muy dentro.

Muchas veces colocamos etiquetas fácilmente, estigmatizamos a una persona por como luce, porque a simple vista no sigue los patrones estándar, sin cuestionarnos antes una simple pregunta: ¿Qué nos da derecho a juzgar con tanta facilidad?

Las manzanas más rojas, apetitosas y tentadoras, suelen sorprendernos cuando en su interior encontramos un pequeño gusano que la ha empezado a estropear.

El ser humano al igual que las frutas, algunas veces muestra una imagen que luego al conocerlo en profundidad nos llevamos una sorpresa, porque como dice un viejo refrán: “no es todo oro cuanto brilla”

Cuando conocemos a alguien entran en juego las expectativas que ponemos, la predisposición a descubrir sólo ciertas características, o simplemente dejarnos llevar por las apariencias. También el camino del conocimiento real de alguien, conlleva tiempo, relacionamiento, tolerancia, respeto y apertura al diálogo.

Y de regreso con esos valores, pensamientos o posturas que nos caracterizan, en la medida que transcurren los años podemos ir cambiando la perspectiva. Seguramente, si miramos desde la comodidad, confort y alegría las situaciones se perciban de un modo muy distinto que cuando nos paramos desde el dolor y sufrimiento.

Un gran desafío para cualquier persona es actuar como se piensa sin que haya contradicciones. Posiblemente desde la mejor buena voluntad todos aspiremos a esto, pero al llevarlo a la práctica suele suceder que los ideales, los mejores sentimientos, se vean tentados por las pasiones humanas que en todos habitan.

Y la pregunta ¿Somos por dentro igual que por fuera?, en realidad tiene una suerte de paralelismo con poner una obra de teatro en escena, la fidelidad de la representación en las tablas dependerá de lo que cada uno esté dispuesto a mostrar o a dejar ver, y al mismo tiempo descubrir de los demás. Está íntimamente relacionada con lo sinceros que queramos ser con nosotros mismos.

Dicen que no hay peor ciego que el que no quiere ver, del mismo modo si al pararnos frente al espejo la imagen que vemos reflejada no es la que esperamos, entonces se genera un gran conflicto personal, en el que primero hay que conocerse para luego aceptarse como se es, y si no cambiar lo que se pueda.

La aceptación personal está netamente relacionada al concepto de autoestima, que se adquiere en los primeros años de vida, junto a la familia, a los educadores, son ellos los que nos ayudan a formar esa imagen que cada uno tiene que tener de sí mismo, desde el conocimiento y la búsqueda para poder ser personas libres a la hora de pensar y decidir.

Una autoestima adecuada nos permitirá enfrentar la vida con optimismo, en sano equilibrio emocional, de modo que será posible utilizar todas las herramientas que disponemos para abrirnos paso en la vida.

La imagen que alcanzamos a ver en ese espejo que refleja la vida varía de acuerdo a las experiencias personales, la personalidad, y el toque subjetivo que dan nuestro cerebro y alma.

Asimismo, todo ser humano tiene sus contradicciones propias, a ellas debemos sumar las de quienes nos rodean. Y como cada día es un comienzo nuevo, es importante aceptar ¿quiénes somos y qué queremos?

Quizás, el desnudarse y mirarse a un espejo sin tapujos, sin ropas que incomoden o aprieten, no sea un ejercicio sencillo, dada nuestra educación, nuestros preconceptos, o simplemente el no querer ver algo que no estamos dispuestos a asumir. El encuentro con uno mismo es algo que si bien es necesario, y requiere de una importante labor de introspección, no es sencillo de lograr, porque conlleva estar dispuestos a enfrentar una serie de desafíos.

El pararnos a conversar con nuestros defectos, nuestras fallas, nuestros relatos más íntimos, es una tarea complicada, que nos hace reconocer y ver lo que nos duele. Es siempre más sencillo ver las virtudes, las cosas positivas que tenemos, ya que lo negativo encierra de por si aceptar una negación, y ya allí comienza el primer problema, y es reconocer lo que no somos… y habrá tantas cosas que no somos y que sí esperamos o soñamos ser.

Quizás un gran desafío que tengamos por delante sea trabajar para que coincidan esa imagen, esa apariencia con nuestro ser más profundo, para poder ser auténticos con nosotros mismos y con los demás.

domingo, 19 de octubre de 2014

PEDRO FIGARI

Pedro Figari nace en Montevideo en 1861en el seno de una familia de inmigrantes genoveses. Creció en una ciudad que aún mostraba trazas coloniales y sus costumbres.


Don Pedro Figari: Un constructor del Uruguay.

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miércoles, 8 de octubre de 2014

LA BÚSQUEDA DE LA VERDAD

Un tema que ha dado lugar a distintas corrientes filosóficas, que ha desafiado al tiempo y al espacio, y que continúa hoy siendo un disparador de debate, diálogo y búsqueda.

La relatividad y esencia de la verdad, se han expresado través de diferentes simbologías, que dejan de manifiesto la permanente búsqueda del hombre por conocerse a sí mismo y al Universo que lo rodea.

Tantas verdades como individuos existen en la Galaxia, tan discutibles y respetables todas ellas. Aunque tras el correr vertiginoso de la tecnología y la globalización, se han desdibujado valores, entre ellos el respeto y la tolerancia entre las personas.

La vida es permanente búsqueda, cuestionamiento, enfrentamiento a diferentes realidades, algunas veces contrapuestas, difíciles de aceptar o comprender.

El navegar por la búsqueda interior es un pendiente de este siglo XXI que ha puesto sus cartas en el avance tecnológico, en la búsqueda de soluciones instantáneas para todo, olvidando que el hombre es un ser espiritual que en la medida que adormece está parte de su ser, se le hace mucho más complejo encontrar esas respuestas existenciales tras las que ha corrido a lo largo de los tiempos.

De la mano de la verdad, se filtra solapada la mentira, envuelta de engaño, distorsión y omisión de información. Sin embargo, la mentira suele ser desenmascarada con el tiempo, y sale a luz lo que es y no lo que ella hubiera querido que fuera.

Cruzar la delgada línea entre la verdad y la mentira es cuestión de segundos, y requiere tan sólo de contar la parte que nos interesa en omisión de la sustancial de la información que se maneja, o manipular lo que deseamos transmitir para lograr un determinado cometido.

En mundo que manipula a sus integrantes con mucha facilidad es necesario saber ¿dónde estamos parados, qué buscamos, qué queremos, qué anhelamos, qué sentimos?, para poder ser libre pensadores, para poder tomar nuestras propias decisiones y aproximarnos a esa verdad, tras la que posible corramos una vida entera.

domingo, 28 de septiembre de 2014

CICLOS

Todo ciclo tiene un comienzo y un fin. Generalmente cuando uno finaliza da su amable paso a otro, ya que el devenir es continuo cambio y movimiento.

Vivencias ha tenido un largo camino recorrido, primero comenzó siendo una columna digital, para luego convertirse en un ciclo de Radio y por último en uno televisivo.

En el transcurso por la Radio, CX 28 nos abrió muy gentilmente sus puertas, y nos invitó a trabajar como en casa. Aquí hemos conocido varios colegas, compañeros de trabajo y a su directora Adriana Iglesias, con quienes hemos mantenido cuatro años una excelente relación laboral y humana.

Hoy es el último programa en esta casa, que la dejamos porque como les decía al principio se abre otro ciclo. Pero este que se cierra es parte de lo que hemos compartido con toda la audiencia y con todos compañeros de trabajo durante estos cuatro años, en constante comunicación y diálogo.

Hemos compartido muchísimas vivencias, en las que surgió lo mejor y lo peor de cada uno de nosotros, en las que aparecieron recuerdos, aromas, palabras, instantes que nos dejaron una huella.

Compartimos, risas, tristezas, llantos, obras culturales, sociales, espacios en contacto con la música, la danza, el deporte, el teatro… y podría seguir enumerando, lo importante es que han sido programas en los que dado el caluroso y afectuoso apoyo de la audiencia, de los invitados que nos han honrado con su presencia, apreciamos nuestro pequeño grano de arena en lo que refiere a comunicar.

La comunicación sólo es posible cuando existen por lo menos dos personas dispuestas y abiertas al intercambio, al diálogo, a saber escuchar, en el afán de transmitir algo.

No me gustaría caer en cliché de que todo tiempo pasado fue mejor, no lo creo, me atrevería a decir que la oportunidad es aquí, ahora en este instante, en el que podemos cambiar o mejorar.

El pasado ocupa casi todo nuestro tiempo, porque cada instante que transcurre pasa a formar parte de él, sin embargo, puede ser un instrumento muy valioso si nos paramos y lo observamos con absoluto sentido crítico.

Pararse en el presente y mirar al pasado no es fácil, requiere de fortaleza y valor, de grandeza de espíritu para reconocer nuestras flaquezas y reírnos de nosotros mismos, con el futuro propósito de dar un paso en pro de mejorar como personas.

Cuantos testimonios compartidos de gente tan valiosa, que desde su trabajo realiza innumerables sacrificios en pro de lograr un mundo mejor. Aunque las noticias habitualmente nos dejan un sabor bastante amargo, creo que es importante empezar a leer y a buscar en forma más cuidadosa, porque hay muchas cosas buenas por rescatar y difundir, y porque trabajar.

La vida misma es un gran ciclo, en el que el ser humano día a día va creciendo, descubriendo nuevos horizontes, en el que tragos dulces y amargos se presentan a diario, pero es responsabilidad de cada uno de ver luz, esperanza, y trabajar para que desde el compromiso individual se puedan lograr resultados colectivos formidables.

El ciclo del agua es algo que siempre me ha fascinado, ver como las nubes se hacen oscuras y espesas, el cielo parece cerrarse, todo oscurecerse y de pronto suavemente el agua cae desde el cielo y comienza a percibirse el olor de la lluvia, de la tierra mojada. El agua todo lo limpia y lo purifica, es así que cuando recibimos un baño nos sentimos totalmente renovados fortalecidos.

De igual manera, se renueva nuestro espíritu en la medida que nos abrimos a escuchar a compartir diferentes testimonios, quizás similares a los nuestros o muy disímiles, pero lo importante es abrirnos a ser parte de ellos. En ese intercambio conocemos otras realidades que nos enriquecen que nos sacan esa venda que tantas veces nos oscurece la vista.

De este modo transcurrimos el ciclo de la niñez, cálida, llena de luz y alegría, así la recuerdo. El de la adolescencia, desborda de alegría, entusiasmo, música y un millón de sueños por echar a volar. Nos convertimos sin darnos cuenta en adultos, en personas responsables de una familia, de otras vidas y nuestra perspectiva cambia, si bien todos las sensaciones se hacen presentes, la palabra responsabilidad comienza a tomar cada vez más relevancia e importancia.

Somos en la etapa adulta del presente, el futuro de las generaciones más jóvenes, de las venideras, cuánto peso en nuestros hombros. Sin embargo, algunas personas se dejan vencer por el cansancio y se zambullen en un mundo que les permita anestesiar sus sentidos.

Generalmente, a este mundo se nos invite diariamente a todos nosotros a participar a través de la compra de productos mágicos y milagrosos que lo único que terminan es destruyendo lo poco que aún quedaba sin contaminar en nosotros. De allí que es tan importante educar, informar, para que cada persona no se deje contaminar por la oleada, y pueda ser libre a la hora de pensar y decidir.

Los ciclos se cierran y se abren por múltiples circunstancias:

Porque tropiezan dos personas y se conocen.

Porque es hora de cortar cordones umbilicales.

Porque alguien llega por un motivo a nuestras vidas, y del mismo modo alguien sale.

Porque la vida confronta a la muerte, y así se pelean diariamente en el camino.

Porque entre esa puja por lo bueno y lo mano, lo conocido y lo desconocido, lo seguro y lo incierto, transitamos un ciclo, y otro... y seguimos porque la vida continúa.

Porque queremos cambiar el recorrido.

Porque tocamos fondo.

Porque decidimos aceptar un nuevo camino.

Porque es un día de sol y decidimos reír.

Porque mientras cuando la vida te de razones para llorar, es necesario llorar para luego secar esas lágrimas y hacer de ellas un bálsamo en nuestro camino.

Porque siempre que tengamos un porqué válido valdrá la pena cerrar y abrir un nuevo ciclo.

Por más que dilatemos decisiones, a la larga todo llega, y todo lo que va vuelve, en ese ciclo que forma el espiral de la vida.

Porque “como es arriba, es abajo; como es abajo, es arriba”, principio muy antiguo y sabio. Y del mismo modo cabría decir que como se es por dentro se es por fuera.

Porque este camino todo tiene un porqué, aunque la gran mayoría de las veces nos cuesta muchísimo descubrirlo, sin embargo con el correr del tiempo y el trabajo personal uno llega a develar importantes interrogantes.

Es importante acostumbrarnos a comprender que todo llega a su fin y aceptarlo. La vida misma nos demuestra su cíclico transcurso a través del invierno, verano, otoño y primavera, las estaciones de un año.

Y no todos los ciclos son fáciles de cerrar, algunos cargan culpas, dolor, sufrimiento y pérdida. Estos son los que generalmente se hacen más escabrosos porque sobreponerse a la pérdida, requiere vivir las etapas del duelo, para después poder sanar el alma.

La vida es un viaje, en el que cada estación representa un ciclo, en el que conocemos distintos viajeros, algunos quedan con nosotros hasta el final, y forman parte de este trayecto, pero de otros perdemos contacto. Lo importante es que aquellas personas que realmente han sido luz en nuestro camino, esas transitarán con nosotros hasta el final de los días en el corazón el lugar más cálido y vivo que atesoramos.

domingo, 21 de septiembre de 2014

"CUANTO MÁS UTOPÍA, MENOS DROGA". ENTREVISTA A EDUARDO GÓMEZ

Cuando se debate la problemática de las drogas, no siempre se pregunta por las causas de la dependencia de las drogas. Parece evidente que no basta con analizar solamente de sus efectos.

El escritor brasileño y fraile dominico Frei Betto, a partir de su experiencia con adictos (su propio hermano), afirma que son muy importantes los recursos médicos y terapéuticos, pero que no hay nada tan imprescindible como el afecto.

El pertenece a una generación que en la década de 1960 tenía 20 años. Una generación que se inyectaba utopía en las venas y que, por lo tanto, no se llevaba bien con las drogas. “Cuanto más utopía, menos droga. Lo que no es posible es vivir sin soñar”, afirma Frei Betto.

Muchos entran a la droga por la vía del agujero en el pecho. Falta de afecto, de autoestima, de sentido de la vida. Van, entonces, en busca de algo que virtualmente les llene el corazón.

Así como la puerta de entrada a la droga es el desamor, la de salida es obligatoriamente el amor, el cuidado, el difícil empeño de tratar como normal a alguien que obviamente presenta reacciones y conductas diferentes.

En la calle Etiopía 333, en el barrio Casabó, funciona una casa de contención y amparo. Esta casa alberga a personas en situación de calle, con conductas problemáticas, desprendidos de sus vínculos, con problemas con sustancias y excluidos de todo el sistema social, cultural y laboral.

Esta situación que para muchos es un verdadero callejón sin salida, tiene una puerta donde golpear. En la calle Etiopía 333 el Profesor Eduardo Gómez dirige un hogar que les brinda la posibilidad de restablecerse y reinsertarse en la sociedad, sintiéndose útiles, dignos y con la posibilidad de estudiar y obtener un trabajo como sustento de vida.

Actualmente, viven 10 jóvenes de distintas edades que, con sus propias manos, están levantando esta casa, y diariamente realizan múltiples actividades para dar un pequeño paso y avanzar. Con la guía y el acompañamiento del Profesor Eduardo Gómez y del Pastor Evangélico César y su esposa Laura, reflexionan día a día y unen sus fuerzas, abocados a recuperarse y a colaborar también con todos los compañeros que a diario tropiezan con dificultades, producto de la abstinencia.

El viernes pasado, tuvimos la oportunidad de conocer a estos muchachos, que muchas veces pasan desapercibidos por la sociedad. Y tuvimos el gusto de compartir una tarde con ellos, y ver el entusiasmo y las ganas de superarse que tienen, para salir adelante. Son jóvenes que han recuperado la esperanza en la vida, en sus posibilidades y en sus talentos. También han recuperado relaciones vinculares de grupo, de compromiso y de trabajo que al momento de llegar allí estaban muy lejos de sus posibilidades.

Y como diría Frei Betto, ellos están en el más prometedor de los “viajes”: construir su utopía.

sábado, 6 de septiembre de 2014

ES MEJOR VIAJAR LLENO DE ESPERANZA QUE LLEGAR

Este antiguo proverbio japonés apela a despertar nuestros sentidos, a que tomemos consciencia de lo vivido, a disfrutarlo y aprovecharlo al máximo. Porque si por correr detrás de algo olvidamos lo que nos ocurre aquí y ahora, no tendrá mayor sentido la meta a alcanzar.

La esperanza que pongamos en lo que hagamos está netamente relacionada con la fe, con ese creer en nuestro andar. Si no estamos convencidos del camino ¿de qué sirve llegar?

Por otra parte, en la medida que avancemos, alcanzaremos metas y se presentarán otras sucesivas, porque la vida es constante fluir, nada se mantiene estático, y hasta el final de nuestros días estaremos intentando cosas nuevas, de lo contrario podemos llegar a sentir que nos estamos secando en vida.

Querer alcanzar la meta es algo que nos proponemos en varios órdenes de la vida, pero si lo analizamos, algunas las alcanzamos y otras no. Pero, ¿cuáles les dieron más satisfacciones: las conseguidas o las que quedaron en el camino sin realizar?

La satisfacción puede pasar por diferentes puntos, el problema es que si obnubilamos nuestra vista y sólo vemos la meta, posiblemente nos perdamos apreciar muchos detalles y momentos maravillosos de ese día a día, porque cegados por nuestra avidez por llegar, no nos permitimos disfrutar de tantas “pequeñas cosas” como diría Serrat.

Es lógico proponernos lograr o alcanzar nuevos desafíos, aunque también es parte de las reglas del juego que algunas cosas no son posibles. Introducirnos a pensar por qué no son posibles, podría llevarnos un extenso análisis.

Existen causas propias de la persona y otras externas que no dependen de ella. Lo importante es aceptar lo que no hemos podido lograr, no con amargura o resentimiento, sino con fuerza y resolución capaces de movernos a nuevos caminos, y también abiertos a mirar con nuevos ojos.

Sin embargo, aunque a lo largo de la vida tomamos diferentes caminos en definitiva vamos construyendo sin darnos cuenta esa senda que es única e irrepetible y hace que seamos lo que somos.

En realidad la meta es el camino en sí, porque la forma que lo recorramos, el modo de como lo enfrentemos, los ojos con que lo miremos, las manos con el que lo trabajemos, el esfuerzo que en él pongamos, es lo que construye ese fin y ese llegar que se logra minuto a minuto.

Les pregunto ¿de qué sirve alcanzar metas si por el camino olvidamos unas cuantas cosas?

Si olvidamos a nuestros seres queridos.

Si no vemos el sufrimiento de quienes nos rodean.

Si nos inmunizamos ante los problemas que otros semejantes viven.

Si pisamos cabezas para llegar.

Si no somos capaces de dar ayuda de igual a igual en forma horizontal.

Si cruzamos para la otra vereda para no enfrentar los contratiempos.

Si poco nos importa el mundo que dejaremos a los que vendrán.

Si no somos sinceros con los demás y con nosotros mismos.

Si olvidamos reír cada día.

Si olvidamos agradecer cada día lo que tenemos y vivimos.

Si no valoramos lo que tenemos.

Si no logramos el desapego, que tantas veces lo único que nos hace es permanecer estancados, por no dejar cosas o instancias que no estancan, perjudican o paralizan. Cuanto menos cosas llevemos en la mochila más fácil será el camino.

Si olvidamos nuestras raíces.

Si actuamos sin responsabilidad.

Si nos ponemos en jueces antes de saber los verdaderos motivos.

Si no aprendemos a ser tolerantes y respetuosos con los demás.

Si no entendemos que existe un universo de posibilidades tan diferentes a la nuestra.

En el cuento de Borges “La rosa de Parecelso”, el discípulo le reclama al maestro que le enseñe la piedra filosofal, y en el transcurso de esta narración, el maestro Paracelso le responde que “el camino es la piedra, cada paso que darás es la meta, y no hay meta sino camino”. Esta respuesta está intrínsecamente relacionada con el proverbio que analizamos hoy que “es mejor viajar lleno de esperanza que llegar”.

El camino se hace al andar, y qué cierto es que no hay meta sin camino, para entonces descubrir que la meta es el camino, algo que algunas personas no alcanzan a vislumbrar en toda su vida, porque se enceguecen tan sólo con llegar. Y la llegada es algo inevitable, sin embargo nos aturdimos con problemas, con más y más cosas por hacer, perdiendo de vista lo esencial de nuestras vidas.

La búsqueda de lo esencial en este camino, en esta meta, compete a cada uno de nosotros descubrirlo, analizarlo, con responsabilidad y alegría, con entusiasmo y con fe.

Finalmente, los invito a viajar llenos de esperanza, a recorrer el camino con alegría, con fe en ustedes mismos en los demás, en que es posible, en que existen un universo de oportunidades por recorrer y descubrir, porque la vida es maravillosa a pesar de sus tragos amargos, de sus baldosas negras, porque siempre el “amor es más fuerte”, como dice una canción popular argentina arraigada en nuestros días.

domingo, 31 de agosto de 2014

¿HASTA DÓNDE PUEDE LLEVARTE EL ENOJO?

Las situaciones que nos sacan de las casillas, enfurecen o nos dejan fuera de control, no son buenos hilos conductores para poder defender lo que nos preocupa, enoja o desespera.

Si dejamos que salte nuestra llave térmica, posiblemente se disparen palabras que jamás deberíamos haber dicho, razonamientos descontrolados y epítetos cargados de vehemencia, enojo, desazón o furia.

Existe un refrán que bien nos invita a contar hasta diez antes de hablar enfurecidos, pero sin embargo muchas veces no logramos controlar ni la primera palabra que emitimos porque después que se dispara, llegan otras como la lava de un volcán.

En ocasiones, lo que nos enoja es insignificante, pero como venimos bastante acelerados y cargados de problemas, alcanza con un solo contratiempo para que se suceda un sinfín de situaciones que hubiéramos preferido evitar.

Aunque todo tiene un límite, en muchas oportunidades lo alcanzamos sin darnos cuenta, sin buscarlo o premeditarlo, simplemente porque nos encontramos superados, tapados de problemas y vemos las cosas mucho peor de lo que realmente son.

A propósito de esos enojos que nos llevan a despertar lentamente nuestra rabia, furia y los más bajos instintos, el fin de semana pasado vi la película argentina “Relatos salvajes” de Damián Szifron, en la que seis historias distintas muestran como desde el enojo, si dejamos fluir toda la furia que hay en nosotros, podemos llegar realmente a ser protagonistas del salvajismo que cualquier persona puede llevar dentro.

Esta película nos invita a pensar, reflexionar, meditar acerca de nuestra forma de manejar el enojo, a ver si no es mejor controlarse antes de desatar determinados mecanismos de expresión, porque toda acción tiene una reacción y en algunas oportunidades se puede disparar una espiral de violencia sin límite.

Un detalle que no debemos dejar de tener en cuenta es que frente a nuestro enojo, no tenemos claro cómo va a reaccionar la persona con la que nos estamos enfrentando, si está en sus cabales, si es capaz de controlar su ira, su furia. Aunque debo reconocer que cuando me vi expuesta a un robo reaccioné de la forma totalmente opuesta que transmito a mis hijos o seres queridos, y me dejé llevar por esa adrenalina irresistible que surge como mecanismo de defensa.

Igualmente, más allá que antes de que nos suceden determinados hechos no sabemos cómo vamos a reaccionar, podemos trabajar día a día para prever qué herramientas tomar frente a situaciones nada agradables que algunas veces nos toca enfrentar.

Es simple, la violencia siempre desencadena más violencia, es como cuando una pequeña bola de nieve comienza a deslizarse desde la montaña, al final se convierte en una avalancha.

Aunque “Bombita”, uno de los personajes de “Relatos salvajes”, es alguien con el que seguramente nos identificamos y solidarizamos con su indignación y enojo. Esta película nos hace recordar a “Un día de furia” de Joel Schumacher protagonizada por Michel Douglas, que llega perder la razón frente a un mundo en el que las injusticias y la violencia están a la orden del día.

Lo importante es poder cuestionarnos por qué los seres humanos llegamos a los niveles de violencia, de agresividad que se vive actualmente en la sociedad, por qué algunas situaciones parecen escapar de nuestro alcance de comprensión y resolución.

Quizás debamos ponernos una mano en el corazón y ver que en cierta medida todos somos responsables. Cuando consumimos determinados programas, permitimos determinadas situaciones, o no frenamos ese consumo descomunal al que nos vemos invitados día a día participar.

Quizás lo primero que debamos rever es ¿qué valores se han perdido? ¿cuántos quedan? ¿qué podemos cambiar o revertir? Si tenemos esperanza y fe en que es posible mejorar, cambiar, es un gran paso para corrernos de ese lugar que nos molesta o disgusta.

Somos responsables de cada uno de nuestros actos y acciones, ellas son las desencadenantes de la mayoría de las situaciones que hoy vivimos y nos desagradan, por eso pensemos muy bien antes de actuar, proceder o hablar.

Paralizarnos no es la solución, resignarnos a vivir en un mundo cargado de violencia tampoco. Lo mejor será cuestionarnos ¿por qué llegamos hasta este punto?, y si estamos dispuestos a seguir viendo violencia en el tránsito, en el fútbol, en las calles, el supermercado… o estamos cansados de estos tiempos violentos, de furia, de palabras fuertes, de malos tratos, de acoso, de intolerancia, es hora de decir basta y dar un pequeño paso para cambiar esta situación.

La violencia es prima hermana de la agresividad, cuyos orígenes Erich Fromm analiza en su libro el “Amor a la vida”, en el que explica que existen dos tipos de agresión: la biológicamente adoptada, que es la misma que existe en los animales, y la específicamente humana, la de la hostilidad, la viviente, la del odio a la vida, la de la necrofilia.

En el primer caso, Fromm explica que la reacción defensiva del hombre es más amplia, ya que el animal vive la amenaza presente, mientras que el hombre también representa el futuro. Asimismo, la reacción del hombre es mayor porque al hombre se le pueden sugerir cosas, y al animal no, entonces es susceptible a ver amenazada su vida o su libertad por intermedio de la sugerencia de alguien. Por otra parte, el hombre posee intereses vitales especiales, valores, ideales, instituciones con las que se identifica, por lo tanto es mucho mayor el número de posibilidades por las cuales se ve amenazado.

En referencia a la agresividad biológicamente adaptada, en la que el hombre defiende intereses vitales, Fromm sostiene que existen hombres cuya forma de defensa no es biológicamente adaptada, sino enraizada en su carácter. Un carácter proclive a la agresión es una de las manifestaciones del sadismo, que implica un hombre que intenta controlar en forma absoluta y total a otro ser.

Cada cual a su manera podrá hacer su aporte para disminuir la violencia, desde lo personal hasta lo colectivo, pero lo importante es tomar la iniciativa al cambio, a no quedarnos estáticos mirando como nos golpean los distintos tipos de violencia, sin comprometernos a nada.

Digamos no a la violencia, digamos no a quienes no merecen nuestra atención ni nuestro tiempo, ellos posiblemente entren en esta lista:

Quien haga uso de la palabra y la suba para ser escuchado, no merece nuestra atención.

Quien hostigue, maltrate, descalifique o agreda a alguien para lograr sus cometidos.

Quien utilice su jerarquía o su poder para hacernos callar, o lograr sus propósitos, sin permitirnos ser nosotros mismos.

Quien se valga de la fuerza, de la humillación, del ridículo, queriendo herir nuestra dignidad.

Quien nos discrimine por cualquier causa.

Quien nos desprecie.

Quien se crea superior por cualquier causa.

Quien nos hostigue con el silencio, la indiferencia.

Quien no nos respete como un semejante más en esta tierra.

Quien hable sin escuchar.

Quien siempre quiera tener la razón.

Quien crea que todo lo sabe.

Quien crea que todo lo puede.

Quien nos haga callar.

A todos y a cada uno de ellos digamos no, basta, es hora de que seamos respetados y tratados como semejantes, nos debemos un mínimo respeto y educación para poder vivir en sociedad en forma armónica.

Finalmente, no te dejes llevar por el enojo, pensaste ¿hasta dónde te puede llevar?... Es mejor calmarse antes de reaccionar bajo situaciones de presión, aunque es muy difícil vale la pena intentarlo.

miércoles, 13 de agosto de 2014

ENTREVISTA A LAURA CANOURA

Laura Canoura nace en Montevideo. Es una referente de la música popular uruguaya con una trayectoria artística de más de 30 años.



Ver video de la entrevista:

domingo, 27 de julio de 2014

EL DESGASTE DEL TIEMPO

A medida que transcurre la vida, el tiempo desgasta nuestros sentidos, anhelos, sueños, utopías, defectos y virtudes, todo pasa por ese accionar ineludible de los días, horas, minutos y segundos que componen nuestro camino. Sin embargo, es maravilloso cuando descubrimos que seguimos asombrándonos o sorprendiéndonos.

Los obstáculos se interponen en el camino, nos caemos y levantemos, heridos, lastimados, pero de pie continuamos, porque no hay peor batalla que la que no se da. Y en este recorrido será muy importante el poder de resiliencia que hayamos adquirido, porque de él dependerá como nos sobrepongamos a los problemas.

El tiempo desgasta, nos modela, nos talla, y en la medida que transcurre descubrimos cambios que también van de la mano de esa búsqueda y crecimiento personal que realizamos al comenzar navegar en nuestro yo más íntimo.

Día a día nos despierta un amanecer que llega con los primeros rayos del día venturosos, anhelando ver una sonrisa cuando nuestros párpados se abren. Aunque hay veces que cargados de un sinfín de cosas nos levantamos de prisa y nos tragamos el desayuno a la ligera, para después comenzar una jornada casi interminable.

¡Pero, qué importante es desayunar tranquilos, respirar profundo y lento para poder comenzar con la mejor energía el día! Esta reflexión bastante sencilla, es la base para que nuestras horas se encaminen de la mejor manera, o para no “empezar con el pie izquierdo”, como diría un viejo proverbio.

Así como la piedra sufre el desgaste del agua, del viento, del sol y de los años, del mismo modo sentimos esa sensación en nuestro cuerpo, cuando las semanas son agotadoras, los problemas se suceden minuto a minuto y el fin de semana parece inalcanzable.

Al llegar el fin de semana, ¿cómo manejar ese tiempo de descanso? Algunas veces, paradójicamente nos abarrotamos de actividades pendientes o simplemente nos sumergimos en el más profundo letargo y entonces volvemos a comenzar la semana agotados. Del estrés a la calma, la vida corre de prisa y la dejamos escapar.

En ese correr de prisa, o en ese andar cansados o abatidos, no sintonizamos con nuestros seres queridos la frecuencia que están escuchando, entonces comienzas los malos entendidos y los problemas. No es sencillo ponernos en el lugar del otro, y menos si no sabemos dónde estamos parados.

Estar en sintonía con quienes nos rodean es una de las tareas más difíciles de lograr, porque requiere establecer empatía, entendimiento y comprensión. Probablemente, si nos dejamos doblegar por el egoísmo, la autocomplacencia y el más absoluto ego, no lleguemos más lejos que a sabotear nuestras relaciones personales.

También, es común que las relaciones de pareja se desgasten, se resquebrajen, aunque es importante cuestionarse muy bien antes de tirar todo lo que construimos por la borda, porque ciertas decisiones no tienen marcha atrás.

Del mismo modo, las relaciones personales, con amigos, familiares, compañeros de trabajo, son susceptibles de desgaste. Para mantener esa llama viva, hay que alimentarla y cuidarla. Las relaciones personales son una suerte de planta, hay que regarlas día a día para que crezcan y no se sequen.

Generalmente, culpamos a los demás de que las cosas no nos salen, de que nos han puesto de un pésimo humor, de no poder alcanzar lo que deseamos, pero en definitiva el primer gran responsable de lo que nos sucede somos nosotros mismos, con nuestros accionar, con nuestras decisiones acertadas y desacertadas.

En la medida que transcurren los años, nos enfrentamos a las arrugas, a las canas, al deterioro de nuestro cuerpo, producto del desgaste del tiempo, de los años vividos, transitados, transcurridos. Sin embargo, si detrás de esa imagen logramos ver las marcas de las risas, errores, aprendizajes, momentos de plenitud, entonces, la imagen que podamos percibir puede ser bastante diferente, porque el tiempo ha desgastado su tránsito de la mejor manera.

Y si no ha sido así, nos hemos equivocado muchas veces, hemos perdido nuestras horas llorando situaciones que ya deben ser superadas, estamos a tiempo de cambiar, de ver que es posible alcanzar lo que deseemos, porque nuestro tiempo real es aquí y ahora. Sólo es cuestión de proponernos ¿qué es lo que anhelamos y cómo continuar?

Quizás sea tiempo de cambio, de renovación, de búsqueda y encuentro, de salirnos de los parámetros establecidos, de descubrir nuevos paradigmas, aunque parece no haber nada nuevo bajo el sol, es ineludible que la perspectiva del camino se hace muy diferente según el punto donde decidamos ponernos.

¿Dónde decidiste ponerte?

Como un mero espectador, sin tomar participación en nada.

Como alguien que desea lamentarse toda la vida y no cambiar absolutamente lo más mínimo.

Como un gran combativo, que todo lo critica y cuestiona, que en última instancia busca cambiar todo a su “piacere personal”, cueste lo que cueste.

Como un ser reflexivo, comprensivo, que busca el diálogo, intercambio y superación, pero aún no encuentra el modo de proceder.

Como un gran simulador de éxitos, al que nada lo doblega o rinde.

Como un ser superado, que ya no tiene muchas ganas de nada.

Como un ser amargado, agriado, resquebrajado por las cosas malas y que no deja surgir la parte positiva de la vida, ni por un instante.

Como un ser que cada día puede renacer, descubrir algo nuevo y sorprenderse con lo más pequeño e insignificante.

Existen muchas posiciones dónde ubicarnos, te pusiste a pensar ¿dónde te gustaría situarte?

Probablemente, si escuchamos a quienes nos rodean veamos que todos tienen problemas similares de alguna forma u otra, que no hay familias, amigos, trabajos o situaciones “perfectas, ideales” o como les guste llamarlas. A todos en alguna medida nos ha tocado caer y levantarnos varias veces, pero lo importante es que a pesar de todo seguimos de pie y en marcha con entusiasmo.

Finalmente, resistir el desgaste del tiempo requiere valentía, fortaleza, entereza y vitalidad contagiosa. Los años pueden arrugar la piel, pero no el alma.

miércoles, 23 de julio de 2014

ENTREVISTA A GERARDO GRIECO

Gerardo Grieco nace en 1964. Su mamá maestra y su papá médico pediatra; y es así que su niñez transcurrió en Piedras Blancas mientras veraneaba en Cardona junto a sus tíos.



Escuchar la entrevista:





martes, 8 de julio de 2014

¿QUÉ BUSCAMOS?

Un ramillete amplio de respuestas aparece a la hora de contestar esta pregunta. Sentimientos, anhelos, emociones, caminos, cosas materiales e inmateriales… pero lo cierto es que siempre buscamos algo.

La búsqueda es parte del descubrir, conocer y encontrar. Requiere estar dispuestos a ella, sin miedos, sin demasiadas expectativas, aunque sí con esperanza, deseo, fe y paciencia.

Esperanza y deseo van casi de la mano, en un nexo de unión muy delicado, sutil en pro de alcanzar algo. Fe en que es posible, en nosotros mismos, en los demás, en quien nosotros queramos, pero lo importante es no perderla. Mientras que la paciencia surge como ese cable a tierra para ser más tolerantes, humildes y autocríticos.

Buscamos aquí y allá, algunas veces defraudados o dolidos, otras felices y esperanzados, otras ausentes y cabizbajos, pero siempre buscamos. Algunas veces no nos gusta lo que encontramos, pero debemos ser valientes y enfrentar esa respuesta.

Buscamos…

Respuestas a situaciones, inquietudes, miedos y ausencias.

Respuestas a ese yo interno que habita en nosotros y la mayoría de las veces resulta un gran desconocido.

Cariño, comprensión y afecto. Porque el amor es la base de las relaciones humanas. Sin él se hacen muy dolorosos los días.

Autoconfianza, autoestima, sin ellas no es posible lograr nada de lo que anhelemos, si no creemos en nosotros mismos menos lo harán los demás.

Felicidad, un sentimiento un tanto complejo de definir, porque dependerá de cada uno ¿qué es ser feliz? Pero hay una pequeña diferencia entre ser y estar, el primero implica un estado que abarca diferentes etapas y el segundo el tránsito de un momento. Evidentemente, la vida se compone de luces y sombras, de baldosas negras y blancas, y también de matices, así que quien pretenda ser “feliz” las veinticuatro horas busca anestesiarse de lo que sucede a su alrededor.

Por otra parte, cuestionarnos que el patrón inculcado de felicidad actual está relacionado con confort material, acceso a la tecnología, cosas inmediatas, de rápida resolución… dejando de lado que la felicidad pasa por un sitial más profundo, los afectos, esos que nos atemperan la sangre y permiten que el corazón lata.

Sentirnos incluidos en todo lo que podamos participar, cosa bastante complicada porque la competitividad, el egoísmo y la falta de valores hacen que muchas personas queden segregadas, separadas y marcadas con un dedo acusador.

Que no se nos deseche como objetos descartables, porque cuando esto ocurre terminamos en un tacho de basura, y la salida de un medio tan contaminado generalmente no es buena. Por decirlo de otra forma, luego que un papel se lo hace una bolita pequeña, aunque intentemos dar marcha atrás, esa hoja queda arrugada y marcada.

La cicatrices o marcas son parte de lo que vivimos de nuestro aprendizaje, entonces buscamos que cada vez duelan menos hasta que finalmente se transformen en una huella que nos permita crecer y avanzar.

Por más que vivamos en la era de los productos desechables, los individuos no lo somos, seguimos siendo personas con sentimientos y valores, que se deben respetar. No podemos ser sustituidos como objetos, las explicaciones y los argumentos siguen siendo válidos y deben tener cabida. Use y tire es una frase que ya se nos ha inculcado a fuego y tiene un fuerte trasfondo psicológico para todos nosotros.

Y antes de comenzar a enumerar una gran lista de cosas por aceptar, me gustaría analizar la esencia misma de por qué nos cuesta tanto aceptar y reconocer.

Aceptar no significa renunciar o desistir, sino tomar consciencia y realidad de dónde estamos parados. Es tener suficiente sentido crítico, humor y agallas para enfrentar lo que nos sucede. Algunas veces por esquivar piedras en el camino solemos equivocar el rumbo y nos perdemos por senderos oscuros, húmedos y fríos. Aunque estamos a tiempo de retomar el camino.

Y entonces buscamos:

Aceptar lo que hemos transitado.

Aceptar lo que estamos viviendo, lo que nos toca cada día.

Aceptar que el futuro es posible pero no es un tiempo que tenga demasiado asidero.

Aceptar al otro, en su diversidad, en sus disidencias y aciertos.

Aceptar que el tiempo pasa y no se detiene.

Entender que nada es para siempre, la finitud en su más amplia acepción, para desapegarnos entonces de situaciones que lo único que hacen es perjudicarnos, quitarnos libertad. Apegarse se vincula con una relación de certidumbre para sentirnos protegidos, pero la vida en sí es incierta y debemos, entonces, aceptar la incertidumbre.

Comprender que la palabra nunca tiene demasiado peso y solemnidad, “y por muy turbia que esté el agua puede apretarnos la sed”.

Terminar o disminuir las injusticias, humillaciones y malos tratos. La maldad se disfraza muchas veces con finas sedas y encajes, para esconder su cara oscura y amarga.

Crecer, mejorar y aprender, porque el devenir de la vida nos lleva a avanzar, a dar un paso más cada día.

Y en el fondo buscamos gratitud, por lo que hacemos y por los demás. Estar agradecidos nos abre las perspectivas, porque cuando uno dice gracias o agradece desde el corazón se abre un universo de posibilidades desde el momento que estamos en paz y armonía con quienes nos rodean.

Para poder sentir gratitud, para comprender lo que hemos vivido, perdonar si es pertinente, reconocer errores, como parte del aprendizaje de vida.

Dibujar en nuestro rostro una sonrisa, aunque el dolor nos persiga, o las decepciones se aproximen. La risa es salud, es energía vital y contagiosa, el motor de vida.

No detenernos o permanecer caídos luego de un fracaso o una derrota, “porque un tropezón no es caída”, y “porque no está muerto quien pelea”, refranes que, al fin y al cabo, toman el sentir popular.

Sorprendernos cada día, porque significa que estamos vivos, abiertos a descubrir, a sentir, a conmovernos con lo que nos rodea, a no permitir anestesiar nuestros sentidos.

Poder vivir de nuestro trabajo, de lo que sabemos hacer, de ganarnos el pan con nuestro esfuerzo. El trabajo dignifica a las personas, porque nos sentimos útiles capaces de crear, hacer y dar todo lo que hay en nosotros.

Encontrar un sentido a nuestras vidas, estamos aquí por algún motivo, cuando lo descubrimos es más sencillo ver el rumbo.

Sentirnos más livianos, el sobrepeso es algo que con el tiempo ya no tiene cabida, nos rompe la espalda, nos quita el aire y el espacio. Estamos excedidos de cosas materiales que lo único que hacen día a día es esclavizarnos más al sistema social que se nos propone.

Finalmente, buscamos acortar brechas, para sentirnos más cerca los unos de los otros. Nuestra búsqueda posiblemente no se agotará hasta nuestro último suspiro, porque estamos vivos y la vida en sí te hace preguntas todos los días, te presenta nuevos desafíos por resolver.

domingo, 22 de junio de 2014

TAL COMO SOS - JUST THE WAY YOU ARE

Es común decir o pensar te acepto tal cual sos, pero si nos detenemos a pensar suele ser una verdadera falacia, porque en el fondo cuando conocemos a alguien lo vemos del modo que deseamos o nos gustaría que fuera y, con el transcurso del tiempo, esa imagen inicial suele diferir con la que descubrimos.

Al principio las relaciones suelen funcionar de maravillas, todas son virtudes, alabanzas, que al tiempo se desvanecen al enfrentar nuestros deseos con la realidad. Y cuanto más difieren se incrementa el descontento que sentimos con esa persona que estamos conociendo.

¿Por qué no aceptamos a los demás tal cual son? En realidad cabría preguntarnos antes ¿por qué no nos aceptamos a nosotros mismos? Preguntas que se acoplan a una palabra que todos ansiamos o anhelamos: libertad ¿Hasta qué punto somos libres?, ¿por qué nuestros derechos se ven constantemente vulnerados?, ¿es qué acaso no logramos ponernos en el lugar del otro, trascender las relaciones de alteridad?

Generalmente, tendemos a colonizar al otro, en el afán de que se apruebe lo que pensamos, sostenemos o creemos, sin ver que el hombre del hombre necesita, que nos complementamos aún en las disidencias. Al respecto, José Saramago dice: “He aprendido a no convencer a nadie. El trabajo de convencer es una falta de respeto, es un intento de colonización”.

Antes de contestar algunas de estas preguntas, lo primordial es analizar ¿por qué no nos aceptamos a nosotros mismos?, ¿por qué realmente conocemos muy poco de nuestro yo interno?, de esa búsqueda personal y esencial, porque tras correr, avanzar, aprender y crecer, olvidamos profundizar en esos lugares desconocidos o poco frecuentados por nosotros mismos. De allí ,que la búsqueda interior está íntimamente relacionada con ese ser espiritual que nos sustenta y del que poco sabemos, porque en él se mezclan emociones, sentimientos, recuerdos, valores que nos dibujan y nos permiten trascender en el tiempo.

Es frecuente que sin darnos cuenta nos encontremos moldeando a las personas que tenemos al lado, a nuestra imagen y semejanza, olvidando que cada persona en un ser único e irrepetible, con sus gustos, deseos, anhelos, virtudes y defectos. Quizás un buen punto de partida es decir que todos somos seres portadores de un alma que nos iguala como seres que habitamos un planeta y una galaxia, pero nos diferenciamos desde cada particularidad que nos caracteriza y distingue.

No estaría mal pensar que el alma es un concepto universal, que nos cobija bajo la luz de la tolerancia, hermanados todos bajo el mismo cielo en ese “Imagine” de John Lennon que siempre ha sonado utópico, pero tan lleno de esperanza y reconciliación, para que los seres humanos tengamos cabida en este mundo en paz y armonía.

En el fondo siento que todos queremos un mundo mejor, rescatar los valores que se han perdido, encontrar los que hagan falta, pero sin olvidar que con cada pequeño acto contribuimos a crear seres competitivos hasta la médula por un puesto de trabajo, por las calificaciones, por una meta… por lo que sea, la sociedad premia al “mejor alumno, al mejor trabajador, al que hace mejor las cosas”.

Pero les pregunto si cuando educamos a un hijo, sin darnos cuenta ¿le inculcamos esta competitividad desmedida?, cuando en realidad lo que debiéramos ver no son las calificaciones o logros, sino que sean personas honestas, sinceras, tolerantes, dignas y coherentes con sus creencias y valores para poder hacer lo que deseen en la vida.

Algunas veces cuando se cuestiona ¿cómo fuimos educados, cómo vivimos nuestra niñez y adolescencia?, me olvido de todo y me traslado aquellos años que recuerdo con todo cariño, porque siento que aquellas etapas son el puntapié inicial de nuestras vidas, y no puedo más que trasladarme a risas, a tardes de sol, a noches en rueda de amigos cantando muy fuerte al son de una guitarra y alegría.

No creo que las imágenes difieran al recordar la niñez o la infancia, y si las comparo con la de mis hijos que son de otra época, con mayor amplitud de ideas, de tolerancia y aceptación, sin embargo, veo que en cualquier época se rescatan valores, sentimientos y afectos que nos marcan, algunas veces mejores y otras peores, pero dependiendo también de lo que cada uno transita.

El tiempo no se detiene, alberga todos los sentimientos, estados de ánimo y personas, no sabe de pausas, más bien de prisas. Los hubo mejores, peores, pero este es el nuestro. Por lo tanto, es imprescindible ver ¿dónde estamos parados?, rescatemos lo mejor de cada uno de nosotros, de los más jóvenes, de los mediana edad y de los más grandes, de todos tenemos para aprender y compartir.

Tomar lo mejor de cada uno nos posibilita pararnos con ilusión, con esperanza de cara al futuro, basándonos en lo positivo que nos hace brillar, para dejar atrás lo malo, lo negativo, superando obstáculos, dificultades, codo a codo todos unidos, no enfrentados. El enfrentarse es parte de la vida, del lograr sobrevivir, pero hagámoslo con consciencia, con responsabilidad, en una búsqueda por respetar la libertad de la persona que tengo a mi lado, sin pensar que de este modo es vetada la mía, por el contrario si todos podemos ejercer nuestros derechos la convivencia es más cordial.

Amartya Sen, premio nobel en Economía por sus contribuciones a la investigación en el bienestar económico, hace hincapié en la libertad que deben tener las personas para realizarse, teniendo en cuenta la calidad de vida, nivel de vida, el bienestar y el desarrollo humano. Para él la concepción de equidad es un tema fundamental, y se puede lograr si se pone acento en los medios para alcanzar los fines. Critica fuertemente al enfoque utilitario porque mira resultados, pero no están presentes las libertades.

Una de las claves para que haya tolerancia y libertad entre las personas, es que nos dejemos despertar o sorprender por el amor, porque cuando esta palabra entra en nuestras vidas desde sus diferentes acepciones logra transformarnos en mejor personas, con un corazón abierto a sentir y a dar todo lo que sea necesario, sin fronteras, sin límites, salvo las que estemos dispuestos a poner.

Ojalá nunca se borre o desdibuje la utopía de nuestras cabezas, porque será una señal de que aún tenemos sueños por alcanzar y cosas por mejorar. La vida es continuo devenir, movimiento y cambio, es correr detrás de las utopías, porque estamos vivos, porque vale la pena luchar por lo que creemos necesario, sin olvidar nuestra espiritualidad que es tan importante como beber agua o comer. Mantener nuestro espíritu sano, libre y fortalecido nos hará llegar tan lejos como sea necesario, sólo será cuestión de lo convencidos que estemos para alcanzarlo.

Finalmente, sería maravilloso que te aceptara tal cual sos, y vos a mí, desde esa perspectiva cambiaría muchísimo todo, sería un gran paso para ponerme en tu lugar, en el del vecino, amigo o compañero, sin juzgar o señalar, simplemente aceptando que para que seamos iguales y se respeten nuestros derechos, debemos aceptar a todas las personas más allá de que difieran con lo que pensamos o sentimos. Quizás el primer paso sea aprender a escuchar antes de emitir una palabra y apelar al proverbio árabe que dice: “Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio: no lo digas”.

Andrea Calvete

domingo, 15 de junio de 2014

¿QUÉ ESCONDE LA MAGIA?

Todo encierra en sí mismo magia, esa ilusión que podemos aderezar a cada acto de vida, que esconde tantos significados y que sólo es cuestión del lente con que nos dispongamos a observar, es decir, de esa capacidad de descubrir y profundizar más allá de lo que se ve a simple vista.

La magia está sumamente conectada con esa capacidad de soñar, crear y sentir que todos tenemos guardada en algún lugar, sólo que a veces no le damos cabida. Esconde misterios, sueños perdidos o encontrados; y una pizca de ilusión con matices de esperanza.

Paulo Coelho dice que “la magia es un puente que te permite ir del mundo visible hacia el invisible y aprender las lecciones de ambos mundos”. Y cuánto es lo invisible a nuestros ojos y oídos, porque es difícil vencer los miedos, los prejuicios y preconceptos.

Cada instante puede ser maravilloso, el poder poner a andar nuestros cinco sentidos es el primer gran paso para dar rienda suelta a lo que pretendamos dejar surgir, renacer o trascender, en ese acto en el que damos cabida a vibrar con todas nuestras fuerzas.

Es mágico cuando observamos a alguien a los ojos y descubrimos el brillo de una mirada, que cargada de muchísimos sentimientos habla. Del mismo modo, es increíble cuando nos abstraemos e intentamos dejarnos seducir por los sonidos o imágenes de las situaciones que nos rodean. Porque en definitiva el dejarse seducir no es nada sencillo, es abrirse de un modo especial a sentir y descubrir sin barreras ni preconceptos.

La vida es mágica en sí misma, porque encierra tantos misterios capaces de cautivarnos y encantarnos. Cuando vemos el nacimiento de un ser, cualquiera sea su posición en la naturaleza, asistimos a un acto lleno de magia en el que quedamos absortos y maravillados. Del mismo modo, la muerte tiene esa contrapartida de fin, de ruptura y puede ser oscura, fría y áspera, pero si logramos dejarnos llevar por la magia de la vida quizás en algún momento logremos estar preparados para esta instancia a la que ninguno escaparemos.

Lo que no podemos explicar, fundamentar o argumentar encierra muchas dudas, misterio, pero a la vez nos habilita a creer que es posible algo inmenso, inconmensurable, sólo es necesario darle cabida. Los seres humanos somos también seres espirituales, sustentados no sólo por un cuerpo que nos da vida sino por algo mucho más profundo que permite que toda esa maquinaria tenga andamiaje.

Generalmente, cuando se nos parte el corazón por algún motivo, se suele decir que somos débiles o estamos pasando un momento de vulnerabilidad. Siento que es algo más profundo, que estamos dando paso a nuestros más sinceros sentimientos que parten desde lo más hondo de nuestro ser. Y si algo nos hizo quebrar o resquebrajar es porque estamos abiertos a sentir, amar y compartir.

Cuando nos encerramos en el egoísmo, en nuestras necesidades y deseos olvidando todo lo que nos rodea, nos anestesiamos y dejamos de sentir por “salvar eso que nos hará salir a flote”, o paradójicamente nos hará sentir solos y aislados de los demás, sumidos en nuestro ego más profundo.

Los grandes problemas en la convivencia del diario vivir se basan en ese dejar primar nuestras necesidades y deseos, olvidando las de quienes nos rodean y conviven con nosotros. Las causas de este problema son múltiples, entre lo que no dejo de reconocer que es mundo altamente competitivo que nos prepara para eso. Sin embargo, depende de cada uno no deshumanizarse, impedir que estas reglas de juego nos hagan olvidar ¿quiénes somos , cuáles son los valores que nos sustentan y nos permiten avanzar día a día?

No dejarnos contaminar o impedir que la magia desaparezca de nuestras vidas es una tarea meramente personal, en una lucha permanente por enfrentar los paradigmas que nos han sido inculcados desde pequeños, en un modelo en el que todo debe ser eficiente y productivo, sin detenernos muchas veces a pensar ¿a qué costo logramos esto?

¿Dónde buscar la magia? En una sonrisa contagiosa, en el brillo del sol, en el cielo cargado de estrellas, en la mano que te acaricia con dulzura, en el oído que te escucha con paciencia y atención… en la vida de misma, en cada instante.

La podemos encontrar si trascendemos lo que nos preocupa, desvela o aqueja, y logramos ver todos los motivos que tenemos para estar agradecidos y para sonreír a la vida. Porque por más grises que sean los días, por más fuerte que soplen los vientos, siempre habrá alguien que necesite de nosotros, de nuestra ayuda sincera. Cuando nos solidarizamos con alguna persona damos sentido a nuestra propia existencia y trascendemos lo que nos sucede por ayudar al otro.

Es posible que nos tropecemos con la magia cuando, despedazados por el dolor, reconstruimos lentamente los pedacitos que han quedado y nos ponemos de pie fortalecidos, haciendo una pieza única con posibilidad de retomar el camino con fuerza y energía, dando así lugar a la resiliencia que todos en el fondo debemos cultivar.

Tantas veces cuando nos encontramos deprimidos, los médicos nos aconsejan ¿por qué no hace algo que le haga sentir útil? , y ¿por qué llegamos a sentirnos inútiles o carentes de posibilidades? Quizás porque estamos muy ensimismados en lo que nos sucede sin lograr vislumbrar que hay gente que está mucho peor que nosotros. Con esto no quiero decir conformarnos y no luchar por superar todo lo que sea necesario, pero siempre teniendo en cuenta a quienes nos rodean.

Quizás quien esté transitando un momento de mucho dolor no vea magia en nada, todo le resulte indiferente, insípido, o le dé igual, pero esta apatía muestra cuando una persona se bloquea a sentir porque está quebrada, caída. Aunque quizás sea un excelente aliado en cualquier tarea dejar entrar un pequeño rayo de luz y de esperanza.

Un maravilloso acto de magia podría presentarse cuando al caminar por la calle podemos ver en cada rostro que se nos cruza una preocupación o problema, o advertir que un compañero de trabajo no está bien porque tuvo un mal día, o si en el ómnibus repleto hasta el tope y cansados a más no poder cedemos el asiento a una persona.

Y si continuamos descubriendo momentos mágicos, llegaremos al instante en el que alguien nos agradece con una sonrisa radiante, o con una mirada cargada de emoción apretamos las manos a una persona y le decimos sinceramente gracias.

La magia está en el aire flotando, en los sonidos de la brisa, en las notas musicales, en el trinar de los pájaros, en cada acto de vida. Está allí junto a nosotros, sólo es necesario hacerla pasar, tomar asiento al lado nuestro, y será una entrañable compañía, por eso antes que nada dejémosla surgir.

Finalmente, si le abrimos las puertas a la magia, con ella entrará: la risa, los colores, los sonidos, las posibilidades y la creatividad de la mano de los sueños y la esperanza. Quizás no tenga demasiada explicación salvo el sentirla, o dejarse envolver por su suavidad y dulzura, dando lugar al baile que sólo nuestros sentidos estén dispuestos a danzar.

Acróstico de la Magia

M omentos únicos

A tesorados en el corazón

G uiados por algo

I nexplicable llamado


A mor

domingo, 1 de junio de 2014

LAS ALAS DEL VIENTO

En la vida del hombre han estado presentes: la tierra, el aire, el agua y el fuego; como elementos esenciales de la dinámica de los tiempos. Sin embargo, sin quitar importancia a ninguno de ellos, me dedicaré al aire que fluye permanente a través del viento, y nos purifica en forma constante. Aunque no se ve, nos rodea y se percibe a cada instante. Según un proverbio hindú “no hay árbol que el viento no haya sacudido”.

Se siente a través de la brisa, del sonido del viento, del aroma cargado del amanecer palpitante, de la noche estrellada, del perfume de una flor que nos deleita, de la risa contagiosa de un niño, o en el aroma del mar o del campo que nos inundan los pulmones.

El aire según Jung lo podemos identificar con nuestros pensamientos, que son abstractos, volátiles, intangibles y escurridizos, algunas veces tanto que no podemos llegar a comprenderlos o descifrarlos.

Los vientos soplan con mayor o menor intensidad, y evocan lugares, tiempos, situaciones, la antigua relación del mundo con el hombre. ¡Cuántas historias acercadas por una suave brisa han llegado a nuestros oídos!, algunas ciertas otras no tanto, pero están en el pensar colectivo, y sobrevuelan en la atmósfera.

En sus distintas manifestaciones, el aire se cuela a través de los vientos. Los hay fuertes, suaves, cálidos, fríos, templados, secos, húmedos, veraniegos, otoñales, invernales o primaverales. Así se hacen presentes y otorgan oxígeno, limpian y purifican a quienes desean cargar el alma con su aroma renovadora.

Por este motivo, en aquellos lugares donde más sopla el viento existe un mayor desarrollo de la actividad humana. Estas regiones estimulan a personas que deben fortalecer su sistema nervioso, su aparato cardiovascular y respiratorio.

El viento, más allá de dónde provenga, es la clave del clima de cada región, de su temperatura, humedad, nubosidad y precipitaciones. Es también un atenuante del calor o del frío. Hace miles de años Hipócrates observó que el viento ejerce una acción mecánica sobre el organismo según su velocidad, temperatura y grado de humedad.

El aire es un elemento esencial en la vida del hombre. Nuestra respiración es la que nos mantiene vivos, sin embargo no alcanzamos a valorar la vital importancia de oxigenar bien nuestros pulmones, cargados de problemas nos olvidamos de inhalar y exhalar correctamente. Sin embargo, cuando descubrimos que concentrados en nuestra respiración podemos alcanzar ese yo interno tan buscado vemos su real importancia.

La primera inhalación la hacemos al nacer, y la última exhalación al morir, de allí que este proceso de respirar esté relacionado con nacer y morir al mismo tiempo, en esa relación de opuestos y complementarios que nos conduce a establecer esa energía vital, por algunos denominado prana, que en Sánscrito que significa aire inspirado.

Generalmente, el aire se impregna de lo que nos sucede, de la energía que desarrollamos, y si estamos felices aparecen sentimientos de alegría y esperanza flotando a nuestro alrededor. Sin embargo, cuando la tristeza, la melancolía o el dolor nos visitan, se carga nuestro pecho con una sensación de angustia que casi nos impide respirar.

Gabriela Mistral, supo describir como pocos este espacio tan preciado y dijo: “Vuélveme tu suspiro, y subiré y bajaré de tu pecho, me enredaré en tu corazón, saldré al aire para volver a entrar. Y estaré en este juego toda la vida”.

El viento juguetón y despreocupado, nos despeina y casi con un aire infantil nos hace renacer en primavera, y nuestro organismo se siente agradecido porque es capaz de activar nuestra circulación, nuestra amplitud respiratoria, o simplemente por hacernos sentir vivos. Cuántas veces anestesiados por nuestros problemas no somos capaces de vibrar o sentir lo más mínimo.

Hay un fuerte paralelismo entre lo que se lleva y moviliza el viento, con los diferentes momentos en los que transita el hombre y se transforma en forma constante. Dicen que a las palabras se las lleva el viento, al igual que las hojas en el otoño vuelan sin ton ni son, o se borran las huellas que quedaron marcadas en el camino tras su paso purificador. Hace muchos años atrás Hollywood nos trajo a la pantalla “Lo que el viento se llevó”, una historia que muestra la fortaleza humana luego de vivir la guerra.

Y quienes se dejan llevar por el viento, sienten que su barco navega a su favor, sin embargo no faltan los que le hacen frente y lo contravienen a cómo de lugar, y del mismo modo se respira la actitud pasiva o activa que tomamos cuando decidimos ser protagonistas de nuestras hojas de ruta.

Esas alas del viento tienen profunda correlación con las que nos conducen a viajar adonde nuestro corazón y mente lo deseen, no importa la distancia o el tiempo, sólo el nivel de creatividad, pasión, anhelo y de amor que pongamos al querer volar, la única barrera es uno mismo.

Algunas veces viene del Sur, y se lo denomina Pampero, se caracteriza por ser muy frío ya que sopla desde los hielos de la Antártida, estos días apropiados para tomarse una rica taza de chocolate caliente y sentarse al lado de la estufa de leña a dejarse cautivar por el fuego lleno de encanto y magia que chisporrotea, a la vez que nos conduce a mirar casi absortos esa danza que las llamas tienen el encanto de bailar.

Cuando el viento viene del Norte, el aire es caliente y la humedad es intensa, generalmente se avecina una tormenta. De este modo los seres vivos nos vemos afectados por su paso, y parecemos estar cargados de esta humedad casi sofocante.

Lo que aquí denominamos “Viento Norte” o “Viento de los locos” sin estigmatizar a nadie sólo porque así se denomina, en Europa se conoce como “Viento de las Brujas” y proviene del sur de los Alpes, con el mismo nombre se denomina en California. No importa el nombre, son toda una leyenda y tienen un sustento científico. El viento norte se asocia con el aumento de temperatura, humedad y presión del aire, además del exceso de ionización positiva.

El ión es un átomo cargado eléctricamente. El exceso de iones positivos trae aparejado euforias temporales, hiperactividad pasajera, dolor de cabeza, agobio y otras veces depresión. Por lo tanto, el viento norte trae claras repercusiones en nuestra vitalidad y estado anímico.

Nuestra existencia la pasamos en un campo electromagnético natural, creado por una doble polaridad entre la tierra cargada negativamente y la atmósfera cargada positivamente. El proceso de ionización negativa se produce constantemente y en forma habitual en la naturaleza: en los arroyos, mares y en la tierra que cargada negativamente que repele los iones negativos y atrae los iones positivos en su área superficial. Por tal motivo, los lugares libres de contaminación nos brindan una proporción armónica de iones.

En general, quienes son sensibles al exceso de iones positivos, ven su salud alterada, se sienten eufóricos, o hiperactivos, por lo que se les sugiere caminar en la arena o pasto descalzos o tomar un largo baño, rodearse de plantas y evitar el uso de ropa nylon, de este modo se estimula a percibir iones negativos, y a aliviar ese estado de alteración por el que la persona transita. Y sin quererlo, han aparecido el agua, la tierra y el fuego los otros tres elementos pilares de la humanidad.

Pero más allá de esta explicación científica meramente válida, existen días en los que todo para salir mal, nos sentimos de muy mal humor, y parece que la cabeza nos va a estallar, entonces surgen comentarios como: “Hoy viento Norte”, y sabemos que “el horno no está para bollos”.

Sin embargo, están los vientos renovadores, esperanzadores, esos que nos dan energía, dinamismo vital, los que nos permiten resurgir de las sombras, del dolor, de la profundidad de nuestro ser, que algunas veces no quiere despertar a la luz. El aire es un elemento purificador, de vida, un elemento altamente necesario, más aún en sociedades dónde existe una gran contaminación a todo nivel.¿Qué quiero decir con “a todo nivel”?, ¿se detuvieron a pensar? En realidad la contaminación del Planeta debe tener una lectura mucho más profunda, tiene que ver con los valores que vamos perdiendo, con los niveles de corrupción, con el gran egoísmo de no velar por los que vendrán. Estamos a tiempo de cambiar, de darles oxígeno, vientos de esperanza, de energía vital. En suma, es nuestro deber y responsabilidad.

Andrea Calvete