lunes, 17 de diciembre de 2012

BALANCE DE FIN DE AÑO

Al terminar el año la mayoría de las personas suele hacer un balance del año vivido, se enfrentan a un gran espejo donde ven reflejada su figura en el correr de esos doce meses. Los especialistas en salud mental aconsejan no tratar de cerrar heridas abiertas, ya que no es el momento más adecuado, como tampoco plantearse metas inalcanzables.

Es así que los cuestionamientos, problemas por resolver y situaciones complejas, surgen de improvisto y se posicionan en rojo, generando enojo, frustración y enfado. Por lo general, estas sensaciones corresponden al fin de un ciclo, y estas manifestaciones son parte de la respuesta que da nuestro organismo a este período.

Por tal motivo, son frecuentes frases como: “estoy agotado”, “no doy más, necesito urgente un descanso”. Este cansancio y decaimiento es el resultado de lo vivido por la mente y el cuerpo, a lo largo de estos doce meses que culminan.

Más allá del resultado de este balance, es importante no olvidar que hay mucha gente que sufre: hambre, miseria, dolor, enfermedad e injusticia. Por eso miremos a nuestro alrededor y colaboremos con ellos.

Asimismo, no dejemos de dar valor a lo que realmente lo tiene, cosa que se complica cuando pretendemos analizar lo sucedido en nuestras vidas, porque la objetividad y la crítica parecen ponerse en contra cuando se trata de mirarnos hacia adentro.

Pero cuando nos preguntamos ¿cuánto hemos hecho y cuánto queda por hacer?, vemos que los balances no son obra solamente de contadores y economistas, sino del común de la gente que a determinada altura se cuestiona y analiza.

Quizás el momento más frecuente para los balances sea fin de año, pues acompaña el fin de un ciclo. Aunque se sucedan independientemente en cualquier etapa del año, dependiendo de nuestras necesidades personales.

Quienes son pesimistas verán el vaso medio vacío, pero al optimista aún le quedará medio vaso por tomar. He aquí un punto neurálgico en cualquier balance, la visión o perspectiva futura serán fundamentales a la hora de analizar los resultados.

La idea de cambiar determinados parámetros para enfrentar nuevos desafíos, demandará objetivos concisos y claros, producto de ese análisis que hemos realizado, muchas veces difícil de asumir y enfrentar.

Con respecto a las perspectivas, estas suelen ser distintas dependiendo de la altura de la vida en que nos encontremos, la experiencia marcará muchos cambios determinantes a la hora de apreciar y encarar la vida. Los años vividos, la situación que estemos enfrentando y el estado anímico influirán de manera ineludible a la hora de realizar este balance.

Probablemente lo que nos preocupaba a los veinticinco luego de pasados unos cuantos años, siga siendo de nuestro interés, pero desde otra perspectiva. No en vano pasan los años y de ellos algo aprendemos.

Es así que nuestra perspectiva cambia y nos vamos despojando de todo el cargamento pesado para alivianar el camino, dejando en el equipaje lo que realmente necesitamos, de este modo será más sencillo caminar y lograr ese equilibrio que todo ser humano busca para sentirse bien consigo mismo.

Pero cuando realicemos este balance, será muy importante ver dónde nos hallamos parados, porque quien viva añorando el pasado o soñando con el futuro, no podrá vivir el presente, el ahora, que es el tiempo vital de cada día. Asimismo, los resultados en sí no son tan importantes como lo que hayamos dado de nosotros mismos, y en esta cuenta casi inconsciente veremos que independientemente de los resultados cuando la entrega es realizada al cien por ciento, entonces las culpas y los reproches no tendrán lugar en el balanza, sólo se hará presente el sentir del deber cumplido, que no es poca cosa.

Y en estos momentos será un gran desafío “rejuvenecer como el águila”. El mito del águila me recuerda al ave fénix que resurgió de las cenizas. El águila es un ave que llega vivir 25 años, y en esta etapa sus plumas comienzan a caerse, su pico se gasta y ya casi no se alimenta. Sin embargo, algunas con un inmenso esfuerzo vuelan bien alto, y allí, a solas, se arrancan las plumas que les quedan y el pico. Tras un tiempo vuelven rejuvenecidas con un nuevo plumaje y su pico renovado.

Y los seres humanos a la hora de hacer los balances también somos como las águilas, algunos tocamos fondo y nos dejamos vencer, mientras que otros renovamos nuestras energías, nuestras esperanzas, para renacer, dejando morir todo aquello que nos perjudicó, nos empobreció, o quizás no sirvió para tomar el primer paso hacia el despertar.

El rejuvenecer del águila, implica tener coraje, agallas, estar abiertos a los cambios, a no dejarnos derrotar, a ver que aún es posible soñar, anhelar, buscar nuevos caminos y mirar con nuevos ojos.

El nuevo año debe alentar la esperanza, porque la vida continúa y queda mucho por hacer, por dar y por vivir. La vida es continuo devenir, el pasado ya fue, el futuro es incierto, por eso vive con intensidad el momento presente, sin afligirte ni contracturarte, por que “cada día es un comienzo nuevo” como dice Mario Benedetti , y continúa: "no te rindas, aún estás a tiempo, de alcanzar y comenzar de nuevo", pues "aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tus sueños, porque cada día es un comienzo nuevo, porque esta es la hora y el mejor momento".

No te Rindas

No te rindas, aún estás a tiempo

De alcanzar y comenzar de nuevo,

Aceptar tus sombras,

Enterrar tus miedos,

Liberar el lastre,

Retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,

Continuar el viaje,

Perseguir tus sueños,

Destrabar el tiempo,

Correr los escombros,

Y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas,

Aunque el frío queme,

Aunque el miedo muerda,

Aunque el sol se esconda,

Y se calle el viento,

Aún hay fuego en tu alma

Aún hay vida en tus sueños.

Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo

Porque lo has querido y porque te quiero

Porque existe el vino y el amor, es cierto.

Porque no hay heridas que no cure el tiempo.

Abrir las puertas,

Quitar los cerrojos,

Abandonar las murallas que te protegieron,

Vivir la vida y aceptar el reto,

Recuperar la risa,

Ensayar un canto,

Bajar la guardia y extender las manos

Desplegar las alas

E intentar de nuevo,

Celebrar la vida y retomar los cielos.

No te rindas, por favor no cedas,

Aunque el frío queme,

Aunque el miedo muerda,

Aunque el sol se ponga y se calle el viento,

Aún hay fuego en tu alma,

Aún hay vida en tus sueños

Porque cada día es un comienzo nuevo,

Porque esta es la hora y el mejor momento.

Porque no estás solo, porque yo te quiero.

Mario Benedetti

lunes, 3 de diciembre de 2012

CICATRICES

Son parte de nuestra historia, nos cuentan de nosotros mismos, de lo que somos y de lo que fuimos. Marcas, testigos silenciosos, que se hacen perceptibles en el cuerpo o en el alma.

Han cincelado lentamente, tallando, dejando huellas, surcos, espacios recorridos, marcando con su presencia nuestros días, haciendo cada uno diferente y significativo.

Si miramos con atención, recordaremos cada una y el preciso momento en que se originaron. Algunas dejan secuelas más severas que otras, pero todas tienen un sentido, un porqué, quizás sean interrogantes que nos permitan ver que nada es casual.

Las más difíciles de asumir o enfrentar son las que se instalan en el alma, esas generan un dolor profundo, intenso, que socava muy hondo.

“Lo esencial es invisible a los ojos. Sólo se ve con el corazón”, esta frase del libro El Principito, es la clave de toda cicatriz, pues sólo a través de nuestro corazón podremos percibir qué es lo que realmente nos marcó.

Generalmente, lo que está a la vista no es lo que dejó la cicatriz, es algo más profundo, no tan sencillo de identificar. Muchas veces requiere la ayuda de un profesional, que nos permita descubrir donde se generó y por qué.

Esta sumatoria de cicatrices forma parte nuestro ser. Aunque parezca algo contradictorio, algunas embellecen nuestra persona, pues nos otorgan sabiduría, conocimiento y experiencia, de este modo, aún de las situaciones más duras habremos de descubrir su valor.

Algunas tardan años en cerrar, otras quedan abiertas y al mínimo movimiento en falso, comienzan a sangrar y a doler. Y es en estos momentos, cuando desearíamos poderlas borrar con un pincel mágico que las hiciera desaparecer al instante.

Son producto de la vida, de no saber distinguir, de decidir de prisa, de no pensar, de atropellarnos y saltar al vacío. Por eso, algunas dejan una sensación de frustración, un sabor amargo.

En tal sentido, el tiempo es un gran cirujano plástico, logra aplacarlas, de tal modo que algunas desaparecen casi por completo. Apenas es posible vislumbrarlas con mucho detalle o detenimiento.

Y no sólo el tiempo colabora en la cicatrización, el aceptar lo que nos ha marcado, el poder eliminar sentimientos de culpa, de frustración, de dolor, de resentimiento, para convertirlos en aprendizaje, en conocimiento, en crecimiento personal. De este modo, se convertirán en una marca que nos ha permitido dar un paso más en el camino de la vida.

Aunque como seres humanos algunas veces contradictorios, lo que hacemos para aliviar dolores, sufrimientos, desencantos, parece ir en detrimento de la propia superación del problema, porque tomamos por sendas que realmente nos alejan de ella. En tantas ocasiones obligados por las circunstancias, y otras por nuestros propios conflictos internos.

Y días atrás, una persona amiga hablando de este tema dijo “yo no soy normal”, por eso me han ocurrido tantas cosas. Y les pregunto ¿qué es ser normal?, ¿es que acaso somos todos “normales”? Yo entendí perfectamente que esta persona se sentía diferente a los demás, pero creo que día a día a través de nuestros pequeños actos nos sentimos diferentes, no comprendidos y excluidos de una serie de situaciones, diría algo que a todos en algún momento nos sucede.

Sin embargo, algunas personas se muestran fuertes, impenetrables por nada ni por nadie, parecen sobreponerse a todo como si fueran de hierro. Sinceramente, eso no despierta admiración ni respeto en mí, por el contrario, me cuestiono y digo ¿qué es lo que les pasa, no tienen corazón?

Entonces, pienso han quedado anestesiadas, ya nada les inmuta, nada les conmueve, nada les afecta, y me recuerdan a las piedras estáticas y duras, generando resistencia a todo, hasta su propia existencia.

Aunque la anestesia es un producto que sirve para aplacar el efecto del dolor, como analgésico y calmante, quien se endurece a tal punto, es porque ya ha sufrido demasiado, y superado, en un acto de puro egoísmo, decide aislarse para seguir el camino de la mejor manera.

Y cada cual sabrá ¿cuál es la mejor manera de superar lo que lo ha dañado, lo que le ha lastimado? Sin embargo, el apartarnos o recluirnos en lugares confortables aislados, no es una solución factible, es una mera forma de seguir transitando. Y según Eladia Blázquez “permanecer y transcurrir no es perdurar, no es existir, ni honrar la vida”.

Creo que ser sensible es una gran virtud, que habla de la capacidad de las personas de sentir, de vibrar, de experimentar el sufrimiento, porque les importan sus semejantes, porque se comprometen con lo que hacen y dicen. En definitiva no han perdido el sentido autocrítico, tan esencial para corregir los errores.

Y algo que es importante recordar, es que al buscar el camino nos equivocamos, nos frustramos, y entonces decidimos inconscientemente auto castigarnos, porque las cosas no salen como desearíamos. Y aunque estas heridas que también pueden cicatrizar, son unas de las más complejas, porque son auto impuestas, en una suerte de castigo.

El castigo es producto de una educación arcaica en la que se nos inculcó que a través de él podemos educar y corregir en pro de mejorar. Estoy totalmente en desacuerdo, las cosas se hablan, se entienden, en el diálogo está la salida, en la búsqueda permanente por progresar, y no en la represión.

Surgen entonces de la mano del castigo, los límites, los que debemos implementar en forma personal cuando realmente tomamos conciencia de que son necesarios y parte de nuestra vida, no cuando son una exigencia o un formulismo.

El crear límites personales, para equivocarnos menos, es una decisión que requiere de un verdadero pensamiento crítico. Estos pueden ser estimulados por quienes nos quieren y rodean, pero en definitiva la decisión de respetarlos y llevarlos adelante, siempre es personal.

Y según Khalil Gibran “del sufrimiento surgen las almas más fuertes. Los caracteres más sólidos están plagados de cicatrices”. Seguramente, ellas forman parte del aprendizaje de hombres y mujeres, que tuvieron que caer y volver a empezar de cero tantas veces, con las bocas cargadas de amargura y desánimo, pero sin embargo, no se dieron por vencidos.

También reconozco que nos insensibilizamos, tras ver en forma continua atrocidades que no tienen ni pie ni cabeza, maltratos, insultos, injusticias y violencia, que aunque no seamos partícipes en forma directa somos testigos presenciales. Y así vamos perdiendo lentamente sensibilidad, tras dejarnos anestesiar por esa contaminación ambiental y mental que nos circunda y atrapa.

“Sabemos lo que somos, pero aún no sabemos lo que podemos llegar a ser”, así lo expresa Shakespeare, por eso intentemos que esas cicatrices nos fortalezcan en lo que vendrá, tras la búsqueda incansable por ser mejores personas.

lunes, 26 de noviembre de 2012

EL VALOR DE LAS COSAS

¿Damos el justo valor a lo que día a día nos ocurre? ¿Valoramos realmente todo lo que es sustancial en nuestro diario vivir, no sólo salud, trabajo, amor, sino también a aquellas personas que intentan ser de gran compañía, pero sin embargo no somos capaces de apreciarlas?

Ocupados por preocupaciones, desvelos, anhelos, parecemos olvidar que el tiempo real es aquí y ahora. Que si bien el pasado forma parte de nuestros días, y el futuro de nuestros deseos y expectativas, lo cierto es que el momento que vivimos minuto a minuto es el presente.

E intenté reflexionar un instante, y depronto me encontré valorando aquello que ya no tenía por algún motivo, y entonces pensé ¿es necesario perder algo para valorarlo? Pero lamentablemente, la gran mayoría de las veces nos encontramos diciendo sí a esta pregunta.

Cuando perdemos un ser querido, un objeto, un trabajo…, y cualquier ejemplo de algo que hayamos perdido será válido, entonces tomamos distancia, perspectiva, y valoramos lo que hasta hace muy poco no habíamos apreciado. Y aquí, en la valoración, entrarán a jugar un papel muy importante los recuerdos, las vivencias y nuestras emociones, que en definitiva dejarán aflorar su vulnerabilidad.

Y ser vulnerables no significa cobardía, ni cansancio, sino permitirnos que aparezcan aquellas sensaciones, emociones que estaban escondidas en lo más profundo, esperando que alguien las rescatara o las dejara expresarse.

En nuestro diario vivir reprimimos sentimientos, sensaciones, producto de no perder tiempo, del miedo a sentir, a fracasar, a competir, a ser nosotros mismos.

Y respecto al valor de las cosas, existe un proverbio árabe que dice: “Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada”.

En tanto, García Márquez nos invita a dar valor a las cosas no por lo que valen sino por lo que significan. Y éste es parte del razonamiento que hacía al principio, cuando descubrimos lo que significa algo o alguien, allí lo valoramos de una manera diferente, que nos permite trascender pequeñeces, y llegar a descubrir ¿qué es lo que tiene un verdadero valor?

Y los niños son grandes sabios, de ellos podemos aprender tantas cosas. Y según Paulo Coelho, ”un niño siempre puede enseñar tres cosas a un adulto: a ponerse contento sin motivo, a estar siempre ocupado con algo y a saber exigir con todas sus fuerzas aquello que desea”. Porque los niños tienen esa capacidad a través de su pureza de llegar muy profundo, cosa que los adultos olvidamos por correr y correr detrás de metas sin importancia, tras dejarnos amargar por situaciones que no merecen la pena.

En realidad, ¿qué y quien merece la pena?, es una pregunta bastante sencilla y directa, pero compleja a la hora de contestar. Porque cuando lo intrascendente se convierte en trascendente, cuando lo sin sentido adquiere un sentido, cuando lo insignificante resulta significativo, entonces posiblemente el rumbo a seguir se complique.

Y las desilusiones, los desengaños, los tropiezos, son culpables de muchas de nuestras actitudes de vida, de ese caparazón que suele vestirnos luego de sufrir mucho. Pero, por el contrario, fortalecerse no implica esconderse tras un disfraz que al mirar al espejo ni siquiera refleje nuestra propia imagen.

Algunas personas, tras enfrentar muchas dificultades deciden anestesiarse, y seguir adelante, en un mundo donde prefieren no involucrarse demasiado, porque consideran que ya no vale la pena y han sufrido demasiado. Aunque no dejan de tener razón en tener temor, igualmente nada justifica bajar los brazos o darse por vencido.

La vida es hermosa, a pesar de todas las ingratitudes y malos momentos que hayamos tenido que enfrentar. Y cuando amanece descubrimos un día dónde el sol lentamente aparece y los sonidos se amplifican, esperando ser disfrutado al máximo.

Y cada día es un comienzo nuevo, un despertar, un descubrir, en el que nuestros seres queridos jugarán un rol preponderante. En donde, una palabra de afecto, un apretón de manos, un acto de solidaridad, una mirada cómplice, un abrazo, serán algunos de los tantos valores que no debemos olvidarnos de apreciar.

Sencillamente, el valor que le demos a las cosas, es muy subjetivo, y proporcional a nuestro estado anímico, a nuestro carácter, al mismo tiempo a lo que estemos dispuestos a aceptar. Y depende de cada uno el valorar al máximo lo que nos llena de energía, de vida, de alegría, de ganas de aprender, descubrir, explorar, de sentirnos útiles y vivos.

Y el aceptar errores, hechos, situaciones, personas, es en gran parte el punto fundamental, antes de cuestionarnos ¿cuál es para nosotros el verdadero valor de algo? El buscar en nuestro interior, en un trabajo introspectivo, reflexivo, es parte fundamental a la hora de responder esta pregunta.

Aunque el tiempo, si bien es un gran aliado, aplaca pérdidas, nos hace entrar en razón, cambiar la perspectiva, pero también nos muestra que es efímero, y que nos pasamos gran parte de nuestra vida añorando lo que ya pasó, y luchando por lo que pasará, olvidando vivir con intensidad cada día.

Sin embargo, no quiero que se me malinterprete, que se crea que es necesario olvidar el pasado, y borrar todo futuro posible. Por el contrario, el pasado forma parte de lo que somos, y el futuro de nuestros anhelos. Y el presente el tiempo que coexiste entre ambos, en el que podemos cambiar lo que nos molesta, lo que nos saca el oxígeno, lo que nos deja sin fuerzas.

Es aquí y ahora la oportunidad de cambiar, de tomar las riendas de lo que realmente queremos. El compromiso individual, personal, es el primer gran paso para que las cosas se den en colectivo, porque cada granito de arena suma. Y como seres integrantes, de una sociedad, de un país, de un mundo, de un planeta, de una galaxia, tenemos una gran responsabilidad para todos los seres puedan vivir dignamente, en paz y armonía.

Y aunque suena algo utópico, a la vez que trillado, es imprescindible salir de ese lugar en el que decimos no a todo, a las posibilidades, a los sueños, a los cambios, al desafío, a un mundo mejor, porque la gran mayoría independientemente, de nuestra religión, situación económica, ideología política,o preferencias de cualquier índole, anhelamos lo mejor para nuestra Humanidad.

Finalmente, si comenzamos por buscar en nosotros mismos, podremos luego ver hacia fuera, para descubrir ¿qué es lo que realmente valoramos y perseguimos? En función de esta búsqueda los días se puedan hacer muy cortos o interminables, depende de cada uno.

lunes, 19 de noviembre de 2012

BENEFICIOS Y PRECAUCIONES A LA HORA DE EXPONERNOS AL SOL

Día a día somos testigos del aumento de la temperatura y cambios climáticos, producto del calentamiento global y la disminución de la capa de ozono, tras la terrible contaminación ambiental a la que es sometido nuestro Planeta Tierra.

Esto nos ha llevado a tomar conciencia de que es necesario cuidarnos del sol, exponiéndonos en horarios permitidos, y con protector solar, aunque muchas veces olvidamos que las zonas donde hay lunares son a las que más debemos prestar atención.

Al llegar la primavera, y aproximarnos al verano, se incrementa nuestra exposición al sol. Nuestro país, un lugar donde las playas son totalmente disfrutables, donde sol, el yodo, el aire y el agua, se mezclan haciéndonos compañía.Y es una costumbre muy arraigada de los uruguayos ir a la playa cuando llegan los primeros calorcitos.

Y ante los cambios ambientales a los que nos vemos expuestos, no debemos olvidar que nuestra piel convive con pequeñas manchas denominadas lunares, algunos congénitos y otros adquiridos a lo largo de la vida, los cuales deben controlarse en forma periódica.

Es preciso recordar que el Sol es uno de los factores que más influye en la aparición del melanoma en la piel, y que por tanto las personas con muchos lunares o con factores de riesgo deben reducir su exposición al sol y al hacerlo tomar una serie de precauciones, entre ellas, usar protección solar corporal.

Y aunque tomar sol puede ser riesgoso para la salud, existe también una larga lista de beneficios que pueden ser aprovechados por todos los seres vivos de nuestro planeta. La Tierra tiene vida gracias a la energía solar.

En la gran mayoría de las civilizaciones antiguas el Sol ocupaba el sitial de la deidad más importante. Y así les rendían culto a los dioses cuyo poder era el del Sol, el responsable de la vida y la prosperidad de todos los individuos de la Tierra.

Por eso es muy importante la presencia del Dr. Ismael Terzano, Profesor Adjunto de Dermatología y Jefe del Centro Dermatológico de la Asociación Española, quien nos guiará con sus conocimientos acerca de los beneficios y perjuicios del Sol, y los cuidados de la piel.

domingo, 11 de noviembre de 2012

EL DEPORTE ES SALUD


En los últimos años las actividades deportivas han ganado adeptos, y es habitual cruzarnos con gente que corre y camina por diferentes lugares. Un hecho que ha significado un cambio en la salud física y mental de muchas personas.

La conjunción de la mente, el cuerpo y el alma, es la que da lugar al ser, por lo tanto, para lograr una armonía no debemos descuidarla. En la actualidad, este tríptico sufre cortocircuitos importantes ocasionados por las múltiples situaciones que conlleva el vivir bajo un permanente estrés.

Es así que el impacto de nuestros pensamientos y estados anímicos tienen una gran correlación con nuestro sistema físico. De este modo, el deporte es un importante nexo que permite armonizar al hombre en su totalidad.

Y quienes realizan actividad física en forma regular, previenen enfermedades, a la vez que desarrollan y rehabilitan su salud.

El hecho de practicar  un deporte también incide en el carácter de las personas, en la toma de decisiones, es decir en el diario vivir, optimizando sus días.

Y el deporte ampara a todas las razas, sexos, edades, condiciones sociales, religiones, creencias, costumbres, pensamientos ideológicos, políticos y filosóficos, cobijando a todos por igual.

Las relaciones vinculares que se desarrollan a partir del deporte, favorecen la integración cultural, social y deportiva, estimulando el respeto hacia cada uno de sus integrantes, donde la tolerancia y la libertad juegan un rol preponderante, y permiten trascender los obstáculos y barreras.

En el fondo todas las actividades deportivas, encierran y promueven los valores humanos por los que siempre el hombre lucha y se desespera. Y por ello también se puede tomar como una filosofía de vida, en la que el ejercicio se realiza en forma disciplinada y constante, en pos de sentirnos mejor.

Si bien todos los ejercicios aeróbicos permiten corregir y prevenir enfermedades como la obesidad, cardiopatías o colesterol, también es cierto que contribuyen a disminuir los trastornos como la ansiedad, estrés y depresiones.

Asimismo, el sedentarismo afecta a muchísimas personas, por lo tanto, quien decide realizar algún tipo de ejercicio en forma asidua y controlada, entonces comienza a batallar contra este flagelo tan arraigado.

Por otra parte, se ha comprobado que la actividad física revitaliza no sólo nuestro estado físico, sino también nuestro estado anímico. De este modo, quien realiza algún deporte, favorece el proceso de cognición, al mismo tiempo que el rendimiento académico.

A través de estudios realizados en la Universidad de Illions, se comprobó empíricamente, que a mayor actividad aeróbica, menor degeneración neuronal. Por lo tanto, se da una la relación directa entre el ejercicio y los procesos cognitivos.

Entre sus beneficios, la actividad física permite mejorar la salud física y mental. Desde el punto de vista psicológico, la participación en el deporte favorece la autoestima y la imagen positiva de uno mismo, disminuyendo así las conductas autodestructivas y antisociales.

Según el Instituto Nacional Americano de la salud mental el ejercicio disminuye la ansiedad, la depresión moderada, a la vez que mejora el bienestar emocional y aumenta la energía.

El estrés es un trastorno muy frecuente que padecen muchas personas, dado el ritmo de vida y de trabajo, por lo tanto, el poder realizar algún tipo de actividad física les permite mejorar su calidad de vida.

Y el correr o participar en maratones cada vez es más frecuente y habitual. Es muy común ver eventos de esta índole, donde además del ejercicio en sí, se ve un desafío a nivel psicosocial muy importante, en el que las personas promueven metas en intereses personales, a la vez que sociabilizan con otros individuos y conocen de cerca lo que significa competir más allá de los posibles resultados.

En las competencias se produce un proceso de enseñanza-aprendizaje en equipo, donde el cumplimiento y el respeto a las reglas son parte de la actividad, promoviendo la dinámica de grupo, la tolerancia y la integración social.

Además el deporte promueve individuos activos, dispuestos a enfrentar la vida con mayor optimismo, proclives a sociabilizar con menores dificultades.

Y para poder llevar adelante una vida positiva, cargados de energía dinamismo y alegría, nuestro cuerpo a través de diferentes hormonas y neurotransmisores -adrenalina, serotonina y endorfinas- es responsable de nuestras emociones, por lo tanto, es importante emprender actividades en las que segreguemos estas sustancias, y el ejercicio es una actividad que las despierta y libera.

A su vez, el realizar en forma organizada un deporte, es una forma de promover la perseverancia, la organización y la lucha por las metas, donde el respeto, y el sentido de la responsabilidad son pilares básicos.

En su obra, Ortega y Gasset defiende la idea de que la filosofía es “la ciencia de los deportistas”. Afirma que ambas son “un ejercicio placentero” y, además, que “todas las grandes obras humanas tienen una dimensión deportiva” ya que “del deporte conservan el limpio humor y el rigoroso cuidado”.

Finalmente, quien realiza actividad física en forma asidua, logra mejorar su calidad de vida, y permite que esa relación, cuerpo mente y alma pueda funcionar en forma más armónica. Por todas las razones antes mencionadas, el deporte es salud.

lunes, 5 de noviembre de 2012

ENTRE EXPLICACIONES

A la hora de dar explicaciones, el ser concisos, claros y breves, serán puntos primordiales si pretendemos ser comprendidos o al menos interpretados. Las explicaciones, se dan todos los días. Pero ¿a quién y por qué te lo has cuestionado alguna vez?

Existe un proverbio árabe que dice que “quien no comprende una mirada tampoco comprenderá una larga explicación”. De este modo, el comprender es un acto individual, que requiere de un esfuerzo personal por ponernos el lugar del otro, cosa bastante difícil, pero no imposible.

De hecho, este fin de semana, caminando por la hermosa Rambla de Montevideo, fui víctima de un arrebato en el que me robaron una minúscula carterita con el celular. Sin pensarlo, salí detrás del ladrón y crucé la Rambla enajenada. Unos metros pasada la primera esquina el sujeto se subió a una bicicleta y huyó.

Así me vi caminando rumbo a mi casa llorando producto de la fuerte indignación. Y de pronto, un señor en la vereda de su casa muy amablemente me preguntó que me pasaba, y cuando le expliqué lo sucedido él y su familia inmediatamente se solidarizaron conmigo.

No sé si fueron mis lágrimas, mi cara desencajada, mi temblor, mi sudor frío, pero este hombre, junto a su señora y su suegro, creyeron en mi relato, en mi explicación, a partir de la cual me posibilitaron llamar a mi casa, un vaso de agua, y finalmente me llevaron hasta mi hogar. Sinceramente, esas personas que parecen salidas del cielo.

Pero, con este pequeña anécdota personal no me quiero salir del tema, por el contrario quiero destacar cuan importantes son las explicaciones en cualquier tipo de situaciones, al mismo tiempo de cómo son recibidas por quien las escucha.

Asimismo, la explicación no es sólo el relato hablado, sino también la mirada, el tono de voz, los gestos en general, es un conjunto de expresiones dadas a través de nuestros cinco sentidos.

Y el Diccionario de la Real Academia define a la explicación como “la declaración o exposición de cualquier materia, doctrina o texto con palabras claras o ejemplos, para que se haga más perceptible. Manifestación o revelación de la causa o motivo de algo”.

Explicación proviene del latín “explicatio”: acción de desplegar o desenvolver. Es decir de mostrar lo que está oculto, que no es perceptible a primera vista, haciendo comprensible lo que en un primer momento no lo sería. La explicación forma parte del proceso cognoscitivo, a través del cual damos sentido a situaciones u hechos.

La explicación conlleva a “dar razón”, es a permitir descubrir el qué, por qué, para qué, y el cómo de las cosas y de los acontecimientos. Diariamente, en los trabajos, hogares, grupos de amigos, familiares, se ofrecen en forma automática sin identificar el por qué de ellas. La respuesta es sencilla, intentar aclarar determinada situación.

Quizás las explicaciones sean parte de buscar un significado o un porqué. El hombre siempre ha corrido detrás de todas las respuestas posibles, aunque a medida que avanza, ve que se aleja cada vez más de ese horizonte inalcanzable.

Pero ese sentido, de búsqueda, es también el que lleva a explicar, a dar a conocer, a abrirse hacia los demás, a participar en un proceso de sociabilización muy importante, el que tantas veces solemos olvidar en un mundo que nos sobrepasa y que nos deja espacio casi para pensar y reflexionar.

Lejos parecen quedar los utópicos, tras querer alcanzar su utopía. Pero qué paradoja excepcional el de querer alcanzarla, porque significa que aún quedan seres capaces de vibrar, de luchar por lo que creen justo y necesario, desde sus más profundos valores y principios, siendo las explicaciones fundamentales en cualquier momento de su discurso o exposición.

Mas no todos creen necesario dar explicaciones, las darán únicamente a personas que consideren superiores a ellos en algún orden. Este concepto resulta discutible, porque todos los seres humanos merecen una explicación de cualquier acto que repercuta en los demás, pues no se hayan aislados sino en un mundo donde todos están interconectados.

Para que funcionen bien las cosas, es imprescindible brindar este tipo declaración, como forma fundamental del respeto entre los individuos de una sociedad. ¿Qué sería del mundo si todos anduvieran sin rendir cuentas?

Aunque esta actitud de pasar por la vida como si los demás no existieran es adoptada por muchos individuos, que toman así una posición egoísta, egocéntrica, individualista, mas olvidan que no son el ombligo del mundo, y en ese andar vertiginoso se llevan todo por delante.

Más allá de estos comportamientos socialmente inadaptados, no es sencillo ser explícito, claro, conciso, a la hora de transmitir ciertas posturas. Por eso, cuanto más sencillo, mejor. En un mundo donde todo es cuestionado, donde prolifera la información, la superposición de imágenes, sonidos, el bullicio, la prisa, el estrés, el descontrol, entonces, la simpleza sigue guardando su encanto, e invita a ese remanso tan necesario.

Y es cierto que ante una explicación existen siempre dos partes quien la da y quien la recibe, y para que este proceso de comunicación sea efectivo es preciso ser claros y concisos, para que no haya lugar a interpretaciones incorrectas.

Y según el modo en que sean dadas las explicaciones, surgirán algunas más convincentes, fuertes y otras más débiles, de acuerdo a su justificación, y también a la persona que sea receptora de la misma, su predisposición a creer o a cuestionar lo que escucha.

Ya Leibniz, contemporáneo de Newton, hizo una diferenciación entre explicación y comprensión, señalando que ciertos conocimientos concernientes a la fe que podían ser explicados y no comprendidos, y es parte de lo que les comentaba depende de quien recibe la información el grado de apertura y receptividad.

Sin embargo, Mark Twain sostiene que “todo hombre es como la Luna: con una cara oscura que a nadie enseña”, y es que estamos formados por opuestos y a su vez complementarios que se dan en nuestro ser, aunque ello no justifica que cuando ese lado oscuro aparezca se justifique tirar la piedra y esconder la mano, por el contrario, requiere de valentía y fortaleza en reconocer que nos hemos equivocado.

Por otra parte, convivimos en un mundo globalizado donde toda la información se maneja en milésimas de segundos, así que es casi absurdo el rehuir a dar explicaciones de nuestros actos porque las distintas redes sociales de las que formamos partes en poco tiempo hablan por nosotros mismos.

Finalmente, las explicaciones son como el tronco de un árbol, el sostén de las normas de respeto, educación y dignidad, necesarias e imprescindibles en toda estructura social.

lunes, 29 de octubre de 2012

LA ROSA DE PARACELSO

En esta narración Jorge Luis Borges nos presenta a Paracelso, un filósofo, astrólogo y alquimista, un maestro de las ciencias naturales, quien un día recibe a un joven que llega a su puerta en busca de respuestas y quiere ser su discípulo. Pero el maestro le aclara que si es oro lo que busca entonces pierde su tiempo porque no lo aceptará.

En esta búsqueda, el aspirante a discípulo le pide al maestro una prueba: que queme una rosa y la haga resurgir de las cenizas, pretende ver la aniquilación y resurrección de la rosa para comprobar que la fama del maestro es verdadera. Quiere ver el proceso de desmaterialización y materialización con sus propios ojos, la trasmutación o el cambio.

Sin embargo, ante el pedido, Parcelso se niega porque de hacerlo, el joven igual podría argumentar que se trata de una apariencia impuesta por medio de la magia y no despejaría sus dudas a pesar de todo.

Y en esta narración, se cuestiona la falta de fe, esa fe necesaria en todo lo que emprendamos, en todo lo que nos propongamos, sino no podremos avanzar en el camino. La capacidad creativa es más que nada un acto de fe plena, el punto de partida y vehículo para alcanzar la palabra.

Pero Griserbach, el aspirante a discípulo, reconoce esa falta de fe aunque ya es tarde, porque el maestro le exige tener fe, ya que de no ser así se está imposibilitado para el arte.

El joven, contrariado, arroja la rosa al fuego y afirma que llegó hasta allí para recorrer a su lado el camino que conduce a la piedra. A lo que Paracelso responde que “el camino es la piedra, cada paso que darás es la meta, y no hay meta sino camino”.

Y la duda es la que hace al aspirante a discípulo perder la oportunidad de aprender.

Una vez que Griserbach se marcha, “Paracelso se quedó solo. Antes de apagar la lámpara y de sentarse en el fatigado sillón, volcó el tenue puñado de ceniza en la mano cóncava y dijo una palabra en voz baja. Y la rosa resurgió”.

Y este cuento nos conduce a la Alquimia, de la mano de Paracelso. Una de las figuras más interesantes y controvertidas de la historia de la medicina. Tras oponerse a los remedios tradicionales, este médico, alquimista y astrólogo fue un verdadero innovador.

Un inconformista y un rebelde, nacido en 1493 en Suiza, quien de la mano de su padre descubre la naturaleza y la alquimia. Fue uno de los precursores de la bioética, donde la bondad hacia sus semejantes fue uno de sus principales cometidos.

Comenzó sus estudios a los 16 años en la Universidad de Basilea, y más tarde en Viena. Se doctoró en la Universidad de Ferrara.

En su juventud estudió la salud de los mineros de su pueblo –que morían muy jóvenes- y concluyó que su corta vida se debía al aire impuro que respiraban en su trabajo, en muy malas condiciones sanitarias. Por ello, puede afirmarse que fue uno de los pioneros en preocuparse por la salud laboral.

Paracelso discrepaba con la idea que entonces tenían los médicos de que la cirugía era una actividad marginal relegada a los barberos, fue uno de los fundadores de las bases homeopáticas, así como de la química farmacológica.

Su lema era “separar para volver a unir en forma nueva”, y de este modo, a través de su sabiduría multidisciplinaria atendió a sus pacientes partiendo de la base de tres pilares fundamentales en el hombre: el cuerpo, el alma y el espíritu.

Para él, el objeto de la alquimia no fue transformar los metales innobles en plata u oro, sino crear un remedio que curara todas las enfermedades. Al respecto, concluyó que la enfermedad y salud del cuerpo dependen de la armonía que tenga el hombre. Y para ello, a diferencia de lo que se estilaba en su época, utilizó dosis pequeñas para la creación de remedios, los que dieron origen a la homeopatía. Asimismo, estableció siete reglas básicas para lograr una correcta calidad de vida

Concibió al Cosmos como un organismo, y al hombre como un micro-organismo.

Sus estudios lo llevaron a descubrir medicamentos para la sífilis y el bocio, de la mano del azufre y el mercurio. Otro de los aportes a la Medicina moderna fue la introducción del término sinovial; de allí el líquido sinovial, que lubrica las articulaciones.

En su recorrido por la Alquimia intentó acercarse a la perfección espiritual, pretendiendo hallar el elixir que curara las enfermedades, y permitiera alcanzar la inmortalidad. Y toda esta búsqueda basada sobre la ética, analizando todo lo que la naturaleza nos otorga y su esencia.

Y la Alquimia tiene sus raíces árabes en al, dios, y chimia, es decir en la química de dios. Es la ciencia de las transmutaciones, del cambio, de la reflexión, del despertar de consciencia y de evolución personal. La Alquimia es una disciplina espiritual y filosófica. Utiliza símbolos bíblicos, astrológicos y la cábala.

El trabajo alquimista refiere a un cambio interno, a tomar consciencia de la vivencias, para reaccionar de forma autocrítica y asumir lo que nos toca vivir, dando cabida a la opción de crecimiento del cuerpo, de la mente y del espíritu. Según Carl Jung el alquimista es “la persona que se propone cambiar internamente”.

Uno de los principios de Paracelso fue: “Únicamente un hombre virtuoso puede ser buen médico”; para él la Medicina tenía cuatro pilares:

1. Astronomía.

2. Ciencias naturales.

3. Química.

4. El amor.

lunes, 15 de octubre de 2012

CANCIONERA EN MANO

Si bien todo cambia con el transcurso del tiempo, la esencia de las situaciones en el fondo continúa siendo la misma. Y hace unas cuantas décadas atrás, a mediados de 1930, surge una revista llamada Cancionera, la que no tuve oportunidad de conocer. Igualmente, por narraciones familiares entré en contacto con ella a través de un viejo dicho que se utilizaba cuando alguien se iba a encontrar con una persona desconocida y como forma de identificarse se decía: “Yo Cancionera en mano”.

Cancionera fue una revista que se editó durante varias décadas en Uruguay, y fue un espacio dónde se anunciaban películas, obras de teatro, canciones en diferentes idiomas, y un sector al final dedicado a corazones enamorados. En esta última sección hombres y mujeres se daban a conocer a través de testimonios que salían publicados los miércoles, en busca de ser correspondidos por un alma que colmara sus expectativas.

Y es así que muchas personas, se conocieron por este medio, y la forma de contactarse era en un lugar determinado, con características puntuales descriptas en el anuncio, y una Cancionera en mano o debajo del brazo, y de allí el dicho que da lugar a esta vivencia. Ahora si las cosas no salían como esperaban, muchas veces la revista y la persona desaparecían antes de llegar a la cita.

Una revista orientada al tango y al folklore, pero abierta también a “temas modernos”. Y en las primeras décadas de su existencia, fue muy común leer en ella la transcripción de algún radioteatro.

La dirección de Cancionera estuvo a cargo del periodista Emilio Tancredi y la secretaría de Hugo Byron, también autor de numerosas columnas dedicadas a Gardel. En tal sentido, el aporte que semanalmente hizo la revista para destacar la vida y obra del Zorzal, fue realzado por las columnas de Diego Nilo Soppi.

Y Cancionera fue muy similar a “El Alma que Canta” en Argentina, una revista que también se imprimió durante varias décadas, llegando tener a tirajes de 250.000 ejemplares por semana, bajo la dirección de Vicente Bucchieri. Y esta revista dio origen al dicho “Te espero con un clavel en el ojal y ‘El alma que canta en la mano’”.

Una sección muy novedosa de Cancionera, era el “Runrún del ambiente” a cargo de Lucy Fer. Aquí se detallaban los chismes del momento, así que nada es nuevo bajo el sol en estos días.

A modo de ejemplo un artículo titulado “Canaro ¿músico clásico?” Decía así: “No se asusten los tangueros, ni se sorprendan los que aman la música de Rossini, Verdi o Chopin… Días pasados -y lo vamos a contar rápido- en una emisora de nuestra principal Avenida, el locutor de turno anunció a los oyentes: … y ahora la Obertura de ‘El Barbero de Sevilla’ original del Maestro Francisco Canaro? Cualquier día el mismo locutor anuncia una zarzuela española y sale diciendo por el micrófono es original de Enrique Santos Dsicépolo”.

Y volviendo a nuestros días, en que han pasado tantos años, la forma de relacionarnos las personas no ha cambiado tanto. Es así que infinidad de personas se han conocido por internet, facebook, email, twitter, y cualquier medio es válido a la hora de conocer caras nuevas. Aunque actualmente, a través de las fotos, o videos, las perspectivas a la hora de encontrarnos varían, cabe destacar que la caja de sorpresas siempre ha sido bastante similar a la hora de descubrir una persona a la que conocemos muy poco.

Esta revista es parte de nuestros días, de nuestros recuerdos, para entrar en contacto con cines de Montevideo ya inexistentes. Y les nombro algunos de los tantos cines de la época: el Plaza, el Iguazú, el Censa, el Ambassador, el Coventry, el Rex, el California y el Grand Palace.

Asimismo, era un espacio donde se comunicaban programas radiales, audiciones, noticias a nivel del mundo del espectáculo. Y transitando por las páginas de esta revista añeja, ya amarillentas y con olor a papel antiguo, me encuentro para mi sorpresa con un anuncio de Cancionera radial por CX 28 Imparcial los martes a las 17 horas y los sábados a las 14 y 30 horas.

Y cabe recordar los teatros más frecuentados de la época, el Solís, el SODRE y el 18 de Julio, donde se podía ver a la Comedia Nacional, a la Troupe Ateniense, así como importantes figuras, como es el caso de Paco Busto, o Chito Galindo.

Esta revista salía todos los miércoles, y su público la esperaba ávido por ponerse al día con el mundo artístico, la cartelera, así como también para seguir la sección destinada al corazón, a la que tantos ponían mucha expectativa.

La sección de “corazones enamorados” estaba a cargo de Tita y Romeo. El costo de las distintas publicaciones variaba si se era dama o caballero. La tarifa para los caballeros era $1,50 y $0,50 para las damas. Además se ofrecía el servicio de entrega de cartas a poste restante, con envíos a domicilio, certificadas y sin membrete. Las cartas tenían que llegar antes de la hora once del día lunes, porque fuera de hora sufrían recargos adicionales.

Y compartimos algunos avisos de la Cancionera número 970 del miércoles 23 de setiembre de 1953 de la sección “corazones enamorados”:

“CARECIENDO de cariño, anhelo caricias de un amor sincero de una joven buena, comprensible y sincera; tengo 31 años, soy morocho, de buenos sentimientos, honrando y trabajador; no he de defraudar a la joven que me escriba a Poste Restante, envíe foto: yo enviaré en la misma condición; daré más informes, si congeniamos ideas. ROMÁNTICO SOLITARIO”.

“MUY OPTIMISTA: Encontrándome en las condiciones con deseos de formar hogar. Espéreme el jueves 24, hora 20, 18 de Julio y Joaquín Requena, usted “Cancionera”, yo hablaré. LILI”.

“PROPIETARIO de varias casas, y con ansias de amar y ser amado por culta señorita, hago estas líneas con ese fin. Me encuentro solo, nunca me ha favorecido la suerte en cuestión de amores. Creo agradar a quien se digne dar respuesta a esta confidencia amorosa. No se arrepentirá. Cartas o publicación para: WASHINGTON L”.

Estos eran algunos de los avisos amorosos que se enviaban a través de esta revista tan leída por aproximadamente treinta años.

Hoy en día, la tecnología nos ha abierto muchas puertas, nos ha permitido conocer gente de todas partes del mundo al instante, pero el hecho de concretarse el encuentro es poco frecuente, y de ser posible, el margen de posibilidades de que sea fructífero aunque los datos son más amplios, continúa siendo una incógnita hasta que las personas se conocen cara a cara. Por lo tanto, el contacto visual y auditivo, serán indispensables a la hora del encuentro.

Por otra parte, el conocerse conlleva tiempo, y todas las relaciones, independientemente del modo de comienzo, tienen un tiempo de encuentro, de búsqueda, de descubrimiento inevitable, que sigue siendo el mismo que hace casi setenta y pico de años. Las relaciones pudieron cambiar, pero la esencia de los sentimientos sigue siendo la misma.

Y con el correr de los años, el formato de las revistas, el papel, la edición, han ido cambiando, ya cada vez es menos lo que se edita en papel para dar lugar al medio digital, que día a día lo va dejando atrás, y se extiende a través de las páginas de internet. Pero, el papel al igual que la mirada, o el sonido, seguirá teniendo algunas características especiales y únicas, que hacen que la lectura y el contacto cara a cara sean realmente diferentes.

Quizás en este tiempo que nos toca vivir, a la hora de encontrarnos no será Cancionera en mano, sino celular en mano, al tiempo que una llamada o un mensaje de texto acompañará nuestra llegada al lugar de encuentro. Todo cambia, “todo pasa”, pero también parafraseando a Machado “todo queda”, porque lo “nuestro es pasar”, mas nuestra esencia, nuestros sentimientos, siempre estarán presentes reflejando el ser humano que todos somos y atesoramos.

Finalmente, más allá del transcurso de los años, aunque el modo de comunicarnos ha cambiado sensiblemente; los afectos, las emociones, las pasiones, las alegrías, las desilusiones de las personas son similares, y el contacto cara a cara, así como la lectura a través del papel siguen siendo imprescindibles y de vital importancia en nuestros días.

lunes, 1 de octubre de 2012

SI TE DAN UN DÍA PARA CORTAR UN ÁRBOL USA MEDIO PARA AFILAR EL HACHA

Esta es la clave para enfrentar cualquier situación en la vida. El pararnos frente a lo que nos espera y analizarlo, nos permite contar con todas las herramientas posibles. Así conocimiento, planificación y estrategia serán tres elementos primordiales al emprender el camino.

La diagramación del trabajo, de actividades de cualquier índole, son siempre el paso previo para que luego todo ruede de acuerdo a lo planeado, a lo establecido

En dicha planificación, cabe recordar que “planifica quien gobierna”, con una mirada desde el presente, teniendo en cuenta cálculos, análisis de los problemas, sin olvidar que el que vamos a enfrentar deberá coexistir con otras situaciones. Y cabe recordar que somos los gobernantes de nuestra propia vida.

Si bien, todos estos pasos parecen obstaculizar la dinámica, por el contrario redundarán en nuestro propio beneficio, acortándonos y allanándonos el camino.

Este proverbio al que hace referencia el título, surge a propósito de un cuento en el que el dueño de un monte decidió talarlo, para ello contrató varios leñadores. Cada uno llevaba ritmos y estilos de trabajos diferentes.

El capataz de la obra se detuvo a mirar con atención a uno de ellos, cuyo primer día fue todo un éxito en cuanto a rendimiento, el segundo disminuyó notoriamente, pero al tercero los resultados fueron desastrosos, entonces decidió tomar cartas en el asunto.

-Discúlpame unos minutos, te detendré tan sólo para hacerte una sugerencia -dijo el capataz en tono amable, dirigiéndose al joven leñador extenuado.

-Si señor, replicó el muchacho cuya voz ya no se oía.

-Mira me gustaría hacerte una pregunta ¿has pensado por qué tu trabajo ha disminuido tanto y tu esfuerzo ha aumentado sin lograr mejorar los resultados? -preguntó el capataz.

El joven leñador ya muy cansado, no podía razonar ni mantenerse en pie. Lo miró aturdido, y sólo dijo:

-Señor necesito, sentarme y beber un vaso de agua por favor

Pronto recibió un taburete y un vaso de agua bien fresca. Más tranquilo bebió el agua se secó el sudor de su frente y ya repuesto contestó:

-Me he dado cuenta que es cierto lo que usted señala, pero no comprendo que ha sucedido, pues yo he triplicado mi esfuerzo y trabajo, y no logro cortar la misma cantidad de árboles que el primer día- dijo el muchacho, con los ojos cargados de lágrimas y pensando que su trabajo estaba en peligro.

-Tranquilo, –dijo el capataz- es sencillo, te has olvidado de algo fundamental, de afilar el hacha, aunque demores no te aflijas, afílala muy bien, de esta forma rendirás igual que el primer día.

El joven, agradecido, comprendió su error y de inmediato se puso a afilar el hacha

Más allá del cuento, y del proverbio, es imprescindible tomarse el debido tiempo para afilar el hacha así como para cortar el árbol. Pues en este camino, no faltan quienes pasan la vida entera afilando el hacha, sin cortar un árbol, o por el contrario como este caso los que cortan sin afilar el hacha.

Y el tomar los recaudos necesarios para que lo que vamos a emprender salga de la mejor forma es parte fundamental en cualquier actividad, el analizar con qué elementos contamos para que nuestros actos sean lo más precisos posible. Evidentemente, el factor ajeno a nosotros siempre estará presente, lo fortuito, lo inesperado serán parte del juego, aunque si estamos suficientemente preparados no serán elementos que nos hagan detener la marcha.

El ser capaces de establecer estrategias al modo de alcanzar nuestros objetivos no va reñido con ser espontáneos y naturales. El planificar o prever no implica dejar de reaccionar en forma auténtica cuando los desafíos llegan a diario. Y quienes se preparan mejor, posiblemente enfrenten con menor dificultades los contratiempos o imprevistos a los que nos vemos sometidos a diario.

Y no perder la capacidad de asombro, de apertura, de mente abierta, es directamente proporcional a la capacidad que tengamos a la hora de ponernos a afilar esa hacha fundamental como instrumento en nuestra vida. Porque estar vivo, no significa transcurrir de paso, implica compromiso, desafío y brindar todo lo mejor de cada uno para lograr una convivencia pacífica y grata con nuestros semejantes.

El intentar dar lo mejor de nosotros mismos, conlleva a sentir que hicimos todo lo que estaba a nuestro alcance, que nuestra entrega fue apasionada e intensa. Implica esfuerzo, cariño, devoción, sacrificio, dolor y alegría, porque el deber cumplido cuando se realiza con total entrega deja una paz inmensurable, a pesar de todos los contratiempos y desventuras.

Finalmente, quien piense y analice pronto descubrirá los elementos necesarios a poner sobre la mesa para solucionar una situación. De este modo, descubiertas las herramientas, la planificación será parte fundamental en la estrategia a desarrollar, porque la vida es como el juego de ajedrez, cada movimiento implica y significa una estrategia a poner en práctica.

sábado, 29 de septiembre de 2012

ENTREVISTA A FEDERICO GARCÍA VIGIL

Federico García Vigil nace el 5 de enero de 1941. De su familia materna hereda la veta artística, y de la paterna la mente práctica con objetivos claros para llegar lo más lejos posible.










lunes, 3 de septiembre de 2012

EL TALENTO SE EDUCA EN LA CALMA Y EL CARÁCTER EN LA TEMPESTAD

Si bien talento y carácter son dos rasgos de las personas muy relacionados, se desarrollan en distintos ámbitos, pero se complementan dando lugar a seres únicos.

El primero, heredado, camina acompañado de la paciencia, la constancia y la perseverancia. Es una aptitud que se manifiesta de la mano de la inteligencia emocional, de modo que su desarrollo se irá cultivando lentamente.

El segundo, no es fácil de domesticar o moldear, pues se presenta en los momentos en que más nos alteramos o nos salimos de si, y es en estas situaciones donde se manifiesta con absoluta libertad de expresión, salvo en aquellas personas que tienen un gran poder de autocontrol, y aún en las situaciones más complicadas reprimen lo que sienten por no dejar aflorar lo que en ellos ocurre.

El carácter es un componente que nos individualiza, relativo a nuestra forma de ser y al modo que nos comportamos. Y también se ve influenciado por el ambiente, la educación, la cultura y el entorno social en el que el individuo se moviliza.

Sin embargo, es importante diferenciar el carácter del temperamento. El temperamento corresponde a los componentes fisiológicos y heredados. En cambio, el carácter, da vida al temperamento a través del aprendizaje social, es decir de la acción entre la experiencia personal y el medio. Por la tanto, nuestras vivencias irán moldeando nuestro carácter lenta y paulatinamente con el devenir del tiempo.

Según el dramaturgo Arthur Miller “el carácter de una persona lo determinan los problemas que no puede eludir y el remordimiento que le provocan los que ha eludido”

Las personas que poseen carácter firme, se distinguen por una sólida experiencia en la vida, pues son individuos que han tenido que aprender mucho luego de situaciones difíciles, duras, lo que les ha permitido afirmar su mirada en el camino.

Y la firmeza de carácter implica saber defender las convicciones, no doblegarse, aceptar el fracaso sin frustrarse, respetar a los semejantes. Y no es necesario alzar la voz para ser escuchado, los argumentos ecuánimes llegarán a todos sin necesidad de ningún tipo de alarde.

Pero he aquí nunca más imprescindible la frase de Ernesto Guevara “hay que endurecerse sin perder la ternura jamás”, pues si en ese dolor, sufrimiento o múltiples experiencias vividas, perdemos el poder del asombro, de sorpresa, de compasión, o tantos sentimientos partes imprescindibles del hombre, entonces perderemos nuestra esencia.

Sin embargo, si se conjugan carácter y talento, los seres humanos podemos llegar muy lejos, tan lejos como nos lo propongamos, pues está en nosotros los límites que nos establezcamos, ellos serán las barreras en nuestro camino.

Un hombre de carácter firme podrá ser derrotado, pero logrará sobreponerse con valentía, pues su talento le acompañará a no hundirse en su propio dolor, y de allí esa permanente y controvertida relación entre estos dos caracteres inherentes a cada individuo.

Goethe señala que “el talento se educa en la calma y el carácter en la tempestad”, y como la vida es un continuo cúmulo de movimientos, que pasan de la pasividad a los movimientos más intensos, el hombre permanece vivo, vibrando y latiendo en su lucha diaria por lograr sus metas y anhelos más allá de todos los posibles impedimentos que día a día se le presentan, dejando que su talento y carácter moldeen su propia historia de vida.

Estas dos características hacen que florezca en cada ser humano un ser diferente, único y especial. Y es así que de pronto, nos sorprendemos frente a una persona que dado su carácter y talento nos cautiva en forma inmediata, como si tuviera un inmenso imán.

El tener carácter firme implica saber decir sí y no cuando es necesario, admitiendo el desenlace de nuestra decisión. Generalmente, la persona de carácter fuerte, tiene muy seguro lo quiere, pero a su vez suele por el mismo motivo caer en momentos de intransigencia, dada su absoluta seguridad. Entonces, si logra incorporar el pensamiento crítico, más bien autocrítico, posiblemente será capaz de modificar sus errores con humildad y grandeza.

Por otra parte, si este carácter se acompaña de talento, entonces es posible recorrer muchos caminos, lograr tantas metas. Sólo es cuestión de saber cultivarlos, de apreciarlos, porque algunas veces insertos en nuestras tareas cotidianas, vemos sólo aflorar nuestro carácter, pero parece que el talento quedara adormecido a la espera de ser despertado.

Y para ser despertado, es preciso comprender que tenemos muchas virtudes que nos acompañan desde que nacemos. Sólo es cuestión de estar atentos, e intentar proveernos de todas las herramientas necesarias que nos permitan cultivar esas habilidades con las cuales nacemos, y a lo largo de la vida debemos desarrollar.

Pero para desarrollar nuestro talento, debemos tener una correcta autoestima, que nos permita ver cuán valiosos somos, de qué somos capaces. Si no partimos de la base que todos somos útiles y valemos, difícilmente logremos apreciar ¿cuál son nuestros talentos?

Según Henry Van Dyke es necesario utilizar todos los talentos que poseamos porque “el bosque estaría muy silencioso si sólo cantasen los pájaros que mejor cantan” Y quizás los más perseverantes, sean los que lleguen más lejos más allá del talento.

Múltiples situaciones, llevan a algunas personas a sentirse inseguras, que no valen, que no sirven, que no podrán llegar a la meta. Algunos precisarán ayuda profesional o de una mano amiga, otros por sí solos verán que los obstáculos y las piedras se nos presentan a todos, sólo es cuestión de saber qué hacer con ellas.

Cada uno de nosotros deberá enfrentar muchas piedras pero quizás he aquí la diferencia :¿qué lograr de cada una de ellas? “El distraído tropezó con ella. El violento la usó como proyectil, el emprendedor construyó con ella. El campesino cansado la utilizó como asiento. Para los niños fue sólo un juguete. Drummond la poetizó, David la utilizó para matar a Goliat, y Miguel Ángel le sacó la más bella escultura. En todos los casos la diferencia no estuvo en la piedra sino en el hombre. No existe piedra en tu camino que no puedas aprovechar para tu propio crecimiento”.

Finalmente, de la mano del talento y el carácter caminaremos, en días soleados, de brisas suaves, pero también lo haremos durante fuertes tormentas, donde el viento y la lluvia azotarán duramente, pero ambos nos acompañarán y serán cinceles que darán forma a la escultura más importante que tenemos, que es nuestra propia vida.

miércoles, 29 de agosto de 2012

ENTREVISTA A MAURICIO ROSENCOF

Mauricio Rosencof nace en el departamento de Florida en 1933, en el seno de una “familia obrera de inmigrantes judíos”, que dejó Polonia escapando del nazismo y las peripecias económicas, para establecerse en Uruguay en 1932.








lunes, 20 de agosto de 2012

¿TE ANIMÁS A DESNUDAR TUS PEORES DEFECTOS?

Virtudes y defectos nos definen diariamente como seres humanos, pero ¿somos conscientes de aquellos que inciden negativamente en nuestra actitud de vida?

El tener conocimiento de la existencia de nuestros defectos no es lo mismo que ser conscientes, pues en este caso se trata de una actitud en la cual ponemos todos nuestros sentidos y nuestra razón a funcionar para tomar contacto con una realidad que muchas veces es dolorosa, difícil de aceptar, y por ello, nuestro inconsciente se ocupa de ubicarla en el lugar donde menos molesta.

Siempre es más sencillo reconocer cualidades que defectos, porque ellos conllevan a asumir que somos imperfectos y que en algunos puntos fallamos. La mayoría de las personas tendemos a esconderlos en un mero afán de no culpabilizarnos o por no reconocer que así somos.

Ese primer paso es ser leal con uno mismo y asumir cómo somos, de este modo podremos brindarnos a nuestros semejantes con transparencia y honestidad, por supuesto dentro de lo que nuestra propia consciencia nos permita.

En un mundo donde los defectos predominan, y las virtudes escasean, no es excusa suficiente para detenernos y no intentar cambiar, aunque esta decisión quizás sea dura y compleja, merece la pena el intento, porque “más se perdió en el diluvio”.

El intentar reconocer nuestras debilidades, y dejarlas al desnudo, es el primer paso, luego en un lento proceso asimilaremos ¿qué es posible cambiar?, o al menos modificar de tal forma que nuestra vida sea más grata.

Casi siempre es más sencillo como dice el refrán “ver la paja en el ojo ajeno” que en el propio. Y es que cuando miramos a quienes nos rodean es fácil convertirse en jueces, pero cuando los que debemos ser juzgados somos nosotros mismos, las cosas se complican, surge entonces una mano blanda, cargada tantas veces de compasión y miramientos.

Y al ser benévolos con nuestros defectos, en realidad los estamos enmascarando, escondiendo por miedo a desnudarlos. Quizás si invirtiera la pregunta y dijera ¿te animas a enumerar tus virtudes?, la respuesta sería más sencilla y espontánea.

En el caso de los defectos, generalmente nos acompañan de por vida, aunque con mucha paciencia y tesón se pueden corregir algunos, pero se debe estar más que convencido, y además poner todo de sí, con mucho esfuerzo, siendo consciente de querer cambiar.

Los defectos más notorios de nuestros días son la impaciencia, que aparecerá apresurada de la mano de la intolerancia y del egoísmo. El famoso “ya, ya” o “para ayer”, son expresiones muy corrientes de escuchar, pero si nos detenemos a pensar “sin calma, pero con prisa”, seguramente no llegaremos a un buen destino.

Y dentro de los cotidianos, surgirá la vanidad sentada junto al orgullo, ambos cargados de altanería viendo cómo el resto de los defectos caminan tras su presa, ellos están más que seguros de ya haberlos alcanzado.

La cobardía no se queda atrás, caminará rápida y solapada, escondiéndose detrás de cada árbol que encuentra para buscar a quién hacerle compañía, para luego no permitirle tomar cartas en ningún asunto, porque el miedo siempre estará presente.

Con su máscara de colores, aparecerá la crueldad intentando ser simpática y complaciente, para aprovechar el menor descuido con tal de que alguien tropiece, caiga o se detenga. Su principal cometido será desgarrar el alma.

La obstinación y la necedad andarán de la mano, y así, sin dar el brazo a torcer, intentarán seducir a sus presas, que una vez en su compañía no detendrán su paso ni oirán razones.

La mentira y el engaño, primos hermanos, uno detrás del otro, caminarán haciéndose compañía, y aunque son buenos para esconderse, suelen a la larga ser descubiertos cuando menos lo esperan.

Y no querrá compartir, ni su tiempo, ni su asiento, la avaricia. Ella permanecerá de pie y si es posible descalza para no gastar sus zapatos. No se apiadará de nada, ni de nadie, su insensibilidad la mantendrá inmune a todo.

También nos toparemos con la ingratitud, desconforme con todo, no habrá situación, personaje, ni lugar que le convenga, todo tendrá su punto en contra, y con su amargura intentará penetrar para hacer cómplice de su negatividad a todo aquel con quien se tropiece.

Detrás de la ingratitud, el negativismo caminará rápido, con su sobretodo oscuro y su paraguas en mano, anunciando mal tiempo con mala cara.

Incapaces de perdonar, ni olvidar, aparecerán el odio y el rencor, que intentarán convencer que es necesario siempre mirar hacia el pasado, con obstinación y sin ánimo de crecer ni superar las etapas vividas.

En un intento por no dejar nada sin criticar surgirá la envidia, solapada, artera, mirará de reojo a todo quien pase a su lado. Inventará cuentos, intrigas, y quizás hasta haga cómplices de su maldad al engaño y a la mentira.

Ya cansada de sonreír y criticar en forma simultánea se verá pasar a la hipocresía, que quiere quedar bien con dios y con el diablo.

Llena de razón, con la furia de las tempestades surgirá la agresividad, y a su lado la ira será una gran aliada.

Cargada de humedad, calor y desidia surgirá la pereza, dejando inmóviles y casi sin aliento a sus víctimas.

Y con ojos maliciosos, perversos y mezquinos surgirá la lujuria, vestida con encajes finos, sugerentes, intentando seducir a quien pase a su lado, sin respetar edad, sexo, estado civil, profesión, oficio, nivel social o económico, para ella no habrá impedimento alguno.

También serán invitados al banquete insaciable de la gula, quien prepara todo tipo de alimentos, pues para ella todos son irresistibles y saben a poco.


De esta forma, todos los defectos se harán presentes, tocarán distintas puertas, pero serán parte de nuestra existencia. Y en la convivencia, intentaremos en reiteradas oportunidades, señalar los defectos de los demás, intentando ayudarlos, pero muchas veces olvidando que nosotros también tenemos los nuestros, lo importante es animarnos a descubrirlos y ser capaces de afrontarlos.

Precisamente, desnudar los defectos significa conectarse con nuestro lado oscuro, que aunque lo queramos negar es parte del ser humano. Y es que la vida se conforma de una balanza donde el bien y el mal están presentes, donde las fuerzas opuestas y complementarias son parte de la existencia. Sin embargo, el ser humano es consciente de un pequeño porcentaje de sus defectos, la gran mayoría permanece a nivel inconsciente, guardados bajo llave, de modo de poder justificar y evadir aquello que no queremos o podemos asumir.

Los defectos forman parte de todas las personas y son tan antiguos como el mundo. Y como seres humanos, tenemos acentuados algunos más y otros menos, lo importante es saber donde aprieta nuestro zapato, para poder entonces tomar contacto con ellos, y si es posible superar alguno para vivir en mayor armonía. De este modo, apelando a nuestra inteligencia y a nuestra fortaleza podremos descubrir parte de esos defectos que escondemos a diario sin tener demasiada consciencia de ello.

sábado, 11 de agosto de 2012

LA SOLEDAD ¿UN MAL O UN BIEN NECESARIO?

Si bien es necesaria, para encontrarnos con nosotros mismos, también es un gran enemigo que mantiene a muchas personas, tristes, aisladas, amargadas, en total estado de depresión. Como seres sociales, necesitamos el contacto con nuestros semejantes, entonces ¿cómo lograr ese justo equilibrio para que no pase a ser una piedra en el camino?

Y no se debe confundir soledad con estar solo. Cuando uno está solo es porque se aparta voluntariamente, por diferentes razones, pero con la conciencia de querer hacerlo. Y aquí también surge algo que se nos ha inculcado y es que para “ser felices” debemos estar en pareja, formar una familia, conquistar un oficio o profesión, lograr un buen puesto de trabajo, aspirar a tantas cosas… y tantos patrones pre-establecidos que distan mucho de estar bien con nosotros mismos, y que nada tienen que ver con estar solos. También cabría recordar aquel dicho que dice “más vale estar solo que mal acompañado”.

La soledad es una experiencia subjetiva por naturaleza, porque las personas pueden sentirse solas aún estando acompañadas, porque no son comprendidas, escuchadas, aceptadas o simplemente porque no concuerdan con el entorno social que las rodea.

La educación va a jugar un rol preponderante a la hora de toparnos con este personaje, que si bien muchas veces luce ropas lúgubres, ocupa espacios fríos y húmedos, en otros momentos suele ser una compañía grata para poder llegar a un puerto seguro. Y el modo como seamos educados es lo que nos permitirá enfrentar los diferentes desafíos que nos presente la vida, y si estamos bien parados posiblemente hagamos frente a todos los avatares, y no necesitemos evadirnos en nuestro propio hermetismo, o simplemente en una soledad que oficie como refugio.

Al comparar el concepto occidental de soledad y el oriental vemos una distancia prácticamente insondable. Mientras que en occidente la soledad significa carencia de compañía y se complementa por distintos estados bastante perjudiciales para el ser humano, como son: la tristeza, el aislamiento, la retracción, falta de autoestima… En oriente implica un encuentro con uno mismo, con revelar nuestra verdadera esencia, porque para poder compartir todo lo que existe en nuestro interior, primero lo debemos descubrir.

Y desde esta dicotomía partimos a hablar de soledad, entonces, ¿cómo lo que para alguien puede ser algo tan bueno, para otros signifique tanto sufrimiento? Para Bécquer “la soledad es el imperio de la conciencia”, y aquí se acerca al significado oriental de este término tan polémico.

Según Buda “tu peor enemigo no te puede dañar tanto como tus propios pensamientos. Ni tu padre, ni tu madre, ni tu amigo más querido, te pueden ayudar tanto como tu propia mente disciplinada”, y es que para poder lograr una mente armónica, es necesario cierto espacio con uno mismo, es imprescindible reflexionar y hablar con nuestro yo interno.

Mas, quien sufre realmente la soledad, me dirá que poco le importa lo que piensen los demás al respecto, y desde ese dolor, sufrimiento, es válida esta afirmación. Ahora veamos ¿por qué tantas personas viven en completa soledad?, a pesar de estar rodeados de familiares, compañeros de trabajo y amigos, ¿dónde radica el problema?, ¿cuál es el punto de partida de ese aislamiento? Y quizás la frase de Ralph Burche sea una primera respuesta a estas preguntas cuando expresa: “Me encuentro solitario cuando busco una mano y sólo encuentro puños”.

Día a día frente a diferentes circunstancias que nos tocan vivir, se nos cierran puertas, aparecen puños, insultos, gritos desmedidos, retiros de saludos, porque algunos se creen con derecho a hacer lo que les plazca, olvidando que viven en sociedad y existen ciertas normas de educación y de convivencia que no son posible dejar pasar por alto.

Y producto de estas formas de reaccionar, muchas personas se aíslan porque prefieren vivir en soledad, que ser agredidos sin razón o motivo. Aunque la agresión no se justifica como modo de luchar por lo que se quiere, quien lo hace equivoca el camino, y es así que vivimos en una sociedad donde priman altos niveles de agresividad.

Pero, lo lamentable es cuando las personas encuentran a la soledad a su lado sin buscarla, sin querer que ella les haga compañía. Y aparece allí, luego de que se va un ser muy querido, cuando se sufre una pérdida importante, ya sea en el ámbito de trabajo, en el hogar o en la rueda de amigos, no importa dónde, lo que interesa es que perdimos a alguien o algo que realmente era fundamental en nuestras vidas. De este modo, insertos en la tristeza, en el desconsuelo los seres humanos reaccionamos de maneras muy diferentes.

Algunas personas frente a grandes pérdidas, sacan fuerzas de dónde no las tienen y se levantan a pesar de todo y siguen hasta lograr superar lo que les ha sucedido. Sin embargo, otras caen en la melancolía, en la depresión, y se refugian en la más absoluta soledad, en compañía tal vez de un vaso de bebida o alguna droga que les aletargue ese dolor.

Y el perder a una persona que han significado mucho en nuestras vidas, es un hecho que resulta irremplazable, porque cada persona es única y especial, pero, también cabe resaltar lo bueno que nos ha dejado esa persona , lo que hemos compartido, aprendido, porque en nuestro corazón siempre podrá estar presente. Por supuesto acompasando el duelo que signifique esa pérdida, la cual deberemos enfrentar en forma inevitable, de acuerdo a nuestros tiempos.

Y existe un proverbio que dice que “saber escuchar es el mejor remedio para soledad”. Tantas veces no somos capaces de prestar atención a un buen día, a una disculpa, a una explicación, a esos diálogos que aunque parezcan insignificantes son parte natural y esencial para que los seres humanos nos entendamos.

El aislarnos, abstraernos a nuestro pequeño escondite, en parte es consecuencia del mundo que nos toca vivir, cargado de información, tecnología, globalizado, urbanizado, sumamente desarrollado, por momentos desleal, donde los proyectos laborales cada vez se hacen más impersonales, y entonces surge esa actitud del miedo al rechazo, de retracción, y de buscar un lugar donde todos estos agentes que día a día nos agreden de alguna manera se hagan más llevaderos.

Erich Fromm, sostiene que el hombre para no sentirse excluido, solo, debe seguir determinados patrones, aunque destaca la necesidad de cuestionar, reflexionar, y aceptarlo luego de un proceso analítico y crítico. Entonces, expresa: “Si soy como todos los demás, si no tengo sentimientos o pensamientos que me hagan diferente, si me adapto en las costumbres, las ropas, las ideas, al patrón del grupo, estoy salvado; salvado de la temible experiencia de la soledad. Los sistemas dictatoriales utilizan amenazas y el terror para inducir esta conformidad; los países democráticos, la sugestión y la propaganda”.

Finalmente, vivimos en un mundo sumamente individualista, competitivo, donde el poder es la llave del éxito, y todos debemos correr detrás de él. Y pronto nos vemos atrapados en esa vorágine en el que poco importa ¿quiénes somos, qué queremos o anhelamos?, somos parte de un sistema que tiene que funcionar en forma automática, eficiente, sin perder una gota de interés, porque el dinero lo mueve todo. Pero, el corazón de las personas no se mueve con dinero, se mueve por los afectos, por los sentimientos, y si bien cubrir nuestras necesidades básicas es primordial para cualquiera, dentro de ellas debemos incluir las necesidades del alma que en este mundo tan materializado parecen haberse olvidado.

domingo, 5 de agosto de 2012

¿QUIÉN ERES REALMENTE?

“Si nunca afrontas el miedo de dejar de ser como eres, nunca descubrirás la alegría de ser como puedes ser”, este desafío planteado por Nietzsche no es sencillo, pero tampoco es imposible.

Los miedos no nos permiten enfrentar desafíos, ni vencer obstáculos. Ellos nos paralizan impidiendo avanzar o progresar. Sólo es cuestión de parecerse frente a ellos y enfrentarlos.

La valentía no significa no tener miedo, pues es una sensación natural de los seres humanos, lo importante es no permitir que ellos nos detengan el rumbo. Por el contrario, grandes personajes en la historia de la Humanidad tuvieron que enfrentarse a temores gigantes, pero aún en los momentos de mayor incertidumbre no se dejaron vencer, o intimidar por ellos.

Es cuestión de realizar un ejercicio mental que nos permita desafiarlos hasta vencerlos, en pos de descubrir todo aquello que reprimimos en nuestro interior, y no dejamos aparecer por el ¿qué dirán o pensarán?, quizás el primer paso sea entender que no importa lo que piensen los demás si nosotros estamos convencidos en lo que pensamos o sostenemos.

La seguridad en uno mismo es el primer paso para vencer los miedos, o al menos enfrentarlos.

Pero el deseo vence al miedo, cuando lo que ansiamos o anhelamos es muy intenso, no existe nada que nos pueda detener, pues el deseo se interpone y se torna en un inmenso guerrero capaz de enfrentar cualquier situación.

De este modo, sólo será cuestión de intentar descubrir ¿quiénes somos?, porque algunas veces al mirarnos al espejo vemos imágenes que distan mucho de lo que realmente somos. Pero cabría preguntarnos ¿por qué sucede esto?, y las respuestas pueden ser múltiples, de acuerdo a las diferentes circunstancias que cada uno haya tenido que enfrentar en la vida.

Y el camino recorrido no es siempre fácil de mirar con objetividad, con franqueza, con valentía, porque algunas imágenes quizás no sean las que ansiábamos, o las que más nos agradan. Y lo que dista con lo que esperábamos muchas veces se convierte en un fracaso, que nos marca o al menos nos inquieta. Aunque es importante recordar que de las cicatrices también se aprende, porque son el producto de una situación de vida que vista en perspectiva puede ayudarnos a crecer y a fortalecer el desarrollo.

Lo que vemos y cómo lo vemos varía de acuerdo a las experiencias personales, la personalidad, y el toque subjetivo que dan nuestro cerebro y alma.

Asimismo, todo ser humano tiene sus contradicciones propias, a ellas debemos sumar las de quienes nos rodean. Y como cada día es un comienzo nuevo, es importante aceptar ¿quiénes somos y qué queremos?, y parte del camino se hará más llano.

Quizás, el desnudarse y mirarse a un espejo sin tapujos, sin ropas que incomoden o aprieten, no sea un ejercicio sencillo, dada nuestra educación, nuestros preconceptos, o simplemente el no querer ver algo que no estamos dispuestos a asumir. El encuentro con uno mismo es algo que si bien es necesario, y requiere de una importante labor de introspección, no es sencillo de lograr, porque conlleva estar dispuestos a enfrentar una serie de desafíos.

El pararnos a conversar con nuestros defectos, nuestras fallas, nuestros relatos más íntimos, es una tarea complicada, que nos hace reconocer y ver lo que nos duele. Es siempre más sencillo ver las virtudes, las cosas positivas que tenemos, ya que lo negativo encierra de por si aceptar una negación, y ya allí comienza el primer problema, y es reconocer lo que no somos… y habrá tantas cosas que no somos y que sí esperamos o soñamos ser.

Según Goethe “el comportamiento es un espejo en el que cada uno muestra su imagen”, aunque algunas veces ellos no condicen con lo que pensamos o sentimos, porque el ser humano no siempre obra de acuerdo a lo esperado, o establecido, en él se dan una serie de situaciones internas y externas que lo llevan a actuar de formas inusitadas, complejas de entender, pero que a la larga tienen una explicación.

Pero si nos detenemos a mirar a nuestro alrededor, la mayoría de las personas viven desconformes, las que están solteras quieren casarse, las que están casadas quieren divorciarse, los que tienen una pareja estable ya se han aburrido, los que no la tienen están deseándola tener… el que tiene poco quisiera tener más, y el que tiene mucho piensa que lo que ya tiene, lo ha sobrepasado y era más feliz antes cuando tenía menos, y entonces vivimos en un mundo donde la vereda del vecino para ser más fresca, confortable y segura.

Ahora bien, si lo de lo demás parece ser mejor, es un mal punto de partida. Lo que los demás tengan no me quita ni me agrega nada a mi vida, es importante saber ¿qué es lo que yo quiero, anhelo o ansío? Si tengo claro estos parámetros más sencillo será a la hora de mirarnos al espejo, porque no sólo voy a ver la imagen que desearía ver con claridad, sino la que se refleja y dista de ella.

Y en esta búsqueda personal, no debemos olvidar que somos seres que nos encontramos permanentemente condicionados a juzgar. Y nuestro juez interior es el causante de que aceptemos o rechacemos quienes somos. En tal sentido, es preciso adoptar un diálogo crítico, que nos permita confrontar lo que somos con lo que queremos o anhelamos ser.

Quizás alcancemos a ver “el reflejo del espejo dos caras” y ya no sintamos frío, entonces habremos aceptado quienes realmente somos, tal cual somos. Y aunque la autenticidad suele ser una virtud que escasea no está perdida, sólo es apelar a nuestros sentidos más íntegros, e intentar rescatarla de alguna parte, porque todos somos seres únicos y diferentes.

Finalmente, esforzarnos por descubrir ¿quiénes somos realmente?, quizás nos lleve toda una vida, porque todos los días somos capaces de aprender algo nuevo, de descubrir nuevas sensaciones, nuevos estímulos, nuevas fallas, nuevos errores y aciertos, nuevos desafíos. Asimismo, cada día es un comienzo nuevo, en el que vamos cambiando, ya que nada se pierde todo se transforma, y es así que con nuestra actitud podemos reflejar una imagen mejor, sólo es cuestión de decisión, lo demás irá sucediendo con el devenir del tiempo.

domingo, 29 de julio de 2012

DOLCE FAR NIENTE

“El dulce no hacer nada” de origen italiano, los uruguayos lo hemos heredado como parte de nuestra idiosincrasia, como un hábito que nos identifica. Y no significa literalmente, no hacer nada, sino disfrutar y compartir placenteros momentos con amigos, deleitarse con una rica comida o de vivir gratas situaciones.

La película “Comer, rezar, amar” protagonizada por la estadounidense Julia Roberts y el español Javier Bardem, incita a redescubrir las oportunidades de la vida. En el recorrido uno de sus destinos, Italia, donde los propios italianos le enseñan a la protagonista el significado del “dolce far niente”, para disfrutar de las pausas.

En tal sentido, como muchos uruguayos somos descendientes de latinos hemos incorporado muy bien este dicho, y disfrutamos de una caminata por la rambla, de tomar mate bajo la sombra de los árboles, de una partida de truco, de un vino, del sol, de una rueda de una cerveza bien fría, de un café, de una rica comida…, pero siempre encontramos ese rato para hacer una pausa.

La película a las que les hacía referencia invita a un viaje de introspección, de búsqueda personal, en un trayecto por Italia, India y Bali. En el primer lugar, Julia Roberts descubre los más intensos sabores de la comida, aquí se distiende y como americana queda asombrada con ese “dolce far niente”, en India toma contacto con la fe y en Bali con el amor, en un lugar paradisíaco.

Aunque creamos que no es necesario tomarnos esa pausa para “ese dulce no hacer nada”, estamos equivocados, es parte del diario vivir, de ese poder compartir los hermosos momentos de la vida que se componen de un cúmulo de situaciones. De estas pausas recuperamos tantos momentos perdidos, olvidados, dejados de lado por ese intenso correr sin freno.

Este dicho nos permite hallarnos con nuestros rasgos latinos, con los verdaderos sabores de la vida identificados en este film que se inserta en el mundo de las comidas, del espíritu y el amor, pues el hombre es una conjunción cuerpo y alma indivisible.

Les recomiendo esta película en la que podrán pasar un momento agradable, y reflexionar sobre las cosas más simples sobre las cuales pasamos muchas veces por el costado y seguimos de largo.

Y quizás no significa literalmente “no hacer nada”, sino no hacer nada que lo que solemos hacer en esa rutina inmensa que significa un montón de horas sin podernos tomar un descanso. Probablemente, el hacer una pausa que no estamos acostumbrados a hacer, el detenernos a disfrutar de las pequeñas cosas de la vida, de tal modo que formen parte de ese “dolce far niente”, de ese mirar un cielo despejado, el horizonte, el atardecer, una noche de estrellas, o escuchar tranquilos algo de música, o detenernos frente a una estufa de leña a sentir crujir las leñas, y quedar absortos mirando el fuego sin pensar en nada.

Precisamente, esa pausa con la holgazanería como sería la traducción literal no implica tirarnos al abandono para que la vida se nos caiga a pedazos, sino buscar esos momentos que son imprescindibles para el encuentro con uno mismo, con nuestras ideas, con nuestros pensamientos más íntimos, los cuales quedan sepultados por diferentes motivos, pero el peor de todos por no querer asumir lo que realmente nos sucede.

Los griegos en la antigüedad interpretaban el ocio como “un impulso dominado por la meditación y la reflexión”.

Y en nuestros días, en la vorágine del siglo XXI es necesario tiempo para relajarnos, descansar, pensar, reflexionar, de modo de ver lo que nos circunda con perspectiva, con calma y poder entonces discernir ¿en dónde estamos y hacia dónde vamos?, y aunque parecen preguntas muy sencillas de responder, encierran una gran complejidad.

Aunque existe un refrán que dice que “el ocio es el padre de todos los vicios”, por supuesto entendido desde el no hacer absolutamente nada en ningún momento de nuestra vida es verídico, pero si somos personas trabajadoras, cumplidoras de nuestros deberes y obligaciones, también es importante un merecido descanso o pausa. Y en tal sentido Li Tai Pei señala que si pierde su tiempo es para que florezca, porque desde el relax, la pausa, surgen ideas nuevas, cuerpos y mentes cargados de dinamismo y energía para emprender nuevas situaciones o retomar las que estábamos haciendo pero con muchas ganas.

Y el ocio es una necesidad humana, esa instancia que precisamos para descansar de nuestras tareas habituales, de nuestra rutina. Y es que la rutina es sistemática, agobiante, termina por cansarnos y aburrirnos. Aunque muchas veces cabe preguntarnos ¿por qué tanta gente vive aburrida, sin ánimo, sin energía?

La diversión es uno de los objetivos del ocio, pero no significa sólo entretenimiento, sino dar la posibilidad a nuestro cuerpo y mente de descubrir materias primas para ocuparse y crecer.

Y la imposibilidad de tiempo de ocio significativa conlleva a desarrollar la ansiedad, a través de la cual tienen cabida la aparición de numerosas patologías. En estas últimas décadas como consecuencia de ella, mucha gente sufre de depresión, ataques de pánico, déficit en la atención, hiperactividad, compulsión al trabajo, o patologías en la alimentación.

Pero lo que hagamos de nuestro tiempo depende exclusivamente de cada uno de nosotros. Si bien tenemos múltiples actividades que desempeñar y cumplir, el modo con que las encaremos hará las tareas más simples, dinámicas y llevaderas. De este modo, al encararlas con entusiasmo y alegría alcanzaremos más rápido el tiempo de ocio.

Ahora bien, si cuando llega el tiempo tan deseado, esperado, no encontramos qué hacer, cómo disfrutarlo, o aprovecharlo, entonces aquí comienza un gran problema, y seguramente surgirán preguntas como: ¿qué buscamos?, ¿qué anhelamos?, ¿qué nos hace feliz?, o ¿por qué nos soy capaz de disfrutar al máximo de cada momento?

Y uno de los mayores impedimentos al ocio saludable es la escasez de tiempo ocioso. La vida actual nos lleva a que trabajemos más horas para tener una “mejor calidad de vida”. De este modo el tiempo de ocio lo utilizamos prestando nuestra atención a los medios de comunicación y a la industria del entretenimiento, que si bien en ambos casos logran distraernos, no terminamos por satisfacer nuestras necesidades reales, de esparcimiento, de hacer algo diferente que nos haga sentir bien con nosotros mismos, satisfechos o completos.

Faltos de tiempo, nuestra salud se puede ver seriamente comprometida, uno de los bienes más preciados, a la que le damos su verdadero valor sólo cuando la perdemos.

Finalmente, más allá de estas respuestas sumamente personales, es importante rescatar ese tiempo de descanso, y para eso es primordial no olvidar la frase de Bertrand Russell, que expresa que “el sabio uso del ocio es un producto de la civilización y de la educación”.