viernes, 31 de diciembre de 2010

CUESTIÓN DE PESO: DUALIDAD DE FUERZAS

Por Andrea Calvete

A pesar de vivir en una era donde predominan las balanzas digitales, el hombre en la búsqueda del equilibrio, utiliza las antiguas balanzas de dos platillos, y pone en forma manual lo que pesa en su vida. Mas los adelantos no facilitan la tarea de escoger que situar de cada lado de la balanza.

Según cada persona habrán acontecimientos o hechos de mayor entidad o peso que se ubicarán del lado positivo o negativo dependiendo del criterio individual.

Definir las prioridades será tarea esencial, y ante todo no olvidar que el tiempo no se detiene, mientras se desliza en forma paralela con nuestra vida, por eso no debemos dejar escapar lo que realmente añoramos o queremos.

Los platillos de la balanza  pueden ser muy precisos, pero dependerá exclusivamente de cada uno como lograr  un mediano equilibrio, pues las balanzas de la vida son difíciles de calibrar.

Y en ese calibrar será imprescindible hacer primar las cosas buenas, para que estas nos impulsen y generen energías para luego hacer frente a aquellas que no lo son y que de igual modo debemos asumir y conllevar.

La naturaleza también está, al igual que el hombre, luchando por mantener ese equilibrio perfecto tan difícil de alcanzar. Paralelamente, las sociedades experimentan importantes períodos de transformación tras la búsqueda de ese equilibrio que muchas veces raya con la utopía.

Y entonces nos cuestionamos ¿qué pesa en nuestras vidas?

Del lado positivo podríamos sopesar: los afectos, el cariño, el amor, el trabajo, la salud, la amistad, el dinamismo, la vitalidad, la constancia, y todo aquello que nos permita crecer como personas, teniendo en cuenta que hasta el último de nuestros días seguiremos aprendiendo.

Del lado negativo: el egoísmo, el odio, el rencor, la pereza, la falta de ganas, la vanidad, la hipocresía, el dejarse estar… y todo aquello que nos amargue y oscurezca nuestras almas.

Que pesen más o menos algunas circunstancias  será cuestión de cada uno, pero en ese análisis vale la pena recordar que el tiempo avanza y no se detiene, entonces será mucho más sencillo estimar qué cosas pesan más o menos de acuerdo a nuestros valores.

Finalmente, esa dualidad que conforma la balanza  es similar al concepto planteado por la filosofía oriental del yin y yang que reflejan esa puja entre las fuerzas opuestas y complementarias. El yin es el principio femenino, la tierra, la oscuridad, la pasividad y la absorción. El yang es el principio masculino, el cielo, la luz, la actividad y la penetración.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

“DONDE UNA PUERTA SE CIERRA, OTRA SE ABRE”

Por Andrea Calvete

Los vientos y ráfagas cargadas de distintas energías nos cierran y abren posibilidades. La vida es una conjunción de acontecimientos buenos y malos, sucesivos que se intercalan de tal modo que no hay lugar para la inercia, sino para el cambio y nuevas posibilidades.

Generalmente cuando se nos cierra una puerta, la desilusión y la desazón se apoderan de nosotros. Es como si una carga se instalara en nuestros hombros haciendo más pesado el camino.

Es en estos momentos, cuando el aire se hace escaso, la confianza se desvanece, y los temores se presentan intentando retenernos en su perversidad absurda.

Pero todo tiene un porqué en la vida, y los caminos que culminan al final avizoran otras bifurcaciones que nos permitirán cambiar el rumbo, volar en otro sentido.

Lo importante es no perder la esperanza, la confianza en uno mismo, el no derrotarse ante un portazo bien dado, pues es aquí cuando precisamos de toda nuestra ecuanimidad para enfrentar este golpe y permanecer de pie, y en caso de caernos levantarnos con la mayor hidalguía posible.

De toda caída se aprende, de todo camino transitado también, el aprendizaje es parte del crecer cada día, de abrirnos a nuevas posibilidades a cambios, que nos permitirán superarnos como individuos.

El permanecer frente a distintas puertas nos hace pararnos frente a la disyuntiva de la elección. Elegir ¡qué verbo maldito!, que nos pone entre la espada y la pared, nos hace enfrentar las situaciones aún cuando sentimos que no es el momento más indicado.

Pero el decidir correctamente es parte del aprendizaje de la vida, hay gente que se pasa una vida entera errando la puerta, sin lograr encontrar la adecuada. No es sencillo, pero tampoco imposible, es cuestión de reflexionar y aprender de las heridas para tomar la puerta correcta.

Y es así que cuando un árbol se muere, siempre cae de él una semilla que brota en la tierra, del mismo modo el ser humano tiene la capacidad de renacer día a día, pues existen una infinidad de posibilidades en nuestras manos, sólo es cuestión de advertirlas y no pasar por delante de ellas sin prestar la mínima atención.

El estar atentos será parte de saber tomar ese camino adecuado en nuestra vida. Pero a no desesperarse, aún nos quedan muchas puertas por descubrir, ¡por suerte!, pues si permaneciéramos siempre en la misma habitación, el aire se agotaría, los días se harían tediosos, y la energía no fluiría. Por eso no olvidar nunca la frase de Cervantes : “Donde una puerta se cierra, otra se abre”.

domingo, 26 de diciembre de 2010

LO QUE NATURA NON DA, SALAMANCA NON PRESTA: CAMBALACHE 2.0

Por Andrea Calvete

Este proverbio que surgió en la época en que la Universidad de Salamanca era la más prestigiosa del mundo occidental, gracias a la influencia árabe, sigue vigente en nuestros días, en un intento por mostrar que por más que nos esforcemos ciertas cosas no tienen solución.

En 1988 la ciudad fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Cuenta con un importante patrimonio arquitectónico, en el que se destacan sus dos catedrales, la Catedral Vieja y la Nueva, la Casa de las Conchas, la Plaza Mayor, el Convento de San Esteban y las Escuelas Mayores. Desde 2003, la Semana Santa en Salamanca está declarada de Interés Turístico Internacional.

Este famoso dicho tiene un gran paralelismo, con el que dice que “no se puede tapar el sol con las manos”, pues por más que intentemos poner toda la voluntad del mundo existen ciertas situaciones en la vida, personas o momentos que están más allá del esfuerzo personal, del empeño o las ganas que pongamos en algo.

Es así que no se puede navegar en un barco a vela en contra del viento, o pretender que un desierto llueva, es correr detrás de un imposible.

Más en la vida sucede lo mismo, por más buena voluntad que se ponga, es muy difícil luchar contra valores que están en vías de extinción, en los que el siglo XXI catapulta tras sus anhelos desmesurados y carentes de esencia humana.

Ya importa muy poco, si tienes palabra, si eres derecho, trabajador o sincero, pues priman los intereses personales, las metas, los valores materiales, mientras que los espirituales parecen esconderse en baúl de recuerdos.

Discépolo en su tango Cambalache ya había anunciado la atrocidad en la que se convertiría el siglo XX, “Siglo XX cambalache problemático y febril, el que no llora no mama ,y el que no afana es un gil .Dale nomás dale que va …que a nadie importa si naciste honrra'o ,si es lo mismo el que labura noche un día como un buey ,que el que vive de las minas, que el que mata, que el que cura o esta fuera de la ley”. Quizás el compositor, realizó una apertura a lo que nos depararía este nuevo siglo un Cambalache 2.0

Posiblemente las generaciones venideras tengan que hurgar muy profundo para que estos valores en vía de extinción como la honradez, la humildad, la sinceridad, la amistad, la sencillez, la lealtad logren resurgir como pilares de la sociedad.

Lamentablemente vivimos en una sociedad altamente competitiva, desleal, individualista, donde se van pisando cabezas por llegar a la cima, sin importar nada más que alcanzar los objetivos.

En ese correr olvidamos que somos mente, cuerpo y alma, parecería que sólo perseguimos metas materiales, sin tener en cuenta la necesidad de equilibrio de estos tres componentes del ser, y de allí que haya tanta gente que anda por la vida sin rumbo, que siente que no sabe donde pisa.

Pero está en cada uno, ver hacia donde nos dirigimos, que rumbo tomará este siglo de avances tecnológicos vertiginosos, de la era de las comunicaciones, donde los valores humanos se extinguen vertiginosamente.

Al igual que se contamina el medio ambiente, el alma del hombre del siglo XXI se va desintegrando poco a poco, en esa búsqueda despiadada por conseguir mejorar en todos los niveles personales independientemente de sus semejantes.

Es hora de una campaña a favor de los valores humanos en vía de extinción, en apostar a ellos, a rescatarlos, a resurgirlos para intentar que la Humanidad no se hunda en sus propios desafíos sin sentido más que el propio egoísmo y vanidad humana.

jueves, 23 de diciembre de 2010

¿CON QUIÉN, DÓNDE, CÓMO PASAR LA NAVIDAD?

Por Andrea Calvete

En Noche Buena es un día en la gente se reúne y festeja la víspera de la Navidad, más allá de creencias religiosas, como un día de la familia o de los verdaderos amigos. Algunos aspectos típicos de estas fechas, y al final el humor que sólo le sabe imprimir Luis Landriscina.

Y como sólo se vive una vez será imprescindible en estas fechas dejar de lado las pequeñeces, para poner sobre la mesa los verdaderos valores de la vida, que  son el cariño de los seres queridos.

Una noche muy feliz para muchos, de nostalgia para otros, y un día más para tantos.

Pero generalmente, es un día festivo, en el que las familias se sientan a la mesa, comparten la cena y brindan al llegar las doce.

Para los más adultos un momento en que los recuerdos asaltan, los sentimientos afloran, la nostalgia se aproxima, mientras que los más pequeños esperan con ansias que llegue Papá Noel con algún regalo, o la hora de los fuegos artificiales o bengalas.

Igualmente, las fiestas de fin de año son bastante complejas, ¿con quién pasar?, ¿cómo armar el rompecabezas para que nadie se ofenda y se sienta excluido?, ¿qué regalar, para agasajar a nuestros seres queridos?

¿Cómo sentarnos a la mesa?, están los tuyos los míos y los nuestros, y tantos que no se ven tan sólo en esta noche y por compromiso.

¿Cómo hacer para que todos quepamos, para que alcancen las sillas, los vasos, los cubiertos?

¿Cómo hacer para no llegar tarde, luego de llamar y pasar previamente por un millón de lugares antes de llegar al lugar de la cena?

La comida otro tema en discusión, ¿qué hacer?, pues el estado del tiempo puede ser decisivo a la hora de pensar en una parrillada. Por otra parte, quienes tienen la posibilidad de un fondito o desahogo buscan el fresco de la noche, para abrir una mesa bajo las estrellas.

Es una noche en que se come muchísimo, bebe, y asimismo como tenemos incorporados los hábitos alimenticios europeos las calorías son por demás excesivas, lechón, cerdo, postres en los que las nueces, almendras, avellanas, turrones y pan dulces no faltan, olvidando que aquí no nieva. De este modo llegamos al fin de la noche con los botones a punto de estallar, y unas cuantas copas encima, pues el aperitivo nunca falta, la bebida en la comida tampoco, y el brindis infaltable a las doce.

Mis mejores deseos en esta Noche Buena, y Navidad, sean felices pues sólo se vive una vez.

Los invito a escuchar este cuento de Luis Landriscina que relata con mucho humor: la Noche Buena, la Navidad y las fiestas.

martes, 21 de diciembre de 2010

SABER ESCUCHAR ES EL MEJOR REMEDIO CONTRA LA SOLEDAD

Por Andrea Calvete

En las situaciones más duras, en los que la vida nos pone a prueba y nos encontramos solos, tendemos a buscar alguien que nos rescate de ese dolor, de ese sufrimiento, pero generalmente éste es el momento menos indicado para tomar una decisión correcta.

Debemos abrirnos a escuchar, a tratar de comprender ¿qué es lo que nos sucede?, y ¿cuál es la mejor opción cuando nos enfrentamos a una situación compleja y tormentosa?

Por eso, nunca más oportunas las palabras de Ralph Bunche: “Me encuentro solitario cuando busco una mano y sólo encuentro puños”, posiblemente esos puños sean respuesta a nuestro estado anímico, a nuestro dolor, que nos encierra y ensimisma incorporando una capa impenetrable que nos distancia del mundo.

Un gran número de parejas a lo largo de la vida deciden romper ese vínculo que las unía, o la vida misma lleva a que una persona sienta la pérdida en cuerpo y alma de ser  querido, y así quedan personas a la deriva buscando un sustituto que pueda aplacar ese vacío, llenar ese espacio o aplacar el sufrimiento.

Es cierto, que si nos rodeamos de amigos, de entretenimiento, de trabajo, de distracciones será mucho más sencillo salir adelante, pero emprender una pareja como un mero salvavidas no es bueno.

Tampoco es bueno buscar sustitutos, las personas son insustituibles  y únicas, lo que si es posible es conocer otras personas diferentes, mejores o peores, pero distintas.

Y ese refrán que dice “que un clavo saca a otro clavo”, es cierto pero si y sólo si se da en el momento y la persona indicada. Existen múltiples motivos y razones que unen a los seres humanos, algunas más sólidas e importantes, otras de menor entidad, mas en definitiva la sumatoria de todas ellas hace la diferencia,  y permiten que alguien sea realmente especial en nuestras vidas.

Quizás sea una solución transitoria, hallar a alguien que posibilite lograr respirar un poco de oxígeno, para amainar el  dolor, el sufrimiento o la angustia, pero no será la solución definitiva, pues  una verdadera pareja se consolida en el tiempo, requiere estar abiertos cien por ciento a la otra persona y no en pedazos o trizas como muchas personas suelen hacerlo con el afán de no estar solos.

Alguien especial ha de ser quien nos entienda, que cuando nuestros ojos se humedezcan sea capaz de descubrir ¿qué es lo nos pasa?, y que su compañía nos alegre, nos contenga y permita ver cada día con ilusión, vigor y esperanza.

No es sencillo hallar a esa persona que encaje con uno, es bastante complejo, y más aún cuando pasan los años, y detrás de ellos  se esconden muchas historias, vidas, momentos, entonces se encuentran dos personas que no parten de cero, que en su haber traen muchas dificultades consigo.

Por tal motivo, es imprescindible tener paciencia y esperar a la persona indicada, de lo contrario las distintas pruebas en la búsqueda dejarán un sabor amargo, que harán más profundas la vulnerabilidad, la tristeza y la soledad del individuo.

Es primordial reestablecerse, sentirse seguro,  fuerte, de este modo será más sencillo establecer cualquier tipo de relación.

Finalmente, es imprescindible primero estar bien con uno mismo, recuperar la autoestima, la energía, para luego poder brindarnos con todo nuestro ser a otra persona, y para ello debemos abrirnos a escuchar a los demás, de lo contrario descubriremos relaciones no duraderas, llenas de problemas y dificultades complejas de superar.

domingo, 19 de diciembre de 2010

LA VIDA PUEDE CAMBIAR EN UN SEGUNDO

Por Andrea Calvete

Es increíble como en tan sólo unos segundos nuestra vida puede cambiar rotundamente, por nuestra propia voluntad o por decisión ajena. Lo importante es que puede dar un giro irreversible.

Quizás al levantarnos y prepararnos para llevar a cabo el nuevo día, no tengamos claro que nos deparará el destino. Pero en lo que a nosotros respecta debemos ser muy prudentes a la hora de proceder pues de nuestros actos se desencadenarán numerosas consecuencias.

Y pienso en voz alta lo sucedido el jueves pasado en el accidente protagonizado por las tres señoras que se encontraban esperando su ómnibus, deseando llegar a su destino sin pensar ninguna de ellas que en  pocos instantes sucedería un accidente fatal.

Del mismo modo el conductor con su reluciente auto y libreta no midió las consecuencias de su imprudencia, que no sólo costó la vida a una persona, lesiones graves a otras dos, y a él a su familia un profundo dolor, así como la privación de su libertad.

Es increíble como muchas veces nuestro destino queda en manos de la inconsciencia, la imprudencia, de determinadas personas, que no ven las consecuencias que desencadenarán sus actos cargados de falta de responsabilidad y criterio.

Y es así vemos que todo es tan relativo como que estamos aquí, y que en un abrir y cerrar de ojos nuestra vida puede cambiar en forma vertiginosa. Probablemente, ninguna de estas cuatro personas se les pasó por la cabeza que algo horrible iba a suceder ese día.

Una vida joven truncada, tres hijos pequeños han perdido a su madre, y una familia entera y numerosos amigos a un ser en plena vida.

Las otras dos mujeres en estado reservado habrá que ver como salen de este problema, pero el joven procesado, también tendrá que vivir con este episodio lamentable en sus hombros para el resto de su vida. Y sus padres quienes le regalaron el vehículo con todo cariño, seguramente se arrepentirán más de una vez.

En unos segundos la vida de cuatro personas cambió para siempre, una se precipitó su fin en plena vida, y las otras seguramente acarrearán importantes consecuencias psicológicas y físicas, pues el organismo es un todo.

Es hora de detenernos quienes somos conductores de vehículos, padres, adultos y explicar a los jóvenes que un auto es un arma potencial, que no es un simple instrumento de transporte, en breves segundos puede convertirse un arma homicida.

El manejar no es una película de ficción, es conducir sabiendo que un error puede costar la vida de los demás y la propia vida.

Del mismo modo, cada una de nuestras acciones puede repercutir de alguna u otra forma en la vida de quienes nos rodea, por eso antes de proceder es necesario pensar las consecuencias de nuestros actos, pues los actos una vez perpetrados no tienen marcha atrás, y existen situaciones que son irreversibles desde todo punto de vista.

Está en cada uno de nosotros prevenir este tipo situaciones irreparables, en tomar conciencia de nuestros actos, en educar para que cada individuo sea consciente que sus derechos finalizan donde comienzan los de los demás, y que la vida es lo más valioso que tenemos, por lo tanto debemos defenderla y honrarla de la mejor manera.

Del mismo modo en todos los aspectos de nuestra vida la prudencia es un gran aliado para no cometer errores nefastos, aunque es una cualidad que se va adquiriendo con los años, es inminente advertir que la imprudencia sólo conduce a arrebatos a situaciones equivocadas, irrevocables, que generalmente no permiten poner marcha atrás.

Todos somos humanos y por tal motivo nos equivocamos, pero existen errores que nos cuestan la alegría de vivir a nosotros y a los demás seres humanos, por eso es primordial analizar ¿por qué diariamente se producen este tipo de situaciones, en las que vidas enteras se destruyen?, ¿qué está sucediendo en nuestra sociedad?, ¿qué es lo que debemos cambiar?, ¿cuánto nos queda por aprender, por escuchar y debatir?

jueves, 16 de diciembre de 2010

SE APROXIMA OTRO FIN DE AÑO

Por Andrea Calvete

En vísperas de las fiestas parece que el mundo se fuera a acabar, la gente se agolpa en los negocios, y corre descontrolada buscando no dejar ningún detalle sin resolver. Tiempo de balances, de cuestionamientos, un mes complejo y agotador.

Si bien se respira un aire festivo, el descontrol y la desmesura acompañan el clima, cierto nerviosismo se percibe igualmente en el tránsito.

Los estacionamientos de los comercios desbordan, y los carros de supermercados suelen incrustarse en nuestros tobillos. Colas interminables se suscitan, mientras miramos desesperados el reloj porque todo lleva el doble del tiempo habitual.

Ahora que esto suceda dos o tres días antes a Noche Buena o Navidad es natural, pero que desde comienzos de diciembre se viva este clima resulta conmovedor. Por su puesto, es un mes de despedidas, de festejos, que conllevan a que los días también sean menos rendidores.

Aunque cabe preguntarnos ¿no sería mejor en lugar de tantas despedidas el mismo mes reunirnos más seguido, y no dejar todo para último momento?

Bueno a todos estos días de caos y complejidad debemos sumar los días de rebaja del IVA que convierten los Shoppings en una verdadera pesadilla, a pesar de sus tentadores precios.

Por otra parte, nuestro sistema digestivo es partícipe de un sin fin de eventos, que nos permiten llegar a las fiestas con unos cuantos kilos de más y con una gastritis incipiente. La ingesta de alcohol se hace excesiva, y las jaquecas están a la orden del día.

Si observamos en un mes de excesos, de descontrol, de estrés, de cansancio. Por otra parte se acerca el fin del año, y queremos hacer todo lo que nos quedó pendiente antes del 31 de diciembre, entonces las cosas se complican aún más.

Tiempo de balances, de cuestionamientos, y de análisis, quizás en el momento menos adecuado del año, pues en medio de tanta ebullición y compromisos, difícilmente los balances arrojen números reales.

Igualmente, son fechas en que las ausencias se hacen muy notorias, las lejanías se incrementan, y los sentimientos afloran, sin preguntar si tienen permiso o no, ocasionando grandes sensaciones de vacío por esos seres que ya no están o que se encuentran a gran distancia.

Pero también debemos poner en la balanza, todos los jóvenes que nos rodean que son el porvenir, la alegría el futuro, la esperanza de seguir avanzando. Si bien perdemos muchos seres queridísimos en el camino, también afortunadamente se incorporan tantas personas que son dignas de nuestro orgullo, admiración y ganas de vivir, de seguir con muchas fuerzas.

Diciembre es el último mes, y de allí que nos detengamos a mirar el año en perspectiva, para muchos serán 12 meses formidables, para otros más o menos, y para algunos un año desastroso. Pero más allá de cada situación particular, sea cual sea, debemos pensar en todo lo bueno que nos ha pasado, y dejar de lado lo malo, pues si permitimos pesar lo positivo, nos sentiremos mucho mejor, aún que haya sido muy poco es importante, debemos agarrarnos de ese poco para salir adelante, para dar otro paso más y así lograr mejorar, y avanzar. “¿Quién dijo qué todo está perdido?”

De mi parte, agradecerles la gentileza de leer la columna, y de seguir a UyPress desde los comienzos, pues en ese intercambio a diario con los lectores es que crecemos, nos nutrimos y avanzamos día a día. Les deseo muy Felices Fiestas y un próspero 2011 con salud, amor y trabajo, tres componentes esenciales en la vida de cualquier persona. Los dejo en compañía del proverbio hindú: “El corazón en paz ve una fiesta en todas las aldeas”, y de este modo será más sencillo vivir cada día como una fiesta.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

“EL JOVEN CONOCE LAS REGLAS, PERO EL VIEJO LAS EXCEPCIONES”

Crédito: Quino

Por Andrea Calvete

Es evidente que en todos los órdenes existen excepciones, y así la excepción hace a la regla. Aunque nos cueste mucho admitir a los si y a los no debemos agregar un tal vez o quizás.

Pero el hecho de tener conocimiento de las excepciones no implica que no nos equivoquemos, simplemente esta instancia nos amplía el horizonte de oportunidades para sobrevivir en este mundo complejo, competitivo y artero.

Las reglas son necesarias para cualquier tipo de situación, para que exista un orden, control, pero se debe ser cuidadoso pues muchas veces si son demasiado drásticas y cortantes, enojan a los usuarios de un sistema, negocio o lugar, donde de pronto se ven sorprendidos por cambios abruptos.

El grado en que se vayan implementando los cambios es fundamental en todo proceso, cuando las medidas se presentan gradualmente no nos toman tan de sorpresa y nos es más sencillo asimilarlas.

"La excepción confirma la regla en los casos no exceptuados", es una frase que tiene sus orígenes en el medioevo, o sea que es bastante antigua.

Excepciones a las reglas:

Es encontrar alguien amable en una oficina pública.

Cuando una persona te da el asiento en el ómnibus.

Que alguien en la calle si te ve mal se acerque y te pregunte ¿precisas ayuda qué te sucede?

Que los domingos los lugares donde uno puede ir a distenderse no estén repletos.

Que alguien te escuche sin interrumpir atentamente.

Que cuando vas a comprar un regalo siempre te guste lo más caro.

Que haya algo potable en los canales de televisión el fin de semana.

Nada es permanente a excepción del cambio.

Encontrar gente de palabra, que no le sea necesario firmar un documento.

Sobreponernos cuando nos caemos, sin salir lastimados… y así las excepciones se incrementan para cada persona en particular.

Gustavo Le Bon dice que “pensar colectivamente es la regla general. Pensar individualmente es la excepción”. Esta frase se arraiga en el mundo actual, en el que nos masificamos en la búsqueda de soluciones, tiempo y confort, perdiendo identidad.

Asimismo, cabe recordar que tantas veces “establecemos reglas para los demás y excepciones para nosotros”, en ese afán de no sentirnos responsables al transgredir las reglas.

Y las excepciones hacen a las reglas, pues si pensamos lo que es la vida en sí, una excepcional oportunidad para aprovecharla al máximo, sin desperdiciar un solo minuto.

lunes, 6 de diciembre de 2010

ARMAS DE GUERRA

Por Andrea Calvete

Las guerras no sólo se suceden con armas de fuego, se batallan día a día en diálogos, con palabras, en acciones, pues el ser humano dispuesto a ganar y conquistar todo, corre enceguecido hasta alcanzar lo que desea.

La forma de enfrentar los problemas será proporcional a los resultados obtenidos.Por tal motivo, el grado de inteligencia, la estrategia y  la táctica a la hora de dilucidarlos no ha de ser menor.

Nuestro cerebro, es una de las principales armas, sólo es importante activarlo para pensar, analizar y resolver lo que nos urge o inquieta. Él regula todas nuestras acciones y reacciones, lo importante es utilizarlo es su totalidad, pues utilizamos una ínfima parte, cuando podríamos sacar de él logros muy superiores.

Es así que la forma en la resolución puede traer aparejados problemas muy complejos, ruptura de relaciones personales, internacionales, fricciones que posiblemente no tengan marcha atrás. En tal sentido, antes de proceder es importante analizar detenidamente las consecuencias de nuestros actos, porque a todos los niveles ellas pueden ser nefastas, y destruir situaciones que nos significaron mucho tiempo y sacrificio alcanzarlas.

El cinismo, la guerra fría, la hipocresía son armas que se utilizan frecuentemente en todos los órdenes de la vida, pero ellas son un bumerán que a la larga se vuelven en contra de quienes las ponen en práctica, pues denotan de donde provienen, desde de la carencia de verdaderas herramientas  para enfrentar las situaciones.

Las verdaderas armas que posee el hombre son la inteligencia, la educación, los valores humanos, la comunicación, que le permiten proceder desde la altura, con perspectiva y verdadera razón. En tal sentido Gandhi expresa “mi arma mayor es la plegaria muda”.

Nunca nadie puede salir victorioso desde el rencor, el odio, la envidia, o venganza, estos sentimientos sólo oscurecen el alma de quienes  los sienten, y los hunde cada vez más en su propio dolor y fracaso.

Finalmente, es importante tener en cuenta el proverbio italiano “una vez terminado el juego el rey y el peón vuelven a la misma caja”,  pues todos somos seres humanos con defectos y virtudes, y a la hora de enfrentarnos no valen títulos, poder, riquezas, o clases sociales, sino el respeto que nos debemos los unos a los otros, más allá de las distintas ideas, pues todos somos seres iguales ante la ley, ante Dios para aquellos que crean, las diferencias las creamos nosotros mismos en ese afán de llegar más lejos.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

“AUNQUE NO LO VEAMOS EL SOL SIEMPRE ESTÁ”

Por Andrea Calvete

Todos hablamos desde nuestra de verdad, partimos y damos por sobreentendido que lo que pensamos, creemos y sostenemos es comprendido por los demás individuos sin ningún tipo de problema.

Pero no es así, las cosas son mucho más complejas de lo que parecen, pues cada uno parte de su realidad cargada de problemas, de inquietudes, y al confrontar la nuestra pronto comienzan las desinteligencias o los desencuentros.

Y nadie es dueño de la verdad, ni tampoco tiene la verdad absoluta en sus manos, pues quien sostenga esto vive en otra galaxia.

Desde nuestra vereda las cosas se ven de un modo, pero al cambiar de posición la perspectiva toma una dimensión totalmente diferente, esta similitud se repite no sólo en la tercera dimensión,  sino en la vida misma.

Al vivir en mundo cargado de competitividad, agresividad, individualismo, parecería que las únicas armas que nos quedan para enfrentar la vida fueran los fusiles, pero aún quedan las palabras que permiten el diálogo el intercambio, cinco minutos para escuchar atentamente a otra persona, para brindar nuestra atención por mucha prisa que tengamos.

La gente precisa que la escuchen, y se detienen a pensar al subir al ómnibus, al hacer una cola, al esperar la consulta del  médico, en un programa de radio, o televisión… la gente sin conocernos manifiesta sus problemas más íntimos, en espera de ser entendidos, de una palabra de aliento de comprensión.

Los días de sol, radiantes, se dejan querer invitan a vivir, a gozar, de igual manera muchas personas toman una actitud similar ante la vida. Sin embargo, están aquellos que viven en un día gris perpetuo, y se cierran en su amargura sin permitir que nadie llegue a ellos.

El miedo es otro enemigo que aparece constantemente: miedo al que dirán, a perder el trabajo, a la competencia desleal, al egoísmo, a las malas caras, a los insultos, a las groserías, a no poder, a no ser capaces, a tantas cosas…, y allí está presente parado como una montaña impenetrable.

Sin embargo, pese a las distintas realidades, al color con que veamos los días, y a las diferentes sensaciones que nos asalten día a día, el sol sale para todos por igual, y no sabe de veredas, de miedos, ni actitudes, nos ilumina y brinda su calor pues es patrimonio de la humanidad, y no existen conspiradores que puedan con él, excepto las nubes que muchas veces lo ocultan en afán de se tome algún día de descanso, “ pero aunque no lo veamos el sol siempre está”.