sábado, 21 de marzo de 2020

RESILIENCIA EN TIEMPO DE REDES SOCIALES

Todos los seres humanos somos diferentes, reaccionamos de acuerdo con nuestra forma de ser, así como también según la etapa o circunstancias de la vida que nos toque enfrentar. Sin embargo, hoy por hoy las redes sociales tienen una gran influencia en todos nosotros y de alguna manera pesan en cada uno de nuestros pensamientos y acciones. Por eso es importante no dejarnos llevar por la corriente, analizar y pensar con criterio propio para así hacer frente con convicción a lo que nos sucede.

Adaptarse a las adversidades o situaciones adversas tiene que ver con la capacidad que tenemos las personas de sobreponernos a períodos de dolor emocional, es decir con la capacidad de resiliencia.

La resiliencia es la capacidad de afrontar la adversidad saliendo fortalecidos, de modo de poder seguir el camino. Se ha comprobado científicamente que los resilientes tienen mayor equilibrio emocional frente a las situaciones de estrés y soportan mejor la presión. Se basa en el convencimiento que tienen los individuos de poder sobreponerse a los obstáculos, más allá de que las condiciones sean totalmente adversas, la derrota no se maneja como una opción. Es la posibilidad de resistir situaciones de estrés, pérdidas importantes e inesperadas, el maltrato físico o psíquico, así como el abandono afectivo y todo otro tipo de catástrofes.

Y viene de la mano de la entereza, del tesón, de la fuerza de voluntad, del empeño de cada individuo, así como de una correcta autoestima. Generalmente, las personas que logran sobreponerse a todo son aquellas que no se detienen a compadecerse o se estancan en el propio dolor, sino que continúan adelante, enfrentando el viento y la marea, lo cual no significa que no sufran, lloren o se desahoguen, sino que son capaces de no detener la marcha.

La resiliencia es un producto de la trama vincular con otros seres. Así el primer gran momento luego del nacimiento es el contacto del niño con su madre, quien lo proveerá de seguridad física y emocional. Asimismo, durante los dos primeros años de vida, el niño es como una esponja y todo lo que absorbe en esta etapa repercutirá en el resto de su vida. Del mismo modo, es un momento esencial en la formación de la autoestima. Y en la medida que el niño crece va tomando contacto con nuevos seres, estos vínculos o relaciones serán muy importantes para poder soportar los impactos ante una situación traumática.

Estudios realizados en sujetos resilientes, dieron a conocer que eran personas que habían contado con un familiar o amigo que los había aceptado en forma incondicional.

Desde la Medicina, específicamente desde la neurociencia, se ha constatado que las personas más resilientes tienen mayor equilibrio emocional frente a las situaciones que provocan estrés, de modo que son capaces de enfrentar los retos de mejor manera.

De acuerdo a la forma en que los individuos enfrentan las adversidades se los puede categorizar en personas no-resilientes y pro-resilientes, existiendo una gradación intermedia.

A través de diferentes estudios científicos se pudo concluir que a mayor actividad cognitiva y a mayor capacidad intelectual aumenta la resiliencia, no sólo emocional, sino de las neuronas de los sujetos.

Y ante situaciones catastróficas se presentan lo que se denomina como “comunidades resilientes”, que se caracterizan por ser individuos que logran equilibrarse al enfrentar una tensión, del mismo modo que se comprometen frente al hecho que deben afrontar, al mismo tiempo que lo desafían e intentan superar. Siempre con un alto grado de significación y valoración del hecho que deben asumir o enfrentar, son seres sumamente positivos, responsables y creativos.

La persona resiliente es capaz de lograr vencer cualquier presión, pues intenta no perder el equilibrio, el sentido del humor y la serenidad cuando se enfrenta a las adversidades de la vida. Por el contrario, aprovecha cada una de estas situaciones para superarse y salir fortalecido.

Algunas formas de construir resiliencia según la Asociación Americanade Psicología:



1. Es conveniente establecer relaciones personales, que permitan lograr esos vínculos afectivos tan importantes para ser resilientes.



2. Evitar ver una crisis como un obstáculo insuperable.



3. Aceptar que el cambio es parte de la vida.



4. Moverse hacia las metas.



5. Llevar a cabo acciones decisivas.



6. Buscar oportunidades, descubrirse asimismo.



7. Cultivar una visión positiva de sí mismo.



8. Mantener las situaciones en perspectiva.



9. No perder la esperanza.



10. Cuidar de sí mismo, este punto está íntimamente relacionado con una correcta autoestima.

La adaptación a la adversidad o resiliencia se sostiene cuando el individuo es capaz de visualizar sus objetivos, para no quedar atrapados en la situación presente, o lo que es peor en el pasado por no afrontar el doloroso presente que se le ha puesto por delante.

En definitiva, las personas resilientes aman la vida, y creen que por encima de todo es necesario sobrevivir. De este modo, transforman ese dolor, sufrimiento, estrés y crean a partir de ellos significados valiosos para sí mismos y para el resto de los individuos, son personas con una gran entereza, capaces de sobreponerse a todo más allá de las redes sociales.

Andrea Calvete