martes, 3 de marzo de 2020

EL ARTE NOS SALVA

Algunas veces al mirar a nuestro alrededor el aire escasea, los minutos se oprimen y las ilusiones se desvanecen, todo producto de un sinfín de problemas que nos circundan y de los que somos partícipes. Sin embargo, salpicarse de arte es una forma de refrescarnos y oxigenarnos.

La rutina se enmascara de tedio, de gris apatía, mientras quedan pocas esperanzas cuando miramos el caótico mundo que nos rodea: guerras, epidemias, injusticias, agotamiento de recursos, contaminación… y las ilusiones flaquean.

Salvarse es subirse en las letras de la magia, o en los pinceles de la creatividad, o en los escenarios de la ilusión. Embarcados en cualquier tarea artística el corazón comienza a latir y los sueños se entremezclan con la adrenalina de crear todo lo que habita en lo más profundo de cada ser.

El arte nos invita a aprender, descubrir, crear, entusiasmar, viajar, volar, para así contagiar la antorcha del conocimiento, de la búsqueda y de la creación.

Cuando nos empapamos de arte nos alejamos de la soledad porque comenzamos a transitar un universo de expresiones que vienen desde lejos. A través de las creaciones artísticas nos acercamos a las personas que nos rodean y dejamos el egoísmo apartado de nuestros días.

Al permitir que el arte fluya por nuestra cabeza, por nuestras manos y nuestros sentidos damos cabida al conocimiento y a la búsqueda para así alejarnos de la ignorancia.

El arte nos fortalece, realza nuestra mente y nuestro cuerpo, enriquece nuestro corazón, nuestras endorfinas se expanden y nuestra serotonina se incrementa. De esta forma, todo parece funcionar mejor en nosotros.

Quien se sumerge en el arte ahuyenta a la mediocridad, a la falta de entusiasmo y dinamismo, para comprometerse con la creatividad puesta al servicio de la inteligencia.

Al arte lo motiva la infamia, la indiferencia, la injusticia, el engaño, la mentira, la humillación, la mediocridad,… porque cada acto doloroso puede ver en el arte una bandera para encontrar un aliado.

Pero el arte también lo motiva la belleza, la pureza, la calma, la pasión y la esperanza, así todo lo que le maravilla puede expresarse a través de su mano mágica.

El arte nos llena de vida y vitalidad, nos fortalece y enriquece en el día a día. Quien se vuelca al arte abre la puerta al mundo de las posibilidades, con la sensibilidad a flor de piel.

Ser sensible es conectarse a través de los cinco sentidos, con calidez, abiertos a que ese universo infinito fluya, para encontrarnos en los demás y con los demás. En ese universo plural el arte nos permite transitar con plenitud, porque a cada ser humano lo sostiene un artista.Los seres humanos somos artistas en la medida que día a día creamos nuestras posibilidades, nuestro camino, esculpimos a ese ser que nos habita y nos sensibilizamos con todo en lo a nuestro alrededor sucede.

Salvarse es subirse en las letras de la magia, o en los pinceles de la creatividad, o en los escenarios de la ilusión. Embarcados en cualquier tarea artística el corazón comienza a latir y los sueños se entremezclan con la adrenalina de crear todo lo que habita en lo más profundo de cada ser.

Andrea Calvete