miércoles, 18 de marzo de 2020

¿CÓMO APROVISIONARNOS CONTRA EL CORONAVIRUS?


Tiempos difíciles en los que seguramente cambiaremos la perspectiva de la vida. Ante todo, no perder el humor, uno de los puntos clave en estos momentos en los que la incertidumbre nos acompaña y el desánimo nos guiña.

Por más máscaras, lentes, jabón y alcohol que utilicemos no servirá de nada si nos contaminamos de mal humor, desánimo, tristeza y negatividad. El sentido del humor es una herramienta fundamental para enfrentar todo lo que estamos viviendo. Algunas veces reírnos de lo que nos sucede, o de nosotros mismos suele ser muy catártico.

El hacer catarsis implica liberarnos o purificarnos de lo que nos ocurre. Pero ojo, que para que realmente se produzca la catarsis debemos centrarnos en hacer cosas productivas hacia los demás y hacia nosotros mismos.

Ante todo, ponernos:

Una máscara contra la mala onda, el pesimismo y desánimo. Unos lentes que nos permitan ver la situación de la forma más positiva posible. Un jabón que barra el mal humor, la negatividad y el egoísmo. Esparcir abundante alcohol contra los oportunistas, estafadores e individualistas.

También buscar en el armario que tengamos más a mano lo mejor de nosotros, y guardar bajo llave lo más oscuro que en nosotros habita.

Ante la duda, desconcierto e inestabilidad sacar de ese cajón escondido nuestra sonrisa más sincera.

También puede llegar a ser muy catártico encontrarnos con nosotros mismos, ya sea escribiendo, pintando, cantando, leyendo, viendo una película o serie, haciendo manualidades, o simplemente compartiendo con los seres que tenemos cerca, virtual o personalmente si es que habitamos en el mismo hogar.

Para hacer catarsis es importante disfrutar de lo que hacemos, y puede ser simplemente aprovechando de ese café, te o mate que nos acompaña.

Compartir y hacer de ese momento un instante sagrado, de regocijo, en el que, en contacto con nuestras mascotas, seres queridos, plantas, libros, películas, amigos virtuales… podamos entonces encontrar ese instante fructífero en el que nos sentimos un poco mejor.

Cuando disfrutamos de lo que hacemos los minutos pasan volando, los dolores se amortiguan, la iniciativa se enciende, la creatividad despierta y los motivos se expanden mientras los días se nos pasan en un abrir y cerrar de ojos.

En el disfrute se ensambla el compromiso, el esfuerzo y la energía vital en la que nos consustanciamos con lo que hacemos. Día a día le ponemos un pienso a esas tareas mientras las cuestionamos como forma de perfeccionarlas y avanzar en su progreso. Así nos embarcamos llenos de entusiasmo y dinamismo con el fin de avanzar, las horas se hacen mucho más llevaderas.

Cuando disfrutamos de lo que hacemos mantenemos vivo el entusiasmo. Si nos remontamos al origen de la palabra entusiasmo según los griegos es alguien que quien lleva un dios adentro. Para que el entusiasmo se mantenga resplandeciente, hay que elegir la madera adecuada que permita mantener la llama viva, de allí que todo lo que se haga con amor nos permitirá trascender cualquier límite o frontera, para así poder ser un eterno entusiasta dispuestos a sorprendernos y descubrir lo mejor de cada día.

Tiempos difíciles en los que seguramente cambiaremos la perspectiva de la vida. Ante todo, no perder el humor, uno de los puntos clave en estos momentos en los que la incertidumbre nos acompaña y el desánimo nos guiña.

Andrea Calvete