lunes, 2 de marzo de 2020

BOCANADA

Aunque lo esencial se resiste a ser contado, hoy comparto esta bocanada de aire que llegó hasta mí, no para ser contada sino para ser vivida y experimentada, como un instante áureo.

Una bocanada de aire marcó tu presencia, la ventana abierta de par en par permitió el pasaje de esa brisa fresca que se levantó casi en un descuido. Pensé - ¡Qué agradable sensación! - pero a su vez pude intuir que algo inexplicable sucedía.

Aquí estoy sin poder transmitir exactamente qué fue lo que ocurrió. Aunque algunas veces no es posible precisar con palabras lo que se siente en el corazón, ese lugar intangible en el que todas las sensaciones se cobijan sin lugar a duda.

Es que lo esencial se resiste a ser contado, es como si al hacerlo se desvaneciera su magia. Sin embargo, los artistas se empeñan en buscar una razón frente a lo inexplicable y dejan plasmado en su obra esa chispa divina a través de la que han sido instrumentos en el arte de comunicar.

Y lo esencial está perfumado por el amor, que nos habita con sus aristas y bemoles, con sus contradicciones y sus dudas, con su palpitar acelerado, y su mirada perdida, sin lograr desentrañarlo con simples palabras escritas en un papel. Gustavo Adolfo Bécquer, se acerca a este sentimiento tan difícil de explicar: “El amor es un misterio. Todo en él son fenómenos a cuál más inexplicable; todo en él es ilógico, todo en él es vaguedad y absurdo”.

Es esa bocanada llena de ausencia y de presencia, risas y llantos, de alegrías y tristezas, de negros y blancos, de sol y de lluvia… Una bocanada en la que todo ha revivido, porque el amor habita más allá de cualquier dimensión.

Aunque lo esencial se resiste a ser contado, hoy comparto esta bocanada de aire que llegó hasta mí, no para ser contada sino para ser vivida y experimentada, como un instante áureo.

Andrea Calvete