lunes, 25 de febrero de 2019

"EL HILO DE ARIADNA"

Este hilo que ha servido a Teseo para poder salir del laberinto ileso, y dar muerte al monstruoso Minotauro.  Es el mismo que tantas veces nos salva de quedar atrapados sin salida, porque de alguna manera la solución está, sólo es cuestión de buscarla o al menos lograr pensar con tranquilidad.

La mitología nos ha regalado personajes, leyendas sobre las que navegamos a través de los años, soñamos y nos trasladamos a épocas lejanas. Sin embargo, es aquí y ahora donde es importante encontrar ese hilo conductor que nos permita superar nuestras debilidades, nuestra dudas, nuestros más profundos cuestionamientos, y así continuar parados haciendo ese nexo entre pasado y futuro, en este aquí y ahora.

Aunque hoy por hoy, no hay demasiado tiempo para zambullirnos en problemas existenciales, o ganas, lo cierto es que en algún momento, las preguntas  nos paran, las dudas nos asaltan, los signos de interrogación se clavan en nuestro pecho y nos apuntan hasta que les prestamos atención. Generalmente, tratamos de seguir de largo, de que pasen inadvertidos pero a la larga vemos que no hay más remedio que hacer esa pausa.

Al detenernos, es más sencillo observar nuestros errores, nuestros puntos débiles, nuestras pasiones y nuestros más profundos deseos. Cuando uno toma contacto con todas sus realidades y llega hasta los puntos más profundos de su ser, entonces los posibles aparecen de la mano de la búsqueda y del conocimiento en pro de seguir aprendiendo, de un alma inquieta, de un cuerpo ocupado y preocupado por el cambio. La expresión "el hilo de Ariadna" tiene que ver con  profundizar en lo que nos sucede, analizar con tranquilidad, para poder agarrarnos de ese hilo salvador que nos permite encontrar una salida.

En el caso de la leyenda del hilo de Ariadna, Teseo pudo regresar y vencer a Minotauro, símbolo de sus debilidades, ignorancia, de modo de conquistar así la luz de la sabiduría. De esta forma, este hilo es un potente lazo que une pasado con presente, el mundo exterior con el interior, la dualidad misma.

Como dice Platón: "El mundo visible es la sombra pálida de la realidad que hay más allá" , una realidad que depende de cada uno conquistar, descubrir, alcanzar, siempre y cuando estemos dispuestos a hacerlo. Y en la medida que pasa la vida, ya vemos nuestra realidad de diferente manera, porque empezamos a liberarnos de los que nos encadena y nos ata, y nos sentimos más libres porque somos más genuinos y auténticos al poder responder de acuerdo a lo que creemos es justo y necesario, por el camino de la libertad y del libre albedrío.

Y como seres humanos, continuaremos despertando día a día, aprendiendo, resurgiendo como esa flor de loto que surge en los estanques, entre las impurezas como símbolo de perfección y de gracia. El dejar asentar en nuestro interior lo que nos sucede tiene que ver con ese proceso de crecimiento personal, de descubrimiento, de navegar por esas profundidades que algunas veces parecen inalcanzables y poco llevaderas. Sin embargo, son parte de nuestra verdadera esencia por momentos tan lejana y distante. Esos sedimentos que se asientan están conformados por pequeños cristales de colores que reflejan lo más bello y también lo más feo que habita en nosotros, lo más perfecto y lo más defectuoso, así como los cristales opacos y agónicos que parecen perderse en esa bruma que se funde en el horizonte.

Es así, que ya asentados, más calmados nos dirigimos por “El hilo de Ariadna” quien nos facilita ese ovillo para poder lograr una salida a ese laberinto en el que nos encontramos, pero ya vemos una pequeña luz y salida.

Andrea Calvete
.