sábado, 20 de octubre de 2018

¿CÓMO ELEGIR EL MEJOR ATUENDO PARA CADA DÍA?

Vestirnos de fuerza y valor, perfumarnos con misterio, y abrigamos de alegría puede ser parte de esa rutina para enfrentar de la mejor forma el día. Pero, no siempre elegimos el atuendo más apropiado para la ocasión.

Dentro de nuestra indumentaria existen múltiples prendas que forman parte de esas posibilidades, y dentro de ellos se hallan los miedos, que si bien no siempre se los ven como positivos tienen una razón de ser, una justificación, porque sin miedos, dudas y cuestionamientos no podemos andar por la vida. Somos seres imperfectos, y nuestro conocimiento frente a todo lo que tenemos por descubrir y aprender es como una gota en el océano. Por lo tanto, es normal tener dudas, temores o miedos.

Sin embargo, el problema se genera cuando el miedo nos paraliza nos impide continuar el camino. Allí si debemos prestar atención, porque la vida no nos espera continúa y no podemos desfasar el paso. Cuando desfasamos el andar allí comienzan los problemas todo sigue a su ritmo menos nosotros que estamos trancados en una silla o en una cama para tomar una decisión que postergamos porque no nos animamos a tomarla. Al respecto dice Leonardo Boff: “Donde no hay ningún miedo, no habrá tampoco ningún valor, necesario para vivir”

Otro prenda fundamental en nuestro día a día es la capacidad de invención, es decir de romper con la rutina, con esos parámetros inamovibles que nos llevan a perder luz y entusiasmo. Tiene que ver con la posibilidad de reinventarnos, de hacer un ser nuevo cada día, en el que la capacidad de asombro nunca se apaga, así como tampoco la de la iniciativa y la creatividad, esenciales a la hora de que esa inventiva se ponga a rodar.

Por otra parte, no debe faltar en nuestro armario es la sabiduría práctica es decir saber quitar los nudos a cada situación, es decir desproblematizar lo que nos aqueja para encontrar soluciones o posibilidades para continuar el rumbo, y de alguna manera aceptar lo que nos sucede.

Como les decía al principio perfumarnos de misterio, nos da ese toque cautivante, que no sólo atrae a quien nos rodea sino a nosotros mismos, nos envuelve de un halo mágico que nos lleva a transitar por los caminos que aún no hemos transitado y que nos esperan para que los descubramos cada cual a nuestro tiempo y ritmo. La magia está sumamente conectada con esa capacidad de soñar, crear y sentir que todos tenemos guardada en algún lugar, sólo que a veces no le damos cabida. Esconde misterios, sueños perdidos o encontrados; y una pizca de ilusión con matices de esperanza pueden ser parte de ese místico perfume, que nos posibilite unir lo invisible con lo visible.

No olvidarnos del sentido del humor, el humor viene de la mano de la autocrítica, y es maravilloso poderse reír de uno mismo, es un reflejo de flexibilidad y apertura. Los seres humanos tendemos a cerrar muchas veces los ojos, y miramos tan sólo lo que queremos ver, en definitiva sometiéndonos a un mundo acotado, sin demasiadas posibilidades, no más que las que nuestra propia inflexibilidad nos permite. El humor una maravillosa prenda de vestir que nos dispone a asociar situaciones agradables, a adoptar una actitud positiva ante la vida. Asimismo, es un alimento para el alma, que la nutre y fortalece ante las distintas alternativas que se presentan a diario, y a su vez es sinónimo de inteligencia.

El entusiasmo, otro elemento fundamental del que no se puede prescindir, porque es el motor que contagia al resto de nuestras prendas, es que les da ese impulso necesario para que todas luzcan frescas, limpias, relucientes prontas para emprender el día cargadas de dinamismo y vitalidad desbordantes. Es asimismo una prenda contagiosa, que invita a que más gente se una en nuestra compañía. Es una energía que abre puertas y allana caminos.

Algunos días por falta de tiempo, otros por poca inventiva o desanimo, tomamos lo primero que encontramos de ese ropero atestado de prendas, sin tener en cuenta que algunas veces cuanto más sencilla es nuestra vestimenta más agradable será nuestro día. En una simple sonrisa, en un rostro amable, en el brillo sincero de una mirada o en escuchar en forma respetuosa e interesada puede estar la clave en llevar la mejor indumentaria, sólo es cuestión de elegir lo que nos siente mejor cada día, pero eso es una tarea personal que está en cada uno de nosotros intentar hacer de la mejor manera.

Andrea Calvete