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EL ARTE DE ARMONIZAR


Armonizar conlleva a la búsqueda del equilibrio, de esa línea media difícil de alcanzar. Es encontrar ese espacio en el que se respira paz, mientras los aromas perfuman delicadamente el aire y los sonidos vibran en una sintonía placentera.

Es un arte porque requiere de una especial forma de actuar en la que los sentidos se armonizan, las palabras se aquietan y los pensamientos se conjugan al ritmo del corazón, mientras no dejan de escuchar a la razón.

Como en todo arte pensamiento palabra y acción deben estar en perfecta unión, para así poder alcanzar la tan deseada armonía.

A diario intentamos armonizar cada acto de nuestra vida, en el trabajo, en nuestro hogar, en la familia… y hacemos malabares para que todo encaje y cierre de la mejor manera, pero no siempre armonizamos todo, y el primer gran obstáculo comienza cuando no hemos logrado armonizarnos nosotros mismos.

Hallar la armonía interna es el primer paso para lograr incursionar en el arte de armonizar. Encontrarnos con nosotros mismos, escucharnos, analizarnos, entendernos, para poder entonces saber hacia dónde nos dirigimos, cuál es el rumbo que vamos a tomar y las herramientas de las que disponemos para lograr ese tan esperado equilibrio. Algunas veces antes de lograr ese equilibrio pasamos por situaciones caóticas y cuando parece que estamos tocando fondo, conseguimos lentamente salir de ese estado y nos encaminamos a balancearnos.

Armonizar un hogar no es tarea sencilla ni menor, es lograr que cada uno de sus integrantes encaje es su lugar, con sus tareas, tiempos, deberes, obligaciones, derechos, responsabilidades, sueños… Porque cada familia es un universo de posibilidades, es un mundo diferente en el que cada hilo que se teje artesanalmente logra sustentar ese tejido que sostiene delicadamente esa unión casi mágica en la que se produce la armonía.

Uno de los primeros pasos para lograr armonizar cualquier situación es detenernos a respirar con calma, para así aquietar los pensamientos, si es posible entrar en un estado de meditación en el que la mente descanse y deje pasar los pensamientos para así armonizar nuestros latidos, y dejar fluir las emociones hasta lograr un estado de relajación.

El arte de armonizar es un arte milenario que requiere paciencia, esfuerzo y ante todo no darnos por vencidos porque para perseverar hay que continuar y si nos caemos volvernos a levantar hasta lograr el equilibrio nuevamente. Cada día es una posibilidad para dejar que la belleza del universo fluya a través de nuestros canales de energía, por eso está en cada uno trabajar para continuar en el camino de la armonía y la plenitud.

Andrea Calvete

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