sábado, 13 de abril de 2019

TRECE MOTIVOS

En torno al trece se esgrimen leyendas, supersticiones, historias que han marcado los tiempos, y los vientos que desde la antigüedad soplan a favor o en contra, dependerá con el ojo con que lo observemos su significado. Particularmente, he encontrado trece motivos para escribir acerca de esta cifra 

1 -Un número enigmático

2 -Un número polémico

3 -Un número que encierra significado dual

4 -Un número que esconde leyendas

5 -Un número que guarda misterios

6 -Un número que invita a detenerse

7- Un número que despierta curiosidad

8 -Un número del que tanto se hablado y se seguirá hablando

9 -Un número que augura cosas buenas

10- Un número que augura cosas malas

11 -Un número que se asocia con el martes y con el viernes

12 -Un número que se asocia con ciclos lunares

13 -Un número que encierra doce motivos para analizar detenidamente

El número trece es, sin lugar a duda, uno de los números más polémicos dentro de la cultura popular y de la numerología ya que se asocia por lo general a la mala suerte pero tiene muchos significados según diferentes culturas.

Para los Mayas, el número 13 ha sido un número sagrado, compuesto por la sumatoria del 12 más uno. El 13 representaba el movimiento del Cosmos y del Universo, la transmutación, la transformación, la ascensión y la conexión con otros planos. Su calendario tan conocido a lo largo de los siglos se guiaba a través de trece lunas.

A lo largo de la historia se lo ha asociado muchas veces con los malos augurios. Basta remontarnos a la última cena de Jesús para ver que trece fueron los comensales, o el Apocalipsis cuyo capítulo 13 corresponde al anticristo y a la bestia. Del mismo modo la Cabalá lo ha asociado a espíritus malignos, y la leyenda escandinava en el Valhalla, el espíritu del mal de Loki, el decimotercer invitado. En el Tarot, este número hace referencia a la muerte, pero también significa cambio, transformación y movimiento, el paso de un plano de la vida a otro plano.

Según la concepción de los pitagóricos, los números son la clave de las leyes armónicas del cosmos, por lo tanto, símbolos de orden cósmico divino. La unidad es el punto a la cual si se agrega otro, se pasa al dos, y con una unidad más se llega al tres, que es una superficie, y finalmente con una unidad más se llega al cuatro que es el espacio. El número cuatro es la duración, lo completo, las dimensiones, el espacio, la justicia, la infinidad que no termina, el tiempo que pasa, dura y no se acaba, es el ambiente el lugar donde vivimos. La suma de la unidad más la expansión cuaternaria produce el quinario. El cinco hace que todo retorne a su origen. El número 5 es un instante o punto en el que se unen la muerte y su nacimiento, el aquí y ahora donde el tiempo y espacio se funden en la unidad perfecta del eterno presente. El número seis es la suma de los tres primeros números: 1 + 2 + 3. Representa la cualidad amorosa en la creación, la armonía y el equilibrio. El Seis es la vibración de Venus, amor y belleza; en música, la nota La, en geometría, el hexágono. Es también la atracción y oposición del mundo humano versus el divino, guiado por el amor. Si continuamos llegamos al número diez, suma de los cuatro primeros, es la famosa tetraktys, el número capital.

De regreso al trece, recorriendo las páginas del tiempo, 13 octubre de 1307 fue capturado por el tribunal de la Inquisición Jacques de Molay, para poner fin la Orden de Caballeros Templarios, bajo la orden de Felipe IV de Francia, acusándolos de herejía fueron torturados y quemados en la hoguera. Fue antes de morir que Jaces de Molay profirió una maldición para las trece próximas generaciones, la que se cumplió, ya que tanto el Papa como el Rey murieron años después como había sido vaticinado.

Pero, como les señalaba al principio según quien nos cuente la historia, el trece tiene su significado. Para mi bisabuela Antonia era un número de suerte, ella había nacido un 13 de junio, y fue una mujer agradecida que disfrutó de cada momento intensamente. Una vascofrancesa fuerte, llena de vitalidad y empuje, que no se dejó amedrentar por ningún contratiempo, los enfrentó con dignidad y valentía, con convicción. Así el trece la acompañó durante sus noventa años de de larga y fructífera existencia como un buen augurio.

Quizás haya múltiples significados del trece de acuerdo a las vivencias transitadas, a las historias transmitidas, a los patrones preestablecidos, pero indudablemente un número enigmático cuyo valor estará adjudicado inevitablemente por nuestras creencias.

Andrea Calvete