sábado, 9 de marzo de 2019

VAIVENES DEL TIEMPO

Más allá del correr del tiempo, del paso de la historia, de la evolución de la humanidad, el sol siempre ha estado para todos, los corazones han latido de la misma forma, y las risas han volado entre las alegrías, y los desvelos han habitado las preocupaciones, la locura se ha vestido entre los vaivenes de la mente, los llantos se han escondido en las penas, mientras las ideas y los pensamientos se han desplegado al sol y al viento con la libertad que siempre han tenido más allá de las épocas .

Por ubicarnos específicamente, no tan lejanos en el tiempo, tan sólo dos siglos atrás, donde caminar por la costa era una aventura con prendas blancas y sombrillas que protegieran a los visitantes del sol. Los vestidos hasta los pies serpenteaban con el viento, las sombrillas y sombreros se reverenciaban entre gestos y cortejos. Doscientos años en el correr de la historia no es mucho tiempo, pero en cuanto a hábitos y costumbres existen muchas variantes.

Esas variantes tienen que ver con la moda, con la idiosincrasia del lugar, con las normas culturales y estéticas, y con todos los patrones que existían en esa época, donde pasear por la costa en cualquier parte del mundo era toda una odisea, calzados, vestido, guantes, sombrillas y sombreros, parte de esa indumentaria muy extensa. Sin embargo, cuando uno ve plasmado en una obra como lo han hecho tantos artistas del momento, parece una situación idílica que nos invita a deslizarnos por la “promade” francesa, o por los campos de en Argenteuil cerca del río Sena. Así por citar un ejemplo a Claude Monet a través de sus pinceladas frescas y ligeras nos permite flotar en ese aire lleno de sol y romanticismo propios de su tiempo. Los pintores del impresionismo fueron grandes luchadores por dejar plasmado el sol naciente, y lo hicieron, y hoy lo podemos disfrutar y revivir a través de sus obras, para descubrir un tiempo diferente.

Estos vaivenes del tiempo nos llevan a situarnos en diferentes épocas, con la apertura de cabeza para entender cada tiempo, sus costumbres, sus normas, sus reglas, sin embargo más allá del transcurso de la humanidad, el sol ha estado presente siempre, y las emociones más genuinas de las personas también se han expresado, donde los pensamientos han volado con esa libertad maravillosa que ellos siempre han tenido en todo momento y espacio.

Algunas veces no nos resulta sencillo ubicarnos en otras épocas entender esos contextos que parecen tan diferentes al mundo actual, sin embargo es parte del ejercicio necesario para poder habitar cada rincón de la historia a través de las distintas manifestaciones artísticas, de una obra de teatro, de cine, un cuadro, una escultura, o una fotografía, de la música, o de la literatura… cualquier expresión artística que nos posibilita eso viajar en el tiempo, y aproximarnos a comprender cómo vivieron diferentes personas en distintas épocas, donde los problemas siempre han estado a la orden del día , donde las adversidades se han interpuesto en muchos caminos, pero lo interesante es averiguar y entender, poder reconstruir, entender cómo hemos llegado al mundo actual quienes nos antecedieron y cuánto han hecho hasta estos días.

Estos vaivenes del tiempo están íntimamente relacionado con lo que nos pasa también con nuestros hijos, nuestros nietos, o generaciones más jóvenes a las que algunas veces nos cuesta comprender, porque se requiere de una gran apertura de cabeza para asimilar los cambios, pero a su vez educar y formar a estas generaciones futuras tan importantes para lo que vendrá para lo que seremos. Por eso, de estos vaivenes tenemos que nutrirnos para sacar entre todos lo mejor de cada uno de nosotros.

Posiblemente, la forma de relacionarse las personas no ha cambiado demasiado, a pesar de las costumbres, horarios y vestimentas diferentes, otros ritmos, otra impronta, pero en el fondo todos los sentimientos han intentado manifestarse de acuerdo a su época y lugar. Por tal motivo, cuando leemos un libro, miramos una película, una obra de teatro, el contexto histórico nos dice tantas cosas, nos habla de cómo vivían, cuáles eran sus rutinas, sus normas, sus ideales culturales y estéticos, en los que determinados parámetros marcaban su estilo de vida.

Sin embargo, aunque mucho haya cambiado con el transcurso del tiempo, el sol nos acariciado a todos por igual, y posiblemente el corazón ha latido de la misma forma, y las risas han volado entre las alegrías, y los desvelo han habitado entre las preocupaciones, la locura se ha vestido entre los vaivenes de la mente, los llantos se han escondido entre las penas, mientras las ideas y los pensamientos se han desplegado al sol y al viento con la libertad que siempre han tenido más allá de las épocas y del tiempo.

Andrea Calvete