miércoles, 27 de febrero de 2019

GESTOS CON TERNURA

Crédito: Annie Spratt- Unsplash
La ternura depositada en cada gesto revela la delicadeza de cada alma. Así quien nos despierta con un gesto ese ser dormido o escondido, es porque con su proceder nos ha regalado la esperanza a punto de desvanecerse, pero aún viva y expectante de ser rescatada.

En el mundo de posibilidades infinitas, parecen desvanecerse esos gestos que son primordiales a la hora de sentirnos queridos, necesarios, estimados o apreciados por un semejante. Y en la medida que se esfuman nos sentimos cada vez más solos y distantes.

Un gesto es un acto que puede tener varias lecturas, pero más allá de ellas el mensaje que en sí encierra puede ser fundamental y decisivo para el que lo recibe.

Pueden ser pequeños gestos, como dejar pasar a alguien en la fila del ómnibus, dar el asiento a una persona, decir buenos días al entrar en un espacio público o privado, tomarnos ese tiempo para escuchar a alguien, o simplemente enviar un mensaje porque nos interesa lo que le sucede… y así podría continuar, con un listado enorme de pequeños gestos, que en realidad no parecen de gran relevancia, pero llegan a serlo cuando vemos que cada vez son más escasos y necesarios.

El tema de la escasez me animaría a decir que vivimos corriendo ensimismados, absortos, imbuidos en sinfín de cosas, no es justificación suficiente pero sí pertinente. Quizás, nadie se haya parado frente a nosotros y nos hayas dicho: “Te veo cambiado, antes eras más atento, más preocupado por los demás, te veo distraído, perturbado, corriendo detrás de lo tuyo sin mirar a los costados”.

En cuanto a la necesidad de estos gestos, aquí me quiero detener unos instantes. ¿A quién no le ha cambiado el día el gesto de alguna persona que atentamente ha reparado en algo que precisaba? Y por más pequeño que haya sido ese gesto, nos ha cambiado la cara, el humor, y las ganas de copiar ese acto que nos ha alegrado el día. ¿Por qué algo tan simple nos ilumina, nos alegra, nos entusiasma? Porque cuando uno siente que le importa por el motivo que sea a otra persona, eso nos hace sentir de otra forma, nos abre los sentidos y nos cambia la mirada hacia ese mundo que parece indiferente a todo.

La ternura depositada en cada gesto revela la delicadeza de cada alma. En sí cada gesto se construye de una pizca de solidaridad, de empatía, de calidez, de apoyo, de comprensión, en definitiva de esa mágica ternura esparcida como por arte de magia. Así quien nos despierta con un gesto ese ser dormido o escondido, es porque con su proceder nos ha regalado la esperanza a punto de desvanecerse pero aún viva y expectante de ser rescatada.

Andrea Calvete
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lunes, 25 de febrero de 2019

VESTIRSE DE BUEN HUMOR

El buen humor constituye una de las prendas de vestir más costosas y buscadas, al alcance de todos y con beneficios innumerables. Nos dispone a asociar situaciones agradables, a adoptar una actitud positiva ante la vida. Un alimento para el alma, que la nutre y fortalece ante las distintas alternativas que se presentan a diario.

Tenemos distintas opciones a la hora de empezar el día, pero nos favorecerá echar mano al buen humor, a un sentido positivo, que haga de este camino un lugar agradable, donde cada desafío se convierta en un emprendimiento cargado de energía, alegría y entusiasmo. La risa es el sol que ahuyenta el invierno del rostro humano, y nos une en contacto fraterno con quienes nos rodean. No hay nada más lindo, sincero y simpático que perderse en la risa, ese rato nos inunda de alegría y de placer.

El humor es tener la capacidad de tratar a la ligera aquello que no lo es, de forma de quitar gravedad o peso. Del mismo modo, el poder mirar con otro rigor las situaciones pasajeras conlleva a realizar un profundo trabajo crítico.Viene de la mano de la autocrítica, y es maravilloso poderse reír de uno mismo, es un reflejo de flexibilidad y apertura. Los seres humanos tendemos a cerrar muchas veces los ojos, y miramos tan sólo lo que queremos ver, en definitiva sometiéndonos a un mundo acotado, sin demasiadas posibilidades, no más que las que nuestra propia inflexibilidad nos permite.

Sinónimo de inteligencia, el humor no sólo es divertido sino que lleva al éxito en la vida. La risa es un instrumento que colabora día a día a mantener el buen humor, y que nos otorga salud física y mental. En definitiva es un gran analgésico.

Y aunque la risa forma parte de ese buen sentido del humor, no es el único factor determinante, también deberán estar presentes la buena disposición, la energía, el dinamismo, la solidaridad, el compañerismo, la bondad y la gratitud, para que al convivir con nuestros semejantes sea posible un trato cordial y armónico.

Las personas alegres, enérgicas y entusiastas, irradian en su rostro un imán contagioso que nos carga de positivismo, de ganas de hacer, de energía vital para efectuar nuestras tareas diarias.

La rutina sin humor se hace tediosa, abrumadora, pesada, donde parece que el ambiente se carga de una atmósfera viciada, por eso es necesario ventilar y abrir todas las ventanas para que el aire se purifique. Oxigenados ya, es hora de vestirnos con esa hermosa prenda, que no es costosa, ni sofisticada, por el contrario es sencilla y campechana, recibe el nombre de buen humor.

Cuando existe el sentido del humor, surge también el chiste, una inyección contagiosa en el diario vivir, que nos carga de vitalidad, dinamismo y alegría.El chiste forma parte de nuestra naturaleza humana, mejora el pensamiento, lo fortalece, así como también nos produce placer, nos permite liberar instintos y tendencias de la vida anímica. De esta forma, detrás de los chistes surge el sentido y el desatino, el desconocimiento el esclarecimiento, y de esta serie de controversias se manifiesta algo oculto y escondido que es lo que realmente nos provoca risa. Para su realización se pueden condesar palabras, emplear el doble sentido, pero siempre apostando a la tendencia de ahorro como carácter fundamental del chiste. A través de un pensamiento normal, o través del contrasentido, depende de la reacción que despierta en el oyente. Algunos tienen voces en sí mismos sin fin y no se hayan al servicio de una intención, en cambio cuando sí lo hacen se convierten en tendenciosos.Más allá de la producción del placer, es un factor de poder psíquico donde los grandes instintos y las tendencias de la vida anímica lo toman al servicio de sus fines. Un excelente medio, para extraer placer de los procesos psíquicos, pero no todas las personas se encuentran igualmente capacitadas para servirse de ellos.

A través del humor, se puede hacer una fuerte crítica a la realidad, así lo han hecho Quino y Fontanarrosa, dos ejemplos en el mundo gráfico, donde detrás de cada sonrisa siempre hubo un intento o búsqueda por la reflexión y el cuestionamiento sobre la actualidad, el mundo en que vivimos y nuestras grandes fallas.

De este modo, vestidos de buen humor, las horas se harán más gratas, las tareas más sencillas, y las obligaciones menos tediosas. Pero, a pesar de ser una prenda muy económica y al alcance de todos, es importante dejar de lado los sentimientos que nos amargan, angustian, enojan, que generan odio o rencor. Es imprescindible despojarnos del bagaje negativo, porque si les damos paso, entonces la alegría, la risa, el entusiasmo, la energía y el dinamismo, quedaran ocultos, sin posibilidad de salir a la escena.

Hay infinidad de motivos para vestirnos de buen humor, para incorporar una alta dosis de alegría, risa y endorfinas, de modo de hacer de cada día un día especial y único, para que permanezca en nosotros la sensación de bienestar y placer.

Andrea Calvete

"EL HILO DE ARIADNA"

Este hilo que ha servido a Teseo para poder salir del laberinto ileso, y dar muerte al monstruoso Minotauro.  Es el mismo que tantas veces nos salva de quedar atrapados sin salida, porque de alguna manera la solución está, sólo es cuestión de buscarla o al menos lograr pensar con tranquilidad.

La mitología nos ha regalado personajes, leyendas sobre las que navegamos a través de los años, soñamos y nos trasladamos a épocas lejanas. Sin embargo, es aquí y ahora donde es importante encontrar ese hilo conductor que nos permita superar nuestras debilidades, nuestra dudas, nuestros más profundos cuestionamientos, y así continuar parados haciendo ese nexo entre pasado y futuro, en este aquí y ahora.

Aunque hoy por hoy, no hay demasiado tiempo para zambullirnos en problemas existenciales, o ganas, lo cierto es que en algún momento, las preguntas  nos paran, las dudas nos asaltan, los signos de interrogación se clavan en nuestro pecho y nos apuntan hasta que les prestamos atención. Generalmente, tratamos de seguir de largo, de que pasen inadvertidos pero a la larga vemos que no hay más remedio que hacer esa pausa.

Al detenernos, es más sencillo observar nuestros errores, nuestros puntos débiles, nuestras pasiones y nuestros más profundos deseos. Cuando uno toma contacto con todas sus realidades y llega hasta los puntos más profundos de su ser, entonces los posibles aparecen de la mano de la búsqueda y del conocimiento en pro de seguir aprendiendo, de un alma inquieta, de un cuerpo ocupado y preocupado por el cambio. La expresión "el hilo de Ariadna" tiene que ver con  profundizar en lo que nos sucede, analizar con tranquilidad, para poder agarrarnos de ese hilo salvador que nos permite encontrar una salida.

En el caso de la leyenda del hilo de Ariadna, Teseo pudo regresar y vencer a Minotauro, símbolo de sus debilidades, ignorancia, de modo de conquistar así la luz de la sabiduría. De esta forma, este hilo es un potente lazo que une pasado con presente, el mundo exterior con el interior, la dualidad misma.

Como dice Platón: "El mundo visible es la sombra pálida de la realidad que hay más allá" , una realidad que depende de cada uno conquistar, descubrir, alcanzar, siempre y cuando estemos dispuestos a hacerlo. Y en la medida que pasa la vida, ya vemos nuestra realidad de diferente manera, porque empezamos a liberarnos de los que nos encadena y nos ata, y nos sentimos más libres porque somos más genuinos y auténticos al poder responder de acuerdo a lo que creemos es justo y necesario, por el camino de la libertad y del libre albedrío.

Y como seres humanos, continuaremos despertando día a día, aprendiendo, resurgiendo como esa flor de loto que surge en los estanques, entre las impurezas como símbolo de perfección y de gracia. El dejar asentar en nuestro interior lo que nos sucede tiene que ver con ese proceso de crecimiento personal, de descubrimiento, de navegar por esas profundidades que algunas veces parecen inalcanzables y poco llevaderas. Sin embargo, son parte de nuestra verdadera esencia por momentos tan lejana y distante. Esos sedimentos que se asientan están conformados por pequeños cristales de colores que reflejan lo más bello y también lo más feo que habita en nosotros, lo más perfecto y lo más defectuoso, así como los cristales opacos y agónicos que parecen perderse en esa bruma que se funde en el horizonte.

Es así, que ya asentados, más calmados nos dirigimos por “El hilo de Ariadna” quien nos facilita ese ovillo para poder lograr una salida a ese laberinto en el que nos encontramos, pero ya vemos una pequeña luz y salida.

Andrea Calvete
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miércoles, 20 de febrero de 2019

DOS FAROS EN LA RUTA

Como narradores de historias, de relatos, de anécdotas somos un manantial a través del que fluyen hiladas nuestras esperanzas, nuestros sueños y también esas frustraciones que de alguna manera toman forma en esas letras contundentes que se levantan como pilares, en el sostén de nuestra persona. Este relato, colorea a un personaje que contagia su encanto y comparte lo que tiene con amor y alegría.
Credit: William Warby- Unplush

Amanecía y el sol apenas se desperezaba, el primer trinar de algún pájaro madrugador anunciaba el alba que llegaba llena de energía a recibir a ese día que desbordaba entusiasta. Así Nelson con apenas cinco años subido a un banquito de madera encendía el primus para calentar el agua para que su madre al levantarse ya tuviera el mate pronto. Estaba oscuro todavía, eran las cinco de la mañana, pero les esperaba una larga jornada. Carmen ya había armado todo en la mesada de la cocina para disponerse a planchar cinco canastos de ropa que tenían que entregar en el correr del día. Mientras planchaba cuidadosamente cada prenda, Nelsito como ella le decía, le cebaba mate.

Carmen había venido a Uruguay desde España buscando un horizonte junto con su marido José, allí tenían que picar la piedra de la cantera para poder hacer las carreteras que hoy forman parte de esa hermosa Galicia. Un trabajo muy duro para una mujer que medía apenas un metro cuarenta, sin embargo nunca se le escuchó una queja, siempre trabajó duro y parejo con amor y alegría dejando cada día lo mejor. Poco a poco sus hijos fueron mamando ese espíritu de esfuerzo y compromiso, de constancia y esmero. Pero Nelson era especial, sus ojos claros y centelleantes podían ver el futuro, y la esencia misma de la vida, tenía ese don de ver mucho más allá de lo visible. Quizás era un don innato, pero creo que los genes de su madre eran parte de esa maravilloso ser que con una sonrisa franca y sincera se brindaba a quien le pasaba por delante.

Hay gente que tiene esa particularidad, que sin quererlo, sin esforzarse cae bien a todos, compra el corazón de la mayoría, porque no esperan nada de los demás y dan genuinamente todo lo que tienen porque la vida para ellos es una fiesta, a la que nos invitan a participar, y entonces vemos que realmente lo es, pero algunas veces estamos ciegos, tapados de cosas y no vemos la maravilla que nos circunda.

Con el correr de los años, Nelson se hizo un muchacho, se esforzó estudió, trabajó, se esmeró por superarse por ser un hombre de bien. Su madre con el cabello blanco lo miraba con ternura, tenían una relación muy especial, producto de esa complicidad que ellos habían generado desde siempre. Carmen con más de setenta años decidió aprender a leer y a escribir, y lo logró, ambos eran persistentes y tenaces, luchadores incansables, contagiosos ejemplos de perseverancia y energía.

Nelsito un hombre que formó su familia con esfuerzo y sacrificio, pero para él su mujer y sus hijos eran una luz, eran ese amanecer que llenaba la vida de alegría y de entusiasmo. Sus ojos se cerraron muy jóvenes pero siguieron centelleando coloreando la vida de su familia y todos los que tuvieron la fortuna de conocerlo, como dos faros en la ruta.


Andrea Calvete


domingo, 17 de febrero de 2019

HABLANDO CON LA LUNA

Credit: Thomas Brenac- Unsplash
¡Cuántas declaraciones a la luz de la luna llena!, ¡cuántos suspiros, besos y miradas!, ¡cuántos anhelos escondidos!, ¡cuántos deseos olvidados!, ¡cuántos amores buscan brillo!, ¡cuántas historias caminan iluminadas por este bello satélite! Inspiradora de libros, cuadros, esculturas, canciones, a cada artista logra llegar de diferente manera, a cada ser alcanza con su magia y encanto magnético.

Las noches de luna llena guardan cierta magia y encanto para quien suele dejarse llevar por el cielo estrellado iluminado por su blancura delicada y tenue. Hoy la luna me ha revelado algunos secretos bajo ese influjo, pero no podré trasmitirlos todos, sólo aquellos que ella ha decidido sean parte de este relato.

Luego de una ameno intercambio, vi desfilar millones de personas que han pernotado en sus noches . Con su encanto ha servido de inspiración a los más destacados artistas, ha sido testigo de romances, espectadora de lazos que han perdurado con el tiempo, de lágrimas derramadas, de partidas, de luchas, de silencios, de cada acto de nuestras vidas. No falta quien embriagado por su magia ha dejado volar sus más profundos deseos, con la esperanza encendida en que se harán realidad o al menos estarán más cercanos.

La luna y el sol, partes del Yin y el Yang, de esa dualidad que permanentemente nos habita y sorprende, de esa parte femenina y masculina que nos compone. En las culturas milenarias la luna y el sol considerados como los ojos cósmicos, siendo la luna parte del pasado, el sol el futuro, y el tercer ojo el eterno presente, ese instante que es.

La mística luna roja ha encendido deseos, y ha permitido renacer tantas cosas ocultas. Pero varía su color y forma, y en sus distintas apariciones mueve mareas, maneja la naturaleza y nos predispone de diferente humor bajo su influjo mágico. Ha acariciado noches de estrellas, y ha besado a las olas en las noches de verano, ha encendido pasiones y conmocionado a todo aquel dispuesto a mirarla, porque basta detenernos unos instantes bajo su presencia para quedar hipnotizados por su belleza.

Pero la noche estrellada e iluminada por su luz, es propicia para el diálogo. Así la luna me ha confesado que pese a las investigaciones científicas, ella ha logrado alterar los comportamientos y ha ejercido un enorme poder sobre la tierra, el agua y el aire. Su mirada azulada me ha cautivado. En un susurro me ha contado un viejo hechizo, pero me ha hecho prometer que no lo haga público porque es él quien le permite ser símbolo de luz, fertilidad y abundancia.

Quien pueda disfrutar de una noche de luna llena podrá experimentar un momento diferente y único, a tiempo de bañarse de su energía y belleza, abiertos a que es posible un cambio o un momento trascendente.

Hoy la luna me ha revelado algunos secretos bajo ese influjo que sólo ella es capaz de generar cuando aparece enorme para dejar deslumbrados a quienes la miran. Ojalá que esta noche cuando eleves tus ojos al cielo seas testigo de algo maravilloso en tu vida, o descubras lo que ella te quiera decir al oído.

Andrea Calvete




sábado, 16 de febrero de 2019

AL RESCATE



En los sueños, en las partituras, en las páginas de un libro, en las palabras de la vida misma, suelen aparecer esos salvadores que permiten que nos ahoguemos ante una inundación o quedemos atrapados con la primera tormenta. Busquemos donde busquemos, allí están al rescate para que nos mantengamos a flote.

Ser rescatado es una sensación que tiene esa suerte de contradicción, por un lado la satisfacción de salir de ese lugar que nos incomoda o sofoca, pero por otro el sentir que necesitamos de la ayuda de alguien para poder superar lo que nos ocurre, y aquí viene el punto en el que me gustaría detenerme. No tiene nada de malo necesitar de alguien o de algo para poder superar un obstáculo, sin embargo es donde entran a jugar los cuestionamientos, el ego superpoderoso, infalible, que pretende permanecer autosuficiente sin que le otorguen una mano. Por otra parte, no falta quien vive en un permanente pedido de rescate y no llega a valerse por sí sólo nunca, pero aquí entraríamos dentro de un tipo de un comportamiento inadaptado por llamarlo de alguna manera.

Al rescate suelen venir las gotas del rocío para que el nuevo día comience húmedo ante los primeros atisbos de sol, o las sombras de las copas de los árboles para brindar frescura a las veredas, o las nubes para cargarse de agua suficiente para que cuando el tiempo lo disponga la tierra se refresque e hidrate. De alguna manera, vivimos en cadenas sin quererlo en que somos rescatados en forma continua sin darnos cuenta.

Los sueños suelen ser grandes disparadores de esos rescatistas que en forma solapada se esconden a través de imágenes confusas y por momentos incomprensibles, que en definitiva enmascaran a esos salvadores que vienen a socorrernos de lo que nos preocupa y ocupa y que queda allí atrapado en ese interior profundo llamado inconsciente.

Al rescate solemos ir cuando un amigo lo precisa, un compañero lo insinúa o alguien de la familia lo requiere, algunas veces a pedido y otras simplemente como mera forma de reaccionar frente a una situación a la que respondemos en forma automática sin pensarlo, solamente guiados por el sentido de la solidaridad y la ayuda. Cuando algo nace en forma genuina desde el corazón se produce un rescate casi mágico en el que por el arte de los vaivenes de la vida nos sintonizamos en esa energía armónica en la que nos vemos envueltos por el Universo.

Rescatarnos de la enviada, de la desidia , del desánimos, del sufrimiento, de los celos, de la mentira, del engaño, es tarea individual y personal, de ella depende que nos sintamos mejor con nosotros mismos y con los demás. Cuando rescatamos el lado de luz que en nosotros habita equilibramos las sombras y sitios oscuros que nos conforman para lograr sintonizar con armonía nuestros días.

Hemos sido rescatados muchas veces en el camino y no faltarán otras tantas en las que una mano atenta se solidarice y se tienda. Del mismo modo, nuestras manos se extenderán hacia otras personas que como nosotros necesitan esa mano atenta y fraterna, porque todo lo que va de alguna forma vuelve. Quien recibe en un acto casi reflejo da, es como un mecanismo mágico que se produce sin pensar, una iniciativa que surge desde la gratitud y el agradecimiento. Dar trae consigo la sensación de sentirte útil y productivo.

En los sueños, en las partituras, en las páginas de un libro, en las palabras de la vida misma, suelen aparecer esos salvadores que permiten que nos ahoguemos ante una inundación o quedemos atrapados con la primera tormenta. Busquemos donde busquemos, allí están al rescate para que nos mantengamos a flote.

Andrea Calvete

domingo, 10 de febrero de 2019

TESTIGOS DE LA LUZ

Solemos ser testigos de la luz diariamente, de la que se cuela por las ventanas, de la que ilumina nuestra alma, de la que enciende nuestros deseos, de la nos llena de energía o de la que nos despierta del letargo. Mil y una vez somos testigos silenciosos de este episodio mágico y escurridizo, volátil e intangible.

La luz es un fenómeno natural a través del cual los arquitectos se han expresado, han creado, dándole por momentos una orientación metafísica como lo han hecho en las catedrales góticas, en donde inmensos muros transparentes, han sido vehículos de formas, colores, mística e historia.

A través del arte gótico los vitrales no sólo han dibujado la belleza de catedrales y palacios , sino que también han sorprendido a los observadores permitiéndoles elevarse a una esfera supersensorial. Basta con entrar en una catedral y observar la luz que se tamiza por los cristales de las vidrieras, donde la luz funde y transfigura de manera sutil. Las vidrieras de colores oscuras, con tonos azules y violáceos  permiten crear en el interior un efecto sobrenatural que varía constantemente de acuerdo a los cambios atmosféricos y del sol. Posiblemente estos vitrales detallamente pensados y creados, pretendan maravillarnos y elevarnos entre el color y la magia de la luz que se extiende por entre las paredes. Así hipnotizados ante ese efecto óptico indescriptible acompañados por el silencio inmenso y solemne entremos en las alas de la meditación profunda.

Sin quererlos somos testigos de la luz, pero no somos conscientes de ello. Muchas veces recibimos el nuevo día con una mochila inmensa de problemas con nos dejan ni si quiera mirar ese primer rayo de luz que nos despierta, que nos dice buenos días. Es un milagro cada día poder ser partes de una amanecer o de un atardecer, y detenernos a contemplar esos minutos en los que la Naturaleza da rienda suelta a todos nuestros sentidos.

La luz está presente siempre, aunque algunas veces no la percibimos porque nos sentimos imbuidos entre las sombras, en días oscuros y pantanosos que parecen no dejar espacio para un posible un cambio.

Por momentos, la luz se sienta a nuestro lado, nos escucha, nos visita y ni si quiera la percibimos, porque estamos abstraídos indiferentes como si nada lograra sorprendernos. Sin embargo, cuando algún destello nos encandila miramos y percibimos que está allí haciéndonos compañía, y por más que hayamos transitado la vereda de la sombra, ella permanece allí como testigo silencioso de cada acto de nuestra vida.

Cuando tocamos fondo parece faltarnos el aire, agotarse el tiempo, deshilacharse los minutos, esfumarse las esperanzas y desvanecerse los posibles. Sin embargo, cuando todo parece oscurecerse un pequeño rayo de luz aparece por entre las rendijas. Ese rayo de luz insignificante, entra lenta y suavemente, se esparce y en la medida que permitimos que pase, la luminosidad se incrementa, y parece que la habitación se torna más aireada y confortable.

Y la luminosidad puede venir acompañada del llamado de alguien que se preocupa por nosotros, de la mirada atenta de quien nos escucha, de la mano suave que nos acaricia, o del abrazo sincero del que nos sostiene cuando el cuerpo parece que se quiebra. Testigos de la luz nos abrimos a un universo de posibles por descubrir y conquistar.

Andrea Calvete

sábado, 9 de febrero de 2019

LA ESPIRAL DE LA QUEJA


Escudados en el manto de la queja nos subimos al escenario del que critica, en una espiral que articula las posibilidades, muestra los puntos débiles, señala con el dedo, pero se olvida de aproximar soluciones, porque criticar es sencillo, pero es productivo cuando trascendemos un peldaño más y a su vez ofrecemos posibilidades para que la situación pueda mejorarse.

Es muy común quejarnos por todo, por el tiempo, por la inflación, por los impuestos, por la suba del combustible, por el calor, por el frío, por la falta de oportunidades, por la mala disposición de la gente, por la falta de comunicación, de empatía, de comprensión, de entendimiento, por no tener pareja, por tenerla, por ser gordo, por ser flaco… y podría continuar con un sinfín de enumeraciones.

La queja es inherente al ser humano, lo problemático es cuando se convierte en un estilo de vida. Allí comenzamos a transitar por un espiral muy peligroso, en el que la negatividad nos mina de una pésima energía, en la que poca oportunidad le dejamos a los cambios porque nos paramos en la vereda de los que ven todo muy bien pero no hacen nada por modificarlo.

Dice un viejo proverbio oriental : “Si tu mal tiene remedio, ¿por qué te quejas? Si no lo tiene ¿por qué te quejas?” Son añejas y comunes como el pan que comemos día a día, y tienen por base el reclamo. Y es bien cierto que si lo que nos sucede tiene remedio demás está quejarnos, porque está a nuestro alcance remediar lo que nos preocupa. Sin embargo, si no tiene solución o al menos no la vemos, al quejarnos gastamos nuestras energías, nuestro tiempo y dinamismo en esa queja que nos deja estancados y nos posibilita salidas.

Las alternativas para solucionar un problema, no se hallan en la queja, sino en agudizar nuestros sentidos puestos al servicio de lo que nos aqueja, para sí entonces encontrar soluciones.

La queja, no resuelve nada, porque es inoperante. Cuando incurrimos en ella en forma reiterativa, nos acercamos a la negatividad, a no aceptar lo que debemos cambiar.

A los uruguayos se nos tilda de grises, quejumbrosos, opacos, y si nos ponemos a pensar detenidamente por algo ha de ser, quizás la queja a esta altura ya se nos ha incorporado tan adentro que es parte de nuestra rutina, y no nos damos cuenta la cantidad de veces que lo hacemos en el día.

Cada vez que emitimos una queja malgastamos: tiempo, energía y dinamismo. Tres elementos fundamentales para cualquier actividad que queramos emprender sea posible. Actualmente, vivimos escasos de tiempo, de oportunidades, por eso es fundamental aprovecharlos y no desperdiciarlos cuando las contrariedades se nos presentan.

Si nos ponemos a pensar la mayoría de las veces son muy pequeños los detalles por los que nos quejamos, nos preocupamos o malgastamos nuestro tiempo.

Si cada vez que nos fuéramos a quejar, miráramos al cielo y respiráramos hondo, posiblemente agradeceríamos todo lo que cada día tenemos y no somos capaces de ver y disfrutar. Ese contacto con las nubes, con el aire, con el sol, nos posibilita mirar hacia el Universo, dar un paso hacia un sinfín de posibilidades maravillosas que están a nuestro alcance, pero que sin embargo, no alcanzamos a ver.

¿Qué es lo que vemos? La respuesta a esta pregunta dependerá exclusivamente de cada uno de nosotros, del camino que hayamos decido tomar y en esas posibilidades infinitas, estará el camino de la queja, del reclamo y de la victimización, que permite deslindar responsabilidades, así como encontrar culpables.

Así hemos sido educados: debemos encontrar al causante de un problema, la solución lógica, la resolución perfecta, dejando de lado toda respuesta diferente a la esperada, a la aprendida, a la que nos inculcaron que era correcta. Debemos abrir nuestras cabezas a los desafíos y a las posibilidades, y así aplacar la cultura de la queja.

Si al quejarnos presentamos un reclamo formal a una situación que es posible cambiar, entonces bienvenida esa voz que se alza en pro del cambio. Aunque sería conveniente que al momento de presentar una protesta a su vez pusiéramos sobre la mesa alternativas a eso que nos disgusta. El buscar nuevos caminos, es parte del estar abiertos al cambio, a ese devenir constante llamado vida.

Algunas personas llevan escrito un libro de quejas, pero sería muy importante analizarlas y tomar consciencia de cuáles son realmente importantes y válidas, cuánto han aportado en nuestro camino y cuánto tiempo nos han quitado y obstaculizado para hallar soluciones.

Quizás los años sean buenos consejeros a la hora de analizar que la vida es demasiado corta para desperdiciarla estancándonos en la queja, en ese ruido constante y molesto que lo único que conlleva es a ponernos de mal humor.

La queja es contagiosa, suele despertar el malestar de quienes nos rodean. Cuando propagamos nuestra negatividad, el aire se carga de mala energía, medio que no posibilita soluciones sino que favorece a los problemas.

Una herramienta fundamental para salir del espiral de la queja es reconocer errores, vislumbrar soluciones, cambios, con una mentalidad positiva y esperanzadora. La construcción de un mundo mejor es posible, depende de lo que cada uno de nosotros estemos dispuestos a aportar y a comprometernos, no desde la queja, sino desde el compromiso y esfuerzo por lograrlo.

Andrea Calvete
   



domingo, 3 de febrero de 2019

PAREJAS DESPAREJAS

Dicen que cada pareja es mundo, y no deja de ser cierto, cada cual tiene sus reglas, sus parámetros , y no siempre desde afuera logramos comprenderlos, por eso en problemas de pareja es aconsejable escuchar, pero en lo posible no intervenir.

Generalmente, cuando uno observa una pareja instantáneamente surge en forma casi inconsciente decir: “Qué buena pareja que hacen, son tal para cual, son el día y la noche, o qué pareja despareja…” Lo cierto es que cuando pasan por nuestra cabeza estas ideas si bien pueden ser acertadas, también pueden estar muy lejos de la realidad que esas dos personas transitan, porque no todo es oro lo que reluce, ni todo es tal cual se muestra o se ve, el entramado es mucho más complejo.

El otro día mirando una serie francesa Ten Percent en Netflix , me llamó mucho la atención algo que dijo Matías uno de sus protagonistas: “Después de tres años se puede hablar de pareja, antes es una comedia romántica”. Al principio me hizo sonreír, pero luego me puse a analizar estas palabras, y no deja de tener razón los primeros años llenos de pasión, entusiasmo parece que todo es posible, pero con el correr del tiempo se va apagando esa efervescencia y surgen otros nexos que se van tejiendo día a día de forma que esa pareja se hace más sólida desde diferentes ángulos.

Posiblemente, esas “parejas desparejas” así catalogadas sean las que funcionan mejor, porque se complementan, porque encuentran eso en la otra persona que les seduce, que les atrapa, que los identifica, que los hace sentir mejor en su día a día.

Dicen que el amor todo lo puede, y lo cantaban The Beatles, All you need is love - Todo lo que necesitas es amor- , aunque algunas personas dispuestas a no perder esta oportunidad se aferran a la primera relación que se les cruza, sin analizar si realmente vale la pena embarcarse en ese proyecto.

Habitualmente las personas se ven atraídas por el atractivo físico, el nivel intelectual, la inteligencia. Por su parte, el nivel educativo, social y económico también suelen ser de peso en determinadas circunstancias. El tema de la edad con los años ha ido cambiando, a lo largo de la historia que el hombre fuera diez o más años mayor, no era ningún impedimento, pero si la mujer era mayor que el hombre entonces no se veía con buenos ojos. Sin embargo, gradualmente esto ha ido variando y ya vemos parejas heterosexuales y homosexuales que se llevan unos cuantos años y no se ve con tanto reparo, igual no falta quien etiqueta, ridiculiza o habla por hablar.

Hablan por hablar, aquí me quisiera detener, porque desde afuera es fácil hablar, ver, apuntar defectos o virtudes, opinar, pero ninguno de los que está allí opinando, se encuentra detrás de las puertas en el día a día para ver la verdadera cocina que se da en ese diario vivir de esa pareja, que tendrá sus pactos, sus acuerdos, sus normas de convivencia, sus valores y su forma de encarar la relación, como diría el Negro Jefe, “los de afuera son de palo”.

Hoy por hoy, cada vez las parejas duran menos años, producto de esta inmediatez en la que todo debe resolverse rápidamente, donde todo es cambiable cuando no sirve, donde hay poco aguante para las frustraciones y los problemas, y donde no queda tiempo para la queja, el reclamo, todo hay que solucionarlo rápidamente para seguir en marcha. Esta es un poco la psicología de este siglo XXI, lo cual no quiere decir que haya casos en lo que la separación no esté más que justificada, porque no se entienden, porque dejaron de quererse… o por las razones que ameriten esa ruptura.

También es común ver relaciones enfermizas, en las que una de las partes se cree dueña de la otra, y que puede controlar cada paso o acto de su vida, y allí lamentablemente comienzan a sucederse esos nexos tóxicos que nos son nada bueno para ninguna de las partes ni tampoco para los seres que los rodean.

De regreso al comienzo, cada pareja es mundo, parejas o desparejas, me inclino más a desparejas porque la forma de emparejar se logra día a día con mucho sacrificio, con mucho trabajo de ambas partes por mantener ese equilibrio esa relación en la que cada parte siga siendo él sin perder su identidad y su autenticidad.


Andrea Calvete



sábado, 2 de febrero de 2019

EN MEDIO DEL INVIERNO DESCUBRIR UN VERANO INVENCIBLE

La mente un pequeño receptáculo que puede cambiar nuestro accionar y porvenir, pero a la que muchas veces no le damos la importancia que merece, la miramos de reojo y permitimos que nuestros condicionamientos afecten como vemos la realidad. Así que si nos abrimos a los sí puedo, quizás salgamos del invierno para alojarnos en el verano de las posibilidades.

Para entrar en el mundo de las posibilidades debemos primero pasar por el de las imposibilidades, porque sólo intentando eso que parece imposible nos aproximamos a lo posible. Generalmente, nos caemos y lastimamos muchas veces antes de lograrlo, pero lo importante es encaminarnos hacia donde creemos está esa oportunidad.

Tener ilusión, ser entusiasta, pro activo, positivo, no son sólo palabras o posicionamientos, tiene que ver con un funcionamiento científico y biológico que se da en nuestro cuerpo que hace que enfermemos menos, que levantemos nuestro sistema inmunitario, y nos sintamos mejor. Es una cuestión de actitud. Esto tan simple fue demostrado por Ramón y Cajal premio Nobel de Medicina reconocido por su trabajo neurológico que descubrió que si salimos de nuestra zona de confort aumentan nuestras espinas dentríticas, por lo que se conectan más neuronas y nos convertimos en personas más inteligentes.

Cuando uno tiene ilusión, entusiasmo, es decir que nos atrevemos a hacer, a probar, nos sentimos motivados y entonces comienza este proceso que les decía en el que nuestras células madres se convierten en neuronas. De esta forma, un hábito requiere tan sólo 21 días. Por lo tanto, reinventarse es una mera actividad física, que depende de nosotros de permitir dejarnos acompañar por la ilusión, la creatividad, la esperanza, y como les decía al principio del si puedo, o por lo menos lo voy a intentar, pero confiado, dejando las culpas, la desesperanza y la angustia de lado.

No es sencillo, borrar todo lo que nos preocupa, desestabiliza o aqueja, pero si no lo hacemos nos dejamos ganar por los no, y caemos en esa mirada en la que sentimos que todos son enemigos que nos acechan, en el que escasas posibilidades tenemos de competir. Sin embargo, esto también tiene que ver con nuestra mente, en como vemos o percibimos el mundo que nos rodea, si nos sentimos inseguros rodeados de enemigos, en un mundo con escasez y finito de oportunidades.

Sin embargo, cuando cambiamos el chip y vemos que vivimos en un universo virtuoso, lleno de posibilidades, donde los demás no son nuestros enemigos sino sanos competidores de los cuales podemos aprender mucho y compartir entonces cambia nuestra actitud de vida y también las oportunidades de ser y realizarnos.

No podemos vivir con mentalidad de escasez, porque eso activa en nosotros el instinto de supervivencia, activa la envidia, los celos, la avaricia, la preocupación angustia, la ira y el miedo, todos malos compañeros de viaje que lo único que hacen es corroer nuestra vida. La mente es un pequeño receptáculo es importante saberla usar descubriendo que somos capaces de mucho más de lo que imaginamos, tan capaces como en medio del invierno descubrir un verano invencible.

Andrea Calvete