sábado, 28 de febrero de 2015

CONJURO DE PAZ

Rompen con fuerza en la orilla del mar,

su blanca y espesa espuma acaricia la arena,

mientras el sonido apacible y constante,

invita a perderse en la inmensidad,

de sus aguas azules y profundas.


El sol como un baño de oro,

resplandece en el agua,

irradia su energía y hechiza.

Las miradas quedan cautivas,

los deseos flotan en el aire,

mientras que los anhelos

pierden su timidez y vuelan

libres como las gaviotas que

llegan a la orilla.


Sin palabras, ni rezos,

un conjuro de plenitud

y paz se ha instalado

en las blancas arenas,

que cobijan un plateado mar,

lleno de misterio y encanto.


Frente al mar, es posible

desnudar nuestra alma,

nuestro cuerpo,

lo más íntimo.

Él sabe escuchar a quien

logra con sus pies descalzos

transitar por sus orillas llenas de historias,

de confesiones y plegarias,

que viajan ola tras ola,

como un secreto bien escondido,

regalando paz y plenitud.

Andrea Calvete