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RECIPROCIDAD


La reciprocidad no se espera, no se pide, ni añora, surge espontáneamente en forma genuina y sincera. Es un nexo que se construye desde el corazón, desde el latir del amor en un acto de ser y estar en sintonía.

Quien busca reciprocidad pierde su tiempo y energía, pues ella surge sin necesidad de esperas, sin pedidos o reclamos.

Algunas veces nos decepcionamos porque la reciprocidad no aparece, sin embargo, no es cuestión de decepcionarse o alegrarse, de buscar explicaciones o interpretaciones, cuando no surge hay que continuar el camino, respirar hondo y comprender que no era el momento, lugar o persona indicada.

Es una falsa creencia esperar que los demás actúen con reciprocidad, lo harán o no, no todos somos iguales, y a su vez transitamos momentos y situaciones diferentes, por lo que algunas veces la reciprocidad sigue de largo, y por más explicaciones que busquemos pasa y toca otra puerta.

La reciprocidad se siente, se exterioriza sin pensar, sin cuestionarse nada, sin calcular o medir, simplemente aparece como una vibración que surge desde lo más hondo y nos conduce a responder en un acto de bondad, de amor y agradecimiento.

Dicen que a veces los astros influyen en nuestros días, y es así que por momentos sentimos que nada fluye como debería, porque en el fondo no estamos pasando un buen momento, pero lo malo como lo bueno pasa, todo cambia y también esas rachas en la que todo parece mirarnos de reojo. Seguramente en esos momentos la reciprocidad siga de largo pues no estemos en nuestros mejores días.

Asimismo, es importante no esperar de los demás nada, sólo de nosotros mismos, así lo que los demás nos puedan dar será recibido sin expectativas, y con agradecimiento. Vale la pena recordar que no sabemos casi nada de lo que vive un semejante, de su presente, de su pasado, de sus sueños, anhelos o desvelos, por eso antes de esperar del otro, es importante hacer lo que esté a nuestro alcance, para que así luego se construya de manera auténtica y sentida la reciprocidad.

La reciprocidad no se espera, no se pide, ni añora, surge espontáneamente, en forma genuina y sincera. Es un nexo que se construye desde el corazón, desde el latir del amor en un acto de ser y estar en sintonía.

Andrea Calvete

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