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NADA PERSONAL


Cuanto más ocupados estamos menos tiempo tenemos de ofendernos, de entrar en ese gris delgado en el que los posibles se dan una vuelta y comienzan las conjeturas que nos acercan a una realidad que dista bastante de lo que es.

La sensibilidad a flor de piel y los problemas del diario vivir algunas veces nos dejan mal parados, y permitimos que todo lo que se dice o sucede a nuestro alrededor nos afecte de manera más que particular.

Nada mejor que ante una duda, aclararla, enfrentarla, y no pensar que el otro siente de determinada manera, la única forma de corroborarlo es hablar, aunque muchas veces dice un viejo dicho que “a buen entendedor pocas palabras”, sin embargo, podemos incurrir en falsas interpretaciones.

Quien ocupa su tiempo en lo que ama, destina sus horas a lo que realmente lo motiva, le queda poco tiempo para ofrecer su espacio a las dudas, a las conjeturas y a los malentendidos. Y aunque los errores son frecuentes también son reparables, y todo se puede hablar para dejar atrás esa ofensa que ha llegado para lastimarnos o desajustarnos. Está en cada uno impedir que lo externo lo desestabilice, preocupe y ocupe su energía vital, porque en muchas ocasiones somos nosotros mismos los que nos predisponemos sin que haya un verdadero motivo.

Algunas veces al hablar en el intento de reparar una situación, vemos que realmente ha habido un malentendido, y una persona se ofendió por algo que ni si quiera éramos conscientes, por lo que verbalizar lo que nos sucede es siempre el mejor camino más allá de los posibles resultados.

En la medida que pasa la vida cerramos las puertas a las ofensas, a las discusiones sin sentido, a lo que realmente no importa, y se las abrimos a lo que es primordial en nuestro ser y estar, de modo que nuestro tiempo y energía la destinamos a lo que realmente nos llena de plenitud.

Cuanto más ocupados estamos menos tiempo tenemos de ofendernos, de entrar en ese gris delgado en el que los posibles se dan una vuelta y comienzan las conjeturas que nos acercan a una realidad que dista bastante de lo que es. Entendemos que los más perjudicados al entrar en el camino de las ofensas somos nosotros mismos, porque nos dañamos y quitamos oportunidades, y la mayoría de las veces nada es personal.

Andrea Calvete

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