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YO SOY


Somos en la medida que nos lo permitimos, en que decidimos dedicar nuestro tiempo y nuestra energía a una tarea, esperanzados en progresar, avanzar, aunque no redunde en un beneficio económico ni sea nuestro sustento de vida. Es así como surgen los hobbies, esos pasatiempos que realizados con mucho amor terminan diciendo quienes somos.

Cuando nos paramos ante el “yo soy”, nos detenemos unos instantes casi al borde de un abismo antes de definirnos, empezamos a mirar a nuestros costados e intentamos la aprobación del otro. Es lógico, queremos sentirnos parte de la sociedad en la que vivimos. Pero con el correr de la vida la aprobación del otro, si bien es importante, cada vez tiene menos peso porque logramos independizarnos y desplegar nuestras alas más allá de lo que piensen los demás.

Desde pequeños se nos insiste en ¿qué vamos a hacer cuándo seamos grandes?, así pasan los años hasta que al finalizar el liceo nos enfrentamos a esa elección complicada que tiene que ver con lo que nos dedicaremos. Y no todos tienen el privilegio de dedicarse a lo que desean, anhelan o sueñan, por diferentes circunstancias una gran mayoría termina trabajando ocho horas o más en algo que no le gusta y le destina gran parte de su vida y energía.

Somos los que hacemos con nuestro tiempo y energía vital, con lo que pensamos y decimos, pero en definitiva con el resultado de ponerlo en práctica. Algunas veces nos cuesta la vida entera hacer lo que realmente queremos, aunque este puede ser un buen momento para dar ese paso. Y cada cual lo hará a su ritmo, con sus tiempos, con sus dudas, con sus ilusiones, con sus desafíos y con la esperanza puesta en lo que más les gusta.

La sociedad competitiva en que vivimos tiende a descartar las tareas que no redundan en un beneficio económico rentable, pero no todo es dinero en la vida. En tal sentido, si sos una persona mediática o “influencer”, entonces todo resulta mucho más fácil, cuánto más atención generes tenés más posibilidades de ser lo que quieras. Sin embargo, los que no tienen millones de seguidores, la gente “común”, también tiene derecho a cumplir sus metas, sus sueños, y si quieren pintar, escribir, bailar, patinar, esculpir, nadar, cantar, tocar un instrumento… lo que se les ocurra, deben hacerlo. Y no importa si son buenos o malos, si se han formado o no, por el mero hecho de practicar una actividad pueden sentirse escritores, bailarines, pintores, artistas, actores, corredores… porque el ser con y a partir de estas actividades a estas personas las llena de energía, de ánimo y entusiasmo, por lo tanto: se es lo que hace.

Hoy por hoy, el “yo soy” está íntimamente relacionado con el éxito, pero: ¿qué significa ser exitoso? ¿cotizar en la bolsa? ¿el éxito tiene que ver con ser famoso, conocido, o pasa por otro lado, quizás con hacer lo que nos gusta, incursionar con alegría y entusiasmo, aprender día a día para avanzar y progresar? Y aquí surge otra afirmación que solemos escuchar, “si no sos bueno no sos”, pero ¿qué significa ser bueno, ser reconocido, ser una personalidad de renombre? Y aquí no es quitar valor a quienes lo tienen, sino es dar cabida a todas las personas a sentirse plenas y capaces de realizar una tarea.

Soy escritor, soy pintora, soy estudiante, soy bailarín, soy cantante, soy músico, soy fotógrafo, soy diseñadora, soy artesano, soy lo que hago y practico con amor, no importa si es o no mi sustento de vida, si lo hago mejor o peor que otro, lo cierto es que hacer eso me completa como persona, me hace sentir feliz y con un propósito.

Andrea Calvete

 

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