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OJOS TRISTES



Sus ojos habían cambiado el brillo, ya no centellaban como antes. Por momentos, perdidos en la nada buscaban y buscaban… Las melodías sonaban abatidas y lejanas, mientras el atardecer abrazaba su tristeza. Así fue cayendo la tarde hasta que llegó la luna dispuesta a embriagar aquellos ojos y perderlos en su luz.

Andrea Calvete

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