sábado, 10 de octubre de 2020

GOLONDRINAS


En la lejanía veloces vuelan azules y primaverales las golondrinas. Un viento extraño y poderoso se adueña de su vuelo triangular. Les guía la más añeja, con el pecho erguido forma el ángulo que lleva la delantera, viran con suavidad al ritmo de su capitana. Nadie se atreve a desafiar la forma geométrica que queda dibujada como por arte de magia en el cielo. Su grito melancólico y centinela las hace retroceder y virar en otra dirección.

Vuelan armónicas, parecen haber aprendido a volar en forma justa y perfecta, todas y cada una de ellas ocupan su lugar y se complementan en el vuelo con sus compañeras. Es una maravilla observarlas, las pupilas quedan perplejas y admiradas por su magnífico movimiento geométrico y perfecto. El mar las observa embelesado y se esfuerza por reflejarlas. Con júbilo renaciente realza su gracia del brillo de sus plumas negras.

Anuncian la primavera y el próximo verano, dos estaciones en las que la vida sonríe, y deja volar las ilusiones y la esperanza. Sin embargo, hoy es un día primaveral pero fresco, trae los resabios del largo invierno que no se quiere despedir. Friolentas las golondrinas se cobijan una tras otra mientras las más pequeñas quedan protegidas en el centro del triángulo.

Hoy han traído hasta aquí la verdadera esperanza que vuela con alas de golondrina, veloz, pero con el encanto de dejar el alma cubierta de un halo mágico, primaveral y fresco. Se marchan y dejan en el aire la llama viva de la ilusión que se pierde cuando el mar toca el horizonte.

Andrea Calvete