jueves, 14 de noviembre de 2019

EL ÁRBOL DEL RENCOR

Con raíces agrias y profundas se irgue mientras mastica la hiel que corre por su corteza. No le interesa perdonar, o al menos comprender y recapacitar. Por el contrario está atento al incremento de ese rencor que reproduce su parte oscura, y exacerba ese “ojo por ojo, diente por diente”

El resentimiento se ha posado en sus ramas, con la esperanza de alcanzar finalmente su venganza, porque de ella se alimentan sus días.

Su sonrisa hipócrita esconde sus rastreros propósitos, emula ser un tilo perfumado, por eso quien decide sentarse a su sombra lejos alcanzará un mínimo descanso.

Con fortaleza desmedida crecen sus hojas colmadas de odio y dolor, mientras respira un aire enfermizo cargado de venganza e ira.

Cuando sueña se enreda en su propia telaraña, se asfixia en su cuarto hermético, se ahoga en su profundo mar de amargura. Otras noches en las que el insomnio lo acompaña camina de la mano de horribles alucinaciones que lo envuelven en un sudor escalofriante.

Un cuervo se posa en la copa de este ciprés funerario en busca de esa parte rastrera y detestable que continuará alimentando a este inmenso árbol que nos conducirá a un abismo insondable.

Andrea Calvete