martes, 8 de octubre de 2019

EL DÍA SABE A PRIMAVERA

El día sabe a primavera, fluye la brisa desbordada de perfume, renace jubilosa la naturaleza. Los rincones se visten de colores y brillan, mientras la vida sonríe de una manera diferente. Hay algo en el aire que encanta y lleva a gozar cada minuto con plenitud.

Me paro y miro con admiración el virtuoso día, respiro profundo, dejo que cada rayo de sol invada mi cuerpo, me acaricie. El cielo despejado y diáfano abre la puerta a los sentidos, invita a volar, a dejar ser a las ilusiones, a que los deseos se coloreen, y que los sueños pasan a la vereda de los posibles.

El día sabe a primavera, fragancias silvestres se entrelazan mientras las pasiones se despiertan luego de un largo invierno. Suave y melodiosos trinan los pájaros al amanecer, en armonía con ese universo floreciente que se esparce tibio y húmedo.

El mar hoy trasparente se funde con el cielo, deja pasar los rayos de sol, mientras las miradas fluyen hiponotizadas por los turquesas que se generan en esta frondosa armonía. Cada ola que rompe en la orilla trae consigo un mensaje para que cada uno pueda descifrar con el vaivén del agua.

En paz las gaviotas serpentean muy a ras de la orilla, encantadas por el bello día vuelan y despliegan su magia y encanto, mientras la esperanza yodada se abre camino con la tibia brisa primaveral.

El día sabe a primavera, fluye la brisa desbordada de perfume, renace jubilosa la naturaleza. Los rincones se visten de colores y brillan, mientras la vida sonríe de una manera diferente. Hay algo en el aire que encanta y lleva a gozar cada minuto con plenitud.

Andrea Calvete