sábado, 28 de febrero de 2015

CONJURO DE PAZ

Rompen con fuerza en la orilla del mar,

su blanca y espesa espuma acaricia la arena,

mientras el sonido apacible y constante,

invita a perderse en la inmensidad,

de sus aguas azules y profundas.


El sol como un baño de oro,

resplandece en el agua,

irradia su energía y hechiza.

Las miradas quedan cautivas,

los deseos flotan en el aire,

mientras que los anhelos

pierden su timidez y vuelan

libres como las gaviotas que

llegan a la orilla.


Sin palabras, ni rezos,

un conjuro de plenitud

y paz se ha instalado

en las blancas arenas,

que cobijan un plateado mar,

lleno de misterio y encanto.


Frente al mar, es posible

desnudar nuestra alma,

nuestro cuerpo,

lo más íntimo.

Él sabe escuchar a quien

logra con sus pies descalzos

transitar por sus orillas llenas de historias,

de confesiones y plegarias,

que viajan ola tras ola,

como un secreto bien escondido,

regalando paz y plenitud.

Andrea Calvete

viernes, 27 de febrero de 2015

SOLSTICIO DE INVIERNO

Comienza a perder su fulgor,
la luz se disipa lentamente,
mientras un frío invade
su suave cuerpo.

Empalidecen los colores,
los matices se esfuman,
mientras que los sonidos
se tornan lejanos y fríos.

Un inmenso pesar se instala,
para oprimir su pequeño pecho.
El descreimiento y la desconfianza,
pronto se hacen presentes.

Piensa: “¿Estará todo perdido,
o quedará un vestigio para
rescatar en este desolado invierno?”

La crueldad del invierno, no deja
flores en pie, ni árboles con hojas,
todo muere y se apaga lentamente.

Sin embargo, para renacer,
es preciso morir,
yacer en ese lecho frío y doloroso,
para levantarse luego,
con fe y esperanza,
para aprender a mirar
con nuevos ojos,
y transitar nuevos caminos.

Andrea Calvete




IMBORRABLES EN EL TIEMPO

Una brisa matinal los envuelve en un abrazo, una triste despedida les augura.Caminan a ritmo lento, se soslayan las palabras. El romper de las olas sublime melodía, carga de sentido los vocablos.

Entre y mate, los silencios se prolongan, los recuerdos alternan y la humedad amenaza en convertirse en dolorosas lágrimas.

Es tiempo de despedidas, de saber que ya no se verán, que un océano les separará, sin más vínculo que los nexos que los une a pesar de la ruptura.

Ni la distancia, ni el tiempo, a pesar del viento y la marea, borrarán el camino transitado ,sus corazones palpitarán más intensamente, estimulados por las horas y el espacio que los separa en forma caprichosa , con aire cargado de hechizo y luna.

Andrea Calvete


jueves, 26 de febrero de 2015

EL MAGNETISMO DE LA CAUSALIDAD

El mundo de las causas obedece a las razones, mientras que la energía despliega su vigor y magnetiza sin explicar, ni pedir permiso.

Quedan perdidas las pupilas, pero se encuentran en un punto en el que ya no es posible retroceder, en el que sobran las palabras y se posan los sentimientos. Renacen con ellas los días, a pesar de la grisácea mirada de la cotidianidad que abruma las horas.

Atrapados por su magnetismo y encanto se tropiezan los seres, de allí en más un torrente de emociones se desata dispuesto a existir aunque no haya motivos o causas, aunque sí las hay, sólo es cuestión de descubrirlas.

No han llegado allí por mera casualidad, les ha introducido con astucia y desenfado la causalidad, con elegancia y delicada magia, con la sutileza que sólo ella desprende para conquistar con desenfado y simpatía.

Como manantial inagotable seguirá causando mil y una razón por la cual una persona se encontrará con otra, en una suerte de efecto dominó.

Sin embargo, ella fingirá no haber estado involucrada en el hecho, para que finalmente cada uno descubra el porqué de su aparición repentina.

Como al pasar, dará cabida a la casualidad  para quien no confíe del todo en ella logre en lo fortuito un sustento verdadero.

Andrea Calvete





domingo, 22 de febrero de 2015

¿TÚ ME ACALLAS?

Sonidos ambiguos, múltiples imágenes, aromas que se mezclan con el humo del tránsito, se combinan y se presentan en el andar permanente, aún cuando el que busca intenta llegar a la quietud y al mundo de las respuestas.

Es difícil acallar a la mente, silenciarla, en el primer intento parece convulsionarse en un manifiesto rechazo. Se oye una voz inquisidora y cuestionadora que dice: “¿Con qué derecho intentas apagarme cuando no existe coherencia entre lo que haces y piensas?”

Coherencia viene acompañada de cohesión, donde el proceder debería coincidir con el pensamiento, con las palabras que se instalan para establecer un diálogo permanente y profundo con nuestro yo más íntimo.

La puja constante entre lo que hacemos y deberíamos hacer es prácticamente una premisa dolorosa y compleja, a la que nos enfrentamos día a día, en busca de hallar la ecuación perfecta.

Pero el perfeccionismo es un término utópico, que se aleja en la medida que intentamos alcanzarlo, que se escapa como el viento, libre sin ataduras.

Sin embargo, en ese caos en el que parece no haber posibilidades de salidas, las hay, infinitas, diversas, opuestas y complementarias… pero la voz se interpone nuevamente y dice: “No pretendas encontrar la coherencia en este infernal bullicio y desorden, ¿cómo te atreves a buscar cuando no has sido capaz de mirarte al espejo?”

Andrea Calvete

A PUNTO DE ROMPERSE

Pendía de un hilo fino, a punto de romperse. El viento le desestabilizaba el equilibrio, las gotas eran como fuertes municiones de acero. Todo parecía pesar, hasta las partículas del aire agobiaban su pequeña existencia.

El entusiasmo se había esfumado en un silbido, mientras que el polvo le abrazara e impedía avanzar. Era consciente que resistir no bastaba también tenía que aceptar. Sin embargo, le costaba admitirlo, las ideas y pensamientos se sobreponían, mientras un cortocircuito de palabras se manejaban con total descontrol en su cabeza.

Entonces, respiró profundo y un pequeño rayo de luz acarició su rostro, una difusa señal de que pronto la situación se aclararía. Con algo de sosiego encima pensó: “debo convencerme que es posible, sólo me hace falta determinación y animarme a dar ese primer paso”

Andrea Calvete

miércoles, 18 de febrero de 2015

LUNA NEGRA

La noche se abre bajo un cielo oscuro lleno de estrellas, donde la luna negra hace su aparición y dificulta su visión. Sin embargo, enigmática se insinúa y coquetea, mientras se percibe un cierto embrujo en la brisa.

El rocío cubre las plantas y el césped, a tiempo que se entremezclen fragancias silvestres con el olor de la tierra húmeda. El romero sobresale y destaca con su personalidad aromática, mientras se entrelaza delicadamente con el dulce perfume del jazmín del país.

A lo lejos, pequeños cristales a ritmo de cajas musicales se perciben y embriagan la noche que llega para apaciguar el día, y dar cabida al descanso o al ritmo vertiginoso de quien transita el insomnio y se activa en la noche.

Un ladrido perdido parece perturbar la armonía, pero se esfuma lentamente, mientras la brisa permite que las hojas del bananero se sacudan y produzcan un sonido suave y placentero, e invita a perderse en él a quien desee caminar por entre sus notas para viajar en esta magnífica noche abierta a los sentidos.

Andrea Calvete

martes, 17 de febrero de 2015

DÉJÀ VU: ENTRE SUEÑOS Y TROPIEZOS

Tropieza y cae, continúa por entre las veredas levantadas, una baldosa floja, la salpica con agua sucia. Siente las rodillas paspadas pero sigue, un aire enrarecido entorpece su trayecto. El calor húmedo hace que la ropa se le pegue al cuerpo y una perfecta incomodidad la invade.

Filipa oye voces quejumbrosas que suben el tono y hablan sin parar. Se pregunta- ¿de qué sirve quejarse, descargar el fastidio, o continuar enganchados en lo que ha sucedido como anclas oxidadas aferradas a los problemas?

Mira el cielo y ve que se aproxima una tormenta, quizás más intensa que la que transita. Algunas veces el cielo deja caer sus pesadas y gruesas lágrimas, al tiempo que purifica la tierra. Sin embargo, Filipa hace mucho que no llora, ha decido llevar con entereza lo que enfrenta, pero ha olvidado descargar su alma llena de dolor, no puede perdonar.

Continúa y se tuerce un pié- los tacones que se ha puesto son muy elegantes, pero demasiado altos para caminar ligero.

A pesar de su amargura se ve una mujer bonita, que marcha decida, sus ojos profundos y sinceros delatan la tristeza que la invade, aunque no han dejado de buscar a su alrededor, de preocuparse por sus afectos y defender con fervor lo que ama.

Una fuerte opresión en el pecho le hace aminorar la marcha, está allí todo reprimido como un CD compacto. No quiere que le compadezcan, sabe que es ella quien tendrá que tomar la decisión y que es suya la última palabra, pero el orgullo le pesa y la palabra humildad ha quedado desterrada de su vocabulario, quizás como caparazón para no ser lastimada.

Sigue rápido, piensa en las mil cosas que tiene que hacer, alguien le pecha y no le pide disculpas, sigue, alguien le pisa y tampoco le pide disculpas, entonces piensa -se perdieron los buenos modales, decir perdón no cuesta absolutamente nada y al que lo recibe le significa mucho- y sigue aún más contrariada.

A esta altura entiende que está bastante cansada, y comprende que los que la han llevado puesta están igual que ella, pero no justifica que se pierda el respeto y los signos de buena educación: buenos días, permiso, disculpas…

De pronto, la detiene un hombre que jamás ha visto, y comienza a transmitir un ahogado cuento que parece no tener fin. Escucha atenta, pero no logra alcanzar a entender ¿qué le quiere decir?, sus palabras parecen mezclarse y perder el sentido, a eso se le suma un extraño acento. Percibe su angustia, sus ojos cargados de desazón, evidentemente está desesperado.

Filipa sin saber qué hacer, le invita a tomar algo fresco en un pequeño bar que hay en la esquina, pero el hombre con los ojos perdidos en la nada, le dice que no le queda tiempo que debe seguir el camino y le agradece haberle escuchado.

Continúa perpleja y no entiende si acabó de imaginar este suceso o realmente lo ha vivido. Sigue caminando, y piensa que es verdad ya le ha sucedido infinidad de veces en muchísimos lugares. Surge en su cabeza una suerte de déjà vu, y esa sensación que la lleva a un mundo poco comprensible del que sin saber cómo, forma parte.

Entonces, se estremece y se encuentra hablando consigo misma: ¡Cuánta gente llena de problemas!, inmersa en una gran soledad, ¡cuánta necesidad de ser escuchada! Algo no anda bien, todos hiperconectados, pero sin embargo, tan solos, lastimados, resquebrajados por el paso del tiempo, descreídos, desconfiados…

Extenuada se sube al ómnibus, consigue un asiento porque viene bastante vacío, se sienta abrumada sin pensar ya más en nada.

Pasados doce minutos del recorrido, un hombre entrado en años le pide permiso y sienta a su lado. Tras un silencio, comienza a hablarle en un idioma que ella no sabe pero comprende, en su asombro, no entiende lo que pasa, también sabe que lo conoce, aunque no recuerda de dónde.

En un punto del trayecto el anciano le dice con énfasis: "Estamos aquí con un propósito, no pasamos por esta vida sin un cometido, es hora de que abras los ojos y que comprendas, escúchame atentamente sé que parecerá una utopía pero es así".

Lo mira asombrada y le pregunta- ¿Qué puedo hacer yo para cambiar algo, cuando no puedo cambiar mi propia vida?

El extraño hombre hace una pausa, y con una profunda mirada llega hasta sus ojos y le dice con tono firme: “No busques excusas Filipa, haz lo que esté a tu alcance para mejorar las cosas, destierra la amargura y perdona”

Filipa lo mira bajarse, con dificultad, en la siguiente parada. No sale de su asombro, aturdida, perpleja, la estremece un escalofrío, no se cuestiona más, respira profundo y agradece sus palabras, que han llegado hasta ella y le han mostrado la importancia de escuchar, de mirar hacia dentro y también hacia fuera.

Se para descender y le viene a la mente un viejo proverbio italiano que dice: “Del escuchar procede la sabiduría, y del hablar el arrepentimiento”. Con aire renovado camina rumbo a su hogar con una pequeña sonrisa instalada en su mirada.

En unas horas, entre tropiezos, reencuentros, déjà vu, mística y recorrido, la voz interior ha surgido, ha removido asperezas y sacudido el polvo, para continuar el camino.

Andrea Calvete

domingo, 15 de febrero de 2015

NUBES Y FORMAS

Vaivén glamoroso de grises imanta, pupilas frondosas de ardientes deseos, de locas pasiones que corren al ritmo del cielo, en un sutil juego de encanto escondido que sólo descubre el que mira tranquilo.

Cargadas de enigma contornan el cielo, cincelan las formas, descubren lo eterno, se mueven despacio y a ritmo ligero, al tiempo que el viento susurra al oído novedosos cuentos.

Mágicos destellos de rayos se cuelan, descargan sus brillos, ardientes colores con llamas de sueños, que vuelan y esperan llegar a buen puerto.

La mente aturdida se mantiene absorta, y busca incansable la próxima forma, misterio escondido que sólo develan a quien vuela a ritmo de magia ligera.

Andrea Calvete




viernes, 13 de febrero de 2015

CAJÓN BAJO LLAVE

En un pequeño cajón yacen algunos sentimientos que quisiéramos desterrar, dejar en olvido… pero persisten insistentes, porque la mente puja en un la lucha continua para trascender y superar lo que hemos transitado.

Al abrir este olvidado espacio, llegan recuerdos borrosos, distorsionados por el tiempo, oxidados por esa mezcla de sensaciones que en algún momento no supimos manejar, o que lo hicimos de la mejor manera.

¿Por qué guardarlos allí?, ¿por qué creer que han conspirado en contra nuestro?, ¿por qué dar poder a malas energías que nos sumergen en el más oscuro dolor?, ¿por qué no admitir la posibilidad de habernos equivocado?

Sencillamente, es necesario dejar fluir, abrir esos cajones conjuntamente con las ventanas, para que el aire purifique con su armonioso flotar nuestra propia existencia. Hurgar en el pasado, buscar respuestas es parte de lo que sin querer hacemos día a día. Sin embargo, las respuestas llegan cuando somos capaces de asimilarlas, no antes.

El silencio un preciado tesoro, nos abre las puertas a caminos jamás imaginados, que tan sólo se transitan cuando uno se dispone a tomar consciencia de que somos una pequeñísima parte en un extenso universo de posibilidades.

Abrirse en comunión al silencio, requiere autodisciplina, cuestionarse, callar y escuchar, buscar profundamente sin prisas y con detallado cuidado, en un baile que conlleva a dejarse llevar por una precisa melodía, donde nos movemos estando quietos.

Cuando alcanzamos a vislumbrar algunos rayos de luz que comienzan a percibirse por entre las hendijas, la ilusión marca pinceladas llenas de tonalidades, matices y texturas. El latido del corazón algo oxidado hace sentir sus pulsaciones que parecían haber desaparecido tiempo atrás.

Tantas veces, frente a innumerables situaciones que nos desbordan, decidimos adormecer nuestros sentidos, anestesiar nuestros sueños, en un letargo que carga nuestros días de una atmósfera viciada por el humo y el aire contaminado por la angustia.

Otras tantas, dejamos que el tiempo nos cobre factura como si tuviera derecho a condenarnos a sus marcas y hacernos sentir que la piel se resquebraja, el pelo se encanece o ralea, la flacidez se extiende… pero, ¡qué importa señor tiempo su pasaje!, me río de usted y le digo que me quiten lo bailado, los años arrugan la piel no el alma.

Y retomo el relato, y llego nuevamente a los cajones y cajoncitos repletos de recuerdos, bien cerrados bajo llaves, que se abren fácilmente cuando se reabre una herida que aún no ha cicatrizado, y permanece con pequeñas cascaritas, y al mínimo movimiento comienza nuevamente a sangrar.

Cicatrizar bien una herida, lleva tiempo como todo en la vida, e implica renovar fuerzas y fortalecerse. Es un proceso en el que luego de reconocer lo que nos sucedió, hacer el duelo correspondiente, es necesario levantarse y comenzar una reconstrucción vital y fecunda.

La cicatriz es una marca que nos queda, pero a diferencia de las heridas ya no sangra no duele, está allí como fiel testigo de lo sucedido, como parte de nuestro crecimiento personal.

¿Por qué los cerramos con llave?..., probablemente para que no aparezca lo que nos daña, nos lastima o nos quita energía. La mente funciona de igual manera, guarda en un lugar profundo lo que no quiere recordar… por el motivo que sea. Pero a la larga o a la corta, todo surge y algunas veces de la forma menos esperada.

Un ejercicio que puede favorecer a no guardar tantos elementos, puede ser ocuparnos más en lo que nos haga sentir útiles, activos, llenos de vida, en plenitud, de modo de desterrar lo que nos fastidia o resiente. Quien logra establecer todos los días una risa en el rostro mejora su calidad de vida.

Ha pasado el día, el sol se oculta, y llega la noche llena de estrellas e iluminada por la luna que nos baña con su energía y esplendor para que esos cúmulos de recuerdos vuelen y si deciden hacernos compañía no queden aprisionados como enemigos en pequeños cajones.

Andrea Calvete






ÁNGEL

Un calor sofocante bañado de una humedad pegajosa se esparce en las calles e invade a los transeúntes de impaciencia y mal humor.

Vuelan deseos tras un helado, o un fresco baño que alivie este agobio que se instala desenfadado Sólo el agua parece ser el único vínculo capaz de despertar sosiego.

En sus distintas formas de manifestarse, el agua suele ser milagrosa, tiene el poder de saciar nuestra sed, de refrescar nuestro cuerpo y estabilizar nuestra energía.Es un símbolo de vida, capaz de purificar y sanar a quien esté dispuesto a dejarse salpicar por unas gotas o pretenda sumergirse en ella.

En un tiempo lejano, un hombre vio que el agua de su pueblo comenzaba a desaparecer de los pozos que alimentaban la ciudad, entonces llegó la enfermedad, y las pasiones humanas se exacerbaron peleando por una gota de agua, hambre, desolación y miseria se hicieron presentes.

Mientras todo este desastre ocurría, un pequeño niño observaba desde el jardín de su casa sin entender como en lugar de buscar una solución al problema, cada vez se enfrentaban más y más unos con otros.

El pequeño jugaba tranquilamente, en su cara no se había desdibujado la alegría. Su madre sorprendida le preguntó: -¿Cómo puedes jugar tan contento viendo el problema que tenemos hijo mío?

El niño permaneció callado mirando a su madre unos segundos y con los ojos llenos de amor le dijo: -El problema no es el agua, ella está en los manantiales, en los ríos es cuestión de que la hagan llegar hasta aquí. Mientras el odio y la avaricia los invada, la aridez y la amargura permanecerán el pueblo- explicó con voz dulce.

Su madre no entendía como un niño tan pequeño había podido ver con tanta claridad el problema. Pasados unos minutos pensó- no en vano lo hemos llamado Ángel- y miró al cielo agradecida, sabía que en aquel mensaje había esperanza.

Andrea Calvete

martes, 10 de febrero de 2015

REZOS Y PLEGARIAS

Perfume de lavanda invade el aire, la tierra levemente mojada entremezcla su esencia y penetra para dejar fluir la armonía que vuela y se esparce. Notas celtas parecen colarse desde la ladera de una montaña donde se alcanza a ver el mar encrespado.

Por los alrededores, una mujer llena su cesta de lavandas para armar pequeños ramos que servirán no sólo para decorar su casa de piedra, sino para evocar a Áine, la diosa del aire, que se cuela en las noches tibias y fértiles del verano.

Fluye el viento y despeina los pastizales. Flores silvestres de diferentes tonalidades alimentan el paisaje con armoniosa alegría, mientras que las libélulas revolotean delicadamente al ritmo de lejanas arpas que suenan desde el pueblo.

Se cierra la puerta, las luces se encienden y por entre las ventanas se reflejan los ramilletes de lavanda. La armonía surge en comunión con el color y el aroma de las flores que fueron recogidas con especial entusiasmo. Los ojos de aquella mujer han cobrado vida, sus rezos y plegarias se elevan a Áine para que la ilumine en inteligencia y razón.

Andrea Calvete

" SE NON É VERO, É BEN TROVATO"

¡Cuántas historias llegan a nuestros oídos!, y permanecen en ese colectivo social como parte de lo que somos. Se fueron colando a través del relato de gente que con delicada paciencia fue narrando hechos, y los fue decorando a “piacere” con sus sentidos e imaginación.

¡Qué importante conservarlas!, transmitirlas de generación tras generación, casi como en un ritual, con profundo simbolismo, cargado de valores, de identidad cultural y acervo histórico.


A la hora de abrirnos a esa historia o cuento generalmente no cuestionamos si es cierto, porque su creador la cuenta de modo atrapante, envolvente, de manera que ya no nos importa si es cierta, lo único que sentimos es que está bien contada, y nos cautiva.

El contar bien una anécdota, o traer a la vida una vivencia y compartirla, tiene un valor agregado importantísimo, es dejar fluir sensaciones, aromas, recuerdos, cargados de magia, sensibilidad y creatividad que distinguen a cada ser humano.

“Ben trovato” trae consigo un relato gustoso, ameno, en el que nos dejamos seducir por el que narra, en el que traspasamos barreras e incorporamos herramientas para nuestro día a día, en el que abrimos nuestra mente al diálogo y a la reflexión.

El juego de seducción es importantísimo, es dejar que nuestros sentidos bailen al son del relato, imaginen sin limitaciones e incorporen sin restricciones ni preconceptos establecidos todo lo que ese relato conlleve.

La apertura a escuchar a descubrir, es parte de cada uno. Sin embargo, el sugerente y enigmático papel del narrador es primordial a la hora de brindarnos a su historia, de abrirnos para dejar que su relato pueda llegar libremente.

Dicen que “no hay nada nuevo bajo el sol”, pero quien tiene el don de la palabra puede trasmitir rayos de esperanza, de ilusión y búsqueda que quizás hasta ahora no habíamos sido capaz de alcanzar.

Las narraciones permiten pararnos antes inmensos espejos donde se reflejan imágenes en las que tantas veces nos sentimos identificados o totalmente hechizados. Relatos que nos cargan de esoterismo, misterio, de preguntas que corren apresuradas detrás de un sinfín de respuestas.


Andrea Calvete

PIEDRAS...

A la orilla del mar reposan, las olas rompen en ellas, golpean su blanca espuma, desgastan y pulen su estructura, para dejar surgir mágicas formas. La sal marina las penetra y el yodo lentamente se cuela para reposar allí tranquilo.

El cielo las contempla, mientras los rayos dejan colar su brillo y energía. Es pura naturaleza, tanta sabiduría en ellas casi imperceptible ante nuestros miopes ojos.
Somos también como esas piedras capaces de dejarnos sorprender por todo lo que nos rodea, de superarnos con esforzada paciencia.

Aunque algunos días, más duros que las piedras, no dejamos que nada nos preocupe o perturbe, seguimos anestesiados en ese caparazón impenetrable, sin permitir que nadie llegue a nuestra orilla.

Tantas veces, a pesar de su enigmática hermosura aparecen allí como grandes obstáculos en el camino, sortearlas o escalarlas es parte de nuestra tarea.

Somos los escultores de nuestro camino, el cincelar cuidadosamente nuestro ser más íntimo es un trabajo artesanal y profundamente delicado. Estará en cada uno alcanzar ese pulido lento y preciso que permitirá acercarnos a descubrir esa maravillosa naturaleza de la que somos parte, aunque por momentos nos encontremos ausentes y distantes, sumergidos en esa conflictividad que puja día a día.

Andrea Calvete

domingo, 1 de febrero de 2015

CARPE DIEM

Aprovecha el momento, vive el instante, inspira profundo, exhala…Cada minuto puede ser maravilloso. Está en cada uno descubrir ese universo de posibilidades, de sentir intensamente como si fuera a ser el último, y así dejar fluir lo más profundo.

Tantas veces, nos abarrotamos de problemas, nos quedamos sin tiempo, olvidando disfrutar el día a día, porque pensamos que mañana será mejor, quizás… Aunque es importante para forjar ese quizás empezar por aquí y ahora, el permanecer estáticos no acompasa el devenir de la vida que transcurre sin detenerse. Así que bailemos con ella, hagámosle compañía, habrá danzas más suaves, otras más agitadas… pero lo importante es no dejar de descubrir el mejor movimiento en ese danzar permanente y liberar la mente.

Andrea Calvete