domingo, 25 de enero de 2015

SUSPIRO

Emergió en al aire y llegó desde lo profundo del alma. Su vuelo suave y ligero le permitió deslizarse casi sutilmente. Con su rostro apacible se sentó a contemplar la brisa y el cielo claro salpicado por algunas pequeñas nubes. Siguió su camino y llegó a los oídos de alguien que no parecía esperarlo, pero que sin embargo lo recibió agradecido, porque sintió su pureza liberadora.

Andrea Calvete