domingo, 28 de noviembre de 2010

“LAS COSAS MÁS VALIOSAS NO TIENEN PRECIO”

Por Andrea Calvete

Quien lleva y trae, no lo hace en un solo sentido, sus palabras vuelan para donde el viento lo favorezca, los códigos se hacen omisos, tras emitir todo lo que sabe. En tal sentido, “no se puede ser y no ser algo al mismo tiempo y bajo el mismo aspecto”.

Voltaire, gran representante de la Ilustración, abogó por la razón humana y el respeto de la humanidad. Con referencia a este tema expresó  que "el que revela el secreto de otros pasa por traidor; el que revela el secreto propio, pasa por imbécil"

Las personas que así procedan, no son de fiar, pues ¿qué garantías tenemos que lo que nos trasmiten en confianza y confidencia, a la larga no sea usado en contra nuestra?

Son individuos que se van de boca, cuyas palabras fluyen sin medida, y salpican a cuanta persona los rodea, sin tomar realmente conciencia del daño que pueden ocasionar al expresar determinadas informaciones que son realmente muy delicadas.

Asimismo, son personas que se venden sin el menor escrúpulo, traicionando lo que piensan, sienten o a la persona más querida, tras el bienestar económico, o el beneficio propio.

Eduardo Galeano expresa que vivimos en un mundo al revés, y citando a Machado manifiesta cualquier necio confunde valor y precio, “este un sistema en el que todos tenemos un precio, una cotización y allí se define nuestro valor, pero es un sistema que miente, porque el valor no se mide por el precio”, y agrega que “las cosas más valiosas suelen ser gratuitas como el aire”. “Pero resulta que el sistema ha logrado que el aire puro sea un privilegio de quienes pueden pagarlo, entonces hay como un sistema que funciona patas arriba”.

Y volviendo al  ejemplo de partida, las personas que hablan de más, en su verborragia espectan todo lo que les viene a su mente, cayendo en la traición, engaño o mentira, enredados en sus propias palabras, que son tejidas como las telas de arañas, y allí caen todas sus presas, mas olvidan que a la larga quedarán atrapados como producto de su falta de ética y dignidad humana.

Y en ese llevar y traer, surgen las mentiras, que se vuelven como bolas de nieve que tras rodar y rodar se tornan más grandes. Es así que nunca más acertado el proverbio chino que expresa que “la mentira produce flores, pero no frutos”.

Existen ciertos límites o barreras que no se pueden traspasar, como parte de la ética humana, quienes los crucen comenzarán a transitar por una senda resbalosa, donde los abismos, las contradicciones, se revelarán y se convertirán en un bumerán.

En un mundo donde quedan pocos escrúpulos, donde los medios prevalecen a los fines, “patas arriba”, deberemos tener mucho cuidado con lo que llega a nuestros oídos, ser cautos, reflexivos y muy críticos antes de validar cualquier afirmación, de lo contrario seremos víctima de engaños, mentiras o cómplices de estas personas carentes de valores.