miércoles, 10 de noviembre de 2010

“LAS ACTITUDES SON MÁS IMPORTANTES QUE LAS APTITUDES”


Por Andrea Calvete

La actitud es una prenda transparente muy valiosa, que nos hace lucir como queramos, es cuestión de saber buscar en el armario. Nuestras aptitudes nos permitirán llegar lejos, siempre y cuando nuestras actitudes nos acompañen.

Si decidimos vestirnos de derrotismo posiblemente no alcancemos nada de lo que nos propongamos.

No significa disfrazarnos con un montón de prendas con las cuales no nos hallemos identificados, o escondan lo realmente somos, pero sí con aquellas que nos hagan sentir bien con nosotros mismos y con los demás.

Es preciso escoger colores acordes a nuestro temperamento,  telas suaves que nos permitan sentir confortables. Una vez que escojamos las prendas adecuadas comenzaremos el día; pero partamos de la base que el entusiasmo, la energía y el positivismo no los podemos dejar olvidados, serán parte imprescindible para lucir radiantes e impecables.

Una sonrisa es un gran componente en esta presentación pues iluminará nuestras palabras, y nos acompañará mejorando nuestro sentido del humor.

El coraje ha de ser una prenda fundamental en el guardarropa, nos permitirá enfrentar diversas situaciones, aún el dolor y la desilusión.

La fe,  ha de ser primordial,  pues en todos los actos que emprendemos está presente.  Se requiere fe para criar a los hijos, para llevar adelante una tarea, para mantener nuestras convicciones, para lograr lo que nos propongamos, aún lo más difícil, sólo es cuestión de no perderla. Es así que cuando nos  enfrentamos a los reveses y  dificultades del diario vivir hacemos uso de nuestra fe y coraje.

El permanecer activos ha de resultar fundamental en esa actitud para enfrentar la vida, si nos convertimos en seres pasivos, semidormidos, imperturbables, posiblemente nos paremos con actitud de indiferencia, totalmente improductiva.

Si no nos abrimos a los demás, con cordialidad, en busca del diálogo, del intercambio, no habrá actitud que valga, pues como dice Gandhi “con el puño cerrado no se puede intercambiar un apretón de manos”.

Finalmente, el sentido de nuestros actos no está en ellos mismos sino en la en la actitud con la cual nos dispongamos ante ellos, eso será parte fundamental del resultado de nuestro día a día,  por eso  es importarte no olvidar el refrán que dice que “alcanza quien no se cansa”  y sólo quienes pueden ver lo invisible pueden hacer lo imposible.