domingo, 20 de mayo de 2018

MAQUILLAJE CURRICULAR

Ante la sorpresa del maquillaje de ciertos currículms decidí reflexionar sobre la importancia y el significado que este tipo de actividad conlleva, ya que detrás de la forma de presentarnos hay también mucho para analizar y entender, para cuestionarnos y pensar.

En el mundo del cine, del teatro y de la televisión, los maquilladores juegan un rol muy importante a la hora de preparar al protagonista para que salga a escena. Con su hábil labor logran moldear rostros, expresiones, ponen años encima, también los sacan, dibujan sensaciones y sentimientos a través de su profesión.

A lo largo de los años he leído curriculums de gente muy interesante, que más allá de estas líneas de presentación, el aval de lo que hacen queda plasmado en sus pensamientos, en sus palabras y en sus acciones. Y lo más maravilloso es escucharlos, en forma interrumpida, porque con cada palabra que emiten nos acercan a ese universo interior que los habita.

Pero volviendo al punto de partida, creo que el maquillar un curriculum es parte de dejarlo lo mejor posible como carta de presentación. ¿Pero dónde queda el límite entre maquillarlo y cargarlo de exceso de maquillaje? Sobrecargar cualquier aspecto de la vida roza en un límite en el cual algo hermoso se puede convertir como por arte de magia en grotesco o desmedido.

También, me parece que el modo de presentarnos y cómo lo hagamos se correlaciona con ese ego personal que a todos habita y algunas veces logra sobreponerse sobre la sensatez y la razón. Porque la autoestima personal lejos está de títulos, cursos o conocimientos adquiridos, se trata de una construcción personal. Desde luego el conocimiento que adquirimos es parte de lo que suma y nos permite crecer y avanzar.

Algo que siempre me ha llamado la atención, lo que además me sorprende gratamente, es que la gente realmente el que se destaca y brilla está muy por encima de estos detalles referidos al maquillaje curricular, brilla con luz propia y no por encandilar o deslumbrar a nadie, simplemente porque al sonreír, al hablar irradia calidez, sencillez y sabiduría.

Maquillarse es parte de mostrar nuestra mejor cara, nuestra mejor sonrisa, pero también podemos incurrir en hacernos trampa al solitario cuando por embellecer esas líneas que nos representan las cargamos de información que dista de la realidad, o que no es relevante para quien la escucha.

Finalmente, quisiera que no se mal entienda, me parece justo hacer un currículum con todo lo relevante a nuestra formación y experiencia, pero no maquillarlo en exceso, porque la naturalidad es un elemento esencial y muy atractivo en el camino de la vida.

Andrea Calvete