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CONJURO DE PAZ

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Rompen con fuerza en la orilla del mar, su blanca y espesa espuma acaricia la arena, mientras el sonido apacible y constante, invita a perderse en la inmensidad, de sus aguas azules y profundas. El sol como un baño de oro, resplandece en el agua, irradia su energía y hechiza. Las miradas quedan cautivas, los deseos flotan en el aire, mientras que los anhelos pierden su timidez y vuelan libres como las gaviotas que llegan a la orilla. Sin palabras, ni rezos, un conjuro de plenitud y paz se ha instalado en las blancas arenas, que cobijan un plateado mar, lleno de misterio y encanto. Frente al mar, es posible desnudar nuestra alma, nuestro cuerpo, lo más íntimo. Él sabe escuchar a quien logra con sus pies descalzos transitar por sus orillas llenas de historias, de confesiones y plegarias, que viajan ola tras ola, como un secreto bien escondido, regalando paz y plenitud. Andrea Calvete

SOLSTICIO DE INVIERNO

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Comienza a perder su fulgor, la luz se disipa lentamente, mientras un frío invade su suave cuerpo. Empalidecen los colores, los matices se esfuman, mientras que los sonidos se tornan lejanos y fríos. Un inmenso pesar se instala, para oprimir su pequeño pecho. El descreimiento y la desconfianza, pronto se hacen presentes. Piensa: “¿Estará todo perdido, o quedará un vestigio para rescatar en este desolado invierno?” La crueldad del invierno, no deja flores en pie, ni árboles con hojas, todo muere y se apaga lentamente. Sin embargo, para renacer, es preciso morir, yacer en ese lecho frío y doloroso, para levantarse luego, con fe y esperanza, para aprender a mirar con nuevos ojos, y transitar nuevos caminos. Andrea Calvete

IMBORRABLES EN EL TIEMPO

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Una brisa matinal los envuelve en un abrazo, una triste despedida les augura.Caminan a ritmo lento, se soslayan las palabras. El romper de las olas sublime melodía, carga de sentido los vocablos. Entre y mate, los silencios se prolongan, los recuerdos alternan y la humedad amenaza en convertirse en dolorosas lágrimas. Es tiempo de despedidas, de saber que ya no se verán, que un océano les separará, sin más vínculo que los nexos que los une a pesar de la ruptura. Ni la distancia, ni el tiempo, a pesar del viento y la marea, borrarán el camino transitado ,sus corazones palpitarán más intensamente, estimulados por las horas y el espacio que los separa en forma caprichosa , con aire cargado de hechizo y luna. Andrea Calvete

EL MAGNETISMO DE LA CAUSALIDAD

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El mundo de las causas obedece a las razones, mientras que la energía despliega su vigor y magnetiza sin explicar, ni pedir permiso. Quedan perdidas las pupilas, pero se encuentran en un punto en el que ya no es posible retroceder, en el que sobran las palabras y se posan los sentimientos. Renacen con ellas los días, a pesar de la grisácea mirada de la cotidianidad que abruma las horas. Atrapados por su magnetismo y encanto se tropiezan los seres, de allí en más un torrente de emociones se desata dispuesto a existir aunque no haya motivos o causas, aunque sí las hay, sólo es cuestión de descubrirlas. No han llegado allí por mera casualidad, les ha introducido con astucia y desenfado la causalidad, con elegancia y delicada magia, con la sutileza que sólo ella desprende para conquistar con desenfado y simpatía. Como manantial inagotable seguirá causando mil y una razón por la cual una persona se encontrará con otra, en una suerte de efecto dominó. Sin embargo, ella fingirá no...

¿TÚ ME ACALLAS?

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Sonidos ambiguos, múltiples imágenes, aromas que se mezclan con el humo del tránsito, se combinan y se presentan en el andar permanente, aún cuando el que busca intenta llegar a la quietud y al mundo de las respuestas. Es difícil acallar a la mente, silenciarla, en el primer intento parece convulsionarse en un manifiesto rechazo. Se oye una voz inquisidora y cuestionadora que dice: “¿Con qué derecho intentas apagarme cuando no existe coherencia entre lo que haces y piensas?” Coherencia viene acompañada de cohesión, donde el proceder debería coincidir con el pensamiento, con las palabras que se instalan para establecer un diálogo permanente y profundo con nuestro yo más íntimo. La puja constante entre lo que hacemos y deberíamos hacer es prácticamente una premisa dolorosa y compleja, a la que nos enfrentamos día a día, en busca de hallar la ecuación perfecta. Pero el perfeccionismo es un término utópico, que se aleja en la medida que intentamos alcanzarlo, que se escapa como el viento...

A PUNTO DE ROMPERSE

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Pendía de un hilo fino, a punto de romperse. El viento le desestabilizaba el equilibrio, las gotas eran como fuertes municiones de acero. Todo parecía pesar, hasta las partículas del aire agobiaban su pequeña existencia. El entusiasmo se había esfumado en un silbido, mientras que el polvo le abrazara e impedía avanzar. Era consciente que resistir no bastaba también tenía que aceptar. Sin embargo, le costaba admitirlo, las ideas y pensamientos se sobreponían, mientras un cortocircuito de palabras se manejaban con total descontrol en su cabeza. Entonces, respiró profundo y un pequeño rayo de luz acarició su rostro, una difusa señal de que pronto la situación se aclararía. Con algo de sosiego encima pensó: “debo convencerme que es posible, sólo me hace falta determinación y animarme a dar ese primer paso” Andrea Calvete

LUNA NEGRA

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La noche se abre bajo un cielo oscuro lleno de estrellas, donde la luna negra hace su aparición y dificulta su visión. Sin embargo, enigmática se insinúa y coquetea, mientras se percibe un cierto embrujo en la brisa. El rocío cubre las plantas y el césped, a tiempo que se entremezclen fragancias silvestres con el olor de la tierra húmeda. El romero sobresale y destaca con su personalidad aromática, mientras se entrelaza delicadamente con el dulce perfume del jazmín del país. A lo lejos, pequeños cristales a ritmo de cajas musicales se perciben y embriagan la noche que llega para apaciguar el día, y dar cabida al descanso o al ritmo vertiginoso de quien transita el insomnio y se activa en la noche. Un ladrido perdido parece perturbar la armonía, pero se esfuma lentamente, mientras la brisa permite que las hojas del bananero se sacudan y produzcan un sonido suave y placentero, e invita a perderse en él a quien desee caminar por entre sus notas para viajar en esta magnífica noche...

DÉJÀ VU: ENTRE SUEÑOS Y TROPIEZOS

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Tropieza y cae, continúa por entre las veredas levantadas, una baldosa floja, la salpica con agua sucia. Siente las rodillas paspadas pero sigue, un aire enrarecido entorpece su trayecto. El calor húmedo hace que la ropa se le pegue al cuerpo y una perfecta incomodidad la invade. Filipa oye voces quejumbrosas que suben el tono y hablan sin parar. Se pregunta- ¿de qué sirve quejarse, descargar el fastidio, o continuar enganchados en lo que ha sucedido como anclas oxidadas aferradas a los problemas? Mira el cielo y ve que se aproxima una tormenta, quizás más intensa que la que transita. Algunas veces el cielo deja caer sus pesadas y gruesas lágrimas, al tiempo que purifica la tierra. Sin embargo, Filipa hace mucho que no llora, ha decido llevar con entereza lo que enfrenta, pero ha olvidado descargar su alma llena de dolor, no puede perdonar. Continúa y se tuerce un pié- los tacones que se ha puesto son muy elegantes, pero demasiado altos para caminar ligero. A pesar de su ama...

NUBES Y FORMAS

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Vaivén glamoroso de grises imanta, pupilas frondosas de ardientes deseos, de locas pasiones que corren al ritmo del cielo, en un sutil juego de encanto escondido que sólo descubre el que mira tranquilo. Cargadas de enigma contornan el cielo, cincelan las formas, descubren lo eterno, se mueven despacio y a ritmo ligero, al tiempo que el viento susurra al oído novedosos cuentos. Mágicos destellos de rayos se cuelan, descargan sus brillos, ardientes colores con llamas de sueños, que vuelan y esperan llegar a buen puerto. La mente aturdida se mantiene absorta, y busca incansable la próxima forma, misterio escondido que sólo develan a quien vuela a ritmo de magia ligera. Andrea Calvete

CAJÓN BAJO LLAVE

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En un pequeño cajón yacen algunos sentimientos que quisiéramos desterrar, dejar en olvido… pero persisten insistentes, porque la mente puja en un la lucha continua para trascender y superar lo que hemos transitado. Al abrir este olvidado espacio, llegan recuerdos borrosos, distorsionados por el tiempo, oxidados por esa mezcla de sensaciones que en algún momento no supimos manejar, o que lo hicimos de la mejor manera. ¿Por qué guardarlos allí?, ¿por qué creer que han conspirado en contra nuestro?, ¿por qué dar poder a malas energías que nos sumergen en el más oscuro dolor?, ¿por qué no admitir la posibilidad de habernos equivocado? Sencillamente, es necesario dejar fluir, abrir esos cajones conjuntamente con las ventanas, para que el aire purifique con su armonioso flotar nuestra propia existencia. Hurgar en el pasado, buscar respuestas es parte de lo que sin querer hacemos día a día. Sin embargo, las respuestas llegan cuando somos capaces de asimilarlas, no antes. El silencio...