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EL TIEMPO DEL GALLO


En tiempos remotos, cuando los relojes no existían los gallos eran los encargados de anunciar el nuevo día. Desde entonces con el primer rayo del amanecer cantan victoriosos. Si bien ya cada vez son menos frecuentes en las ciudades, aún queda su melodía guardada en nuestros recuerdos.

Si nos remontamos a la filosofía china, además del anuncio del ciclo de vida, debemos agregar otros atributos: como valentía, prosperidad y poder divino para proteger a las personas del mal. Antiguamente se los creía como cazadores de fantasmas. Sus coloridas plumas han promovido también gran parte de estas creencias ya que su belleza linda con un halo casi mágico.

Existe una leyenda que cuenta que un día llegó al atelier de un prestigioso pintor chino un emperador en busca de retratar al gallo. Ofreció a cambio una inmensa fortuna. El pintor aceptó la propuesta, pero puso como única condición el plazo de un año. El emperador como sabía que era un excelso artista aceptó la condición sin decir una palabra más que gracias.

Al año siguiente el emperador regresó al taller del pintor en busca de su obra. Se sorprendió al ver que el artista lo esperaba con su lienzo en blanco. Entonces, el emperador con gran paciencia y educación tomó asiento a su lado y lo observó atento y sorprendido. Fue maravilloso ver como con un único trazo el pintor logró un gallo perfecto, simple, único y a su vez universal. El emperador sintió que su pedido había sido interpretado a la perfección. Sin embargo, no tardó en preguntar por qué le había hecho esperar un año para hacer un trabajo que le había llevado apenas unos minutos. El pintor sin perder la calma lo invitó a pasar al cuarto contiguo. Allí encontró miles de gallos pintados y le propuso mirarlos uno por uno. Entonces, le manifestó que todos esos bocetos eran producto de un año de trabajo.

Esta leyenda llega como una perla a nuestros días, en que el tiempo es una herramienta muy valiosa y que tantas veces nos acelera las decisiones, el trabajo y a nosotros mismos. Para lograr lo que nos proponemos no debemos olvidar mezclar unas gotas de dedicación, paciencia, acierto y error, hasta alcanzar luego de muchos intentos fallidos lo buscamos, porque el esfuerzo y la perseverancia son ingredientes claves para aproximarnos a esa poción llamada búsqueda.

En tiempos remotos, cuando los relojes no existían los gallos eran los encargados de anunciar el nuevo día. Desde entonces con el primer rayo del amanecer cantan victoriosos. Si bien ya cada vez son menos frecuentes en las ciudades, aún queda su sabiduría como una bella armonía en nuestros días.

Andrea Calvete


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