sábado, 29 de febrero de 2020

¿QUÉ NOS DICE EL VIENTO?

A través de su suave melodía se mueve, nos acaricia, nos habla y escucha. Se pierde en la noche de los tiempos mientras nos mece en su regazo. Con delicada paciencia traslada los aromas y nos invita a soñar, a gozar de cada día y lugar, estrechándonos su abrazo fraterno.

Nos perdemos en sus sonidos, en su mágico andar, en su paso descalzo, en su mirada lánguida y en su sonrisa perfecta.

Nos acuna en su melodía mientras nos maravillamos y nos perderemos en ese sonido que tranquiliza al alma y mueve a los sentidos.

Su aliento hace que las hojas de los árboles se confiesen, que las olas nos cuenten sus pasiones, y que las nubes se desvistan. Se manifiesta según la estación y el día, para hacerse presente suave o enfurecido, pero con una personalidad seductora.

Un gran escolta de pasiones, sentimientos y secretos, cuentan que si uno cierra los ojos puede perfectamente escuchar historias, simplemente hay que entregarse con paciencia y abrirse a sus encantos, aunque al despertar seguramente no recordemos ni la mitad de lo que hemos escuchado, algo quedará en nosotros en ese yo profundo al que alguna vez echaremos mano.

Anda por el mundo, por las galaxias, recorre llanuras, montañas, mares y ríos, en su andar conoce de cerca a todos y a cada uno de los habitantes del planeta Tierra. La luna y el sol siempre lo acompañan lo miman e incentivan, mientras las gotas de lluvia lo refrescan y animan.

El viento nos habla, nos dice tantas cosas, está en cada uno escuchar desde su corazón lo que tiene para decir y así descubrir su frescura mientras se desliza y mueve todo lo alcanza.

A través de su suave melodía se mueve, nos acaricia, nos habla y escucha. Se pierde en la noche de los tiempos mientras nos mece en su regazo. Con delicada paciencia traslada los aromas y nos invita a soñar, a gozar de cada día y lugar, estrechándonos su abrazo fraterno.

Andrea Calvete






martes, 25 de febrero de 2020

A RITMO DE BOMBO Y REDOBLANTE

La murga es un ritmo musical de origen español que llega al Uruguay en el siglo XIX, desde allí se ha instaurado como parte de nuestras costumbres e idiosincrasia. Representa la voz del sentir popular, la poesía musicalizada en bombo y redoblante.

En 1909 durante un concurso de Carnaval llegó un grupo de zarzuela que dio origen a la murga la Gaditana y a “pasar la manga”, término bien nuestro que significa a pasar el sombrero luego de actuar como parte de pago por la actuación. Asimismo, los disfraces y puesta en escena se han inspirado en el Carnaval de Venecia.

El formato, si bien en sus inicios es español, su esencia es uruguaya y refleja lo que ocurre en nuestra sociedad desde el humor, la sátira, la protesta y la melancolía típicamente nuestra, donde los bombos, platillos, redoblantes vibran a ritmo de candombe, en una mezcla única e inconfundible. Surgen personajes como el rey Momo, el Pierrot y la Colombina.

Si bien como cualquier tipo de música es necesario un momento adecuado para escucharla, si prestamos atención a sus letras podremos observar qué ocurre año a año en nuestro país, son como un libro de historia cargado de música, humor y crítica.

Está compuesta por un grupo de 13 a 20 personas aproximadamente, donde según el tipo de voces se agrupan y cantan bajo la supervisión del Director de la Murga.

Falta y Resto en su retirada de 1982 dijo que “la murga es un bombo y un redoblante, la murga es viento de voces, que te impulsa hacia delante”.

La murga se canta al “templo de Momo, que es un encanto, Araca La Cana le brinda un canto que llega hasta el alma y a su corazón”.

La vida no deja de alejarse de la murga, pues tonalidades, colores, ritmos son parte de lo que nos sucede a diario, y muchas veces nos enmascaramos y disfrazamos como personajes arriba de un escenario, para representar el papel que nos ha tocado desempeñar.

Es así que "bailamos con la más fea", hacemos un “un brindis por Pierrot”, nos guardamos una “noche de recuerdos”, y sino, hacemos como el “viejo divino... no querés mirar atrás”.

Tantas veces, nos acordamos “de las barras trasnochadas que recorren madrugadas tapizando la ciudad”, y también de “los lunes de mañana cuando el verdadero guapo se levanta sin chistar”.

Y quién en algún momento no se preguntó por los años transcurridos y dijo “adiós juventud, no puedo esconder las canas, adiós juventud las ganas, de volver a salir”.

O se identificó en con que "el letrista no se olvide” de “los hombres de corbata que quisieron ser murgistas y no fueron a ensayar”.

Pero, también la murga habla de los amores, “José sabía que no puede ser que esos amores no pueden durar, y que la vida es así que te da sólo pa' quitarte”.

La vida es impredecible y “un alma sola dividida en dos” pronto se marcha, y entonces el “queda con su foto en un rincón y sueña encontrarla arriba, escucha susurrar un disco viejo que su Clara una vez le regaló”.

Y tantas veces la vida nos dice: “No vayas a olvidarte que en lugar de tanto verso cuantas veces el silencio es la voz de la verdad”.

¿Cuántas situaciones nos han hecho cuestionar nuestra propia vida?, el “dolor de seguir vivo, que es lo bueno que tiene el dolor y también al placer de ganar y perder, cuando todo parece jodido es cuando hay que poner”.

Las heridas que nos marcan, nos lastiman, dejan huellas, “herido estoy, por una pena loca de la que no me curo y así pasan los años y se ahonda, no afloja y pide que siga”.

Y sin demasiados miramientos de pronto "te largan a la cancha sin preguntarte si querés entrar. Por si fuera poco, de golero; toda una vida tapando agujeros. Y si en una de esas salís bueno, se tiran al suelo y te cobran penal".

¿Y quién no ha pensado alguna vez? : “Dice mi Dios que pregunte a tu Dios porque te ha dejado en esta tierra de sangre cansada, que casi no tiene más nada, que la fe”.

La murga toca todas las situaciones de vida: en familia, en pareja, en el país, en la política, en el trabajo, los que se han ido, los que quedan; y nos recuerda “que no quede en el tintero lo que queda por hacer”. Por eso, es la voz del pueblo uruguayo hecha poesía a ritmo de bombo y redoblante.

Andrea Calvete

lunes, 24 de febrero de 2020

DISFRUTAR DE LO QUE HACEMOS


Disfrutar de lo que hacemos es la herramienta más eficaz para vivir en plenitud y con alegría. Pero, no siempre lo logramos, por infinidad de motivos que a larga son los que nos impiden vivir plenamente.

Cuando disfrutamos de lo que hacemos los minutos pasan volando, los dolores se amortiguan, la iniciativa se enciende, la creatividad despierta y los motivos se expanden mientras los días se nos pasan en un abrir y cerrar de ojos.

En el disfrute se ensambla el compromiso, el esfuerzo y la energía vital en la que nos consustanciamos con lo que hacemos. Día a día le ponemos un pienso a esas tareas mientras las cuestionamos como forma de perfeccionarlas y avanzar en su progreso. Así nos embarcamos llenos de entusiasmo y dinamismo con el fin de avanzar.

Y no queda tiempo entonces de recelos, envidias o cuestionamientos poco fructíferos, porque nuestro tiempo se destina a lo que deseamos y anhelamos, a lo que creemos es parte de nuestras iniciativas y proyectos.

Quien abre las puertas al disfrute se encamina a dejar fluir sus sentidos para descubrir un universo de posibilidades infinitas, a conquistar sueños sin limitaciones, y a caminar guiados por sus más profundos sentimientos.

Gozar de lo que está a nuestro alrededor requiere prestar atención con las oportunidades que nos da la naturaleza, en un amanecer, atardecer o simplemente en un día de lluvia. Disfrutar de lo que nos rodea, de los afectos, de los seres queridos parece algo muy sencillo, pero cuando estamos con la cabeza en otro lado no logramos hacerlo, por eso cuando tengamos la oportunidad de estar junto a quienes realmente nos importan es primordial brindarnos cien por ciento al encuentro.

El surgimiento de las posibilidades está estrechamente relacionado con la energía que pongamos, con el entusiasmo y dinamismo con que nos abramos al nuevo día y a los acontecimientos. De esta forma daremos apertura a los cambios y también a poder disfrutar de todo lo que nos rodea y hasta ahora había pasado desapercibido.

Cuando disfrutamos de lo que hacemos mantenemos vivo el entusiasmo. Si nos remontamos al origen de la palabra entusiasmo según los griegos es alguien que quien lleva un dios adentro. Para que el entusiasmo se mantenga resplandeciente, hay que elegir la madera adecuada que permita mantener la llama viva, de allí que todo lo que se haga con amor nos permitirá trascender cualquier límite o frontera, para así poder ser un eterno entusiasta dispuestos a sorprendernos y descubrir lo mejor de cada día.


Andrea Calvete


domingo, 23 de febrero de 2020

INTI ICHAS- El Sol del quizás

En un tiempo cíclico ha alumbrado a sus espectadores, en el que pasado y futuro se desdibujan porque todo vuelve a suceder para reencontrarse en un determinado ciclo. En su honor se ha brindado, se ha levantado la copa de la esperanza, del quizás y del tiempo. En un brindis desbordante de energía se le ha honrado para que continúe iluminando nuestros días.

Brilla con esplendor sin más pretensión que la de alumbrar y dar calor a nuestros días. En un ritual casi mágico aparece lentamente para despertar todos los colores en el cielo. Se mueve en una danza ancestral mientras las fragancias adquieren distintas notas según la hora del día.

Ha sido venerado por pueblos e imperios, que le han rendido culto y sacrificios a la espera de que sus cosechas florecieran al calor de su mirada. Así se ha convertido en un dios al que se le han ofrecido danzas, tributos y fiestas, a través de coloridos días en los que la algarabía se ha vestido de gratitud.

Inti es un dios benévolo, pero que ha enfurecido más de una vez y ha engalanado tormentas en las que pareciera acercarse el fin de los días.

Por entre los sonidos de la naturaleza se escabulle, se empapa de las gotas del rocío, se baña con los perfumes de las estaciones, mientras se maravilla con cada día, al que le rinde culto y bendice para dar paso al ciclo del tiempo.

Han danzado en su honor, han ofrecido los secretos más profundos para que su elixir perfume la vida. No falta quien le haya confesado sus deseos en una súplica esperanzadora en que casi se toca la utopía.

Inti Ichas, el sol del quizás que nunca se apaga.

Andrea Calvete

sábado, 22 de febrero de 2020

UN RITUAL ANCESTRAL

Los colores y aromas de la mañana me despiertan a la espera de ese desayuno que da la bienvenida al día. Asoman tímidos los rayos de sol, mientras los ruidos de la cocina comienzan a percibirse. Los cajones se abren, las tazas y los vasos marcan su presencia, el microondas se enciende, mientras hierve el agua.

Una fiesta de aromas se entremezcla, el olor del café con leche se eleva entre las tostadas recién hechas, el mate invita a perderse en su aroma justo y perfecto para arrancar el día. Todos en pie con lentitud en ausencia de palabras compartimos el desayuno.

Resuenan las cucharas golpeadas por las tazas, su tintineo sutil acuna pensamientos que se despiertan lentamente. Pedro, entredormido, con sus patitas estiradas apoya su cabeza y entrecierra sus ojos delineados. Lola se sienta al lado mío a la espera de ser convidada con algún comestible.

La lavadora ya está andando, su ruido envolvente se hace melodía mientras nos pasamos las tostadas, el jugo y el café. El tiempo parece volar, se escapan los minutos rápidos y veloces entusiasmados con empezar el día, descansados corren para que el engranaje se deslice sin problemas.

En un abrir y cerrar de ojos hemos desayunado y compartido palabras breves que anuncian nuestra jornada. Nos despedimos porque cada uno emprenderá su día bendecidos por haber compartido este comienzo en el ritual ancestral del desayuno en familia.

Andrea Calvete

sábado, 15 de febrero de 2020

EL OJO DE NUESTRO ESPEJO

Solemos evitar mirarnos al espejo, seguimos de largo, el reflejo algunas veces nos duele. Extraña sensación la que puede producir una imagen poco nítida y lejana, sin embargo, intentamos alejarnos de ella, por miedo, por temor o simplemente porque lo que refleja no nos gusta y comenzamos a construir nuestra propia condena.

Entonces nos condenamos a no cambiar, a estancarnos, a no darnos la oportunidad, a no reperfilar de rumbo, en definitiva a no sincerarnos con nosotros mismos.

Y seguimos a nuestro ritmo, algunas veces peleados con la vida porque no estamos a la altura de lo que los demás esperan de nosotros.

¿Qué significa estar a la altura de lo que alguien desea o espera? En realidad, poco importa estar a la altura de lo que los demás esperan de nosotros, si no somos nosotros mismos, si no estamos conformes con nuestro ser más profundo, siendo genuinos y auténticos. Dicen que cuando vemos en alguien algo que no nos gusta, generalmente es que espejamos cosas nuestras que nos duelen y nos cuestan asumir.

Así cuando no reconocemos nuestra imagen nos condenamos a vivir sin autenticidad, y eso trae aparejado un gran peso en nuestras espaldas, muy difícil de soportar. A la larga o a la corta nos condenamos a ser esclavos en nuestra propia existencia. Sin embargo, no podemos escapar al ojo de nuestro propio espejo, que reflejará lo que desee aún que no estemos dispuesto a mirarlo.



Andrea Calvete




AL ENCUENTRO DE UN MOTIVO

Día a día los motivos se desdibujan, la esperanza empalidece y los porqués se diluyen en una maraña de situaciones que se hacen confusas. Sin embargo, parafraseando a Eladia Blázquez “siempre hay un motivo, si encuentras el modo de sentirte vivo, a pesar de todo”

El motivo es lo que nos impulsa a hacer, a proyectarnos a movernos. Pero no siempre tienen el fin de ser alcanzados, sino que nos sirven como puntos de partida, de esta forma parecen convertirse en algo secundario, aunque en el fondo continúan siendo enorme disparadores.

Los motivos suelen perder fuerza cuando las explicaciones se hacen complejas, cuando las desilusiones nos acechan o las ingratitudes nos visitan.

¡Qué motivo más maravilloso el de estar vivos, el de poder disfrutar de este aquí y ahora! Sin embargo, este pensamiento puede resultar de poco interés cuando nos derrotamos y entregamos frente a los contratiempos y problemas de la vida. Nuestros sentimientos tienen motivos ocultos, difíciles de explicar y desentrañar, por eso esa búsqueda interior es tan necesaria a lo largo de la vida.

Dice un viejo proverbio: “Quien quiere hacer algo encuentra un medio, quien no quiere hacer nada encuentra una excusa” Así los seres humanos motivados por hacer o no hacer nos conducimos y tomamos decisiones diariamente.

Encontrar ese motivo que te dé un empujoncito es primordial para que nos se apague la chispa de la vida que nos mantiene encendidos para continuar con fe y esperanza.

Al encuentro de un motivo caminamos para descubrir entonces lo mejor de cada uno de nosotros, pues lo que motiva nos mueve y nos da impulso vital.

Andrea Calvete



jueves, 13 de febrero de 2020

SAN VALENTÍN: DÍA DE LOS ENAMORADOS

El día de los enamorados es un día para festejar todos, los que estén en pareja y los que no lo estén, porque es un día para celebrar el amor en cualquiera de sus manifestaciones. Y sólo de cada uno de nosotros depende ser y estar felices, no de otra persona, la llave está en poder descubrir lo mejor de cada uno para disfrutar de la maravilla de la vida.

Celebrar el amor es tarea de todos y cada uno de nosotros, los 365 días del año. Cada uno tendrá un disparador que lo hará vibrar, o sintonizar de manera diferente. Un minuto vivido con amor equivale a uno de los mejores estímulos de vida, guiados por él nos fortalecemos y somos capaces de vencer cualquier tipo de obstáculo.

Tradición, costumbre o simplemente producto de la globalización el 14 de febrero se celebra San Valentín: “ El día de los enamorados”, si bien podemos llegar a sus orígenes me parece más importante cuestionarnos si el amor sigue vigente en estos días, ¿por qué cada vez duran menos años juntas las parejas, qué ha cambiado, somos menos tolerantes, más independientes, o es el ritmo vertiginoso de vida que nos contagia a cambiar rápidamente y a no sentir frustraciones y sufrimiento?

Si miramos unos cincuenta años atrás las parejas se separaban menos, llegaban juntas a mayores, y parecían vivir felices por siempre. ¿Sería tan así? Bueno algunas cosas han cambiado, como por ejemplo la mujer es más independiente y por suerte en una gran mayoría no se ven atadas a sus parejas por una mera dependencia económica. Por otra parte, vivimos en una sociedad hedonista que nos invita a sufrir lo menos posible y a complacer al máximo nuestras necesidades, pero se han puesto pensar ¿a qué precio alcanzamos algunos cometidos?

Lo cotidiano, el diario vivir es quien se encarga de poner las cartas sobre la mesa, te suele quitar los colores brillantes y te deja ante grises que oprimen y desaniman. Desde luego la situación ideal es la de los amantes que se ven un rato a escondidas con el fuego encendido y dejando de lado los problemas. Un consejo muy común y vigente: “Si rehacé tu vida, pero cama afuera”. Siguiendo con el tema, no me quiero desviar, ¿cómo se hace para que en el diario vivir esa pasión no se pierda, ese fuego no se apague, cuando llegan las cuentas y los números dan en rojo, cuando los hijos enferman, o perdés el trabajo, o por alguna razón enfermás o al mirarte al espejo no ves la imagen que te gustaría ver?

Evidentemente, el desgaste del diario vivir conlleva a perder esa pasión no sólo por la pareja sino por todo lo que nos rodea. Algunas veces volvemos a valorar eso que tenemos luego que la vida nos da un enorme sacudón, entonces nos sentimos como si volviéramos a nacer, y todo lo que nos rodea se ve hermoso y huele de otra forma. De eso se trata la vida, de morir y nacer tantas veces como sean necesarias, para recobrar fuerzas, ilusiones y esperanzas.

El amor es un gran personaje, necesario en el rodaje de la vida, donde sin él casi todo resulta insoportable, imposible de alcanzar. Un motor de vida y esperanza para cualquier persona, por eso parafraseando a San Agustín, “Ama y haz lo que quieras. Si callas, callarás con amor; si gritas, gritarás con amor; si corriges, corregirás con amor, si perdonas, perdonarás con amor”.

El día de los enamorados es un día para festejar todos, los que estén en pareja y los que no lo estén, porque es un día para celebrar el amor en cualquiera de sus manifestaciones. Y sólo de cada uno de nosotros depende ser y estar felices, no de otra persona, la llave está en poder descubrir lo mejor de cada uno para disfrutar de la maravilla de la vida. Si apreciamos cada acto mágico y misterioso de la naturaleza descubriremos el amor es su más infinita esencia, de este modo enamorados de la vida será más sencillo enamorarnos de otros seres humanos.

Andrea Calvete

miércoles, 12 de febrero de 2020

DÍA MUNDIAL DE LA RADIO

Rendir homenaje a un pequeño aparato que es capaz de comunicar, conectar a todos y cada uno de los seres de la tierra a esta altura parece ser algo muy común, pero si nos remontamos a sus orígenes nos trasladamos 126 años atrás cuando el inventor Guglielmo Marconi construyó el primer sistema de transmisión de radio.

Un siglo y cuarto atrás nadie se imaginaba a lo que podrían llegar hoy las comunicaciones, sin embargo ya había un espíritu lleno de entusiasmo por mantenerse universalmente conectado.

El 13 de febrero se celebra el día internacional de la radio, un día para valorar el trabajo que tanta gente deja en ella para que sea posible una comunicación plural, diversa y representativa.

La radio es un medio de comunicación que llega a las comunidades más remotas, al público más diverso para dar cabida a todas las voces para que sean escuchadas y difundidas, con total libertad.

A través de la radio se llega a una audiencia diversa por intermedio de diferentes programas, puntos de vistas y contenidos.

La radio nos mantiene conectados, informados y entretenidos. Juega un papel fundamental a la hora de comunicar situaciones de emergencia y en operaciones de socorro en caso de desastre.

Por otra parte, es una gran compañera de todo aquel que decida prestar atención y escuchar algo, porque diariamente comunica, informa, entretiene y cultiva a su público.

Es un medio que une comunidades diversas y fomenta el diálogo y el cambio, a la hora de enfrentar la actualidad.

La radio fomenta el pluralismo, la representación y la diversidad.

Este 2020, en el Día Mundial de la Radio, la UNESCO hace un llamamiento a todas las emisoras de radio para defender la diversidad, tanto en sus redacciones como en las ondas radiofónicas.

Andrea Calvete

sábado, 8 de febrero de 2020

LA MÚSICA Y NUESTRAS EMOCIONES

Nuestras emociones se tiñen por las notas musicales, bailan a su ritmo, emergen hasta hacerse palpables y se manifiestan a través de las vibraciones que surgen de una melodía.

¿Qué sería de nuestros días sin la compañía de la música? Creo que es algo casi imposible de imaginar. Habrá a quienes les guste más o menos, pero es indudable que ella es parte de nuestra vida, de nuestros recuerdos, de esos momentos que marcaron un antes y un después.

Y así, cuando recordamos una situación o a una persona, muchas veces la asociamos a una determinada música, porque el cerebro y la psiquis humana tienen esa capacidad de asociar lo inasociable, o de recordar aquello que ya no teníamos ni la más remota idea.

La música es un lenguaje que proviene del alma, está sumamente relacionada con la capacidad creativa del autor, de su sensibilidad. Es el modo que el artista logra expresar todo lo que lo sensibiliza y, entonces, a través de las notas, acordes y letras manifiesta su esencia personal.

Según el gran músico y compositor alemán del siglo XVIII, Weber: “La música es el verdadero lenguaje universal”.

Por su parte, el cantautor argentino León Gieco afirma que “la música es una cosa amplia, sin límites, sin fronteras, ni barreras”, por eso el artista es capaz de volar a través de sus creaciones que tienen el poder mágico de ubicarlo donde quiera sin sentirse rehén de nada ni de nadie, más que de sí mismo, de lo que siente o vive.

Alejandro Sanz, dice que “con la música, la vida tiene más sentido”, y comparto este pensamiento porque la música nos permite alegrar el día, nos acompaña en nuestras tareas, y es capaz de llevarnos a los lugares más íntimos en busca de los recuerdos.

Y la música es mucho más que la combinación de sonidos, voces e instrumentos, es poder transmitir historias, pensamientos, creencias, costumbres, ideas, anhelos, sueños, desventuras, amores...es un poderoso instrumento de comunicación que llega al alma con profundidad y suavidad, y sin pedir permiso se aloja entre nuestros pensamientos, recuerdos, formando parte de lo somos y seremos.

Atahualpa Yupanqui manifiesta que "la música es una de las cosas que puede salvar al mundo, porque un hombre que busca y encuentra y se solaza horas y días y años y años luz, a través de generaciones, con la belleza, ¿qué otra cosa puede querer que un mundo mejor?”

Y de acuerdo a todos estos testimonios, la música es la manifestación artística que permite al hombre expresar lo que es, lo que siente o ansía, acompasando sonidos y palabras según lo prefiera, y así vemos obras que han quedado como legado de la humanidad, manteniéndose en el tiempo vigentes y hermosas.

Andrea Calvete


“LOS HIJOS DE”

Somos hijos del viento, y así brillamos a través de nuestras mentes, nos elevamos con las alas de las ilusiones, iluminados por la creatividad e inteligencia. Convencidos de que todo y nada son dos vocablos efímeros, mientras que siempre y nunca se escurren como arena entre las manos. La certeza nos sorprende, la incertidumbre nos acaricia, y un halo de misterio nos acompaña dispuestos a dejarnos maravillar por el nuevo día.

Llegamos desnudos al mundo pero no en forma literal, porque venimos determinados por nuestros genes, por lo que de alguna manera nuestras familias han determinado, por el nombre que nuestros padres han elegido, por el colegio al que asistiremos y por la educación que recibiremos.

Algunos en esa suerte de determinismo el ser hijos de alguien “conocido o prestigioso” le trae muchos dolores de cabeza. Así en principio tratan de asemejarse lo más posible a ese progenitor, pero cuando no lo hacen entonces pretenden despegarse y hacer su camino, aunque muchos no lo logran y siguen siendo los “hijos de”

Sin embargo, somos todos somos “hijos de”: hijos del viento, del paso de la historia, de nuestros antecesores y de nuestros padres. De alguna manera todo va sumando en lo que somos y también nos va determinando, de allí el trabajo personal y constante por esculpirnos conforme a nuestras creencias, convicciones y sentimientos profundos, fieles a lo que deseamos y anhelamos ser, más allá de lo que alguna manera venimos determinados.

Me pongo a pensar y también he determinado a mis hijos, desde luego con el afán de que fueran personas plenas y satisfechas, como seguramente lo han hecho mis padres… sin embargo, esa suerte de determinismo me pesa en los hombros, y la historia vuelve a repetirse.

Lograr despegarnos de lo que nos ha determinado, no es tarea sencilla porque en ese paquete se mezcla lo que hemos adquirido, incorporado y también elegido. La misma naturaleza también nos determina lugares más cálidos, más fríos, más o menos reconfortantes donde vivir y llevar al cabo nuestros días.

Somos hijos del viento, y así brillamos a través de nuestras mentes, nos elevamos con las alas de las ilusiones, iluminados por la creatividad e inteligencia. Convencidos de que todo y nada son dos vocablos efímeros, mientras que siempre y nunca se escurren como arena entre las manos. La certeza nos sorprende, la incertidumbre nos acaricia, y un halo de misterio nos acompaña dispuestos a dejarnos maravillar por el nuevo día.


Andrea Calvete

TARDE DE SIESTA

La mansa quietud de la tarde invita a reposar unos minutos, mientras cae la lluvia y arrulla con su melodía llena de paz. Los autos levantan una estela delicada de agua por la calle, el ruido envolvente de las gotas genera una melodía sublime, ideal para esta tarde de siesta.

La cama mullida, las almohadas confortables están listas para que el cuerpo repose en esta tarde en la que un apetecible descanso se aproxima. Cierra los ojos, se deja llevar por el sonido envolvente de la lluvia y lentamente el sueño se aproxima.

A través de la ventana abierta llega el aroma a tierra mojada, el perfume de las flores realzado por las gotas de agua fresca, y las plantas aromáticas desbordantes le invitan a relajarse en una paz casi indescriptible.

Todo reverdece al ritmo de la lluvia, la calma de la tarde reconforta a los sentidos que lentamente se diluyen en un sueño placentero y reparador, en el que los colores del alba se disponen a recibir el día, rosas, lilas y tenues naranjas sorprenden a las pequeñas nubes que se esparcen dispersas. Vuela como un pájaro dispuesto a perderse en el perfume del amanecer, en los sonidos del comienzo del día. La brisa fresca estremece a las hojas de los árboles que se mueven suaves y perfumadas. En esa paz naciente su vista se pierde en el horizonte donde el sol se asoma con parsimonia.

Un fuerte relámpago lo despierta, la lluvia que cae abundante mientras se despereza luego de una tarde de reconfortante siesta.

Andrea Calvete



domingo, 2 de febrero de 2020

COLOREAR LOS DÍAS


Año bisiesto 2020, un ciclo de 366 días, llega así febrero con sus 29 días. El segundo mes del verano se asoma vestido y perfumado de carnaval, y casi en un descuido llega marzo para dar la apertura oficial al nuevo año de actividades. Así se colorearán nuestros días con pinceladas llenas de emociones, con sabores diversos, con posibles, con puntos y comas, con matices y tonalidades diversas para conformarán un nuevo tramo de nuestra ruta.

Días en los que el sol brilla, las nubes se interponen, llueve y el viento más leve o fuerte de acuerdo se presenta de acuerdo a la estación del año.

Días en los que el sol abraza.

Días en los que el calor potente se siente, y da posibilidad de disfrutar de días de playa.

Días en los que la risa asomará para iluminar nuestra existencia, o donde las lágrimas purificarán nuestro dolor.

Días en los que conoceremos a alguien especial.

Días en los que algún quebranto de salud nos complica el ritmo de vida

Días en los que la creatividad ilumina las ideas

Días en los que la paciencia nos hace más prudentes y sabios.

Días en los que la vida nos da sorpresas.

Días en los que despedimos a alguien

Días en los que nace un nuevo ser.

Días en los que el esfuerzo da sus frutos.

Días en los que el cansancio hace que nuestro cuerpo se sienta sin fuerzas.

Días en los que nos llevamos el mundo por delante.

Días en los que el mundo nos deja sin palabras.

Días en los que los sí superan a los no.

Días en los que los no se imponen en número.

Días en que las contrariedades no nos dan treguas.

Días en los que nuevas instancias nos dejan asombrados.

Días en los que cambiaremos determinados parámetros para enfrentar nuevos desafíos, lo que nos demandará objetivos concisos y claros, producto de ese análisis que hemos realizado, muchas veces difícil de asumir y enfrentar.

Y las perspectivas ante las que nos enfrentemos irán cambiando dependiendo de la altura de la vida en que estemos y lo que hayamos vivido. Probablemente lo que nos preocupaba a los veinticinco luego de pasados unos cuantos años, siga siendo de nuestro interés, pero desde otra perspectiva. No en vano pasan los años y de ellos algo aprendemos. Es así que nuestra perspectiva cambia y nos vamos despojando de todo el cargamento pesado para alivianar el camino, dejando en el equipaje lo que realmente necesitamos, de este modo será más sencillo caminar y lograr ese equilibrio que todo ser humano busca para sentirse bien consigo mismo.

De esta forma, iremos percibiendo donde nos hallamos parados, porque quien viva añorando el pasado o soñando con el futuro, no podrá vivir el presente, el ahora, que es el tiempo vital de cada día. Asimismo, los resultados en sí no serán tan importantes como lo que hayamos dado de nosotros mismos, y en esta cuenta casi inconsciente veremos que independientemente de los resultados cuando la entrega es realizada al cien por ciento, entonces las culpas y los reproches no tendrán lugar en nuestros días, sólo se hará presente el sentir del deber cumplido, que no es poca cosa.

Y en estos momentos será un gran desafío “rejuvenecer como el águila”. El mito del águila me recuerda al ave fénix que resurgió de las cenizas. El águila es un ave que llega vivir 25 años, y en esta etapa sus plumas comienzan a caerse, su pico se gasta y ya casi no se alimenta. Sin embargo, algunas con un inmenso esfuerzo vuelan bien alto, y allí, a solas, se arrancan las plumas que les quedan y el pico. Tras un tiempo vuelven rejuvenecidas con un nuevo plumaje y su pico renovado.

Y los seres humanos a la hora de enfrentarnos a lo que nos sucede, también somos como las águilas, algunos tocamos fondo y nos dejamos vencer, mientras que otros renovamos nuestras energías, nuestras esperanzas, para renacer, dejando morir todo aquello que nos perjudicó, nos empobreció, o quizás no sirvió para tomar el primer paso hacia el despertar.

El rejuvenecer del águila, implica tener coraje, agallas, estar abiertos a los cambios, a no dejarnos derrotar, a ver que aún es posible soñar, anhelar, buscar nuevos caminos y mirar con nuevos ojos.

El nuevo año que corre nos alienta a la esperanza, porque la vida continúa y queda mucho por hacer, por dar y por vivir. La vida es continuo devenir, el pasado ya fue, el futuro es incierto, por eso vivir con intensidad el momento presente, sin afligirnos ni contracturaranos es un paso imprescindible en el diario vivir.

Así se irán coloreando nuestros días con pinceladas llenas de emociones, con sabores diversos, con posibles, con puntos y comas, con matices y tonalidades diversas para conformarán un nuevo tramo de nuestra ruta.

Andrea Calvete