jueves, 30 de enero de 2020

EL FANTASMA DEL PALACIO SALVO

A lo largo de la vida todos hemos oído infinidad de leyendas e historias inspiradas en fantasmas, en almas de difuntos que se manifiestan en el lugar donde frecuentaban en vida. Pero hoy me compete una historia que no es tan lejana en el tiempo y que tiene lugar en el edificio en el que trabajo, el Palacio Salvo

No es de extrañar que en estos cuentos se abran puertas, ventanas, se muevan objetos, tintineen las luces, se oigan voces, crujan objetos… pero, lo cierto es que nada de esto suele afectarnos hasta que experimentamos algún acontecimiento en carne propia. Algo de superstición, de magia, de misterio y de encanto se entremezclan en estas leyendas, que llegan a deleitar y sorprender a muchas personas.

Cuentan que por el Palacio Salvo deambula un fantasma, que recorre las instalaciones y esporádicamente hace sus apariciones. Desde luego, los escépticos no me prestarán atención, pero habrá de los otros, a quienes se les despierte alguna interrogante. Bueno de eso se trata, de trasladarlos en la historia y, también, de llegar hasta algunos acontecimientos que hemos vivido con algunos compañeros de CX 30 Radio Nacional, ubicada en el entrepiso de este edificio emblemático.

Creer en fantasmas parece cosa de niños, pero en realidad cuando algunas circunstancias acontecen nos hace preguntarnos ¿por qué? Pero, antes de ingresar a los hechos actuales paso a narrarles los orígenes del mito del Fantasma del Palacio Salvo.

El Palacio Salvo comenzó a construirse en el año 1923 y finalizó en el año 1928. Sus creadores fueron el arquitecto Mario Palanti y el ingeniero Lorenzo Gori Salvo. Pero sus propietarios y quienes idearon la obra fueron los hermanos Salvo. El edificio se construyó en principio como hotel.

De regreso a sus propietarios, Ángel Salvo, murió antes de que el Palacio estuviera terminado, y cinco años después de su inauguración también murió José, otro de los hermanos.

José Salvo era un prestigioso empresario. Una de sus hijas estaba casada con Ricardo Bonapelch. La noche del 29 de abril, José Salvo fue atropellado por un auto y murió a consecuencia del accidente.Las investigaciones sacaron a luz que el conductor que atropelló a Salvo había sido contratado por su yerno, Bonapelch, para apoderarse de su fortuna.

De allí en más, algunos vecinos aseguran haber visto a un hombre, presumiblemente el espectro de José Salvo, al que apodan “Don Pedro”. Se tejen historias, relatos en los que su espectro aparece al auxilio de personas para prevenir que sean robadas o que sufran accidentes. Todas las narraciones coinciden en su descripción física: es alto, elegante y siempre lleva un paraguas consigo. Parece ser un alma bondadosa que intenta proteger a quienes se les aparece.

Por otra parte, vecinos y personal del Palacio Salvo aseveran que es frecuente que el ascensor suba al séptimo piso, baje y al abrirse sus puertas, no aparezca nadie. El 29 es un día del mes en el que se ha presentado en diferentes ocasiones, fecha que coincide con el fallecimiento de José Salvo. Todos estos hechos se le atribuyen a “Don Pedro”.

Creer o no, es sólo cuestión de apertura… Sin embargo, no me quiero extender en historias en las que no he sido partícipe, y a las que no le he dado demasiada importancia hasta que algo sucedió en el entrepiso del Palacio Salvo.

Días atrás se produjo un corte de luz zonal que dejó al Palacio Salvo sin electricidad. Mientras esperábamos que se arreglara la falla eléctrica, charlábamos junto a un grupo de compañeros de Radio Nacional. En determinado momento sonó el timbre de la radio y, de inmediato, uno de los compañeros se dirigió extrañado a la puerta abierta y constató que no había nadie. Creer o no, esta situación la pudimos ver todos. Inmediatamente recordamos que, meses atrás,en otra oportunidad el timbre también había sonado y no había nadie.

Pero la historia no termina aquí. Un día festivo en que la radio permanecía cerrada, un compañero de sonido aprovechaba la tranquilidad del feriado para grabar un audio en el estudio. Su sorpresa fue enorme cuando al escucharlo notó que se había filtrado una extraña voz que quedó registrada. Pronuncia tres sílabas de una palabra o frase indescifrable y calla; ¿el espectro?

A todo esto, debemos sumarle golpes a la puerta y nuevamente sin respuesta de que haya alguien presente, así como parpadeos de la luz cuando se habla del Fantasma del Salvo.

Estos hechos que les acabo de narrar podrían deberse a temas energéticos, a fallas en los sistemas, o creer o no en que aún habita este espíritu intentando comunicar algo, ¿qué nos intenta decir?, aún no lo hemos descifrado, pero al menos hemos vivenciado una energía especial.

Andrea Calvete