viernes, 21 de diciembre de 2018

SOLSTICIO DE VERANO II

La noche más corta se aproxima, el sol llega a su máximo apogeo. Es tiempo de renacimiento, de fulgor y alegría, de cosecha,  todo reverdece y crece, del mismo modo la esperanza se asoma con cada rayo que llega a nosotros.

Stonehenge, es la construcción megalítica más fascinante de la historia, ubicada a cien kilómetros al oeste de Londres, en la llanura de Salisbury, orientada de forma que en el solsticio  un rayo de luz logra colarse entre dos monolitos e ilumina con una "espiga de luz" una piedra ubicada a 15 metros de distancia. Con sus colosales rocas, cuyos pesos varían de dos a más de cuarenta toneladas, su construcción se remonta a la noche de los tiempos, a civilizaciones que no dejaron a su paso escritos que nos permitieran conocer con seguridad su origen. Hoy se reúnen aquí miles de personas a observar ese momento mágico, que también se vive en todo el Planeta, dependiendo el hemisferio viviremos el solsticio de verano o invierno.

Con su energía y luz el sol nos alumbra e ilumina, aquí en la latitud sur, donde el verano llega y se aproximan tiempos de cambios, de renovar los ánimos y las energías, de abrir las ventanas, perdonar, olvidar, para poder avanzar y crecer.

El aire lleva colgado jazmines y damas de la noche, una tibia humedad tiende de sus cabellos mientras los aromas se enciendan a la luz de las velas.  La brisa con olor a mar todo lo inunda, sin embargo algunas decepciones se asoman a la ventana, algunos miedos miran de reojo, mientras los obstáculos se paran para hacernos frente, y con ellos el más grande e imponente que podemos encontrar de vez en cuando,  nosotros mismos.

Las luces y las sombras son parte de nuestra existencia, pero hoy el sol llega para iluminar más que nunca, para que cuando miremos al cielo nuestros deseos más profundos lleguen a su destino, y nuestro camino se ilumine cargado de fe y esperanza.

Brillemos a través de la sonrisa, del abrazo, del cariño sincero y de la mano que se ofrece fraterna para solidarizarse y acompañarnos en el camino. El sol está en su esplendor, aprovechemos entonces de su cercanía para inundarnos de lo mejor que hay en nosotros.

Andrea Calvete